Ortopedia: conceptos básicos relativos a los problemas más frecuentes en miembros inferiores y raquis

Dr. José-Ricardo Ebri. Especialista en Traumatología y Ortopedia. Pediatra. Instituto Valenciano de Ortopedia Infantil. Coordinador del Grupo de Ortopedia Infantil de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria.

 

Índice

1.      introducción y visita a los padres

2.      trastornos de la marcha

3.      alteraciones de los pies

4.      el pie plano-laxo

5.      pie doloroso

6.      el calzado infantil

7.      Los mmii: Dismetrías, alteraciones angulares, y rotacionales

8.      patología de la cadera

9.      la rodilla

10.    desviaciones de Raquis

11.    dorsalgia

12.    tortícolis

13.    dolores de crecimiento

14.    resumen de una exploración ortopédica

15.    libros de consulta recomendados

Introducción

El conocimiento de lo normal y lo anormal, para cada fase del desarrollo músculo esquelético y el manejo de los problemas para las distintas edades, nos hará sentirnos más cómodos ante un problema ortopédico infantil ( L. Staheli 1992).

El inconveniente más grande del arte de curar es tener que iniciar un tratamiento antes de tener claro el diagnostico ( Marañón 1950).

No solo es necesario hacer un correcto diagnostico ante cualquier patología que se presente, si no que hay que hacer una relación de síntomas enhebrando la sintomatología con los antecedentes tanto del niño  y los familiares, resto de síntomas asociados y una detenida exploración músculo-esquelética. Una limitación de la movilidad de una cadera en un recién nacido, junto con otros síntomas infecciosos nos tiene que hacer sospechar una artritis séptica de la cadera y su retraso diagnostico  puede tener un resultado fatal, un metatarso varo en un recién nacido o un pie talo, nos tiene que hacer pensar en un minuciosa exploración y un seguimiento de una posible DDC, o una gonalgia con síntomas de cojera  en un adolescente puede ser  diagnosticada de una osteocondritis de Schlatter-Osgood sin sospechar la Epifisiolisis de la cabeza femoral.

            Siguiendo con el espíritu de Andry en 1741 cuando publicó el primer Tratado de ortopedia infantil con el titulo de “El Arte de prevenir y corregir las deformidades en el niño”, se entiende que el diagnóstico precoz sería  el fundamento de la ortopedia infantil.  

Que el diagnostico sea preciso nos va a llevar a un tratamiento apropiado, es decir que sea necesario,  que sea eficaz  para la detención de esta incapacidad, y por ultimo que los beneficios están por encima de los riesgos y de los indeseados efectos psicosociales negativos. Tanto los pediatras como los ortopedas infantiles hemos asistido a niños intervenidos innecesariamente o con resultados desfavorables con el paso del tiempo, o que han sufrido durante tiempo en uso y abuso de tratamientos ortésicos innecesarios.       

Dejando aparte los grandes síndromes malformativos, tumores,  traumatismos y sus secuelas  y los  problemas  de rara aparición, desde un punto de vista practico y olvidando los tratamientos que no corresponden a esta presentación, podemos repasar en esquema  los siguientes procesos, con la dificultad que supone el  tener que resumir la patología ortopédica infantil a unos breves conceptos.

            Hay que tener presente que el esqueleto infantil es un esbozo cartilaginoso que a medida  que va creciendo  es susceptible de sufrir alteraciones en su desarrollo y correcta formación por múltiples causas.

Estas variaciones  morfológicas afectan a 1 de cada 20 neonatos distinguiendo   entre:

Malformaciones : que pueden ser congénitas (inexplicablemente se nace con ellas) o genéticas (se podría preveer su herencia) y   adquiridas, por procesos  infecciosos, metabólicos o traumáticos.

Disrupciones o desorganizaciones, alteración que se produce en un momento dado del desarrollo por múltiples  causas y lógicamente  se  va a ver alterada su  correcta   formación.

Malposiciones o  alteraciones de la  formación  debidas  a la mala postura en su desarrollo.

            Con  los avances por parte de los pediatras en la exploración del niño, y al seguir los calendarios de supervisión y detección precoz, hoy en día detectamos pequeñas alteraciones, que se van a poder subsanar y en muchos de los casos, con pequeñas correcciones, y en otros casos van a ser susceptibles de alguna intervención quirúrgica.

            En una inmensa mayoría la labor  del especialista va a ser el de tranquilizar a los  padres, ya que muchos de ellos acuden con la idea, de intentar tener unos niños "perfectos “, pensando en poder  prevenir algunos problemas que ellos tienen sin  atender a lo amplio  del margen de la "normalidad"

Cualquier alteración morfológica de las articulaciones nos va a llevar a unas asimetrías de cargas biomecánicas, con la consiguiente aparición de las artrosis o desgastes articulares desde el punto de vista mecánico o funcional y las consiguientes alteraciones de los movimientos normales aumentando el desgaste energético, y la aparición de dolor e impotencia funcional.

Resumen : Escuchar a los padres y “ familiares “, diagnosticar antes de tratar,  asociar problemas,  tranquilizar  explicando, y valorar los tratamientos.

 

La  Marcha

Uno de los motivos más frecuentes de consulta  por parte de los padres en una  consulta de Ortopedia Infantil, o incluso del Pediatra, es para revisarles los pies, intentando buscar por parte  de los padres una posible patología que justifique la “anormal forma de caminar de su hijo”,  ya que le encuentran, que se cae con frecuencia, o que camina “ diferente ".

            Las alteraciones de la marcha debidas a defectos en  los pies, son las menos frecuentes a partir del año, ya que las anomalías mas frecuentes que presenta el pie del niño, y que pueden afectar a su apoyo y a la marcha, ya se deben de tratar ortopédicamente en los primeros meses de vida.

Hay numerosas definiciones de la marcha, pero de una forma simple, la podríamos definir como el desplazamiento del cuerpo apoyado sobre los pies, voluntario, progresivo  y cómodo  para  el  organismo.  

Es importante destacar, que al caminar  influyen numerosos factores muy complejos que coordinados entre sí van a determinar la marcha y que está íntimamente ligada al desarrollo psicomotor del niño, al igual que la adquisición del lenguaje.  El caminar o marcha bipodal y el habla solo son  propias de la  especie  humana.

            Igual que el inicio del habla es lento y progresivo, el inicio de la marcha también lo va a ser, ya que tiene que influir en el caminar una serie de movimientos, que  coordinados  con  los sentidos táctiles en especial, y  otros  del  sistema nervioso  y del sistema circulatorio, van  a  determinar  que  podamos ponernos  de pie, y caminar una superficie que  va a ser detectada por estos sentidos como de "apropiada", ya que si no es así no es posible caminar.

La marcha que comienza sobre el año de

edad no va a alcanzar su madurez hasta pasados los 5-6 años de edad, tiene una gran influencia la coordinación motora del niño,  siendo unos, más habilidosos que otros y coordinados en sus movimientos, sin tener que pensar que tengan ninguna alteración nerviosa u ósea.

Es muy importante para adquirir un buen tono muscular  de los miembros inferiores del niño, que contribuirá en el futuro a mantener una postura de la columna más erecta. Hacer lo posible para que los niños caminen a diario y distancias largas. Se ha comprobado la relación entre la debilidad muscular o flaccidez, con el llevar  a los  niños  siempre  en la   "sillita", o en brazos.

En  la practica, hay desgraciadamente muchos niños que  caminan muy poco, “ aunque los padres insisten en decir:  ¡ …No para  en todo el día…!

Pero es cierto que en muchas ocasiones, los sacan de la cuna o del "parque", para sentarlos directamente  en la sillita o incluso, ya los  sacan  de su  casa en brazos.! Después, son los que  acuden a la consulta, preocupados porque los niños se cansan o se caen con frecuencia.

La fase previa de coordinación a la marcha, es él gateo, que hoy en día solo lo hacen un 24 % de los niños, debido al excesivo uso del "parque", siendo más conveniente para favorecer el desarrollo muscular  el dejar a los bebés en una alfombra acolchada en el suelo.

 

Marcha de puntillas

Hay que resaltar esta alteración de la marcha, por su frecuencia y en la mayoría de los casos de corrección espontánea, destacando su diagnostico diferencial entre las musculopatias, valorando el acortamiento del tendón de Aquiles y las neuropatías explorando los  reflejos tendinosos profundos exaltados que nos indicarían por ejemplo,  una  parálisis cerebral leve. 

Resumen : valorar la alteración y su cronología, conocer la exploración y su seguimiento. Causas neurológicas. Recomendar su practica.

 

Los pies

            Si nos referimos al diccionario, encontramos como definición de pié: a la extremidad distal del miembro inferior que sirve para el apoyo y la deambulación.

