RITOS Y TABÚES HOMOERÓTICOS EN MELANESIA.

 

 

Melanesia es un territorio geográfico de decenas de miles de kilómetros cuadrados, desde Islas Fiji por el Este hasta las islas cercanas a la costa Irian Jaya por el Oeste. Lo habitan entre 700 y 1000 variantes culturales diferentes y el número de lenguas y dialectos que se hablan supera las 2000, por lo que un estudio de cualquier tipo sobre sus pobladores es una tarea complicada. Sin embargo, a lo largo del siglo XIX y sobretodo el XX, Melanesia ha sido un foco muy importante de interés antropológico.

Que la homosexualidad existe en Melanesia, está fuera de toda duda, si bien la sexualidad en general y la homosexualidad en particular deben ser analizadas como parte de una tradición global, contextual y social, pues en un mismo individuo se encarnan significados culturales y deseos personales. Por esta razón, las prácticas homosexuales melanesias son un fenómeno diferente al del individuo homosexual occidental y esto aunque, en Melanesia, podría hablarse incluso de relaciones homoeróticas entre individuos del mismo sexo. Estas relaciones están siempre estructuradas por edad, que es la variable clave que las define, como en el ritual del muchacho y su mentor o "inseminador".

No todas las culturas melanesias practican la homosexualidad; el antropólogo Herdt, las sitúa entre un 10% y un 20%, existiendo gran diversidad en los rituales. Layard, otro antropólogo, llama a estos grupos "sociedades admiradoras de hombres" y "comunidades de compañeros". Viven en poblados pequeños y con pocos habitantes, y existe un gran desequilibrio a favor de los varones frente a las mujeres así como una baja tasa de fertilidad, factores que pueden estar relacionados con su cultura de la sexualidad. Practican admisiones ceremoniales celebradas para un cierto número de candidatos, siempre masculinos y de pertenencia obligatoria. Esta iniciación sitúa a los muchachos en sociedades secretas de hombres de las que las mujeres y los niños están totalmente excluidos. Suele producirse antes de la pubertad e indica también una separación de la madre, del hogar y de los compañeros de juegos. En suma, un rito de paso con toda la fuerza del tabú, tan característica de las sociedades exóticas, donde la tecnología o la economía se han mantenido en grados de desarrollo ínfimos. El acto homosexual incorporará al muchacho al nuevo grupo, con un estatus nuevo. Desde el punto de vista de los nativos, la meta clave del contacto sexual es la "inseminación", es decir, introducir el esperma en el cuerpo del muchacho para que pueda crecer, lo que actúa como función social para el mantenimiento del culto, la obediencia a la autoridad, el desarrollo de la agresividad y la definición antagónica frente a las mujeres.

Sobre la parte erótica de la homosexualidad ritual,algo resulta obvio como indica Herdt: sin deseo erótico, excitación y consumación es imposible cualquier acto sexual. Deberíamos de tratar de entender mejor cómo la fluidez de la condición humana permite este tipo de sexualidad melanesia. La erótica de la vida cotidiana en Melanesia está relacionada con nociones de identidad pues, en estas sociedades, los hombres tienen que recurrir a un conjunto de sensibilidades emocionales y cognitivas para crear vínculos entre ellos, de forma parecida a cómo los hombres y las mujeres utilizan nociones de amor romántico en los matrimonios de libre elección en la cultura occidental.

Estudiar todas las culturas melanesias que practican la homosexualidad ritual masculina excedería con mucho el propósito de este libro, pero hemos querido, no obstante, exponer una muestra de rituales homoeróticos, aún sabiendo que la imagen que se proporciona es parcial puesto que es necesario entenderlos en medio de otros ritos practicados por los pobladores de melanesia y que regulan otras facetas de su modo de vida.

 

1.- BIG NAMBAS.

 

En la isla de Male Kula, situada en la Melanesia insular oriental, la homosexualidad es una forma de comportamiento muy organizada por los pobladores de la isla - los Big Nambas - y que se practica de forma regular entre hombres mayores y jóvenes que comienzan su iniciación de varones adultos. Los hombres mayores poseen el poder que se manifiesta de forma simbólica en sus falos erectos que constituyen un indicativo de dominación masculina tanto como de su capacidad para contribuir al bienestar político de una comunidad gobernada por jefes hereditarios y polígamos.

