Alzamiento de Aben-Hud contra los almohades:
 
mapa almohade

   Dice la Crónica General que :

en junio del año 1228 "levantouse en el castiello de Ricot, en término de Murcia, un moro que diziem Abenhut".

   También lo narra la Crónica del rey Fernando III:

"En aquél tiempo era Aben-Suc (Aben Hud) un moro que se levantara en Ricot, un castillo de Murcia, que se alzó contra los almohades, que apremiaban cruelmente los moros de aquesse uar, e ellos, con la gran premia de los almohades, levantáronse con Aben Suc e recibiéronlo por señor de la tierra de Murcia".

   Derrotado el hijo del gobernador almohade de Murcia, Aben Hud siguió conquistando Almería, Granada, Málaga, Córdoba y Sevilla, así como las ciudades levantinas de Alcira, Denia y Játiva. Se proclamó emir realizando las preces en nombre del califa de Bagdag el 4 de agosto de 1228. espada

   Aben Hud logró realizar parte de su programa:

  • Consolidación del espíritu de unidad en al-Andalus frente al opresor almohade.
  • Guerra abierta frente al enemigo común, en lo político.
  • Incorporación a los abbasies en lo confesional.

   Pero tuvo grandes dificultades en afirmar su autoridad en un extenso Estado. Como obra de soldado que fue, su imperio no tenía mayor fundamento que la fuerza de su espada, por ello, unos reveses sufridos ante las huestes castellanas, tuvieron efectos desproporcionados dentro de sus dominios. Pese a sus dotes guerreras, se sintió incapaz de hacer frente a los avances de la reconquista cristiana.

   Andalucía occidental escapó de su control; las tierras valencianas se dirigierón a Aragón; y Granada, Málaga y Almería también se sublevaron. Sólo pudo mantener su autoridad en los territorios de Murcia-Albacete y Orihuela-Alicante, es decir, en el Reino de Murcia. Caballero

   Aben-Hud (Abu Allah Muhammad ibn Yusuf ibn Hud al Yudamm) muere en Almería, diez años despues de su sublevación, a manos de su gobernador al-Ramini, quien hasta entonces, gozaba de toda la confianza del emir. Pueden ser varios los motivos que impulsaron a ibn Hud a viajar a Almería y varias las circunstancias de su muerte sobre la que no se ponen de acuerdo las fuentes, tanto árabes como cristianas. Es probable que marchara a Almería como motivo de un viaje de inspección a fin de asegurarse de que la plaza estaba bien defendida, convertirla en refugio y tenerla como depósito de sus riquezas y como puerto de salida hacia el norte de Africa ante el caso de extrema gravedad e inseguridad de su gobierno.

   Otras fuentes precisan que Aben-Hud confió a su walí de Almería una hermosa cristiana de la que estaba enamorado, pero que no podía tener porque había prometido a su esposa que no le metería otra mujer en casa. Al walí le gustó la cristiana y la guardó para él. Indignado Aben Hud con tal proceder, tomó el camino de Almería con una gruesa fuerza, pero su maquiavélico subordinado se las arregló para reconciliarse con él y le devolvió a la mujer; al atardecer, cuatro hombres del gobernador entraron en el aposento de ibn Hud y lo asesinaron ahogándolo en el baño.

   Esta circunstancia de su muerte también la confirman las fuentes cristianas:

"uno de los suyos, que había por nombre Aben Arrumini, convidole e embriagole e afogóle en una pila de agua".

   La muerte del emir provocó un tremendo colapso en Al-Andalus. Murcia perdió para siempre su protagonismo histórico en el siglo XIII y con ello una nueva etapa se abrió en el lento, a la vez que precipitado, discurrir de la historia de la España musulmana.


 


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