            El pie es una obra arquitectónica compleja que coordina 107 ligamentos, 19 músculos intrínsecos, con 26 huesos, y que nos van a llevar a caminar mas de 150.000 Km  lo largo de nuestra vida.

            El 80 % de los adultos presentan problemas en los pies, en su madurez y es quizás por esta causa, lo que lleve a ser un motivo de consulta tan frecuente, por parte de los padres  en la consulta de Ortopedia Infantil.

El pie del bebé  es redondeado, con una capa de grasa que oculta la bóveda plantar en los primeros meses. Las deformidades en los pies afectan  a 1 de cada 400 bebés, siendo la mayoría de causas hereditarias, o de malas posiciones en útero materno.

            Al nacimiento  el pie suele medir sobre los 7.5 cm. (40% del tamaño del adulto), al año mide sobre los 12 cm. , Aumentando 10 cm.  En los siguientes 5 años, llegando a los 10 años  a  tener el 91% de  su tamaño final en las niñas y al 85% en los niños. Siendo estos datos de importancia para el calendario terapéutico tanto ortésico como quirúrgico.

Cuando el Pediatra hace el reconocimiento postnatal, cualquier anomalía, debe de ser tratada estos primeros meses, previos a la bipedestación.

            Williams describe  los problemas derivados de “mal empaquetamiento “ y los de “mala fabricación “, para señalar las Malposiciones de las malformaciones en general ante la patología del pie en el R.N.

            El examen del pie del lactante, tiene que estar complementado con el examen neurológico, tónico-postural, movilidad articular  y alteraciones de la piel. Estos datos nos pueden dar la pista tras un pie deformado que estamos  ante un trastorno neuromuscular como causa de este pie anormal. Sin olvidar la exploración de  limitación de la abducción de la cadera. ( Wenger aconseja la practica de Rx, al 4º mes a los niños con problemas posturales de pies)

            Recordando la anatomía de los ejes diríamos que la articulación tibio-peronea se apoya como un jinete sobre la silla que sería el astrágalo y el lomo del caballo sería el calcáneo, lo que hace que este eje astrágalo-calcáneo sea de 40º grados en cualquier posición, frente y  perfil dorsal o perfil plantar, encargándose de los 3 primeros radios el astrágalo y el calcáneo de los 2 extremos. Cualquier alteración de esta estabilidad del jinete va a mostrar la patología posicional del pie, es decir que sea un ángulo menor sería un pie acabalgado o zambo y mayor abierto o plano.

Es fundamental el manejar y estar familiarizados con la terminología  semiológica postural de los pies como:  Valgo, varo, talo y equino en el plano vertical, en el plano horizontal de abducción y adducción y en el plano  transversal de pronación y supinación, y recordando que pueden estar combinadas en cualquiera de los planos cualquier afección, nos vamos a encontrar una variedad de afecciones al nacimiento donde lo más importante es el concepto funcional y de reductibilidad.

 A  veces estos defectos afectan a un pie y en otras ocasiones son bilaterales, siendo las mas frecuentes:

Pie valgo:  La  planta  se orienta hacia fuera, sobre todo en  el talón, más   llamativo   al ponerse de pié e iniciar la marcha. Es de buen pronostico con  calzados especiales, con   cuñas en los tacones

Pie talo: el pie se encuentra en su parte dorsal pegado a la pierna del recién nacido o pie talo simple. Pudiendo ser también; pie talo valgo, cuando además de estar pegado la planta está mirando hacia fuera, o pie talo supinado, con la planta del pie mirando hacia dentro. Su tratamiento precoz es de buen pronostico, con masajes,  o almohadillas  para llevarlo a su posición normal.

Metatarso  adducto o  varo: La planta del pie esta  incurvada hacia dentro,  dando aspecto arriñonado o de habichuela,  existiendo varios grados, en cuanto a su rigidez. Su tratamiento precoz por el especialista con masajes, y férulas,  o zapatos  de horma invertida, da buenos resultados.

Pié convexo o astrágalo vertical; es poco frecuente  y muy grave, la planta del pié tiene aspecto de balancín. Necesita intervención quirúrgica, además de tratamiento con plantillas.

Pie  zambo o pie equino-varo supinado:  Es de los más graves, ya que la  planta se encuentra incurvada en su  parte interna, el tobillo está mirando hacia delante,  y el talón se encuentra horizontal al eje de los maléolos. También hay varios   niveles de malignidad  en cuanto a su rigidez. Su tratamiento desde el primer día por el especialista, puede ahorrar varias de las intervenciones quirúrgicas, que en muchos  casos necesita.

Pie plano  donde el borde interno es convexo, la huella es igual de ancha en el antepié que en el retropié y va a producir una forma de caminar agotadora, siendo susceptible de tratamiento quirúrgico, aunque algunos de estos casos van a ser susceptibles de la utilización con buenos resultados de ortesis.

            La clasificación  en “grados”, de cualquiera de estos trastornos posiciónales, nos servirá para su valoración y pronostico, en los casos leves, hay que realizar un seguimiento funcional ya que muchas de estas anomalías  harán  que el caminar del niño sea cansado, inseguro y con frecuentes caídas. Siendo conveniente para tratar de mejorar estas alteraciones en la marcha y en la carga biomecánica  el uso de zapatos  de hormas especiales, y olvidando el uso del anticuado termino de  "botas ortopédicas", ya que estos calzados ofrecen un aspecto exterior completamente  normal  siendo sus correcciones en la forma de la horma, interiores, tacón y suela. Siempre han de ser por prescripción medica.

La influencia de un correcto calzado en la primera infancia va a ser determinante en la adquisición biomecánica que favorezca los apoyos y la marcha en la primera infancia. 

Resumen : conocer la terminología, valorar la reductibilidad y su capacidad evolutiva y funcional. Manejar las manipulaciones. Buscar otras malformaciones. Repercusión biomecánica

             

Los pies planos

Definición  lo suficientemente frecuente en la practica pediátrica como para hacer una actualización de conceptos y mitos.

            No todos los niños presentan pies planos al nacimiento, ya que va a depender de su panículo adiposo, y si va a depender de su laxitud ligamentosa y componente familiar que presenten  un pie plano-laxo al apoyo al comenzar la marcha.

Se podría definir como “pie aplanado”= motivo de frecuente consulta al no apreciar los padres la huella plantar de los parámetros para el niño mayor y es producto de la fisiológica laxitud de los ligamentos a estas edades, siendo su tratamiento innecesario para la adquisición de la huella plantar, si no mas bien como tratamiento de las alteraciones de la marcha, que acompañan a estos niños laxos también en otras articulaciones de los miembros inferiores.

 Las alteraciones de la marcha se van a dar mas por su laxitud articular y debilidad músculo esquelética, acompañada en muchos casos por la poca practica de esta, ya que suelen ir mas en brazos o en cochecito que caminando, por lo que van a mostrar una marcha torpe con frecuentes caídas.

El uso por parte de estos niños de calzado bajo con contrafuerte no es para tratamiento de su pie plano-laxo, que está demostrado que no se modifica su huella y si para la mejora de su marcha y de carga biomecánica de apoyo. No siendo necesario el uso de añadidos al interior del calzado, ni la prescripción de plantillas.

Para el diagnóstico diferencial del pie plano-laxo o pie aplanado, del  pie plano-valgo, ya descrito,  simplemente se pueden realizar varias pruebas:

1. -  como el ponerse de puntillas en el podoscopio, y él valgo de retropié se convierte en varo.

2. - También con el niño de puntillas observaremos la aparición del arco plantar.

3. - el Signo de Jack: levantando el dedo gordo del pie aparece el arco, por la tensión del tendón del tibial anterior.

No es necesario la practica de radiografías para la toma de ningún ángulo, en estas edades, a exclusión de los casos de  pies planos dolorosos o graves para descartar otras causas de pies planos como la coalición tarsal.

Es conveniente ante cualquier pie plano la exploración neurológica completa ya que muchos de estos son las primeras manifestaciones problemas neuromuscula-res.

Así como  una exploración minuciosa osteoarticular, desgraciadamente todavía vemos diagnósticos de pies planos a niños que simplemente han sido descalzados. 

Resumen : los pies plano-laxos no se tratan, se puede tratar el apoyo y mejorar la marcha. Recomendar calzado con contrafuerte rígido “Las  correcciones dentro del calzado actúan sobre el pie, y en o fuera sobre la pierna”.

 

El dolor en el pié y otras consultas

Motivo frecuente de consulta que puede

ser originado desde un calzado apretado o un objeto extraño en su interior, hasta la coalición tarsal que requiere una TAC para su diagnostico correcto. Siempre hay que partir de la anamnesis, y exploración de la movilidad, observación de la piel y palpación de los puntos dolorosos  que en los niños pequeños son difíciles de explorar ante el llanto y la dificultad de comunicación. No olvidar “escudriñar” el calzado que usa el niño.