Destacan de forma particular por sus estudios sobre los Big Nambas dos autores: Deacon y Jean Giart. Giart observó que los clanes de pobladores eran vagabundos y cambiaban su fidelidad de una jefatura a otra o bien que, sin abandonar su fidelidad a un jefe se movían de un poblado a otro, lo que refleja la importancia crucial de los jefes entre los Big Nambas. otra característica de estos isleños es que aceptan la prohibición de que un hombre viva cerca de su padre o de su hermano mayor a causa del tabú de evitación que existe entre la esposa de un hombre y estos dos varones de su parentesco patrilineal próximo. También observa Giart ritos eróticos entre generaciones alternas: Los muchachos de unos 10 años más o menos se envían a vivir durante algunos años con sus abuelos paternos, para quienes trabajan en sus campos durante el día mientras que duermen durante la noche en la casa de los hombres con el abuelo. Se produce entonces una relación homosexual entre ambos que durará hasta que el muchacho sea mayor para casarse y se le entregue un cinturón de corteza para vestirse. La abuela tiene una relación parecida con el nieto, le educa sexualmente y es mensajera de sus intrigas amorosas y ocasionalmente duerme con él hasta que encuentra a una compañera más joven.Giart opina, además, que el abuelo y el nieto no tienen una relación homosexual en el sentido occidental (por lo pronto, no hay libre elección de la pareja sino una manifestación del tabú) y que sería más preciso decir que se masturban el uno al otro.

Deacon, otro antropólogo que estudió los Big Nambas, observa más manifestaciones de la homosexualidad y dice que en la elección del muchacho amante - mugh vel - un hombre debe observar algunas reglas, en particular, aunque el amante no tiene que ser necesariamente de otro clan distinto al suyo, como en el caso de la prohibición del incesto, sí debe procurar que no pueda trazarse una relación genealógica entre ellos, porque entonces se consideraría que comete incesto y ambas partes tendrían que matar e intercambiar un cerdo. Los dos hombres que entran en relación se denominan entre sí "esposos" y "maridos de la hermana" y estos términos se utilizan también entre guardianes y novicios durante la circuncisión y los rituales iniciáticos asociados. Aunque no está claro si el marido de la hermana es el mismo que hace el papel de guardián del iniciado, esto es lo más probable. El primero se convierte en el marido del muchacho y muestra sus celos si este tiene relaciones sexuales con otro hombre, aunque él mismo no puede tenerlas durante los treinta días de reclusión que el muchacho debe observar como conclusión de los ritos de circuncisión, que los nativos creen que sirven para que el órgano masculino del muchacho-amante se desarrolle fuerte y grande cargándose de un gran poder.

Deacon describe un rito de carnaval relacionado con la casa de los hombres de los Big Nambas: Un hombre se viste cuidadosamente con hojas de banano y enredadera, de forma que su cuerpo quede completamente cubierto. Su cabeza adquiere la apariencia de una masa enmarañada de tallos de enredadera y su cuerpo entero se engalana con todo tipo de flores escarlatas como las del jengibre silvestre. Así ataviado, se desliza en medio de la noche dentro de la casa de los hombres donde yacen los novicios y trepa hasta arriba del alto mástil central de la casa. Una vez allí, inicia un silbido bajo y misterioso. Los atemorizados muchachos, agachados en el suelo, se susurran entre sí y sienten erizarse su piel. Uno de los guardianes entra corriendo y les dice que ronda por allí el fantasma de un famoso jefe guerrero que fue muerto en combate. Después de que el guardián se marche de nuevo, el silbido se hace más y más insistente y parece acercarse. Alguien trae una luz y en la penumbra de las sombras del tejado los muchachos disciernen la terrible figura:inconfundiblemente el fantasma. Este, de repente, se desliza por el mástil, aterriza en el suelo y comienza a silbar y a moverse en círculos, pateando con rapidez y arrojando polvo entre los atemorizados muchachos. Al tiempo que estos se encogen y huyen de él, hace como si fuera a atraparlos para después de unos momentos salir disparado del edificio desapareciendo en la oscuridad tras su misterioso silbido.

