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Celia Cruz


Celia de la Caridad Cruz Alfonso (Celia Cruz) nació en La Habana, Cuba, el 21 de octubre de 1925.
Si bien algunas fuentes señalan su nacimiento cuatro años antes, y otras en 1925, datos todos ellos de difícil comprobación dada la persistente negativa de la estrella a confesar su edad.

Denominada la Diosa Rumba, la Guarachera de Cuba, la Reina de la Salsa y otros apelativos cariñosos. Su niñez de origen humilde la vivió en el Barrio Santo Suárez. De pequeña gustaba ver los bailes y orquestas desde las ventanas de los bares acompañada de sus amigas.
Segunda hija de un fogonero de los ferrocarriles, Simón Cruz, y del ama de casa Catalina Alfonso, Celia Cruz compartió su infancia con sus tres hermanos -Dolores, Gladys y Barbarito- y once primos, y sus quehaceres incluían arrullar con canciones de cuna a los más pequeños; así empezó a cantar. Su madre, que tenía una voz espléndida, supo reconocer en ella la herencia de ese don cuando, con once o doce años, la niña cantó para un turista que, encantado con la interpretación, le compró un par de zapatos.

Con otras canciones y nuevos forasteros calzó a todos los niños de la casa. Después se dedicó a observar los bailes y a las orquestas a través de las ventanas de los cafés cantantes, y no veía la hora de saltar al interior. Sin embargo, sólo su madre aprobaba esa afición: su padre quería que fuese maestra, y no sin pesar intentó satisfacerle y estudiar magisterio, pero pudo más el corazón cuando estaba a punto de terminar la carrera y la abandonó para ingresar en el Conservatorio Nacional de Música.

Estudió para ser maestra de escuela y posteriormente abandonó el Magisterio para dedicarse a ser cantante, siguiendo el consejo de su profesora de sexto año quien le dijo que le iría mejor en el canto dada su maravillosa voz. Allí en su escuela solía cantar en los eventos que se efectuaban. Su madre siempre la apoyó en todo lo relacionado con el canto, a diferencia de su padre, quien veía con recelo esta carrera, dadas las creencias de la época respecto a las mujeres artistas que solían ser criticadas duramente.

Desde los 14 años participaba en concursos de canto. Mientras tanto, Celia Cruz cantaba y bailaba en las corralas habaneras y participaba en programas radiofónicos para aficionados, como La Corte Suprema del Aire o La Hora del Té, en donde ganó una torta. Al cuarto sábado de ir a este concurso, ganó una cadena de plata. La primera canción que interpretó en público fue el tango Nostalgias. que por su interpretación recibió en pago 15 dólares en Radio García Cerrá.

Trabajó en RHC Cadena Azul al lado de la pianista Isolina Carrillo, tiempo en el que decidió interpretar música afrocubana. En 1942 perteneció a la orquesta de Obdulio Morales y en 1947 hace varias grabaciones con la orquesta de Ernesto Duarte.

Ya profesionalmente comenzó cantando en Radio García Serra, luego en la emisora L.010, en Radio Cadena Suaritos intervino en un programa de música afrocubana. Realizó estudios de música en el Conservatorio Musical Habanero.

Más tarde cantó en las orquestas Gloria Matancera y Sonora Caracas y formó parte del espectáculo Las mulatas de fuego, que recorrió Venezuela y México. En 1950 ya había intervenido en varias emisoras cuando pasó a integrar el elenco del cabaret Tropicana, donde la descubrió el director de la Sonora Matancera, el guitarrista Rogelio Martínez, el cual la contrató para que trabajara en el programa que tenía La Sonora Matancera en Radio Progreso, en La Habana, reemplazando a Mirta Silva, la solista oficial de la orquesta, para lo cual tenía que ensayar de Lunes a Sábado de 9 a 12 del día.
Un año después, en 1951, hizo su primera grabación en un disco de 78 rpm: Cao cao maní picao y Mata siguaraya, canciones que le abrieron el camino del éxito.


A lo largo de los años cincuenta Celia Cruz y la Sonora Matancera brillaron en la Cuba de Pío Leyva, Tito Gómez y Barbarito Díez; del irrepetible Benny Moré, del dúo Los Compadres, con Compay Primo (Lorenzo Hierrezuelo) y Compay Segundo... La Cuba de Chico O’Farril y su Sun sun babae, la de La conga de los Habana Cuban Boys, la de Miguel Matamoros con su Mamá, yo quiero saber de dónde son los cantantes, la de Miguelito Valdés con su Babalú... Celia aportó su Cao Cao Maní Picao y se convirtió en un éxito, y otro posterior, Burundanga, la llevó a Nueva York en abril de 1957 para recoger su primer disco de oro, la cual grabó en 1953.

Su primera visita a Colombia la realizó en 1953 con La Sonora Matancera, y desde entonces siempre visitó al país anualmente para participar en certámenes como la Feria de Cali y el Carnaval de Barranquilla.

