FROMM

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Miembro de la Sociedad Berlinesa de Psicología, Fromm emigró a Estados Unidos ante el ascenso del nazismo. Su principal preocupación fue destacar la importancia del componente 'social' en la personalidad psicológica del individuo, vertiente que Sigmund Freud había rechazado en sus estudios esencialmente individualistas.

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Fromm, Erich (1900-1980), psicoanalista germano estadounidense, célebre por aplicar la teoría psicoanalítica a problemas sociales y culturales. Nacido en Frankfurt del Main, se educó en las universidades de Heidelberg y de Munich, y en el Instituto Psicoanalítico de Berlín; Fromm emigró a los Estados Unidos en 1934, país cuya nacionalidad adoptaría posteriormente.

Para Fromm, uno de los líderes y principales exponentes del movimiento psicoanalítico de nuestro siglo, los tipos específicos de personalidad tienen que ver con pautas socioeconómicas concretas. Esto significaba romper con las teorías biologistas de la personalidad para considerar a los seres humanos más bien como frutos de su cultura. De aquí que su perspectiva terapéutica se orientara también en este sentido, proponiendo que se intentasen armonizar los impulsos del individuo y los de la sociedad donde vive. Entre sus publicaciones, habría que señalar: El miedo a la libertad (1941), El hombre para sí mismo (1947), El lenguaje olvidado (1951), La sociedad sana (1955), El arte de amar (1956), La misión de Sigmund Freud (1956), Más allá de las cadenas de la ilusión (1962), ¿Tener o ser? (1976) o La anatomía de la destructividad humana (1973).

Fromm, Erich (1900-1980) 

Filósofo y psicoanalista americano, nacido en Francfort, Alemania. Estudió filosofía, sociología y psicología en Heidelberg y Munich. Realizó su entrenamiento psicoanalítico en el Instituto de psicoanálisis de Berlín, y ejerció como psicoanalista en Berlín y Francfort, donde de 1929 a 1932 colabora en la sección de psicoanálisis del Instituto para la Investigación Social, vinculado a la escuela de Francfort. A causa del nazismo emigra a los EE.UU y enseña en las universidades de Nueva York, Washington, Yale y Michigan, y en el Bennington College, en Vermont. Fue también profesor de la universidad Autónoma de México, país en donde ejerció una profunda influencia.En los primeros años de su llegada a América colabora en la «Revista de Investigación social» («Zeitschrift für Sozialforschung»), del Instituto para la Investigación Social, de la Escuela de Francfort, y publica el libro que le ha dado más fama, Escape from Freedom (1941), traducido al castellano como El miedo a la libertad. Progresivamente, se fue distanciando de la escuela de Francfort así como de la doctrina ortodoxa de Freud, de quien rechaza la metapsicología, la teoría de los instintos o pulsiones, la libido y el complejo de Edipo. Es uno de los promotores, junto con Karen Horney (1885-1952) y Hary Stack Sullivan (1892-1949) del llamado «psicoanálisis cultural», una de las múltiples revisiones de las teorías de Freud, que utiliza como instrumento de crítica (marxista) de la sociedad. El conjunto de su obra estructura una «antropología humanista» -y hasta una ética humanista y naturalista- basada en el psicoanálisis y el marxismo, acentuando de forma progresiva la importancia de este último elemento, aunque en sus obras de madurez habla más bien de «psicoanálisis humanista».


Los conceptos fundamentales de este psicoanálisis humanista los expone Fromm en tres de sus obras principales: El miedo a la libertad (1941), Ética y psicoanálisis (1947), y Psicoanálisis de la sociedad contemporánea (1955): al hombre hay que entenderlo a través de una dialéctica individuo-sociedad, en la que la «adaptación dinámica» del hombre a la realidad se lleva a cabo mediante un proceso de asimilación de cosas y de socialización con personas, lo cual constituye su proceso de individuación como ser social, y se convierte en el «carácter social»-objeto de estudio de su psicoanálisis-, o sustrato que media entre la base económica y la superestructura ideológica .