Deacon piensa que las prácticas homosexuales de los Big Nambas están altamente desarrolladas. Cada jefe posee un cierto número de muchachos amantes y algunos de ellos practican la homosexualidad tan habitualmente, que rara vez tienen relaciones sexuales con sus esposas porque prefieren estar con los muchachos. A veces, los hombres permiten que sus amantes tengan relaciones sexuales con otros hombres a cambio de regalos, pero sólo durante breves espacios de tiempo. El antropólogo opina que el vínculo que existe entre los amantes no es solamente de tipo sexual, porque el muchacho acompaña a su "marido" siempre, trabaja para él y si alguno de los dos muere, el otro le llora amargamente. En cuanto al coito homosexual, Deacon anota que se realiza de pie.

 

2.- AKUNA.

 

Los Akuna se asientan en las Tierras Altas y el juego sexual que practican se llama iyeranen (jugar). Consiste en un juego erótico entre dos muchachos en el que uno asume el papel de activo y otro el papel pasivo, de tal forma que el primero coloca su pene en el ano del otro. Entre las muchachas se practica un juego lésbico también, y tienen relaciones íntimas que consisten en tocarse los pechos y los genitales una a otra adoptando también la postura para el coito, una encima de la otra. En ninguno de estos casos parece que se alcance el orgasmo.

 

3.- MARIND-ANIM

 

El antropólogo Van Baal es el autor que mejor conoce la cultura Marind-Anim y piensa que se trata de una cultura extinguida, ya que sus miembros desparecieron, de tal forma que hoy en día no es posible obtener información sobre los ritos sexuales y debemos fiarnos de fuentes documentales.

Por lo visto, los Marind-Anim practicaban una estricta separación de sexos que comenzaba muy temprano, pues ya desde el final de la infancia los muchachos debían dormir en la casa de los hombres junto a su padre. El verdadero cambio a la madurez sexual ocurre, sin embargo, en la pubertad cuando el cuerpo del muchacho es ennegrecido totalmente y se convierte en un aroi-patur. A partir de este momento, uno de los hermanos de su madre actúa como mentor suyo y practica relaciones sexuales completas con él. Según la creencia de los nativos, el mentor alimenta analmente al muchacho para contribuir a su crecimiento físico.

Los Marind-Anim poseían un complejo sistema evolutivo que definía la vida de los hombres en función de su edad, dando lugar a una estratificación de los poblados: Primero, un muchacho es, como ya se ha dicho, un aroi-patur y esta etapa dura hasta que su cabello inicialmente corto crece lo suficiente para trenzarlo en hebras, las cuales se adornan con juncos y hojas. A partir de aquí, el muchacho se convierte en un wokrawed y pasa sus días con otros jóvenes del mismo rango siendo aleccionado por los hombres en asuntos guerreros, aunque por la noche vuelve al poblado y duerme con su mentor. Durante esta etapa, los jóvenes no pueden acudir a bailes o festines nocturnos y no pueden ser vistos por mujeres o muchachas, mientras que su fase vital se pone constantemente de manifiesto por tener el cuerpo pintado de negro. Por otro lado, en su instrucción, los jóvenes acompañan a los hombres a los actos de significado bélico y practican relaciones homosexuales con ellos. Esta etapa dura tres años, tras los cuales se produce la primera ceremonia de iniciación: El ritual Sosom.

El ritual Sosom es uno de los que tiene significado homosexual. El nombre procede de un gigante mítico de los Marind-Anim, quienes creen que este antepasado cultural abandona su morada en la parte oriental del territorio para realizar una peregrinación circular por todos los poblados, donde se recibe su llegada con festejos de carnaval. El Sosom se representa como un gigante castrado vestido con una ristra de cabezas humanas colgadas en bandolera. Antes de la fiesta, las mujeres asisten al anticipo de la llegada del antepasado acercándose a un lugar arenoso donde los hombres han dibujado enormes huellas y han dispuesto un montón de excrementos que representan las deposiciones de Tepoanem, el hombre-ano. Cuando cae la noche, llega el Sosom y los hombres se dirigen con él a un claro de la maleza donde existe un gran falo rojo, que representa el falo castrado de Sosom, pues el gigante había sido atrapado copulando con una muchacha y la madre de esta le cortó el pene (tabú del incesto). Los hombres bailan danzas alrededor del falo rojo y, en el climax de la celebración, los muchachos salen de la maleza y se juntan con los hombres en una orgía ritual.

