Los grandes Enigmas de la Humanidad

 

 

Introducción

Vamos a ocuparnos en este monográfico de una serie de temas que poseen todos un denominador común: su inexplicabilidad.

Son las incógnitas de siempre, aquellas que traen de cabeza al ser humano desde que tuvo conciencia de ellas. Son, en definitiva, las preguntas a las que un día nos gustaría dar respuesta. De momento hemos de conformarnos con plantear hipótesis sobre posibles explicaciones a cada uno de los enigmas que veremos seguidamente y, quién sabe, quizás alguna sea la correcta.

 

El Triángulo de las Bermudas

Con dicho nombre se conoce a la franja de Océano Atlántico incluida en un triángulo cuyos vértices serían las Islas Bermudas, Puerto Rico y Miami.

Esta extensión de mar se ha hecho, al pasar de los años, tristemente famosa. En ella ha sucedido todo tipo de desapariciones tanto de barcos como de aviones. No importa el tamaño de los mismos: desde buques de enormes dimensiones, comerciales, mercantiles o de recreo, hasta pequeñas embarcaciones de vela o motor; desde avionetas de pequeña envergadura, hasta aviones militares o comerciales; todo parece gustar al apetito del triángulo.

Y lo curioso es que el fenómeno no es nuevo ni mucho menos. Ya en los tiempos de la travesía que Cristóbal Colón llevó a término para su descubrimiento, sufrieron las consecuencias de tan traidora zona en forma de extraños enturbiamientos de las aguas, inexplicables amainamientos del viento o cambios ilógicos de la señalización de la brújula, entre otros. Sin duda serían los marineros de las tres naves quienes, a su regreso, dieron pie a una de las principales y más probadas leyendas de toda la historia.

Pues bien, poco han cambiado las cosas desde entonces. Hoy en día se siguen sucediendo prácticamente las mismas perturbaciones en todos los medios de transporte que transitan por la zona. Algunos tienen la suerte de salir para contarlo, pero otros, desgraciadamente, no vuelven de un viaje con billete sólo de ida.

Muchos han sido los barcos y aviones que han zarpado con un rumbo que inevitablemente debía de pasar por el triángulo y no han podido regresar. Algunos también han sufrido la perdida de su tripulación al completo sin que ello halla afectado para nada a la nave, en el caso, claro está, de tratarse de barcos; dichas naves se han encontrado totalmente desiertas y embarrancadas o a la deriva. Es posible que lo mismo halla ocurrido con más de un avión, pero en estos casos, como es lógico, las máquinas se habrán precipitado al mar, sin control.

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¿Qué ocurre en ese lugar?. Nos encontramos normalmente con dos posibilidades principales de casuística: por un lado están los casos en los que el barco o el avión se encuentra en comunicación con los controles en tierra y nada parece perturbar la travesía de la nave; todo parece correcto y en orden, la conversación entre ambas partes es normal hasta que de repente se interrumpe la comunicación y, por más que se trate de restablecerla, todo es en vano... el silencio es la única respuesta. Y luego está el caso de los barcos o aviones que se ponen en contacto con el puerto o aeropuerto más  cercano para informar de unos extraños fenómenos que les están angustiando; el aire parece haberse parado, las aguas del mar se encrespan sin motivo, las nubes -antes inexistentes en un cielo limpio y claro- oscurecen el firmamento como amenazando una tormenta que no acaba de llegar, las brújulas y aparatos de medición parecen volverse locos y los pobres tripulantes de las naves se encuentran atrapados en un torbellino de pesadilla del que no saben salir. Las llamadas de socorro son aterradoras y se suceden vertiginosamente hasta que, al igual que en los casos de tranquilidad absoluta, la comunicación se rompe sin remisión.

Tras el suceso, se pone en marcha la natural batida de búsqueda, casi siempre infructuosa. Los barcos y aviones que parten para la zona del SOS no hallan, en la practica totalidad de los casos, ningún resto de naufragio, tanto aéreo como marítimo. Curiosamente no queda en la superficie del océano muestra alguna de lo ocurrido, ni madera, ni metal, ni plástico... parece como si, nunca mejor dicho, al aparato se lo hubiera tragado el mar... o el cielo. Sólo en algunas ocasiones se han encontrado, como decíamos antes, algunas de esas naves, al parecer intactas, meses o incluso años más tarde. ¿,Dónde van a parar dichos aparatos mientras tanto?, ¿Dónde se encuentran los que no han vuelto todavía?, ¿Dónde están sus tripulaciones?... Estas y otras muchas preguntas son las que permanecen sin resolver todavía.

