gota

¿QUÉ ES LA GOTA?

Conocida como "enfermedad de reyes y reina de las enfermedades", la gota ha sido objeto de estudio de los médicos y causa de sufrimiento en incontables personas,al menos, desde los tiempos de Hipócrates. Antiguamente, era una de las principales causas de dolor y de artritis crónica invalidante, pero ya ha sido derrotada por los avances científicos.
Lamentablemente, todavía muchas personas continúan padeciendo problemas relacionados con la gota, porque el conocimiento de que existen tratamientos efectivos para la misma ha calado lentamente, tanto en los pacientes como en algunos médicos.

¿CUAL ES SU CAUSA?

La gota se origina por un exceso de ácido úrico en el organismo. Este exceso puede deberse a un aumento en su producción, a una eliminacion insuficiente del ácido úrico por el riñón y/o a un exceso de ingesta de alimentos ricos en purinas que son metabolizadas por el organismo a ácido úrico. Ciertos alimentos como las vísceras de animales, mariscos y algunas legumbres, son particularmente ricos en purinas. También las bebidas alcohólicas pueden incrementar significativamente los niveles sanguíneos de ácido úrico. En condiciones normales, 1/3 del ácido úrico del organismo procede de los alimentos, y 2/3 del metabolismo.
Con el transcurso del tiempo, los niveles elevados de ácido úrico en sangre (hiperuricemia), pueden ocasionar la formación de cristales de ácido úrico en forma de aguja, que si se depositan en las articulaciones ocasionan los ataques de gota, cuando lo hacen en los tejidos por debajo de la piel originan los tofos y pueden también, depositarse en la vía urinaria formando cálculos.


Las "agujas" azules y amarillas representan acúmulos de uratos. Imagen tomada de la Universidad de Utah


IMPACTO EN LA POBLACIÓN

Se estima que la gota afecta a 3 de cada 1000 personas. La gota y sus complicaciones son mas comunes en adultos jóvenes de sexo masculino. Tanto la hiperuricemia como la gota están íntimamente relacionados con la obesidad, hipertensión, hiperlipemia (aumento de la grasa de la sangre) y diabetes; por consecuencia, la gota se asocia con un exceso de tendencia a enfermar y mortalidad por accidentes vasculares cerebrales y ataques cardíacos.

DIAGNÓSTICO

Hay otros tipos de artritis que pueden ocasionar ataques parecidos a los de la gota y, puesto que el tratamiento de la gota es específico, un diagnóstico apropiado de la enfermedad es esencial para un correcto tratamiento.
El diagnóstico definitivo depende de la demostración de cristales de ácido úrico en el líquido que puede extraerse de las articulaciones durante los ataques agudos de gota.
En el momento del ataque agudo, los niveles séricos de ácido úrico pueden ser normales e incluso bajos. Además, los niveles de ácido úrico en sangre, con frecuencia pueden encontrarse elevados en sujetos sin gota.

TRATAMIENTO

Desde el siglo XIX, la colchicina es el medicamento de referencia para tratar los ataques agudos de gota. Aunque es muy efectiva, a menudo produce náuseas, vómitos y diarrea. A causa de estos desagradables efectos colaterales, los antiinflamatorios no esteroideos constituyen, en la actualidad, el tratamiento de elección en la mayor parte de ataques agudos de gota.
El antiinflamatorio no esteroideo más ampliamente usado para tratar la gota aguda es la Indometacina, si bien, los antiinflamatorios no esteroideos también pueden ocasionar considerable toxicidad, su uso por períodos cortos de tiempo, en general, es bien tolerado. Tanto la aspirina como los productos que la continen, deben evitarse en los pacientes gotosos durante los ataque agudos.
En los pacientes con ataques recurrentes de gota, tofos o cálculos renales, debe considerarse un tratamiento dirigido a normalizar los niveles sanguíneos de ácido úrico. Se dispone de medicamentos uricosúricos que incrementan la eliminación renal de ácido úrico, y también de drogas que bloquean la producción de ácido úrico por el organismo (Alopurinol). La elección entre uno de estos dos tratamientos dependerá de los niveles de ácido úrico en orina. Con un tratamiento correcto, la gota puede controlarse en la mayoría de los casos.

EL PAPEL DEL REUMATÓLOGO EN EL TRATAMIENTO DE LA GOTA

Históricamente, la gota ha constituido una de las mayores causas de destrucción y dolor articular. Como resultado de los trabajos de investigación de los reumatólogos, su conocimiento y tratamiento constituyen uno de los éxitos de la moderna medicina, por tanto, como expertos en esta enfermedad, los reumatólogos sirven como educadores de los pacientes con gota y de sus médicos.