A partir de esta ceremonia, los jóvenes se convierten en ewati, y reciben del hermano de su madre (denominado por los antropólogos el avunculado) el primer estuche para el pene, junto con un arco y una flecha: el joven ya ha sido iniciado en el sexo y en las artes bélicas.También se producen cambios en la ornamentación del cuerpo: se lavan la tinta negra y se cubren el cuerpo con adornos; la cara se pinta de colores brillantes y se cambia el peinado por uno más elaborado. En cuanto a los tabues de su comportamiento, el ewati no puede ser visto en el poblado o en la playa antes del ocaso; puede, sin embargo, participar en bailes y fiestas nocturnas y reunirse en público con muchachas y mujeres así como realizar acuerdos para futuros matrimonios. Por último, acaecen transformaciones eróticas: Los ewati ya no tienen que acostarse con su mentor y sí pueden tener algunas relaciones con muchachos de menor jerarquía, pero no se prestan ya a jugar el papel pasivo en el coito anal.

Transcurridos tres años, el ewati se convierte en miakim, es decir, el hombre adulto. Lleva un nuevo peinado que simboliza la bisexualidad, su cuerpo y su cara pintados de rojo y su pene estirado con el prepucio cogido por un estuche sujeto a un cinturón, lo que sugiere un pene erecto que es la imagen orgullosa de su virilidad.

Los varones Marimd-Anim no cesaban en su homosexualidad una vez casados y podían ser solicitados más de una vez para ser mentores de los hijos de la hermana, ocupación que duraba entre tres y cuatro años cada vez. En cuanto a los matrimonios, los hombres los celebraban cuando tenían entre 19 y 20 años. La primera noche del matrimonio, la novia tenía que pasarla con familiares del marido y, si estos no superaban los 10, entonces debía satisfacerles a todos o, incluso, dedicarles una segunda noche. El significado de esta costumbre estaba relacionado con la mitología de la fertilidad y los hombres lo consideraban un débito para con la familia de la novia, del mismo modo que ésta demostraba su fertilidad simbólicamente con este rito, el cual se repetía cada vez que la mujer tenía un hijo. En estas celebraciones, se guardaba la mezcla de semen y secreciones vaginales, que luego se utilizaban en prácticas chamánicas como curar enfermedades, ennegrecer los dientes o curar heridas.

Los Manid-Anim dividían su cultura en dos mitades, cada una con sus totems particulares. Los Geb-zé representaban la homosexualidad y los Sami-rek la heterosexualidad.

Sin embargo, su cultura entró en decadencia a principios de este siglo, en parte por la interveción del gobierno melanesio que cerró las casas de hombres y prohibió los rituales sexuales con el pretexto de una epidemia de glaucoma venéreo que se extendió entre los Manid-Anim, cuya cultura está hoy extinguida.

 

4.- GAHUKU-GAMA

 

Está cultura vivió la particularidad de permanecer oculta a los ojos occidentales desde el año 1952 hasta el año 1981, por lo que el antropólogo Herdt la consideró "congelada en el tiempo", es decir, con una baja aculturación.

Una característica importante de los Gahuku-Gama es que su cultura no poseía tabues prohibitivos contra la homosexualidad, de tal manera que no manifestaban repugnancia contra ella y, sin embargo, las prácticas homosexuales no estaban explícitamente incluidas en los ritos de paso del adolescente al adulto, como hemos visto que ocurre en otras culturas melanesias. Mas bien, los procesos de iniciación de los adolescentes masculinos estaban centrados en actos guerreros y violentos. En primer lugar, hacia la edad de ocho años, se hace un lavado a los niños en un torrente de agua al que son transportados por los hombres adultos en medio de un gran estruendo de gritos y ruidos de plantas, todo ello hecho con la intención de aterrorizar. Posteriormente, a los adolescentes se les practican sangrados de nariz pues, según la creencia, esto produce en ellos agudeza de pensamiento y de visión. A partir de aquí, los muchachos comienzan a residir en las casas de hombres, pero no hay relaciones homosexuales y los adolescentes se limitan a sentarse con los hombres en las fiestas y a cumplir sus encargos. Los actos encaminados a fortalecer la hombría de los muchachos incluyen actos físicos violentos y traumáticos contra ellos así como frotamientos de la piel con materiales y plantas tintadoras para estimular el crecimiento del vello.