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Como es natural, se barajan las inevitables hipótesis al respecto, unas más aventuradas que otras y algunas absolutamente peregrinas. Una de las más recurridas es la que aventura que los fenómenos del triángulo son producidos por pequeñas erupciones volcánicas bajo el mar que desencadenarían unas emanaciones de productos y gases radiactivos desconocidos por la física actual. Estos agentes radiactivos provocarían al salir a la superficie, con una fuerza parecida a la de los proyectiles nucleares, las interferencias electromagnéticas que hacen que los aparatos de medición de barcos y aviones enloquezcan. El efecto en los aviones sería la total desintegración de los aparatos debida al choque e incompatibilidad de las fuerzas eléctricas en liza: la del avión y la de las emanaciones del mar; en los barcos, dependiendo de la fuerza de choque -a veces como la de una bomba de hidrógeno-, podría destruir la nave completamente, sin dejar ni rastro, o bien actuar solamente en la zona que rodea el barco, causando el pánico de la tripulación que saltaría al mar siendo engullida por el mismo en cuestión de segundos. Eso explicaría los pocos casos en los que se encuentran las naves completamente desiertas y a la deriva.

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Otra de las posibles hipótesis válida sería la que expone que bajo las aguas del triángulo reposan restos de súper civilizaciones antiguas; restos de maquinarias y aparatos que aún guardan energía para ponerse en marcha, por ejemplo, ante la interferencia que producirían nuestros barcos y aviones con todo el material electro-magnético que portan. Al entrar en funcionamiento estos engendros, aunque fuera por unos instantes, causarían las consabidas interferencias en nuestras naves y los fenómenos de activación de las fuerzas de la Naturaleza circundante. Poco después, de alguna manera que no conocemos, las naves desaparecerían para siempre.

Y finalmente, cómo no, la más difícil de demostrar pero la más famosa de las hipótesis, es la extraterrestre.

Según sus defensores, bajo las aguas del Océano Atlántico, y de todos los mares y demás océanos, puede haber vida inteligente (de esta teoría ya hablamos anteriormente en el monográfico de los Ovnis), aunque no por fuerza extraterrestre. Quienes sugieren esta explicación al fenómeno dicen que los habitantes de estas civilizaciones submarinas bien pueden ser de nuestra misma raza, solo que habrían preferido la permanencia en las profundidades marinas en lugar de emerger como hicieron nuestros antepasados. Así, muchos de los avistamientos ovni serían en realidad avistamientos osni (objetos submarinos no identificados). Bromas aparte, esta teoría cuenta con el beneplácito de muchos investigadores del tema, los cuales afirman que la gran mayoría de naves perdidas en el Triángulo de las Bermudas han sido simplemente abducidas y que las mismas serán posiblemente devueltas -como ya lo han sido algunas- cuando les parezca a sus raptores. También afirman que lo más probable es que las tripulaciones de todos esos aparatos sigan vivas en las profundidades oceánicas. De hecho, si nos fijamos, ese es el punto de partida y la principal base argumental de un film de Steven Spielberg que posiblemente sea la visión más cercana a la realidad alienígena: ”Encuentros en la tercera fase” (con perdón de sus creadores, ya que la traducción del título original en inglés sería algo así como “Encuentros cercanos del tercer tipo” –en ufología se diferencian varios tipos de encuentros o relaciones con alienígenas y sus hipotéticas naves-. Así mismo hay otro conocido film que trata de una temática parecida y que nos plantea hipótesis aproximadas: “Abiss”.

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El misterio sigue ahí, esperando como muchos otros a ser desvelado. Sobre las aguas del Atlántico, en el Triángulo de las Bermudas y en otros similares, planea uno de los mayores enigmas de todos los tiempos: el desvanecimiento de toneladas de acero y montones de personas en la cierta e incierta nada.

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