 La mayoría de estos procesos patológicos que originan dolor y claudicación por suerte, son mas frecuentes en  niños mayores que encima colaboran mas fácilmente. La radiología es de gran ayuda en la mayoría, teniendo en cuenta que en un 20 % aparecen huesos accesorios como variantes de la normalidad. Siendo conveniente por tanto en muchos casos solicitar comparativa de ambos pies.

 

Pies cavos 

            Hay que separar los  de origen familiar,  de los neurológicos, mediante su correspondiente valoración y anamnesis, es conveniente el uso de calzado adecuados o la utilización de ortesis si presentan fatiga. Son raros en la infancia, sin estar asociados a otros trastornos.

Coalición tarsal: Es la soldadura entre las carillas articulares del retropié por fusión de la superficie cartilaginosa de contacto, por fricción. Siendo las mas frecuentes la unión calcáneo-escafoides y la astrágalo-calcáneo, produciendo dolor en carga del retropié o el llamado pie plano doloroso, Es evidente en pacientes entre los 8 – 12 años, su resolución es la resección o la inmovilización en las fases de dolor, o utilización de ortesis rígidas de descarga.

Escafoides accesorio: Asociado al pie plano con dolor en la parte interna del mediopié por el desplazamiento de la inserción del tibial posterior que produce la prominencia que da origen al dolor. La Escafoiditis o inflamación de la parte externa prominente debido al roce del contrafuerte del calzado en estos niños que siempre presentan pies plano-valgos. Su tratamiento es evitar la fricción con el calzado con alzas de arco medial o la resección quirúrgica.

Enf. de Freiberg: Referida a la microfragmen-tación epifisaria por necrosis avascular por sobrecarga  de la cabeza del 2º metatarsiano en los casos de pies con el primer dedo más corto que el 2º ,  mas  frecuente en niñas adolescentes. Es una metatarsalgia que aumenta con el ejercicio y el movimiento de los dedos. Mejora con el alivio de una ortesis de descarga con apoyo retrocapital.

Enf. de Köhler: Necrosis avascular del escafoides de causa desconocida, mas frecuente en niños a partir de los 4 años, que aquejan dolor al apoyo plantar y lo refieren a punta de dedo sobre el antepié. Su diagnostico como en el anterior va a ser radiológico con la observación de placas esclerosadas y disminución del tamaño. Su resolución es con el desarrollo debido a la revascularización optima y compleja de esta zona. Su alivio vendrá con la utilización de ortesis blandas de descarga con arco medial prominente y cuña pronadora posterior.

Enf. de Sever: Osteocondritis posterior del calcáneo, Talalgia que aumenta con la marcha, de evolución favorable y mejoría de la claudicación, con taloneras viscolelasticas

Para terminar entre otros motivos de consulta sobre el pie son:

Uña incarcerada, frecuente en los niños pequeños puede ser motivo de dolor, así mismo como puerta de entrada de una osteomielitis. Cuando aparecen los signos clásicos de una inflamación, hay que pensar en un comienzo precoz de una artritis reumatoide.

 

Dedos adductus  o clinodactilias 

Montados o  superpuestos,  de aparición frecuente, origen familiar y motivo de preocupación por el calzado aunque rara vez originan problemas, en algunos casos mejoran con una sindactilia de los adyacentes o simplemente con el uso de separadores viscoelásticos.

Sindactilias. Explicar el factor estético y hereditario, para evitar la tentación de la intervención.

  La Polidactilia nos tiene que asociar a malformaciones genitourinarias. 

Resumen : exploración del pie y zapatos, radiografías siempre comparativas, valorar las variantes epifisarias

 

El calzado infantil

            El pie no ha nacido para ser calzado  pero desde tiempos remotos en la historia  se ha considerado necesario e imprescindible  dentro de nuestros climas y nuestro marco sociocultural.

            Los primitivos fueron los primeros en adaptar una suela  a su apoyo o en muchos casos la hiperqueratosis plantar era la misma suela  que hacia de protección para la sensibilidad táctil de la planta del pie.

            Nuestra sensibilidad táctil plantar nos permite apreciar arenillas de 2 mm de diámetro  respondiendo con una contracción muscular que produce alteraciones en el automatismo del paso en la marcha.

            En los lactantes los pies presentan un adelanto del sistema sensitivo-sensorial anterior en varios meses a las manos, proporcionando una información táctil y estereoceptiva sobre el entorno del niño midiendo sus espacios, haciendo ya ejercicios de andar y  saltar en la propia cuna, esperando al sentido del equilibrio.

            Por la propia protección al frío se recomienda para los lactantes, la utilización de patuco  o bien calcetines para la protección térmica al aire libre.

Más tarde  en la fase de preandante se

deben emplear babuchas de piel que carecen de suela, contrafuertes y capellada, y con una pala y  plantilla de cabritilla  suave,  que  cuando el niño empieza a utilizar andadores, parques  o cochecitos le van a proteger de lo que le puedan suponer pequeños traumatismos  con las estructuras metálicas o con objetos de juego.

            Cuando el niño alcanza el inicio de la marcha va a necesitar un calzado que reúna unas condiciones determinadas para favorecerle la iniciación de la marcha y le proteja de la inmadurez  en cuanto al apoyo de la planta y de los torpes movimientos de iniciación, donde combina el equilibrio de mantenerse erguido junto con el desplazamiento hacia delante de su cuerpo, y es donde va a necesitar de un calzado que reúna unas características que le protejan el apoyo al mismo tiempo que le ayuden a caminar correctamente. 

            En la marcha del niño intervienen una serie de articulaciones que tienen que permanecer libres para su correcta movilidad. Una de  ellas es la de los  tobillos  (tibio-peroneo-astragalino), que permiten la  flexión global del pie. Esto quiere decir que una bota alta, que sobrepase por encima esta articulación, va a ser nociva para una correcta deambulación. El pie ha de tener la máxima libertad dentro del zapato, y si inmovilizamos una articulación, u obstaculizamos su movilidad el bebé tardará más en adquirir su aprendizaje de la marcha y provocaremos un debilitamiento de la zona al impedir la correcta utilización de sus músculos. Por lo que no está recomendado el uso de botas en la infancia, separando el concepto de botines o zapatos con la altura posterior del forro de piel a modo de botita, que son inofensivos para el tobillo y de gran aceptación por los padres en las épocas de frío.

            Las únicas partes que han de ser potentes en el zapato del niño son la puntera y el contrafuerte del talón. Se entiende que, si una de las funciones principales del calzado es proteger de los traumatismos, la   puntera  ha de estar reforzada para evitar daños en los dedos. La puntera también  ha  de ser ancha y alta, permitiendo cierta movilidad de los  dedos en  lugar  de estar "amortajados" dentro de  una puntera estrecha de estética más bien dudosa.

El refuerzo del contrafuerte tiene, además de ésta, otra función  fundamental. En la mayoría de los niños la tendencia natural es a echar el talón hacia fuera, en una actitud que se denomina "en valgo': Aunque esta tendencia suele resolverse por sí misma con el tiempo, parece correcto  compensar este "vicio" postural. El sistema de hacerlo es mediante un  contrafuerte que obligue al talón a  mantenerse   en la lógica actitud vertical. Es  por esto por lo  que el contrafuerte  del talón  ha de ser solamente firme sino largo por las  partes laterales  del zapato para que cumpla exactamente su función. Firme o reforzado no quiere decir que provoque cortes o roces sino que, estando convenientemente almohadillado evite estos daños.

Durante  muchos años se ha recomendado la suela de cuero por  ser este material noble transpirable, sin embargo, se ha llegado a la conclusión que el forro del  zapato  lo es, y éste es de piel y no de materiales plásticos,  se  puede conseguir una correcta transpiración, con lo que puede ser permitida la suela de goma. Si  esto es así lo ideal es que alterne el calzado, evitando llevar el mismo zapato durante varios  días. Ya que así evitaremos  mantener en su interior un ambiente de humedad propio para el desarrollo de hongos  que pueden contaminar la piel del pie.

Lo más importante de la suela es su flexibilidad, pero no a cualquier  nivel,  si no en la zona que el pie se flexiona al caminar, en el punto en que se acumulan las falanges con los metatarsianos.

La plantilla interior  o palmilla del zapato, de piel o badana. Debe estar libre de  añadidos.  El pie del niño pequeño es aparentemente plano por naturaleza y así seguirá hasta los dos  años y medio o tres,  que se formará definitivamente la bóveda plantar o puente. Por ello no es necesaria la existencia de  almohadillas que fuercen una falsa bóveda..

