Balcón de Infantes

 

Nuestros paisanos y nuestras cosas

 


  

Hoy, José Antonio Plaza Peláez, director de CALORSANO  

 

 

   José Antonio es infanteño, afincado profesionalmente en Madrid y recientemente ha ampliado su actividad profesional entorno a la calefacción con biomasa en Villanueva de los Infantes, donde ha instalado un nuevo establecimiento, CALORSANO, para todos los campomontieleños.  

   ¿Cómo surgió la idea?  

    En la oficina técnica propia en la que he ejercido mi actividad profesional en los últimos 18 años hemos realizado proyectos de todo tipo de instalaciones industriales, aunque con el tiempo nos hemos ido especializando en instalaciones térmicas y, dentro de ellas, las que emplean fuentes de energía renovables para producir calor, como la solar, la geotérmica y la biomasa.  

Hace 6 años asistí en Valladolid a la segunda edición de una Feria anual de Bioenergía con carácter internacional, denominada EXPOBIOENERGÍA, organizada por la Asociación para la Valorización Energética de la Biomasa (AVEBIOM). En paralelo a esta Feria se celebraba un Congreso, al que también asistí, en el que se debatía sobre los últimos avances en materia de biomasa y sus aplicaciones para la producción de calor y electricidad. Quedé impresionado, o mejor dicho, enganchado a la biomasa. Me venían a la mente todos esos montones de sarmientos ardiendo que se veían en invierno desde la carretera cuando viajaba a Infantes y me imaginaba que con las técnicas adecuadas podría aprovecharse toda esa energía calorífica que se estaba desperdiciando sin producir con ella ninguna utilidad, sin sacarle ningún valor.

    Cuando volvía de la Feria para Madrid, después de haber visitado unos cuantos stands de fabricantes de calderas y estufas, de fabricantes de pélets, de diseñadores de plantas peletizadoras, y de haber oído una serie de brillantes ponencias de especialistas en la materia, me revoloteaban en la cabeza varias ideas para acabar con ese despilfarro energético: Se podrían recoger los sarmientos y triturarlos para quemarlos en calderas adecuadas; o mejor se podrían triturar y prensar para convertirlos en pélets y así poder quemarlos también en estufas domésticas.  

    La idea de montar en Infantes una empresa relacionada con la biomasa, para darle valor a esos sarmientos y utilizarlos como energía barata y local en beneficio de mis paisanos, creo que no se me ha ido de la mente desde entonces. Y por fin me he decidido a llevarla a cabo con un primer paso: dar a conocer a la gente de mi tierra quÉ es esto de la biomasa y fomentar el empleo de calderas y estufas que utilicen biomasa como combustible. El segundo paso será emplear biomasas locales con suficiente calidad, bien por mezcla con otras biomasas, bien por aplicación de tecnologías innovadoras, mediante procesos rentables y a precios siempre mucho más competitivos que los de los combustibles fósiles gasóleo, gas propano, gas natural).  

   ¿Por qué elegiste Infantes para implantar esta empresa?  

     Infantes es el pueblo donde nací, donde viven mis padres y mi hermano menor, y también muchos tíos y primos y buenos amigos y amigas de la infancia y de la adolescencia. Estudié hasta tercero de primaria en el Asilo, con sor Ángeles y sor Concepción, después cuarto de primaria con don Pedro Torrijos en las escuelas de los Silos, para seguidamente comenzar el bachillerato en el IES Francisco de Quevedo. Con 17 años y el beneplácito de mis padres me fui a Madrid a estudiar Ingeniería Técnica Industrial. Cuando me faltaba sólo el proyecto fin de carrera, un paisano nuestro, José Manuel Fernández Hurtado, a quien siempre estaré agradecido, me ofreció mi primer contrato profesional en el servicio técnico de una fábrica de equipos de calor y frío industrial y comercial. Desde entonces mi vida profesional ha girado en torno al calor y el frío, tanto para procesos industriales como para confort. Entretanto, compatibilizándolos con mi trabajo, continué y terminé estudios de segundo ciclo de Ingeniero Industrial, algo que no hubiera sido posible sin la comprensión y el apoyo de mi mujer y de mi hija.  