Algunos contenidos homoeróticos presentes en la cultura Gahuku-Gama se manifiestan durante la recolección anual de las plantas nama, de importante contenido simbólico para los nativos. Durante la celebración, los hombres alcanzan una gran excitación e intercambian entre ellos comentarios eróticos y, posiblemente, se practican masturbaciones rituales.

Como otras culturas melanesias, la Gahuku-Gama se funda en un gran antagonismo sexual, pero las muchachas evolucionan de manera natural hacia la madurez, de tal manera que no hay un rito de paso específico para ellas.

 

5.- OROKAIVA

 

Los Orokaiva, del mismo modo que los habitantes de muchas otras culturas melanesias, conceden una gran importancia a la danza; bailan por parejas y, además, las parejas son siempre del mismo sexo. Los hombres bailan con hombres y las mujeres bailan con mujeres.

La relación entre los danzantes cambia en cada movimiento. Mientras bailan los hombres tocan sus tambores que sostienen en la cintura, pero hay un movimiento que prefieren en el que están cara a cara con el compañero y mientras uno toca el tambor, el otro lo sujeta con su cabeza; bailan un turno completo y después cambian las posiciones. Los bailes duran una noche completa y se bailan hasta nueve danzas diferentes, que se distinguen por el toque del tambor.

Los melanesios tienen la creencia de que los bailes procuran muchos beneficios mágicos y religiosos: Propician el buen crecimiento de los hijos, deshacen conjuros de hechiceros contra los huertos (pequeñas plantaciones de tubérculos de una agricultura de subsistencia) o la caza etc… Los compañeros de baile se eligen entre sí durante la juventud, duran toda la vida y no tienen que ser familiares ni pertenecer al mismo poblado. Las danzas se realizan varias veces al año y, antes de cada celebración, se ensayan durante muchas horas, por lo que las parejas pasan juntas mucho tiempo. Los danzantes se visten siempre de una misma manera dictada por la tradición y en ellos se representan fuerzas ancestrales y figuras relacionadas con los antepasados. El baile entre los Orokaiva tiene, además, un contenido sensual latente aunque en otras partes de Melanesia el contenido sexual es explícito.

Por otra parte, los Orokaiva practican también un ritual de crecimiento durante el cual los jóvenes son recluidos en una cabaña oscura y no se les permite beber agua, si bien comen en abundancia. Los practicantes del rito son separados de sus padres y se les proporciona continuamente coco para propiciar el crecimiento; además, se les inicia en el uso de plantas mágicas y en el conocimiento de los espíritus del clan que son representados mediante hombres disfrazados en ritos de carnaval. Durante este proceso, la homosexualidad se utiliza muy poco entre los Okaiva (en comparación con otras culturas de Melanesia) pero no así el antagonismo sexual, que se enseña al novicio a través de diversos ritos. En uno de ellos, los participantes, que proceden de diversos poblados, representan a los espíritus y aleccionan a los novicios contra la excesiva vinculación a sus respectivas madres o les advierten del papel ambiguo de las mujeres a través de representaciones de travestidos. Durante la celebración, los hombres disfrazados emergen de la maleza y rodean el poblado emitiendo gritos cada vez más fuertes. Cuando aparecen los novicios, los espíritus les persiguen ayudados por las mujeres que se han travestido de hombres.

 

6.- AI'I

 

Los poblados de la cultura Ai'i están constituidos por diversas casas comunales: Hay una casa alargada para los hombres y otra para las mujeres; tienen también una casa para los hombres solteros y otra para las mujeres solteras. Por último existe una casa para los cerdos.

Los muchachos están con sus madres hasta una edad más avanzada que en otras tribus y luego duermen en la casa de los solteros, aunque pasan mucho tiempo en la casa de los hombres. Luego se suceden los ritos de iniciación: En primer lugar, se le da a los novicios ñame rojo para ayudar a su crecimiento; luego se trenza la larga coleta de pelo que los muchachos se han dejado crecer previamente y se perfora el tabique nasal. Posteriormente, los candidatos se recluyen en la casa de los solteros y es en esta fase cuando se practica la homosexualidad ritual. La relación homosexual se considera adecuada para estos muchachos en fase de iniciación a la madurez, pero también para el resto de los nativos si es con un hermano o primo. Sin embargo, los Ai'i no hacen tanto hincapié en el homoerotismo inseminador de la virilidad como otras culturas melanesias, más bien parece relacionado con el compañerismo, el parentesco, los modelos de identificación masculina o el puro deseo sexual.