El corte ha de  amoldarse a la anatomía del pie, con cierres de cordones, velcro o hebillas ajustables que sujeten pero no presionen, esta flexibilidad amoldable hace que no deban intercambiarse los zapatos entre los niños, ni considerar a los hermanos pequeños herederos de los mayores. EI calzado constituye una prenda muy personal e intransferible.

Una pequeña altura de tacón ayuda a mantener el pie del niño que comienza a caminar en una posición más descansada. Esta altura, a esta edad, ha de ser de unos 0.5 a 0.9 cm. Si bien lo más importante es  que sea recto, que no lleve alargamiento en su parte interna (tacón de Thomas) que obligan al niño a girar el pie hacia adentro. Este  tipo de tacón tiene sus indicaciones precisas, como es el caminar con los pies girados exageradamente hacia fuera( como Charlot)

A estas edades hemos de valorar la talla de los zapatos cada mes o cada dos meses, ya que es una época de la vida de gran crecimiento general. Lo mismo hemos de hacer con la talla de los calcetines, sobre todo cuando se han lavado por primera vez.  Un calcetín que      presiona el pie puede  ser tan nocivo como un zapato pequeño.

El zapato ha de ser cómodo de poner y quitar con  maniobras simples que no obliguen a fijar el pie de manera exagerada para "conseguir introducirlo" en él. La distancia entre los extremos de los dedos y  el final del zapato debe ser de 1 a 1.5 cm. Es decir, discretamente  holgados con el fin de permitir una cierta movilidad dentro del zapato. Esto nos hace plantear cuál es el sistema de probar los zapatos para averiguar la talla que hemos de adquirir. Por suerte ya han desaparecido de las zapaterías infantiles aquellos aparatos de rayos X que, aparte de la nociva  irradiación que proporcionaban al niño, a su mamá y a la vendedora, nos indicaba el extremo de los huesos de los dedos pero no de las partes  blandas. Lo ideal sería  disponer en las zapaterías de unas palmillas  dibujadas con las distintas longitudes y anchuras de las hormas, lo que es muy difícil de encontrar. A falta de ello bueno será un medidor de la longitud y anchura del pie, y a falta de ese artefacto, el sistema de prueba directa se consigue abriendo completamente los cierres del zapato, "introduciendo por fuera" el pie del  niño en el calzado.

Como consejos prácticos al respecto para los padres podríamos decir que: No debe  calzarse al niño que no ande. Que cuanto más sencillos sean los zapatos durante la infancia mejor el niño  muestra su desacuerdo con el calzado incomodo quitándoselo con frecuencia, que el calzado deportivo de calidad es totalmente aceptable durante la  adolescencia y que debe tenerse en cuenta su idoneidad, suelas gruesas, material transpirable, diversificar modelos e higiene cuidadosa.

Recordemos que al pasar de la descarga al apoyo el pie aumenta dos tallas en anchura y media talla en longitud, que los zapatos han de ser cómodos desde el primer momento es un error pensar que con el tiempo se irán   acostumbrando. Es preferible adquirir un calzado  realizado con materiales transpirables y pieles flexibles, que sea económico y cambiarlo con frecuencia. 

Resumen : El calzado del lactante o patuco, debe ser tipo "guante ", flexible y holgado, simplemente con la finalidad  de protegerle del frío.

A partir del inicio del gateo, es recomendable una suela de 3 mm. con protección en la puntera y en talón, para evitar las presiones y traumatismos, es el calzado gateador, en ocasiones los lactantes presentan  uñas incarceradas  por llevar justas las punteras o sin protección

            El calzado preandante mas conocido como  calzado de primeros pasos es útil a partir de los 10 meses mientras asegura la bipedestación debe ser totalmente flexible a nivel del antepié, con suela de unos 4 mm de grosor  y puntera reforzada para evitar alteraciones de acomodación de las uñas, favoreciendo el estimulo propioceptivo plantar que va a estimular la adquisición de tono necesario ligamentoso de la futura marcha

            El calzado idóneo,  destinado a la primera infancia, entre el año y los 3-4 años de edad:  de contrafuerte rígido, no debe de presentar ningún tipo de almohadillado  que influya sobre el arco plantar, los tacones deben de ser rectos y de 6-8 mm de grosor  y debe de flexionar por la puntera a la altura de las cabezas de los metatarsianos y

de una horma semirrecta.

 

Dismetría de los MM II

Las causas más frecuentes son: hipocrecimiento epifisario o por hipercrecimiento  por secuelas de traumatismos metafisarios o diafisarios. Infecciones o necrosis avasculares. Trastornos paralíticos, vasculares o tumorales. Es difícil la apreciación de si una extremidad es mas corta o es la otra mas larga!! . Hay que explorar si es a expensas de la tibia o del fémur, la medición en decúbito con las rodillas en flexión de 90º es útil y la comprobación de medición por tele-radiografía. Tomando las mediciones por separado fémur y tibia. Nos tiene que ser útil para su control evolutivo.

Medirle también en bipedestación utilizando midas debajo de la planta hasta alcanzar la nivelación  articular, o con cinta métrica desde el maléolo interno hasta la cresta iliaca externa. Desde el ombligo hasta el maléolo externo, nos señalará una desnivelación pélvica. Observar la desnivelación del pliegue glúteo o inferior de las nalgas y de los poplíteos.

En las dismetrías, menores de 3 cms. Rara vez producen alteraciones raquídeas y biomecánicas  y su seguimiento ha de ser relacionado con la velocidad de crecimiento, edad ósea y pronostico de talla definitiva, para la selección del método quirúrgico de acortamiento o estiramiento para mejorar la discrepancia.

Resumen : medición en decúbito y bipedestación. No confundir con las dismetrías aparentes a expensas de las escoliosis.

 

Deformidades rotacionales

Ya iniciada la marcha los problemas rotacionales de los miembros inferiores ( el caminar con la punta de los pies hacia dentro o hacia fuera) son los trastornos más comunes de consulta al ortopeda, siendo susceptibles en la mayoría de los casos el ser atendidos por el pediatra, mediante la adecuada valoración del grado de deformidad, siendo en muchas ocasiones  simples;  Metatarso adducto que no está corregido, presencia del “dedo acusador” o compensadas; anteversión femoral con torsión tibial externa, o añadidas;  Metatarso adducto con torsión tibial interna más anteversión femoral.

            Es necesario valorar: antecedentes familiares y su repercusión, malposiciones fetales, y fundamental los hábitos posturales durante el sueño y la postura de sentarse. Así como el grado de rotación para aplicarlo a las tablas de normalidad para cada edad, así como el correcto conocimiento de:  los patrones de exploración de la rotación interna y externa de la cadera, del ángulo muslo-pié en la rotación tibial, el eje lateral del pié, así como el patrón de ángulo de progresión del pié en  marcha.

Siendo de vital importancia la desigualdad de grados en ambos miembros o la unilateralidad.

   Siendo los  casos  mas frecuentes de caminar con los pies hacia dentro por: 

Metatarso varo o adductus: Que ha persistido desde el nacimiento (15%)  o no siendo reductible no se trató en la lactancia, va a necesitar tratamiento ortésico y en algún caso aislado quirúrgico.

Torsión tibial: más común a partir del 2º año, es susceptible en algunos casos de férulas nocturnas con calzado entre 35º-50º de rotación externa.

Anteversión femoral: más llamativa a partir de los 4 años, influye en muchos casos la sedestación de “sastre invertida”, a veces de componente familiar, y que en casos graves va a requerir osteotomía femoral desrotadora.

            En los casos de marcha con los pies hacia fuera o de “Charlot “, por los pies planos y la retroversión femoral acentuada, siendo estos casos en niños pequeños y sin gran repercusión ya que no es motivo de caídas frecuentes como en los casos anteriores, se corrige con el crecimiento. 

Resumen : medición de valores y aplicación en las tablas, observar la postura de sentarse.

 

Deformidades angulares

 Relacionado con la laxitud de los ligamentos laterales de la rodilla al llegar a la bipedestación hace adoptar al niño una sensación de anormalidad, al igual que el  genu - valgo, siendo motivo de consulta al inicio de la marcha, y parte de su tratamiento va a depender de un seguimiento tranquilizador a los padres y control de la mensuración de los ejes tanto femorotibiales como distancia intercondílea o intermaleolar interna. La mayoría son de corrección espontánea con el desarrollo, siendo tratables con férulas nocturnas convexas, los persistentes o más llamativos, y de especial seguimiento la desigualdad de los ángulos femorotibiales en ambos miembros, así como la unilateralidad a expensas de la presencia de una tibia vara, o Síndrome de Blount, de tratamiento quirúrgico. 