Diccionario de filosofía en CD-ROM. Copyright © 1996-98. Empresa Editorial Herder S.A., Barcelona. Todos los derechos reservados. ISBN 84-254-1991-3. Autores: Jordi Cortés Morató y Antoni Martínez Riu.

Desobediencia, historia e individuo


Sobre la Desobediencia y otros ensayos.
Ercih Fromm
Paidós
Texto Seleccionado por
©Victorino Cortés

Reyes, sacerdotes, señores feudales, patrones de industrias y padres han insistido durante siglos en que la obediencia es una virtud y la desobediencia es un vicio. Para presentar otro punto de vista, enfrentemos esta posición con la formulación siguiente: la historia humana comenzó con Un acto de desobediencia, y no es improbable que termine por Un acto de obediencia.

Según los mitos de hebreos y griegos, la historia humana se inauguró con Un acto de desobediencia. Adán y Eva, cuando vivían en el Jardín del Edén, eran parte de la naturaleza; estaban en armonía con ella, pero no la trascendían. Estaban en la naturaleza como el feto en el útero de la madre. Eran humanos, y al mismo tiempo aun no lo eran. Todo esto cambió cuando desobedecieron una orden. Al romper vínculos con la tierra y madre, al cortar el cordón umbilical, el hombre emergió de una armonía prehumana y fue capaz de dar el primer paso hacia la independencia y la libertad. El acto de desobediencia liberó a Adán y a Eva y les abrió los ojos. Se reconocieron uno a otro como extraños y al mundo exterior como extraño e incluso hostil. Su acto de desobediencia rompió el vinculo primario con la naturaleza y los transformó en individuos. El "pecado original", lejos de corromper al hombre, lo liberó; fue el comienzo de la historia. El hombre tuvo que abandonar el Jardín del Edén para aprender a confiar en sus propias fuerzas y llegar a ser plenamente humano.

Los profetas, con su concepción mesiánica, confirmaron la idea de que el hombre había tenido razón al desobedecer; que su "pecado" no lo había corrompido, sino que lo había liberado de las cadenas de la armonía prehumana. Para los profetas la historia es el lugar en que el hombre se vuelve humano; al irse desplegando la historia el hombre desarrolla sus capacidades de razón y de amor, hasta que crea una nueva armonía entre él, sus congéneres y la naturaleza. Esta nueva armonía se describe como "el fin de los días", ese período de la historia en que hay paz entre el hombre y el hombre, y entre el hombre y la naturaleza. Es un "nuevo" paraíso creado por el hombre mismo, y que él sólo pudo crear porque se vio forzado a abandonar el "viejo" paraíso como resultado de su desobediencia.

Como para el mito hebreo de Adán y Eva, también para el mito griego de Prometeo toda la civilización humana se basa en un acto de desobediencia. Prometeo, al robar el fuego a los dioses, echó los fundamentos de la evolución del hombre. No habría historia humana si no fuera por el "crimen" de Prometeo. El, como Adán y Eva, es castigado por su desobediencia. Pero no se arrepiente ni pide perdón. Por el contrario, dice orgullosamente: "Prefiero estar encadenado a esta roca, antes que ser el siervo obediente de los dioses".

El hombre continuó evolucionando mediante actos de desobediencia. Su desarrollo espiritual sólo fue posible porque hubo hombres que se atrevieron a decir no a cualquier poder que fuera, en nombre de su conciencia y de su fe, pero además su evolución intelectual dependió de Su capacidad de desobediencia-desobediencia a las autoridades que trataban de amordazar los pensamientos nuevos, y a la autoridad de acendradas opiniones según las cuales el cambio no tenía sentido -.

Si la capacidad de desobediencia constituyó el Comienzo de la historia humana, la obediencia podría muy bien, como he dicho, provocar el fin de la historia humana.