La búsqueda, como método de iniciación, planteamiento práctico ante la vida, es y ha sido siempre la forma de avanzar hacia un futuro ciertamente incierto. Justamente por ese "ser incierto" precisa del método de la búsqueda, esa inquietud de querer contar algo que satisfaga de alguna manera y que en el presente, que apenas existe levemente,si acaso se atisba como una mera sensación de escozor que molesta e impulsa a cambiar. 

Ignacio Algarín (Sevilla, 1.975). ha buscado desde pequeño la forma de indagar inquietudes interiores, que levemente aflora bajo los materiales y las texturas de su joven obra. 

Ignacio, como cualquier hombre, más que como cualquier pintor, no pretende manifestarse fuera del contorno en que se mueve y del que saca constantemente la materia prima de su trabajo. Los periódicos, las esquinas de la ciudad, los monumentos... son parte de su iconografía. 

Es un quehacer plástico y estético plenamente que diríamos, utilizando Hospers, contextualista, como todo artista no se puede aislar de lo que ocurre a su alrededor, aunque su fabulación pictórica nazca directamente en y desde su mundo interior donde radican en él las "tres necesidades místicas" de Kandinsky. Ese sentirse comprometido, Ignacio lo está, en hacer participar a los demás de los Dones que la Naturaleza le ha otorgado. Él sabe que no son para él, nos hace donación de ellos, en ésta y en todas sus exposiciones. El seguimiento esforzado de su método, esa búsqueda, nos prepara para un futuro prometedor.

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 exposiciones recientes   lista de obras
 
El Final del Estudiante Enajenado (1.994).
Diálogo de Besugos (1.996).
Rinoceronte (1.996).
Homenaje a Valdés Leal (1.997).
Ángeles (1.997).