Resumen : medición de valores y aplicación en las tablas, unilateralidad o desigualdad contralateral.

 

Patología de la cadera

La epífisis cotiloidea  crece paralela en su desarrollo y tiene la misma estructura que la epífisis femoral superior  teniendo esta ultima, tres cartílagos de crecimiento esféricos; Trocánter mayor, trocánter menor, núcleo cefálico y uno rectangular discal que une la epífisis al trocánter. Cualquier afectación traumática, infecciosa, vascular o mixta puede modificar este equilibrio armonioso ocasionando un trastorno morfológico evolutivo. .

Su vascularización es muy compleja, siendo la arteria circunfleja posterior la que  vasculariza el núcleo de la epífisis femoral y la zona de crecimiento del cartílago de conjunción por lo que toda lesión de esta arteria pone en peligro no solo la morfología de la cabeza del fémur sino también la longitud del cuello y por lo tanto del fémur. 

Resumen : toda alteración del centrado del núcleo cefálico va a alterar la cavidad y por tanto su morfología y si el cotilo esta deformado por estas causas perderá su esfericidad, y también  toda asunción de cargas no equilibradas, teniendo como consecuencias finales la cojera y finalmente  la artrosis.

 

Displasia del desarrollo de la cadera ( DDC)

Definida como el desarrollo anormal de la articulación coxofemoral desde el nacimiento  hasta el final de la maduración, como consecuencia de su inestabilidad. Se incluye con este termino de displasia toda la gama de manifestaciones del trastorno, en tiempo y en intensidad y se ha sustituido el termino de congénito por el de desarrollo, ya que todos los casos no  se dan al nacimiento  Estando el termino de luxación congénita de la cadera  en desuso por su incompleta definición del problema, ya que no incluye todas las patologías producidas por la misma causa puesto que hay caderas que no están luxadas al nacer y en cambio su patología del desarrollo va a ser la misma que una cadera luxada al nacimiento.

El termino luxación define a la perdida de contacto de dos superficies articulares, por lo que la Luxación congénita de la cadera solo englobaría a la situación de la cabeza femoral fuera del cotilo al nacimiento. Estos cambios de terminología obviamente tienen implicaciones legales importantes.

Su descubrimiento precoz evita una evolución prolongada que comporta el diagnostico tardío alterando el juego de las articulaciones de carga homogénea subyacentes, rodilla y raquis, así como las del lado contralateral además de llevar al niño y a los padres a un largo y costoso tratamiento de consecuencias imprevisibles tanto terapéuticas como psicológicas.

Pous y Dimeglio  en  un estudio preciso  clasificaron las caderas en el Recién Nacido en; Cadera estable, cadera laxa, cadera luxable y cadera luxada.

La etiología es desconocida pero hay unos claros factores genéticos, mecánicos y hormonales:

Los factores genéticos que condicionarían las luxaciones teratológicas se producen en cambios entre la sexta y décima semana de vida embrionaria produciendo unos cambios en la morfología del cotilo y una hipoplasia de la cabeza femoral, que se observan ya al momento del nacimiento  similares a los que se producen al cabo de unos meses en las caderas no tratadas, siendo estas de componente familiar las más severas, y están asociadas a otros síndromes malformativos, siendo muy poco frecuentes, como la artrogriposis. 

Los factores mecánicos o posicionales intrauterinos problemáticos, con rodillas en hiperextensión con contractura del psoas iliaco, manteniendo la cadera en adducción  y rotación externa, que colocan los pies también en malposición, siendo el paso a través del canal del parto poco importante, aunque hay descritos casos de luxaciones traumáticas en extracciones difíciles de nalgas, y según algunos autores hay casos en los que puede influir la posición con que el obstetra sujeta al niño inmediatamente sujetándolo por los pies, con las piernas en extensión y adducción. La cadera izquierda  es siempre la mas afectada, ya que es la posición más  habitual de adducción en el lecho uterino.

Salter  describe una relación directa entre: la malposición, una predisposición genética de laxitud ligamentosa, y junto con la impregnación estrogénica que se produce al iniciarse el parto y que proporciona a la madre la suficiente elasticidad para permitir una fácil distensión de los tejidos, serían la unión de factores mecánicos, genéticos y hormonales

La incidencia en España varia entre las 10/100 de caderas inestables, al 1.5-2/1000 si consideramos las caderas luxables o subluxables, siendo el 80-90% en niñas.

Los factores a tener en cuenta para la detección precoz, seria valorar los factores de riesgo ante todo recién nacido que vayamos a explorar siendo importante sensibilizar a los tocólogos que controlan ecográficamente la posición fetal en el ultimo trimestre de la situación intrauterina comprometida así como de la aparición de signos de riesgo como la hiperpresión materna, oligohidramnios, retraso del crecimiento intrauterino antecedentes familiares de la embarazada, primípara, pelvis estrecha, parto gemelar, cesárea, introduciendo estos datos entre sus protocolos  para la visita prenatal.

Desde el punto de vista pediátrico ante el recién nacido tendremos especial atención en la exploración ante los fetos grandes femeninos con malformaciones del pie, compresiones faciales tortícolis, trastornos del tono y siempre es patológica la limitación de la abducción, teniendo en cuenta que estadísticamente la aparición de dos signos de estos multiplica el riesgo por cuatro.

El pediatra italiano  Marino Ortolani (1904-1987) describió en 1938  una maniobra para la detección y reducción de la cadera luxada o subluxada  en el R. N.

Anteriormente Le Dammany en 1912  fue el pionero en describir el Signo del resalte en la exploración de la abducción de caderas. Von Rossen en 1948 estandarizó en Suecia la exploración sistemática de las caderas en el recién nacido.

En 1962 Thomas G. Barlow cirujano ortopédico en Manchester después de explorar mas de 5.000 caderas durante 5 años publicó una maniobra donde refería que había muchas caderas que al explorar la abducción no apreciaba el “ clic” de la introducción de la cadera en el cotilo, si no mas bien que había ocasiones que podía sacar la cadera con el pulgar desplazándola  hacia abajo en caderas luxables.

Rang ha publicado como fallos más frecuentes del test de Ortolani; Lactante llorando, tenso, hambriento y pediatra inexperto, con prisa, o no entendiendo bien los test de Ortolani y Barlow.

Cada  examinador debe comprender y esquematizar su propio examen de la cadera, que debe de empezar con el  lactante desnudo y si es posible succionando, sobre una superficie lisa colocando las piernas en ángulo recto de cadera y de rodilla observando asimetrías de partes blandas, mas que de los pliegues cutáneos, que no son objetivos, y con las manos calientes colocando el pulgar en la parte medial del muslo por debajo de la rodilla y con suavidad en la parte externa del muslo con el resto de los  dedos apoyando el trocánter mayor se flexiona la cadera, y una abducción de 45 grados como la mas cómoda para el tamaño de nuestras manos, ya que la inestabilidad es la más común anormalidad que vamos a encontrar tenemos que buscar el Barlow positivo abduciendo la cadera diez veinte grados haciendo fuerza con el pulgar hacia fuera desde la parte medial y hacia abajo, y si sacamos la cadera lo llamaremos un Barlow positivo.

La  segunda parte de la prueba seria volviendo a la primera posición de  90 º -90 º y 20 grados de abducción provocando lentamente la abducción y con el resto de los dedos y el dedo mediano haciendo presión sobre el trocánter mayor y el fémur proximal colocaremos la cabeza en su sitio y oyendo un “clic” lo llamaremos ORTOLANI positivo, muchos autores definen este clic como un “cluck” ya que es mas parecido al ruido de un chasquido de dedos. Este famoso sonido, tan descrito puede tener otros orígenes, como el salto del tensor de la fascia lata sobre el trocánter mayor y para otros es el estiramiento del ligamento redondo intracapsular.

El resultado de esta  exploración se resumiría:

Cadera  estable, normal en la que no se aprecia ningún crujido, ni resalte.

Cadera inestable o laxa, que da una sensación en las manos de distensión  y relajación     articular, pero que tampoco se aprecia ni ruido, ni resalte.

Cadera luxable o subluxable que se pone de manifiesto por el Signo de Barlow, permitiendo una salida y entrada de la cabeza femoral mediante la manipulación.

Cadera luxada, siendo poco frecuente donde nos vamos a encontrar que reducimos la cadera con la presión de los dedos, siendo el signo de Ortolani positivo, y es fácil encontrar también asimetría de partes blandas, una clara limitación de la abducción y un acortamiento del muslo.

La técnica de imagen  de elección ante las caderas  sospechosas, es la ecografía  dinámica bien realizada.

