Construye tu propio barco !!

El Proyecto | Los Materiales | La construcción | Epílogo | Agradecimientos

Tres largos pero hermosos años me ha llevado construir este pequeño velero de 5,85 mts. de eslora. Fue bastante tiempo, pero tampoco me quise obsesionar con terminarlo cuanto antes, y me lo tomé con relativa calma. Los días que no nos apetecía mucho trabajar, nos dábamos un descanso, porque normalmente, cuando se trabaja a disgusto, las cosas no suelen salir bien. Aún así, fueron muchas las vacaciones, los fines de semana, y las horas después del trabajo habitual pasadas entre la resina, la madera, la lijadora...

Hasta no hace muchos años, el construir un barco para una persona de a pie era una quimera que muy pocos se arriesgaban a realizar. El acceso al gran público de los materiales compuestos y cómo dominarlos, conviertió el sueño de mucha gente en realidad. Pero detrás de esto que resulta fácil decir, se esconden varios factores que dan al traste con muchos proyectos, los cuales habría que calibrar.

Pero antes de esto, me gustaría transcribir la introducción de una de las publicaciones de Xavier Soler*.


"A pesar de una cierta evolución, el tema de la construcción náutica amateur sigue siendo un tanto mítico para el aficionado medio. Tras algunos años de dedicación en seguir pacientemente mis proyectos, he constatado repetidamente la sorpresa del propio constructor al ver que sin excesivas dificultades el proyecto se va gestando y la embarcación va saliendo de la nada consolidándose el milagro ante sus propios ojos atónitos. ajar1 - 193 Kb
No hablemos ya del círculo de amistades que habían tildado en su día al sufrido constructor como de enteramente loco al osar realizar con sus manos nada menos que un barco que debía enfrentarse a la mar y luchar con las olas. Afortunadamente, se ha notado un cierto cambio de mentalidad en este sentido e incluso resulta curioso constatar que existen una mayoría de aficionados constructores de tierra adentro que tan solo toman contacto con el mar en sus cortas vacaciones estivales.
(...)

La gente me pregunta muy a menudo: Por qué construirse su propio barco? Existen al menos 4 razones fundamentales: en primer lugar el ahorro económico. En este sentido he podido constatar que es el orden de 1/3 del coste de un modelo parecido en el mercado, si el constructor cuida todos los detalles económicos del proyecto, intentando siempre conseguir los materiales al menor costo. En casos donde el control es menos estricto el valor del barco puede ser de hasta la mitad de su homónimo profesional. En ningún caso se ha sobrepasado esta cifra. Otra ventaja adicional importante es que la inversión se realiza de forma escalonada a medida que se precisan los materiales. casco2 - 193 K


Evidentemente, esta ventaja económica resulta un tanto discutible ya que en ella sólo se consideran los gastos de materiales y equipamento sin contar con nuestras horas invertidas en el proyecto y aquí entramos de lleno en la segunda consideración. Para realizar completamente y con éxito una construcción amateur es muy importante el gusto por el trabajo personal. El constructor debe estar apasionado por su propo trabajo y las horas invertidas en él deben constituir un pasatiempo agradable. Muchos amateurs esperan ansiosamente la llegada del sábado para sumergirse de lleno en lo que constituye su verdadera obsesión: construir con sus propias manos un barco personal. Esta es la tercera razón que justifica la construcción amateur. La posesión de un barco absolutamente personal donde se han plasmado todos nuestros detalles de acuerdo con la personal concepción del programa del barco: el viaje, el deporte, la pesca o el paseo.

Finalmente, existe una cuarta razón de tipo técnico. Para algunas personas resulta muy importante el conocimiento profundo de su propia embarcación en todos sus detalles desde el funcionamiento del motor hasta el anclaje estructural de timón, quilla y demás. En este sentido prefieren tener la absoluta garantía de un montaje personal antes de arriesgarse a un posible descuido del astillero. Este tipo de aficionado suele tener unos conocimientos técnicos y constructivos notablamente superiores a la media.

La construcción sandwich ha abierto las puertas a muchísimos aficionados poniendo a su alcance un método eficaz, del que no se precisan conocimientos previos para abordar el trabajo más imaginativo: La construcción de nuestra aventura sobre la mar."'

Xavier Soler es Ingeniero Naval y miembro de varias instituciones Internacionales y colabora en varias revistas náuticas de relevancia internacional. Posee un gabinete de diseño naval, y algunos de sus barcos de regatas han conseguido triunfos importantes. También posee un gabienete de construcción amateur, de donde han salido gran cantidad de barcos de construcción personal.


Todo lo que afirma Xavier Soler es cierto en gran medida, pero también omite cuestiones decisivas para que el aficionado que tiene la ilusión de construir un barco no se lleve el chasco de su vida. Conozco gente que comenzó a construir un barco, pero pronto se desanimaron, porque un trabajo de ésta índole,exige una gran constancia y una buena dosis de sacrificio.Me gustaría detallar algunos puntos que creo que son de vital importancia, no para desanimar a nadie, sino para reflejar de algún modo la cruda realidad con la que se va a encontrar.

La primera motivación que tiene que tener el constructor amateur es el querer fabricar un barco por uno mismo, por el simple deseo de realizar algo con sus propias manos y con muy poca ayuda externa. La esperanza de verlo al fin navegando es el combustible que alimenta el motor de nuestra ilusión, y la ilusión lo único que nos evita el tirar la toalla antes de tiempo. Hay que estar muy mentalizados para afrontar durante varios años un duro trabajo, no siempre agradable, y el renunciar a otras cosas de las que podríamos disfrutar en nuestros momentos de ocio. Esta es la primera consideración a tener en cuenta antes de afrontar en serio un reto de este calibre, y sin la cual nunca llegaremos a terminarlo.

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La segunda consideración radica en que, a no ser que uno sea un buen ebanista, un buen chapista y un manitas en general, nunca se podrá llegar a los niveles básicos de acabados que un astillero profesional suele ofrecer. Es el propio constructor el que decide cuánto tiempo merece la pena perder para dejar "perita" el barco, aunque siempre podremos enacargar ciertos remates a especialistas que, a cambio de un dinerito nos pondrá el barco con la categoría que se merece.

Existe también una motivación que anima a muchos aficionados a construirse su propio barco, y que no siempre da los resultados apetecidos. Es el aspecto económico. El navegante que simplemente se plantea el realizar un proyecto así por el simple hecho de ahorrar dinero, generalmente se desanima al ver comprobar cómo el esfuerzo realizado no da los resultados apetecidos. En este sentido, cuanto más grande sea el barco, mayor será también el ahorro en términos porcentuales y, por tanto, una mayor amortización de nuestro esfuerzo. El amplio mercado de segunda mano ofrece soluciones para todos los tipos de necesidades, y es un buen recurso para aquellos que desean tener un barco para navegar cuanto antes.

Como decía mi buen amigo Julio García, "Si quieres hacer un barco, házlo. Si quieres tener un barco, cómpralo."


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