© I.E.S. Albariza de Mengíbar (Jaén)
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CONOCER MENGÍBAR :
" LA TORRE "
Texto : Matías Camacho Serrano
Portada : J. Gaspar Cortés Zarrías
L
a Torre o Torreón es un monumento de gran interés cultural, íntimamente ligado a la vida e historia de nuestro Pueblo.
Hemos nacido a su sombra y hemos crecido observando desde cualquier punto su perfil. Tan familiarizados estamos con ella que no hemos sabido valorar su importancia histórica, aunque jamás le hemos negado nuestro cariño de mengibareños bien nacidos. Es consustancial con nosotros mismos.
Hacia el año 744, pocos años después que los árabes invadieran la Península, el Emir de Córdoba Abur-Jatta asignó la lora o distrito de Jódar a la tribu siria de Ovinnasrín. A comienzos del siglo XI, 260 años después pasó la capitalidad de la lora a Yayyán (Jaén). Es entonces cuando alrededor de esta capital empiezan a surgir castillos y torres fortificadas: Otiñar, Fuerte del Rey, La Guardia, Pegalajar, Estiviel y Mengíbar. Recalco la palabra "fortificada" porque antes de tener recinto de circunvalación amurallado, ya existía un torreón más pequeño allá por el siglo VII, después de Cristo, en tiempo de los godos.
Siendo rey de Granada el cruel Badis al.Muzzafar, la familia berberisca de los Ziries, se integra en este reino la lora de Jaén y todos sus castillos y torres fortificadas. En el año 1.157 y después de pertenecer nuestra Torre al imperio almorávide, pasa a manos del Califa Almohade Abd-al-Mamán.
Por estas fechas adquiere esta fortaleza gran importancia estratégica, vigilando el paso del Guadalquivir y alertando en su momento los alcázares de Jaén.
Pero el imperio almohade toca a su fin, después de su derrota en la batalla de las Navas de Tolosa, en el año 1.212. 12 años después, pasa la lora de Jaén a pertenecer a Murcia, pero sólo durante unos meses, pues antes de acabar el año 1.224, pasaba de nuevo a la jurisdicción de Baeza, siendo su rey Ad-Allah-ben-Muhammad, "el Baiací" (el baezano).
Es en este momento cuando aparece el nombre de Mengíbar como pueblo en las crónicas (aunque no con este nombre, que surgió en tiempos de Alfonso X el Sabio). Las primeras viviendas fueron surgiendo en la parte Sur y al amparo de la fortificación.
En el verano de 1.225, Fernando III el Santo irrumpe en el reino almoneda de Baeza y llega hasta la vega de Granada, donde para que se retire, le hacen entrega de 1.300 cautivos, con los que se vuelve a los campos de Jaén pasando por "Pegafagar" (actual Pegalajar) y "Mongíbar" (actual Mengíbar), según cuentan las crónicas de la época.
E
l rey cristiano atacó la torre cuadrangular de "Mongibar" y sus defensas. Se supone que rindió a sus defensores por hambre. No había otra forma, cuando se observan su fortaleza. Tanto le costó que destrozó sus murallas y llegó a desmoronar un paramento del torreón. Los moros, ya tributarios del rey Fernando, rehicieron la edificación una vez se ausentaron los cristianos.
En el año 1.230, el reyezuelo de Arjona, Muhammad-Ibn-Al-hamar, se proclamó rey de Córdoba, Sevilla y Jaén, quedando Mengíbar bajo el poder de este rey Nazarita que trasladó definitivamente su corte a Granada allá por el año 1.238. En este mismo año, el rey Al-hamar cercó Martos, y en represalia, el rey Fernando III vuelve a tomar las plazas fuertes de Arjona, Porcuna, Martos, Carchel, Pegalajar, Bejíjar y Mengíbar.
El bloqueo a la plaza de Jaén era perfecto y su caída en poder de los cristianos, inevitable.
Mengíbar es definitivamente cristiana desde la mitad del año 1.245. Desde entonces es citada varias veces en las crónicas del condestable Miguel Lucas de Iranzo como una alcaldía y lugar de caza y recreo, dependiente de los reales alcázares de Jaén, conservando su importancia en las luchas feudales del siglo XV.
Es nuestra Torre de forma en tronco de pirámide cuadrangular regular. Tanto el cuadrado de su base como el de su cima son de lados iguales aunque de tamaño distinto. Mide el lado de la base 13'5 m., y el mismo en todo lo alto 12'80 m., por lo que supone una reducción de 70 cm. Que repartidos entre los 26 m. de altura, corresponde 2,7 cm por metro, por lo que su caída o desplome hacia el eje de la Torre es del 2'7%. De esta forma mantiene su estabilidad con más firmeza, que unido a la anchura de sus muros y solidez de su emplazamiento, justifica la ausencia de cimentación alguna.
La altura de 26 m., anteriormente indicada se entiende tomando la cota 0 en la terracita o plataforma delantera en la cara Sur hasta el punto más alto del perfil (a esta equina estaba adosado el antiguo Ayuntamiento.
Parece ser que en la antigüedad, allá por el siglo X estuvo rodeada por murallas, actualmente desaparecidas. Se cree que muchas piedras empleadas en la construcción del Templo Parroquial de S. Pedro proceden de estas murallas. Esto sólo es una suposición.
La construcción, en su base, es casi ciclópea. Es decir, se emplearon piedras de arenisca de gran envergadura, unidas con argamasa fabricada a base de arena, cal y agua.
El muro está montado sobre una plataforma formada por lastras, endurecidas, de arena. Esta se suple con la inclinación de la pared hacia el eje y los 3 m de anchura del muro en su base, que irán reduciéndose a medida que vayamos subiendo.