El austriaco Graff en 1983 describe la utilización de los ultrasonidos para el diagnostico de la LCC, marcando los ángulos de centrado eliminando los falsos positivos, también nos ayuda para seguir la evolución ante una cadera que muestra una normalización clínica y que pueda ser una cadera no totalmente recentrada.

Según estadísticas antes de 1950 se diagnosticaban 3 de cada cuatro luxaciones pasado el año de vida y ahora son tres de cada cuatro las que se diagnostican antes de los tres meses siendo nulo el riesgo quirúrgico.

Como signos clínicos en el lactante mayor, hay que sospechar ante una diferencia de abducción de ambas caderas de diez grados, aparición de anormal reparto del contorno del muslo en la cadera limitada.

O bien el signo de acortamiento asimétrico de la altura de las rodillas en flexión descrito por Galeazzi.

La exploración radiográfica es practica a partir del cuarto mes donde nos  mostrará posibles anormalidades óseas.

El  radiólogo ingles Edwuard W.H. Shenton (1872-1955) publicó en su libro “ Disease of Bone “en   1902 para él diagnostico de la LCC una línea entre la parte inferior de la rama superior del pubis con el arco de la metáfisis femoral medial, siendo este arco,  discontinuo ,  positivo para la cadera subluxada o luxada.

El checo Hilgenreiner, publicó en 1925, en Alemania,  un trabajo valorando la línea horizontal entre los cartílagos triradiados describiendo las distancias entre las metáfisis, ángulos acetabulares,  y esta línea horizontal, siendo patológico entre 25º -28º, y de 18º, a partir del año.

El ingles George Perkins (1892-1979) cirujano ortopédico en Londres describe la perpendicular que pasa por el borde externo del acetábulo cruzando la línea que describió Hilgenreiner, marcando cuatro cuadrantes, estudiados por Ombredane, siendo el de riesgo, el cuadrante supero externo, clasificación  muy practica a partir del 6º mes.

Von Rossen solicita además  una posición con los miembros inferiores en extensión, abducción de 45º, y rotación interna, y traza una  línea  por el eje femoral, que cruza  por el acetábulo en la cadera normal  y por el ala iliaca en la luxada.

El tratamiento debe de tener como fin el obtener una cadera reducida de modo estable, bien cubierta, concéntrica y congruente.

Ante una cadera inestable dada la posibilidad de que la adducción y extensión progresiva de los miembros inferiores pueda conducir a una subluxación, mantendremos las caderas en observación durante 15 días con un pañal de Fredjka hasta comprobar pasados 2 meses su normalidad. El triple pañal tiene una eficacia dudosa, pero valido la primera semana y como primera medida.

En las caderas luxables, que  son de buen pronostico, hay que mantener la cadera en flexión-abducción sin forzarlas, con un inmediato  pañal de Fredjka, o una férula de  Von Rossen y controles clínicos semanales para asegurarnos que la cadera sigue en la posición adecuada, además de eco gráficos cada 2 semanas, posteriormente se coloca un Arnés de Pavlik hasta que la exploración clínica y radiológica sea correcta a partir del 4º mes.

El arnés del checo Pavlik descrito en 1958 , es el mas utilizado en los últimos 10 años en todo el mundo , que presenta unas correas posteriores con velcros , para que se fije bien por la espalda , se coloca suelto y mediante una maniobra de Ortolani se introduce la cadera se coloca los miembros en flexión de caderas de 90º-100º , se ajusta la correa posterior que permita una abducción , de 30-40º  y una flexión de rodillas limitada , en lo que llamaríamos zona de fijación de Ramsey , y mediante una maniobra de Barlow , se llega hasta el punto donde se luxa la cadera , y se fijan las correas anteriores , en el limite de la reluxación , con una distancia máxima de adducción medida pasivamente entre las rodillas de 5-6 cms. . El arnés colocado permite los movimientos activos de la cadera que son beneficiosos, impide los perjudiciales para la estabilidad como la extensión de la cadera, rodilla y la contractura de los músculos posteriores del muslo, permite el aseo diario, los controles radiográficos disminuyen la posible necrosis avascular e incluso autoreduce la cadera luxada.

La cadera luxada debe controlarse con el Arnés de Pavlik y ecografías  y se debe de mantener durante 3  meses. Si la cadera no está reducida o  tiende a luxarse se considerará irreducible, se comprobará con artrografía,  iniciando un tratamiento mediante tracción de partes blandas durante 3 semanas y yeso pelvipédico durante 2 meses en posición de rana, para después colocar una ortesis abductora

En las luxaciones  descubiertas tardíamente o ante caderas teratológicas donde la reducción es difícil se aplica una tracción continua en abducción progresiva que se debe de mantener 3-4 semanas y la colocación posterior del yeso en posición de rana durante dos meses. Es previsible en ocasiones debido a una retracción de los aductores, tener que realizarles una tenotomía.

            En algunos casos, sobre todo en luxaciones a partir de los 2 años,  será necesaria la reducción abierta y recurrir a osteotomías tanto femorales como acetabulares por la alteración displásica ya existente. Se puede considerar la necesidad quirúrgica del 50% de los casos diagnosticados a los 12 meses, y del 100% a partir de los 18 meses.

Resumen : es importante conocer los factores de riesgo, asociar problemas y en estos casos siempre ecografía, repetir la exploración, ante la duda pañal de abducción, Rx al 4º mes y medirla.

 

Sinovitis transitoria de la cadera

Coxalgia con cojera inespecífica, es la definición que seria más exacta en la actualidad, también llamada cadera catarral y según autores como Dimeglio, estadio  0 de la osteocondritis de Perthes.

Se presenta como una cojera de aparición brusca, sin antecedente  traumático, con dolor a la exploración de la movilidad de la cadera tanto activa como pasiva, con una limitación de la abducción y de la rotación interna, y disminución de la hiperextensión. Es la causa mas frecuente de cojera dolorosa en la infancia.

Incidencia: Su frecuencia es doble en niños que en niñas, entre los 3 a los 8 años y en algunas ocasiones va precedida de un cuadro infeccioso de vías aéreas superiores, que se acompañaría también de unas analíticas con aumento de la velocidad de sedimentación y leucocitosis. Es importante el diagnostico diferencial con la artritis séptica y  ante la duda es conveniente  efectuar una punción articular

Radiología : La radiología que nos vamos a encontrar, es normal en la mayoría de los casos, ocasionalmente podríamos apreciar: imágenes de mínima excentración cefálica por una mínima ocupación articular, imagen borrosa alrededor del psoas y del obturador interno que normalmente están bien dibujados. También  se puede observar retraso de osificación epifisario y osteoporosis generalizada.

Él diagnóstico de elección es la ecografía visualizando un ocupamiento articular,  además de servir de control evolutivo. Conviene controlar radiográficamente todas estas caderas al mes y a los tres meses. La posible recidiva es frecuente. 

Resumen : cojera sin dolor, las recidivas no son indicativas de necrosis avascular, Explicar la semiológica a los padres.

 

Enfermedad de Perthes

Afección de la cadera del niño caracterizada por una necrosis avascular de la epífisis femoral que evoluciona hacia la curación en función de: la edad del comienzo de la enfermedad, extensión de la alteración vascular y tratamiento utilizado

Suele afectar más al lado izquierdo que al derecho. Afecta a sólo un lado en el 80% de los casos y cuando es bilateral no suele ser su aparición simultánea. Esto es importante para el diagnóstico diferencial con algunas enfermedades que sí muestran este hecho y presentan hallazgos parecidos en la radiología: displasia epifisaria múltiple y espondilo-epifisaria, enfermedad de Gaucher, hipotiroidismo.

            La etiología sigue siendo desconocida, lo cierto es que un trastorno vascular es el origen del proceso, produciéndose un infarto óseo.  Existiendo algunas teorías que intentan aclarar las causas de esta necrosis epifisaria. Este trastorno vascular puede ser debido: por causa extravascular ( Teoría del taponamiento) y por causa intravascular ( trombosis)

Clínica. Evoluciona en tres estadios:

1.    Periodo inicial o sinovítico. Corresponde al periodo en el que transcurre la necrosis y cursa con una sinovitis inflamatoria. Aparecerá con frecuencia en un niño entre los 4 y 7 años que presenta dolor localizado en la región inguinal, muslo o rodilla ( debido a la triple inervación capsular de la cadera por el N. femoral, N. Obturador y N. Ciático) que se agrava al final del día y que cede con el reposo. No obstante el dolor es de bajo grado lo cual hace que la consulta médica se retrase. La claudicación a la marcha es otro hallazgo objetivo y que llama la atención de la familia. También es mayor al final de la jornada y mejora con el reposo.