En cuanto a la heterosexualidad, la deidad relacionada con ella es wasia, cuya esposa con forma de serpiente representa la feminidad. Las relaciones heterosexuales están prohibidas antes y después de un parto durante largos períodos de tiempo (unos tres años y medio) lo que constituye una muestra del tabú puerperal, que está muy relacionado con el control de natalidad. Los nativos creen que las relaciones sexuales con una mujer que está en el período de la pohibición debilitan a ambos sexos y que el semen ocasionaría la muerte de la mujer.

 

7.- PAPUES-KIMAN

 

Esta cultura se asienta en la isla de Kopelon, que está habitada por unas 7000 personas distribuidas en distintos poblados relacionados entre sí. Los poblados pequeños están formados por dos grupos de casas grandes cuyos residentes se oponen entre sí a causa del tabú del incesto, de tal manera que el intercambio matrimonial fluye de un grupo al otro y viceversa. La sexualidad influye en prácticamente todos los aspectos vitales y de supervivencia de los Papues-Kiman. También se halla presente en su cultura una clara diferenciación de la sexualidad masculina y de la femenina, que se articula en torno a distintos ritos de iniciación y, por lo tanto, distintas fases evolutivas en función del género sexual. Está muy presente también la distinción hombre-mujer en los roles sociales y los trabajos, la cual se apoya en el tabú de la sangre menstrual: Los nativos consideran que la mujer puede arruinar la caza, las cosechas o la construcción de canoas, de tal forma que la tradición reserva estos trabajos a los hombres así como las herramientas relacionadas con ellos que, con mucha frecuencia, son instrumentos cortantes. También consideran negativa, como otras culturas melanesias, la relación sexual con la mujer antes y después del parto (tabú puerperal, relacionado con el control de natalidad).

Existen, por otro lado, prohibiciones relacionadas con el matrimonio, como queda reflejado en la siguiente creencia de los Papues-Kiman: Existe una figura femenina mítica, denominada Koné, que es una mujer sin marido y que siempre está molestando a los hombres. Koné lleva una capa pegada al cuerpo de tal manera que, cuando los hombres intentan quitársela, no pueden y se dan cuenta de que es ella. Entonces se van a la casa de los solteros porque tener una relación sexual con Koné es peligroso, pues su vagina corta el pene para robarlo.

Los Papues-Kiman celebran muchas fiestas centradas en el crecimiento de los niños del sexo masculino: A los dos meses de su nacimiento, cuando comienza a gatear; más tarde, cuando comienza a caminar; a los tres o cuatro años se le hace un afeitado de cabeza; posteriormente las perforaciones de los lóbulos de las orejas, de las ventanas nasales y del tabique nasal con el fin de que el muchacho pueda llevar ornamentos que señalan su etapa vital, y así sucesivamente. De esta manera, el niño va siendo gradualmente separado del vínculo materno para integrarse en la colectividad. La persona que se responsabiliza de esta compleja transición y que dirige todos los ritos de paso de un niño es el hermano de su madre o avunculado.

En cuanto a la sexualidad de los varones, la regulación comienza en la adolescencia. Cuando un muchacho tiene entre diez y catorce años, entra a vivir en la casa de los solteros y se celebra una fiesta en la que los adultos pueden transgredir las prohibiciones sexuales, de tal manera que se producen muchas relaciones con las mujeres que participan. Esta fiesta dura toda la noche y, a la mañana siguiente, el novicio es pintado por todo el cuerpo y subido a una canoa con comida. Su madre celebra el duelo de la despedida y el muchacho entra en un período de cuarentena en el que permanece recluido en un rincón muy reducido del poblado. Durante este período especial, ni el padre ni el hermano de la madre pueden tener relaciones sexuales con sus esposas, pues ello perjudicaría al novicio. La cuarentena finaliza con una fiesta de reinserción, con rituales de aplicación de esperma, en la que el muchacho ya es considerado un hombre. Este rito de paso es un ejemplo típico de cómo el pensamiento mítico representa los cambios evolutivos mediante un proceso de exclusión o cuarentena en el que se eliminan las cualidades de la etapa anterior, seguido de ceremonias de reinserción que dotan al individuo de las cualidades de la nueva etapa. Estos ritos de paso se hallan presentes en numerosísimas culturas exóticas y los celebran todo tipo de sujetos, dependiendo de cada caso: los adolescentes masculinos, las muchachas en la pubertad, los casados etc…

El hombre reciente salido de la cuarentena todavía es ocasión para más celebraciones de su crecimiento. Después de una año recibe un estuche cónico para el pene y, más adelante, en una ceremonia de frotamiento con esperma, cambia el estuche púbico por la vaina fálica que llevan todos los hombres adultos.