     Elegí Infantes porque no se me ocurría mejor sitio para implantar una actividad como la que he descrito, donde se pudiera aprovechar un residuo para convertirlo en un recurso barato y local, asequible a todos los bolsillos, que creara puestos de trabajo locales y que de alguna manera sirviera de revulsivo para otras iniciativas que favorecieran la creación de empleo y de riqueza para la gente de nuestra tierra.  

     ¿Nos puedes aclarar qué es esto de la biomasa?  

  Se conoce como biomasa toda materia orgánica procedente de animales y plantas que podemos aprovechar para producir energía, ya sea en forma de calor o de electricidad. Por tanto, son biomasa los restos de poda de la vid y el olivo o las cáscaras de frutales como la almendra o el piñón (biomasa agrícola); son biomasa los residuos de las cooperativas y almazaras, entre ellos el orujillo, que es el hueso de aceituna fragmentado limpio y seco, y la granilla de la uva (biomasa de la industria agroalimentaria); es biomasa toda la materia que se recoge en el desbroce y limpieza de los montes y en la poda de árboles ornamentales (biomasa forestal); son biomasa los residuos que se generan en los aserraderos y en las carpinterías (biomasa de la industria de la transformación de la madera) y son biomasa los residuos sólidos urbanos (basura), los excrementos de animales de granja (purines, gallinaza) y los cultivos energéticos.  

Con respecto a la biomasa agrícola, se están comercializando pélets (serrín prensado del tamaño y la forma de la boquilla de un cigarrillo), tanto de sarmiento como de rama de olivo, y cáscaras de frutales preparadas para su consumo directo en calderas y estufas de calefacción especialmente diseñadas para quemar estas biomasas. Pero el pélet de sarmiento resulta que genera mucha ceniza, lo cual supone mucho trabajo de limpieza del equipo; el pélet de olivo no se quema bien en estos equipos, incluso llegan a apagarse, por la dureza de la madera de este árbol, y las cáscaras de frutales requieren calderas voluminosas, que para pequeñas potencias como las de las viviendas individuales son muy caras.  

En lo que se refiere a la biomasa de la industria agroalimentaria, en el mercado se encuentra con relativa facilidad el orujillo, que podríamos decir que en estos momentos es la estrella por el boom que está teniendo en las primeras instalaciones de calefacción  con biomasa que se están realizando, aunque no siempre se suministra en las debidas condiciones de humedad y limpieza para que no dé problemas en estufas y calderas.

    En cuanto a la biomasa forestal, se están fabricando pélets de mediana calidad, por tener un contenido importante de corteza que produce elevada ceniza, siendo válida para instalaciones de calefacción poco exigentes y que buscan sobre todo economía.  

     Respecto a la biomasa de la industria de la madera, el gran protagonista es el pélet de madera de pino sin corteza, que ha demostrado ser el tipo de biomasa más adecuado para instalaciones de calefacción pequeñas (viviendas) y medianas (hoteles, residencias, colegios y similares), tanto por su alto contenido energético como por la escasa ceniza que genera y su fácil inflamabilidad.  

     ¿Dónde residen las ventajas de esta energía?  

  Frente a los combustibles fósiles tradicionales, como el carbón, fuel óileo, gasóleo, gas propano o gas natural, esta fuente de energía presenta una serie de ventajas que hacen de ella un reto, pero también una gran oportunidad.

La primera ventaja es su precio, puesto que para una misma instalación de calefacción la biomasa cuesta como mucho la mitad que el gasóleo; la segunda es que se puede valorizar, añadirle valor, ya que de ser un residuo incómodo y difícil de eliminar puede convertirse en un recurso local aprovechable energéticamente; la tercera es de índole medioambiental, pues el CO2 que se produce en la combustión de la biomasa es el mismo que absorbieron y fijaron las plantas de las que se obtuvo esa biomasa y, por tanto, el balance de CO2 es nulo, a diferencia del que producen los combustibles fósiles que no se puede compensar por provenir de otra era geológica; la cuarta es que está demostrado que crea empleo, pues se necesita mano de obra para recoger esa biomasa del campo o del monte, triturarla, transportarla, procesarla, envasarla y distribuirla, y la quinta, y no por ello menos importante, es que forma parte de nuestro entorno, de nuestro paisaje, que no tenemos que ir a buscarla a los países árabes.  

    ¿Qué nos puedes decir de la biomasa como energía de futuro?

