Sádaba, Javier
(1940- ), filósofo español. Nació en Portugalete y realizó estudios de Teología en Roma antes de optar por la filosofía, que le llevó a las universidades de Tubinga (Alemania), Columbia (Nueva York, Estados Unidos) y Oxford (Reino Unido). En los años setenta sus artículos suscitaron un gran interés por su carácter lúcido y antiautoritario, tanto contra la dictadura franquista como, más tarde, al plantear una intensa crítica del régimen democrático. Primero profesor de Ética y más tarde catedrático de Filosofía de la Religión en la Universidad Autónoma de Madrid, ha publicado numerosos ensayos y su firma aparece con frecuencia en diversos medios de comunicación. La controversia que mantuvo a finales de los ochenta con el filósofo y escritor Fernando Savater en torno al independentismo y la violencia en Euskadi le proporcionó celebridad como polemista. Entre sus obras destaca Lenguaje religioso y filosofía analítica (1977), Qué es un sistema de creencias (1978), Filosofía, Lógica y Religión (1979) y Lecciones de filosofía de la religión (1989), además de sus estudios dedicados a profundizar en el pensamiento de Ludwig Wittgenstein: Conocer a Wittgenstein (1980), Lenguaje, magia, metafísica. El otro Wittgenstein (1984) o La filosofía analítica actual: de Wittgenstein a Tugendhat (1989). Otros títulos han dado cuenta de sus preocupaciones sociales, aunque siempre remitiendo a una inquietud que se traduce en una mirada filosófica sobre lo cotidiano, como Saber vivir (1984), Las causas perdidas (1987), El amor contra la moral (1988) y Dios y sus máscaras (1993), texto este último de carácter autobiográfico. (Segun Encarta 2000)
Sádaba, Javier (1940- )
& Escritor español, nacido en Portugalete, Vizcaya, en 1940. Estudió teología en Roma y filosofía en distintas universidades de Alemania, Estados Unidos y Gran Bretaña. Actualmente es catedrático de Filosofía de la Religión en la Universidad Autónoma de Madrid.
Sus escritos, siempre críticos contra el concepto de autoridad, se opusieron en los setenta a la dictadura franquista y, posteriormente, a las consecuencias negativas de los regímenes democráticos. Mantuvo a finales de los ochenta un polémico debate con el también filósofo y escritor Fernando Savater en relación con el tema del independentismo y la violencia en el País Vasco, lo que le otorgó fama como polemista y le ha valido un lugar más o menos constante en distintos medios de comunicación.
Ha publicado numerosos ensayos, entre los que destacan: Lenguaje religioso y filosofía analítica (1977), Qué es un sistema de creencias (1978), Filosofía, Lógica y Religión (1979) y Lecciones de filosofía de la religión (1989), además de otros dedicados a profundizar en el pensamiento de Wittgenstein (Conocer a Wittgenstein, de 1980; Lenguaje, magia, metafísica. El otro Wittgenstein, de 1984; y La filosofía analítica actual: de Wittgenstein a Tugendhat, de 1989). Destacan también un conjunto de títulos en los que el filósofo refleja sus preocupaciones sociales, siempre tratando de hacer hincapié en la relevancia filosófica de lo cotidiano; a este fin sirven sus obras Saber vivir (1984), Las causas perdidas (1987), Euskadi: pensar el conflicto (1987), El amor contra la moral (1988) y Dios y sus máscaras (1993). Segun Enciclopedia Universal Multimedia ©Micronet S.A. 1999/2000
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| Domingo, 10 de mayo de 1998 |
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En la red / El PNV frente a ETA
JAVIER SADABA
Los contactos como práctica política
Es un hecho que al PNV se le acusa de
debilidad, aprovechamiento e incluso complicidad con el terrorismo. Y
se le reprocha igualmente no estar más decididamente a favor de todos
los partidos que, en bloque y sin fisuras, se oponen al uso de la
violencia. Digamos, antes de nada, que al PNV se le descalifica también,
implícita o explícitamente, por ser nacionalista. Se le concede,
naturalmente, que está en la órbita del nacionalismo democrático.
Con lo cual se da a entender que el nacionalismo es una noción
vaporosa y peligrosa que, en el mejor de los casos, puede ser democrático.
Los que se oponen al PNV serían, a lo que parece, demócratas, sin más.
Cosa que no es verdad. Porque su democracia se apoya (repásese la
Constitución) en lo que consideran un hecho indivisible: la nación
española. Son, por tanto, nacionalistas convencidos, explícitos o
implícitos y que, como el PNV, se mueven dentro de las reglas democráticas.
Añadamos también que si al PNV se le hacen ascos por su origen
carlista o sabiniano, no habría que olvidar cuál es el origen de la
democracia actual española. Es necesario, en consecuencia, mirar lo
que sucede hoy, no lo que ocurrió ayer. ¿Qué es lo que debería
hacer hoy el PNV en bien de la concordia y de la paz? He aquí algunas
propuestas: en primer lugar, realizar su programa que, como mínimo,
aspira a la autodeterminación si no a la independencia. En segundo
lugar, impulsar el bilingüismo real allí en donde se hable euskara.
Con sensatez, sin duda, pero con decisión. Y en tercer lugar, exigir
aquellas competencias que son esenciales para que se ejerza el poder
político. Es obvio que destaca entre éstas lo que atañe al orden público.
Es desde ahí desde donde el PNV podría y debería combatir, con
rigor, las actitudes violentas. Y eso quiere decir: deslegitimándolas
moral y políticamente. Y estaría legitimado, especialmente para lo
último, desde el momento en que fuera poniendo en marcha los
mecanismos de lo que se votó en el Parlamento de Vitoria y que hace
referencia a la autodeterminación. De esta forma, los contactos con
HB y con ETA entrarían en la vía de la práctica política dejando
sin voz -y esperemos que sin actos- a los que usan la violencia. Lo
que no se puede pedir al PNV es que para oponerse a dicha violencia
tome el programa del PP o del PSOE. Y es que si para combatir un mal,
hay que hacerse de cualquier equipo, no se combate el supuesto mal,
sino que se combate uno a sí mismo. Que los reproches, por tanto,
vengan por otro lado.
Javier Sádaba es filósofo y
miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.
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