2.    Periodo de estado. Se caracteriza por la claudicación a la marcha y la limitación de la movilidad, habiendo desaparecido el dolor. La cojera o claudicación se produce por una combinación de cojera antiálgica y marcha de Trendelemburg por claudicación del glúteo medio en la fase de apoyo del miembro afecto. Puede haber ligera atrofia de glúteos, cuadriceps e isquiotibiales dependiendo de la gravedad y duración del cuadro clínico. Limitación de la movilidad que puede ser variable, pero que afecta especialmente a la abducción y rotación interna. En las primeras fases es por el espasmo muscular y más tarde por la deformidad cuando queda esta establecida. Test de rotación del miembro positiva indicando espasmo o contractura muscular. En algunos casos tardíos puede existir contractura en flexión de cadera y detectada clínicamente por un test de Thomas positivo. También contractura en adducción.

El diagnostico clínico se confirmará con los datos radiográficos en A-P y axial. Según el estadio evolutivo los hallazgos serán:

1. -Inicial.- Coincide con el estadio sinovítico y se caracteriza por ligero desplazamiento de la extremidad afecta en sentido lateral, aumentando la distancia entre metáfisis femoral y acetábulo. Aumento de densidad y ensanchamiento de partes blandas periarticulares. Disminución de tamaño del núcleo epifisario. Osteoporosis metafisaria.

2. -Aumento densidad epifisaria.-  Caracterizado por el aumento de densidad del núcleo epifisario femoral provocado por el depósito de hueso nuevo sobre la trabécula muerta. En la radiografía axial es posible observar en un 25 - 30% de los casos una fractura subcondral  ( Signo de la uñada de Waldeström o de Caffey)

3. - Fragmentación.- Aparecen zonas quísticas y zonas densas dando el aspecto de fragmentación del núcleo epifisario. La epífisis aparece más aplanada y ensanchada, rebasando en ocasiones los límites del cuello femoral. En la zona metafisaria aparecen imágenes de seudoquistes e irregularidades fisarias. El cuello aparece más ensanchado y acortado.

4. -Reosificación.- Se produce el relleno progresivo de hueso, apareciendo imágenes nubosas confluentes que acaban por unirse y formar la nueva epífisis. En este estadio es posible ver con claridad el aplanamiento y deformidad epifisaria.

Exploraciones complementarias

Artrografía con contraste.- Útil para ver la esfericidad de la epífisis femoral y si está totalmente contenida en el acetábulo. No se utiliza como prueba rutinaria, solamente en el acto quirúrgico para comprobar aplanamientos de la epífisis femoral.

Ecografía.- Solamente es útil en fases precoces sinovíticas para comprobar el derrame sinovial articular.

Gammagrafía con tc99.- Útil para comprobar la extensión de la isquemia. Durante el período isquémico es posible detectar zonas frías, mientras en la fase revascularización aparece un aumento de captación.

RNM.- Mejor método para el diagnóstico precoz de una necrosis isquemia. Permite además observar el cartílago articular y el fisario, así como el tamaño de la epífisis cartilaginosa. No es fundamental para el diagnóstico. 

Resumen: mejor pronostico a menor edad, recordar las gonalgias como indicativo de coxalgia. la limitación de la abducción y de la rotación interna indica contractura.

 

Epifisiolisis de cadera

Se trata de un deslizamiento epifiso-metafisario, generalmente progresivo y ligado a una patología previa del cartílago de crecimiento, y que causa una resistencia disminuida ante las fuerzas biomecánicas originadas en ésta región anatómica y cuyo resultado sería una coxa vara que es la deformidad que la caracteriza (la cadera en forma de revolver). La aparición  exclusiva en la pubertad y relacionada casi siempre con un aspecto físico de alteración endocrina ha hecho pensar en un  origen hormonal.

 Suele afectar con más frecuencia a la cadera izquierda que la derecha y la frecuencia de casos bilaterales parece variar en función del seguimiento, pudiendo debutar con porcentajes entre el 9-13%, aunque en revisiones tardías puede subir este porcentaje hasta cifras del 50-60%.En casos de endocrinopatía es frecuente el inicio bilateral simultáneo.

 La etiología es desconocida y hoy persiste la controversia entre el origen puramente mecánico y otros factores patológicos que pudieran alterar la resistencia del cartílago de crecimiento. Las dos hipótesis que hasta el momento han prevalecido son la de causa hormonal y la de origen mecánico.

Todos estos hechos hacen pensar que en la articulación de la cadera se dan las condiciones anatómicas idóneas para que, sobre un cartílago de crecimiento en los límites de resistencia ante fuerzas de cizallamiento normalmente originadas, y  debilitada por la acción de otros factores en algunos pacientes, las sutiles variaciones anatómicas, unidas al sobrepeso y a la lógica actividad física desarrollada a estas edades, sean motivos suficientes para ocasionar el fallo en dicha estructura, comenzar el deslizamiento y originar la deformidad que la caracteriza.

La Epifisiolisis podemos clasificarla ateniéndonos a varios criterios tales como la dirección del desplazamiento, duración de los síntomas, grado de desplazamiento y también según el grado de estabilidad.

Tiene interés por valorar el grado de deformidad y plantear el posible tratamiento a seguir. La valoración se realiza en la proyección radiográfica axial  y lo hace en:

- Pre-deslizamiento, sólo están presentes anomalías fisarias

- Mínimo o Ligero, cuando presenta un deslizamiento angular menor de 30º

- Moderado, cuando el desplazamiento está entre 30-60º

- Grave o Severo, cuando el desplazamiento es mayor de 60º

La exploración de las caderas pondrá de manifiesto una limitación de la movilidad de la cadera afecta, en especial de la abducción y rotación interna. También presentará claudicación a la marcha y un signo de Trendelemburg positivo.

En este grupo de Epifisiolisis de cadera estables o crónicas son frecuentes, hasta en un 30% de los casos, los errores diagnósticos y pueden etiquetarse de dolores de crecimiento, lesión muscular, lesiones meniscales, enfermedad de Osgood-Schlatter, fiebre reumática, etc. Ello es debido a la vaguedad de los síntomas, intermitencia de los mismos y exploraciones radiológicas inadecuadas.

Las Epifisiolisis inestables constituyen un grupo de pacientes que se presentan con menos frecuencia que el anterior, y lo constituyen las Epifisiolisis con deslizamientos agudos sobre  crónicos y agudos. Cursan con un dolor agudo y vivo de comienzo brusco, que data de una duración menor a las 3 semanas. El paciente suele acudir de urgencia a un centro hospitalario, presentando una impotencia funcional absoluta sin posibilidad de carga.  El inicio es un traumatismo poco violento, tales como un salto, rotación brusca del tronco con pie fijo, abducción forzada etc. Investigando antecedentes, es posible descubrir crisis previas de molestias o dolor con las mismas características que las descritas para las estables.

El hecho de que tal desplazamiento sea hacia la cara posterior, hace que sea necesaria la radiografía en proyección axial para su valoración.         

 Resumen:  El diagnóstico clínico debe ser precoz y basarse en la valoración de los síntomas y su localización ante un  Pre-adolescente, frecuente-mente con sobrepeso y con altura superior a la media. Recordar las gonalgias.

                          

La rodilla

La articulación con la superficie epifisaria más grande del esqueleto, contribuyendo en la parte distal femoral al 70 % de la longitud del fémur, ( unos 20 cms.) Y en la parte proximal tibial al 45 % de la longitud de la tibia ( unos 15 cms). . Es altamente receptora de traumatismos, así como de procesos tumorales tanto benignos como malignos, en la parte distal femoral, como proximal tibial. Muy sensible a las sobrecargas.

En su exploración hay que valorar la

movilidad, palpación, medición con cinta métrica de atrofias musculares, estabilidad, y laxitud. Tanto en flexión como en extensión y la estabilidad en bipedestación de la rodilla afecta. Tener presente siempre el descartar patología de cadera ante cualquier gonalgia.

Sus principales patologías son:

Condromalacia rotuliana. Dolor a pequeños esfuerzos continuados, o de aparición a una sedestación prolongada, se manifiesta en el borde interno de la rotula, su origen es por reblandecimiento del cartílago articular, que toma aspecto fibrilar y erosionado. Su tratamiento es aplicable a reposo de esfuerzos, ejercicios de cuadriceps, y en ocasiones quirúrgico.

Enf. de Osgood-Schlatter: De diagnostico clínico en adolescentes que aquejan dolor infrarotuliano, que aumenta con el ejercicio. Mejora con el reposo, adecuando los esfuerzos físicos, la utilización de rodilleras con apertura rotuliana y desaparece al final de la osificación del cartílago tibial. No es necesario el diagnostico radiológico y en el que hay que tener en cuenta las variedades de osificación de la epífisis tibial. Está aceptado su origen micro traumático por estiramientos bruscos y no de etiología compatible con las osteocondritis.