Con La Sonora Matancera participó en varias películas cubanas: Affaeir en La Habana, Olé Cuba, Una gallega en La Habana y Salón México.

Celia Cruz se había ganado ya varios de los apodos y títulos con que quisieron distinguirla. Fue la Reina Rumba, la Guarachera de Oriente y, desde las primeras giras -por México, Argentina, Venezuela, Colombia...-, la Guarachera de Cuba.

El 15 de julio de 1960 salió de Cuba para nunca regresar, residenciándose primero en México y posteriormente en Nueva York, Estados Unidos.
Era la Cuba de Fulgencio Batista. Cuando Fulgencio Batista se vio obligado a refugiarse en la República Dominicana ante el triunfo de los castristas, el 1 de enero de 1959, la orquesta tuvo que andar otros caminos. Según la cantante, desde entonces soportaba mal que le dijeran qué y dónde tenía que cantar. El 15 de julio de 1960 la banda en pleno consiguió el permiso para presentarse en México y, una vez allí, en parte impulsada por el agravamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, decidió no regresar.

Después de un año de aplausos en la capital azteca, Celia Cruz se mudaba a Estados Unidos y sellaba su primer compromiso para actuar en el Palladium de Hollywood. Si bien declaró en aquellos días «he abandonado todo lo que más quería porque intuí enseguida que Fidel Castro quería implantar una dictadura comunista», su furibunda militancia anticastrista nació después, a partir del 7 de abril de 1962, cuando supo de la muerte de su madre y no pudo entrar en la isla para asistir al entierro.
Otras fuentes aseguran que el 7 de abril de 1962 estando trabajando en un show, supo de la muerte de su señora madre, y aun así, su enorme profesionalismo la empujó a no detenerse y hacer que continuara el espectáculo.
Dicen también que llegó a confesar incluso que estaba dispuesta a inmolarse haciendo estallar una bomba si con ello hacía desaparecer «al Comandante».

Tres meses después, el 14 de julio de 1962, Celia Cruz se casó con el primer trompetista de la orquesta, Pedro Knight, quien a partir de 1965, en que ambos dejaron la Sonora, se convirtió en su representante, y para ese entonces Celia ya tenía la ciudadanía de Estados Unidos. Pedro y Celia no tuvieron hijos.

Durante su paso por La Sonora Matancera la caracterizaron canciones como: Caramelos, El bajío, Dile que por mi no tema, Tu voz, Yerbero moderno y Burundanga.

En 1965 se retira de La Sonora Matancera dejando plasmados 184 temas y muchas grabaciones cantando en vivo en Radio Progreso.

Celia Cruz inició su trayectoria como solista junto al percusionista Tito Puente, con el que grabó ocho álbumes. Los jóvenes hispanos de Nueva York la descubrieron en 1973 en el Carnegie Hall, cuando integraba el elenco de la «salsópera» Hommy, de Larry Harlow.

Posteriormente, participó en un legendario concierto grabado en vivo en el Yanquee Stadium con The Fania All-Stars, un conjunto integrado por líderes de grupos latinos que grababan para el sello Fania. En el año 70 entabló amistad con Johnny Pacheco y ya era famosa en 1974, cuando grabó el disco Celia & Johnny con el flautista dominicano Johnny Pacheco, considerado el primer clásico del género con varios temas como: Cúcala, Quimbara y Bemba colorá. Recorrió escenarios de América, Europa y África al lado de estrellas como Héctor Lavoe, Cheo Feliciano, Willie Colón, Ricardo Ray y Pete "El Conde" Rodríguez.

Desde entonces, el éxito fue una constante en centenares de conciertos coreados por un público entregado al grito de su Bemba colorá. Esa voz electrizante, su alegría contagiosa y el llamativo vestuario fueron pronto una bandera de identidad de los inmigrantes. Ella, a su vez, terminó por asumir el rol de estandarte del anticastrismo.

Celia, para los años setenta, hacía parte de un movimiento musical que reivindicaba lo urbano, especialmente manifestado en historias de inmigrantes latinos que llegaron a Estados Unidos, "en busca de otro ambiente", como dice la letra de la canción 'La dicha mía', que compuso para ella el boricua Tite Curet Alonso.

Fue muy amiga de Matilde Díaz, cantante insigne de la Orquesta de Lucho Bermúdez y principal exponente de los ritmos tropicales colombianos, con la cual grabó a dúo Las Pilanderas.

Se caracterizó por su extraordinaria voz de alto registro y vocalización exacta, comparable en potencia con las trompetas de La Sonora Matancera, por su famosa expresión "Azúca!!!" y por su inmensa colección de pelucas y trajes coloridos con los cuales subía al escenario.


