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Situada
a las orillas del río Limia se erigió en el S.VII en
honor de "sancte columbe
virginis et martiris".
Al producirse la invasión árabe, fié enterrado
en ella el cuerpo de San Torcuato procerdente de
Guadix.
Para fecharla podemos citar un diploma inserto en el "Cartulario
de Celanova" por el
que un diácono llamado Adonyo hace donación
a San Rosendo de algunos bienes y se reseña
que el rey D. Alfonso III, había encomendado
la repoblación de Galicia
a D. Adoario y cómo éste levantó
castillos, fortaleció ciudades y pobló villas disponiendo
de una de estas en favor de su primo hermano el donante Adonyo,
"sita en las orillas
del Limia, con sus iglesias, que muchos años antes estaban
fundadas, una dedicada a Sta. María, siempre virgen y otra
a Sta. Colomba, virgen y mártir; estas iglesias hacía
más de doscientos años que estaban fundadas y estaban
deslucidas y sucias".
El diploma señala la actuación
de Adoario en el año 872 - en la era 910 -,
por lo que podemos deducir que esta iglesia estaba ya levantada en
la segunda mitad del siglo VIII, siendo probablemente anterior a S.
Juan de Baños y a Quintanilla
de las Viñas. La construcción es más
tosca que la de éstas, siendo su planta de cruz griega inscrita
en rectángulo y el ábside rectanguar saliente. La orientación
es de Este a Oeste.
Sus dimensiones son reducidas y sus muros de granito labrados a grandes
sillares, sin excesiva preocupación por la regularidad de sus
hileras. Las bóvedas están construidas con ladrillos
y son de cañón peraltado salvo en el crucero que es
de arista capialzada, resaltando en el centro un pequeño cimborrio.
El arco triunfal es de herradura y se sostiene por dos pares de columnas
con cuatro capiteles con collarinos, de ellos dos hispano-romanos
de tosco orden corintio y todos de no muy perfecta labra. La decoración
interior es elemental, limitandose a impostas cordiformes que se adornan
con racimos de uva y otros vegetales. En el testero de la capilla
hay una losa que se abre en celosía con semicírcilos
superpuestos en el tercio superior.
Tenía dos aposentos al Este y al Oeste que servían como
estancia o refugio de peregrinos y celdas de los monjes, y otro
muy reducido al que solamente se puede acceder por una ventana del
crucero que podría haber sido utilizado como depósito
de objetos preciosos.
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