Síndrome de Sinding-Larsen: También de origen micro traumático pero sobre el borde inferior de la rotula, tras la practica de esfuerzos deportivos (  comparable al Osgood-Schlatter),  la radiología nos mostrará fragmentación del polo inferior rotuliano, recordando también las variedades de la osificación epifisaria. En algunos casos va a estar indicada la inmovilización articular. Mejora con el reposo y desaparece con el crecimiento.

Osteocondritis disecante: En niños de 5-10 años con dolor mas o menos intermitente  y a veces limitación de la movilidad y sensación de fallos, y en algunos casos asintomático. Su diagnostico es radiológico en proyecciones sobre la interlinea articular, mostrando una zona de fragmentación de la interlinea con erosión superficial  por el roce. Su tratamiento está entre la inmovilización prolongada para su osificación y la cirugía para la liberación del fragmento desprendido. Es de etiología  desconocida

Quiste de Baker:

Tumoración blanda a la palpación en el hueco poplíteo por aparición de etiología desconocida de líquido seroso sinovial entre la fascia del semimenbranoso y los gemelos, se aprecia bien por transiluminación, en un 70 % se resuelve espontáneamente y su aspiración o extirpación recidiva casi en la mitad de los casos  

Resumen : radiografías contra laterales, recordar las variantes epifisarias y la aparición del dolor.

 

Desviaciones raquídeas

Trastorno frecuente en la pubertad, mas en niñas, marcadamente familiar, con fácil detección precoz y rápida, por simple inspección de presencia de gibas, desigualdad de ángulos costo-abdominales, y asimetrías torácicas, observación de cargas desiguales, complementa-da con medición de mm ii, radiografías de 30 x 90 en bipedestación y su comparación en decúbito en caso de asimetrías y de perfil para descartar las anomalías vertebrales.

Su control sistemático, valoración de la velocidad de crecimiento y anotación del estadio de  Risser, nos debe asegurar su terapéutica adecuada, no perdiendo el tiempo en ejercicios en los casos susceptibles de corsé, ya que siempre es evolutiva con la edad y el grado de rotación.

Siendo aplicable tanto para las escoliosis como para las cifosis, dejando aparte de este esquema las malformaciones vertebrales, que requieren un seguimiento diferente

Es importante valorar el acortamiento de los isquiotibiales en las desviaciones axiales, midiendo en estas en decúbito el ángulo femoropoplíteo y en decúbito la distancia de las puntas de los dedos al suelo en flexión dorsal con las rodillas en hiperextensión, síndrome frecuente y que mejora con estiramientos musculares  

Resumen : Seguimiento, menarquia, Risser, rotación y antecedentes

 

Dorsalgia

Descartando la dorsalgia por el uso de las mochilas pesadas que es en la practica medica inexistente, siendo un problema mas familiar-social-escolar, debido a los cortos trayectos realizados con estos pesos, según los trabajos realizados al respecto.

Su diagnostico está basado en un exhaustivo interrogatorio relacionado con la aparición, intensidad, duración, relación con el ejercicio, y la mejoría con analgésicos, exploración física general, descartando las dorsalgias por irradiación, y la practica de; analíticas, Rx. y pruebas  complementarias, como T-99, RM o TC.

El diagnóstico diferencial habría que hacerlo entre: Causas mecánicas, formativas, inflamatorias y neoplásicas. En una serie estadística de niños con dorsalgia, las causas más frecuentes fueron: Espondilolistesis, Enf. de Scheuermann, espondilolisis  discitis, osteocondroma, osteoma osteoide, fractura, leucemia. Por lo que es de obligado seguimiento cuando no es obvia una causa inmediata.  

Resumen : seguimiento y diagnóstico.

 

Tortícolis

En la lactante definida como muscular congénita, es debido a malposición fetal, con isquemias fibrilares del esternocleidomastoideo y en algún caso por trauma-obstétrico, hay que relacionarla con la DDC. Aparece a partir de la 3º semana, y no siempre se aprecia tumoración fibrosa nodular en el músculo, a veces se acompaña de Plagicefalia que  puede persistir en caso de retraso de solución postural y afectar a la rama del N. Accesorio clavicular. Se va a ver influida por las posturas de apoyo de la cabeza en la cuna. Desaparece  cerca de los 6 meses y es susceptible de estiramientos, fisioterapia y mejora postural. En un 10 %  hay que requerir a la cirugía en fases posteriores.

Hay que descartar las fusiones vertebrales, tumores,  quistes branquiales y tiroideos.

En los casos de niños más mayores, descartar las contracturas por infecciones en la orofaringe. De forma  intermitente es  compatible con alteración neurológica, o por intoxicación medicamentosa. También descartando los tumores de fosa posterior y las de origen traumático antiguo. 

Resumen : aparición y  evolución

 

Dolores de crecimiento

Aunque pueden ser un síndrome especifico como señalan los trabajos desde Duchamp en 1823 hasta la actualidad se acepta como tal diagnostico,  a los dolores nocturnos en extremidades inferiores de aparición intermitente sin otros síntomas, en niños entre los 3 a los 7 años de edad como más frecuentes, y más intensos entre los 8ª 12 años. Se ha desechado el llamarlos “dolores nocturnos en las piernas “, que sería más correcto, ya que aunque sea  más vago e impreciso el termino de crecimiento,  se acepta mejor por los padres. Debiendo explicarles  que el crecimiento a estas edades ni es más rápido, ni doloroso.

La mayoría de los autores coinciden en realizar un seguimiento del proceso no limitándolo a la calificación,  excluyendo todas las posibles causas de dolor músculo esquelético, lo que podría suponer un reto en el diagnostico precoz.

Es útil la formalización de encuesta y seguimiento con el uso de placebos.

Resumen : Seguimiento, placebos y examen exhaustivo.

 

Pauta de la exploración sistemática rutinaria

A modo de resumen podremos efectuar una revisión de los signos y síntomas necesarios para evaluar una exploración tanto en decúbito como en bipedestación:

 

 

Limitaciones de la abducción

Está relajado
Asimetrías de pliegues Contraído
Flexión Fiebre
Extensión

Signos inflamatorios
Rotación interna Se flexiona sin limitaciones
Rotación externa

Clicks

 

 

 

 

 

 

Rotación interna Se sienta correctamente
Rotación externa
Piernas cruzadas
Torsión femoral
Postura de rana
Torsión tibial
Ángulos maleolares Se levanta con dificultad
Asimetrías
Rigideces Necesita la ayuda de los brazos para levantarse
Dolor

 

 

 

 

 

Salta sobre una pierna Caminaba normal antes
Camina a la “pata coja” Cojea
Tiene fuerza en los talones Corre coordinado
Son simétricos los movimientos Se cae con frecuencia
Camina de puntillas Como es la zancada
Cómo son los Aquiles Angulo de paso
Tiene trastornos del habla Longitud de paso
Otros trastornos neurológicos Anchura de paso

 

 

 

 

Cicatrices Tortícolis
Dismetrías de mm ii
Como es el calzado
Dismetrías femorales
Desgaste de las suelas
Dismetrías tibiales
Antiguas fracturas
Asimetrías rotulianas
Quiste poplíteo
Genu-valgo
Manchas café con leche Genu-varo
Rotación tibial
Anomalías congénitas
Arcos plantares
Laxitud articular
Apoyo del talón posterior
Antecedentes familiares
Anormalidades en los dedos de los pies

 

 

  

 

Al inclinarse de espaldas con las manos juntas tiene asimetrías ( Postura de Adams)
Desnivelación pélvica
Ángulos costo abdominales
Presenta gibas
Dismetrías
Cifosis
Lordosis

 

 

 

Libros de consulta recomendados

Son  libros de utilidad para el pediatra, que quiera ampliar sus conocimientos y de fácil manejo los siguientes:

·         Art and Practice of Children’s Orthopaedics . D. Wenger, M. Rang. Ed. Raven press

·         Common Orthopaedic Problems. The Paediatrics Clinics of North America. Ed McGraw-Hill

·         Fundamentals of Paediatrics Orthopaedics. L. Staheli. Ed Raven Press

·         Ortopedia Clínica Pediátrica: Diagnostico y Tratamiento. M. Tachdjan. ED Panamericana.

·         Ortopedia Infantil Cotidiana. A. Dimeglio. Ed. Masson

·         Ortopedia Pediátrica Enciclopedia. M. Tachdjan.

·         Manual de ortopedia infantil  Benshahel. ED. Masson

·         Apuntes de Ortopedia Infantil. J. De Pablos. ED. Argon