    No tengo ninguna duda de que en pocos años la biomasa acabará imponiéndose como principal fuente de energía para sistemas que requieren calor, como son las instalaciones de calefacción y agua caliente sanitaria (ACS). Cada vez hay más organismos, instituciones y entidades públicas y privadas que apuestan, defienden y fomentan el uso de la biomasa. Precisamente en una conferencia de un representante del IDAE, a la que asistí hace unos meses como profesional, alguien preguntó qué pasaría si de pronto todo el mundo empezara a utilizar biomasa para calefacción, si habría bastante para abastecer el mercado, a lo que el conferenciante respondió que en España, según datos del IDAE, el potencial de biomasa está en torno a los 80 millones de toneladas, que frente a los apenas 1,5 millones de toneladas que se stán produciendo actualmente ofrecen un margen considerable. Además, una buena parte de esos 1,5 millones de toneladas se está exportando a países europeos donde la biomasa ya está muy implantada, como Italia, Austria, Suecia o Alemania.  

Cabe destacar la labor que está llevando a cabo AVEBIOM, a la que está asociada nuestra empresa CALORSANO, en el terreno de la certificación. Desde hace dos años es la única entidad a nivel nacional acreditada por la Unión Europea para conceder el certificado de calidad a las biomasas que así lo requieran. Por ahora, estos certificados sólo se están concediendo a los pélets, denominándose EnPlus A1 a los de máxima calidad y EnPlus A2 a los de calidad inferior.  

    Para conseguir esa certificación los fabricantes de pélets deben someterse a unos protocolos de calidad muy rigurosos, que suponen emplear unos procesos de fabricación muy exigentes para conseguir que todos los parámetros de calidad contemplados en esos protocolos tengan valores por debajo de los máximos permitidos.

    Como ejemplo de estos parámetros están la humedad, cenizas, volátiles, poder calorífico, azufre, cloro, densidad, durabilidad o temperatura de fusión.

   Desde hace un año AVEBIOM está trabajando intensamente para conseguir establecer una certificación de calidad de las que se denominan "biomasas ibéricas", en las que entrarían nuestras biomasas agrícolas y de la industria agroalimentaria.

    Creo que no tardaremos en tener hueso de aceituna certificado, de manera que cuando lo compremos tengamos la certeza de que es un producto de la calidad que esperamos del mismo.  

  ¿  Por qué aconsejarla?  

Si me permites, me gustaría poner el ejemplo de una vivienda con superficie calefactada de 120 m2, que necesita una caldera con potencia calorífica de 15 kW. En Infantes podemos estimar que esta caldera funcionará 1.200 horas al año. Su consumo energético a lo largo del año será de 18.000 kWh. Si consideramos que el poder calorífico del gasóleo es de 10 kWh por cada litro, esta instalación consumirá, aproximadamente, 1.800 litros de gasóleo al año.

     Y si suponemos que el precio del gasóleo esté a 1 € por litro,  el gasto anual será de 1.800 €.  El poder calorífico de la biomasa está en torno a los 5 kWh por cada kg, por lo que la misma instalación consumiría, aproximadamente, 3.600 kg de biomasa al año. Y si suponemos que el precio de la biomasa esté a 0,23 € por kg, el gasto anual será de 828 €, lo que supone un ahorro de 972 € al año, o lo que es igual, del 54%.  

    Aparte de este considerable ahorro y de las ventajas que he mencionado anteriormente, el precio de la biomasa se ha mantenido prácticamente estable en la última década, con pequeñas subidas en los meses de invierno que nada tienen que ver con los picos que hemos observado particularmente en los últimos años en los precios del gasóleo, del propano o del gas natural.  

   Por tanto, creo que hay razones suficientes para animar a quienes consideran que la calefacción con gasóleo, y no digamos con acumuladores eléctricos, está muy cara para que se pasen a biomasa, fundamentalmente por su precio, pero también por su alto valor energético, su bajo impacto medioambiental, porque crea empleo, porque disponemos de ella en nuestros campos y montes y porque su precio no nos lo marcan desde fuera y es ajeno a conflictos geopolíticos internacionales.  

   Y como último apunte, no quiero despedirme sin ofrecer a todos aquellos interesados el asesoramiento gratuito que estamos prestando en CALORSANO, donde nos tendrán dispuestos a encontrar la mejor solución a su caso particular.

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Mantenimiento: José Ant. Sánchez

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