En cuanto a la homosexualidad entre los Papues-Kiman, está permitida entre el novicio y su avunculado (el tío materno), incluye el coito anal que insemina al muchacho para fortalecerlo, y cesa cuando este abandona la casa de los solteros, si bien el adulto volverá a practicarla con el sobrino de alguna de sus hermanas que se le asigne, haciendo ahora el papel activo.

En los poblados occidentales de la isla, las relaciones homosexuales tienen una complejidad mayor, están implicados más hombres y se producen con mayor frecuencia.

La mitología del esperma es muy intensa entre los habitantes de esta isla. Los novicios son frotados con semen, como ya se dijo, y la sustancia mágica se produce entre todos los participantes de las ceremonias. Los hombres jóvenes ofrecen sus novias a los hombres mayores del poblado para que estos puedan conseguir el esperma, que se recoge en una hoja de banano.

 

8.- BEDAMINI.

 

Para los Bedamini, la homosexualidad ritual está también relacionada con el motivo cultural del semen como suma fuerza vital, de tal manera que la sexualidad es asímismo uno de los ejes centrales de su cultura.

La población está organizada en clanes patrilineales exógamos. Los patrilinajes son poco profundos y se basan en antepasados comunes e intercambios matrimoniales regidos por la prohibición del incesto, de tal manera que las tribus tienen una división dual en función de que haya intercambio matrimonial entre unos y otros o no lo haya. Además, los hombres suelen casarse con la hija del hijo de la hermana del padre.

Los temas más creativos de su cultura son: La guerra, hasta el punto que el "líder guerrero" es la figura de mayor posición social entre ellos; y los ejes relacionados de enfermedad-muerte y crecimiento-fertilidad.

La enfermedad y la muerte se manifiestan culturalmente mediante un conjunto de creencias y prácticas que giran alrededor de los espíritus ancestrales y los funerales, el chamanismo y las curaciones. Aparecen tres clases de espíritus: De la naturaleza, de los antepasados y de la descencencia de los antepasados, que dan lugar a creencias chamánicas muy fuertes.

Por otra parte, el crecimiento y la fertilidad se expresan a través de la iniciación masculina, la homosexualidad ritual y también a través de ritos de crecimiento de plantas y animales.Sobre la reproducción humana creen que, en efecto, los hombres son concebidos por relación sexual, pero opinan que son necesarios varios actos sexuales para conseguirlo, como si la fertilidad fuera un acto progresivo y su conclusión el resultado de varias implantaciones seminales en el vientre de la mujer, de tal manera que cada inseminación se corresponde con una parte, indeterminada pero real, del futuro hijo.

Para los Bedamini, el semen es la esencia de la vida y del crecimento, mientras que su paulatina degradación la causa de la decadencia y la muerte. El semen se gana en la juventud, lo que es celebrado constantemente, y se pierde a través de los sucesivos actos sexuales, tanto heterosexuales como homosexuales. Como los muchachos inmaduros no poseen semen, tienen que ser inseminados mediante ritos homosexuales. Estos ritos comienzan a partir de los ocho o diez años y, en un principio, se llevan a cabo oralmente manipulando y succionando los penes de los jóvenes solteros para solicitar la venida del esperma.

Los actos de iniciación incluyen, consecuentemente, relaciones homosexuales que, en general, se denominan "sema", que quiere decir "sagrado", y constituyen un secreto masculino; se realizan a orillas de los ríos y, preferentemente, en noches de luna llena. El rito que culmina las ceremonias de iniciación masculina coincide con una luna nueva y consiste en una procesión de los novicios desde la cabaña de ramas donde han permanecido varios días preparándose y ornamentándose para el rito, hasta el poblado, siendo dirigidos durante el trayecto por una varón danzante denominado Kenonie.

 


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