Como tal, Celia Cruz quiso dejar su impronta también en el cine, y participó como actriz -ya lo había hecho varias veces como cantante- en Los reyes del mambo (1992) y Cuando salí de Cuba (1995), porque ambas películas reflejaban historias de los primeros exiliados cubanos, en parte cercanas a la suya. Aunque la suya fue única, y así lo entendieron los miles de compatriotas que desfilaron ante sus restos despues de que falleciese el 16 de julio de 2003, a los setenta y ocho años de edad, en Miami y Nueva York, donde recibió sepultura. También los cubanos de la isla, pese a la prohibición oficial de su música después de más de cuarenta años, reconocían su valor de guarachera universal, la más grande embajadora musical de Cuba. Pocos días después de su fallecimiento fue homenajeada por sus compañeros de profesión en la gala de entrega de los Grammy latinos.

«¡Azúcar!» era su potente grito infeccioso, la contraseña de apertura y cierre de sus conciertos y la clave para hacerse entender en todo el mundo. Difícilmente alguien ha bailado más -y ha hecho bailar más- que esta cubana de sonrisa contagiosa y persistente que conquistó adeptos de todas las latitudes a lo largo de más de cincuenta años de exitosa trayectoria. Cantante de guarachas, danzones, sones y rumbas en sus comienzos, Celia Cruz siempre estuvo abierta a nuevas experiencias que la llevaron a abordar otros ritmos y a unirse a proyectos en principio arriesgados para una artista consagrada.

Así se erigió en la imagen distintiva de la salsa con orquestas como las de Tito Puente, Willie Colón, Ray Barretto o Johnny Pacheco, y así llegó a cantar incluso rock o tango, y a unir su poderosa voz a la de intérpretes tan dispares como el británico David Byrne, el rumbero gitano Azuquita, el grupo argentino Los Fabulosos Cadillacs, los españoles Jarabe de Palo y el rapero haitiano Wyclef Jean, además de improvisar duetos con sus amigas Lola Flores y Gloria Estefan, y con Dionne Warwick o Patti Labelle.

Enfundada en sus fastuosos y extravagantes vestidos, tocada con pelucas imposibles y encaramada sobre esos zapatos únicos de alto tacón inexistente, Celia Cruz conservó hasta casi el último momento una vitalidad insólita. Feliz con su flamante Grammy al mejor álbum de salsa por La negra tiene tumbao, en el verano de 2002 celebró su 40º aniversario de matrimonio con una fiesta que le organizó la cantante Lolita Flores en Madrid. En noviembre, durante un concierto en el Hipódromo de las Américas de México, D. F., empezó a perder el control del habla. Al regresar a Estados Unidos se sometió a la extirpación de un tumor cerebral, pero al final no hubo remedio. Aun así, el 13 de marzo apareció por última vez en público cuando la comunidad latina le tributó un homenaje en el teatro Jackie Gleason de Miami, que ella rogó que no fuera como una despedida. Se sentía optimista y con fuerzas. Por esos días, entre febrero y marzo, grabó un último disco que no llegó a ver editado, Te entrego el alma.

Fue nominada a 13 premios Grammy y ganó dos. De igual manera fue nominada a seis premios Grammy Latino de los cuales ganó tres. Obtuvo dos Doctorados Honoris Causa: de la Universidad de Yale en 1989 y de la Universidad de Florida en 1992.

Recibió innumerables homenajes como el de Hollywood en 1987 donde se le dio una estrella en el Paseo de la Fama y en Miami la Calle 8 fue nominada como "Celia Cruz Way", entre otros.
En televisión, participó en la novela mexicana El Alma no Tiene Color.

En noviembre de 2002 fue operada de un tumor en la cabeza. Luego de varias recaídas falleció el 16 de julio de 2003 víctima de un cáncer cerebral en su hogar de Nueva Jersey acompañada de su fiel esposo Pedro Knight y otros miembros de su familia.

Sus producciones discográficas ascienden a más de cincuenta.

Discografía

Cuba y Puerto Rico Son (1966)
Son con guaguancó (1967)
A ti México (1967)
Bravo (1967)
Quimbo Quimbumbia (1969)
Etc., etc., etc.(1970)
Nuevos éxitos de Celia Cruz (1971)
Algo especial para recordar (1972)
Celia & Johnny (1974)
Tremendo catche (1975)
Recordando el ayer (1976)
Only they could have made this album (1977)
The brilliant (1978)
Eternos (1978)
A todos mis amigos (1978)
La ceiba (1979)
Celia, Johnny & Pete (1980)
Celia & Willie (1981)
Feliz encuentro (1982)
Tremendo trío (1983)
Homenaje a Benny Moré (1985)
De nuevo (1986)
La candela (1986)
The winners (1987)
Ritmo en el corazón (1988)
Azúcar negra (1993)
Azúcar! (1993)
Boleros (1993)
Homenaje a los santos (1994)
Irrepetible / Unrepeatable (1994)
Irresistible (1995)
También boleros (1997)
Mi vida es cantar (1998)
Hoy y ayer (1999)
A night of salsa (2000)
Siempre viviré (2000)
Regalo del alma (2003)

 

Fuente: internet

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