A esta iglesia se le supone su
función monástica, aunque su funcionamiento no deja de plantear problemas (con dudas Schlunk,
1970.2, 258; problemas, 1971, 523). El santuario es pequeño, como es normal a partir de
época visigoda tanto en parroquias rurales como en las monásticas. Las dos habitaciones
delanteras plantean un problema desde el momento en que Gómez-Moreno
sospechó que podrían ser inclusae o celdas para monjes dada la
existencia de puertas y ventanas (1906, 368; idea aceptada por Camps,
1940, 603). Puig al contrario supuso que serían sacristías (131), lo
que es más lógico y puede ser compatible con la idea de Gómez-Moreno,
dado que por una parte las sacristías, preparatorio y sacrario, pueden tomar la forma de
habitaciones, como en Quintanilla de las Viñas,
y por otra aceptan otras funciones especiales en las iglesias (Caballero,
1987, 85 ss.).
La
circulación de la iglesia parece que obliga a la existencia
de un ingreso directo al aula por Occidente, de modo que se diferenciara
la entrada de los monjes por el eje del crucero N-S., de la de los
fieles por el occidental, pero esta solución no es absolutamente
necesaria. De acuerdo con Schlunk es lógico
suponer que el muro con ventanas que separa el aula del crucero diferenciara
el espacio monástico del público, pero ello no asegura
si el coro monástico ocupó el tramo central del crucero
o el espacio de anteábside. Melque
y La Mata parece que reservaban
como coro el anteábside; Quintanilla
y Sao Giâo de Nazaré (Portugal)
el tramo de crucero; y El
Trampal poseía
su propio espacio entre ambos consiguiendo además con un acceso
único por el eje N-S. diferenciar la entrada al aula y al crucero,
lo que no es posible en La Nave.
Texto y fotos reproducidos
por gentileza de Jesus
Rivera en cuya página podreis ampliar toda clase
de detalles sobre este maravilloso monumento.
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