Lugar al que los templarios prestaron especial atención,
expresión de lo mistérico, de la Jerusalén celestial donde el monje y el seglar se
transportan y comunican con lo trascendente.
Este lugar era conocido desde los tiempos prehistóricos y sobre todo en tiempos romanos,
pues existía una fuente, quizá de aguas medicinales, en sus cercanías. Su
construcción, gracias a la inscripción situada en la parte superior del arco triunfal
puede ser fechada en el año 661, año en el que Recesvinto dedica la iglesia a San Juan
Bautista.
Presentaba
una planta compuesta por un pórtico de entrada rectangular
tres naves y un ábside central recto, con dos habitaciones
laterales no contiguas a ambos lados. En época gótica
será remodelada suprimiendo el espacio libre y anulando los
ámbitos laterales convirtiéndolos en un aula rectangular
de tres naves y cabecera triple con exterior recto.
Las columnas de separación de naves que sostienen la arquería
son elementos romanos reutilizados. Cada una de las tres naves se
separan por arcos de herradura.
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