PADRES QUE SON ELLOS MISMOS GAYS O LESBIANAS.

 

 

1.- Padres Homosexuales: Los mitos y los estereotipos .

 

Últimamente se discute mucho en todo el mundo la cuestión de la paternidad no tradicional, incluyendo el caso de los padres que son ellos mismos gays o lesbianas. La polémica se ha desatado con especial intensidad en EE.UU. y en Alemania, donde el progreso social ha abierto una puerta para que muchos gays y lesbianas afronten la paternidad bajo una presión discriminatoria inferior a la que existía en tiempos anteriores. Además, en EE.UU. ha ocurrido un nuevo baby-boom durante los años 80 y 90 al que se han sumado muchas parejas lesbianas dando lugar a un fenómeno social que algunos han denominado gayby-boom. Mucha gente se hace las mismas preguntas: ¿Tienen gays y lesbianas derecho a tener niños? ¿Se les debería permitir adoptar niños? ¿Es perjudicial para los niños desarrollarse en un hogar cuyos padres sean homosexuales? ¿Serán gays los hijos de padres gays?

Ahora bien ¿Tenemos respuestas para estas preguntas? Más bien resultaría díficil conseguir una respuesta estable, pues el mundo de los criterios pedagógicos está atravesado por una gran cantidad de prejuicios y apreciaciones subjetivas los cuales, paradójicamente, fundamentan la libertad pedagógica de los padres. Por ejemplo, algunos investigadores dirían que sí, que los prejuicios contra padres gays y madres lesbianas son certeros, pues algunos estudios muestran que educan mal a los niños de modo que estos tendrían, además, más probabilidad de ser gays, y de esta manera emocionalmente inestables e infelices. Otros estudios, sin embargo, muestran que ésto no es verdad, pues los niños educados por homosexuales tienen realmente la misma probabilidad de ser gays o heterosexuales que los hijos de padres heterosexuales. También muestran que estos hijos de padres homosexuales tienen la misma probabilidad que los otros de sufrir problemas emocionales. Entonces ¿Dónde encontramos las respuestas?

Mientras que la mayoría de los gays y de las lesbianas saben que no hay nada malo en el hecho de que sean padres, lo cierto es que se sienten en la obligación de demostrar al resto del mundo que son tan buenos, responsables, y capaces de amar como padres que los heterosexuales. Probablemente, esto es una consecuencia de que la sociedad perciba prejuiciosamente que la heterosexualidad es obligatoria, mientras que la homosexualidad no, lo que consigue concentrar el cuestionamiento de la propia responsabilidad en algo que ya ocurrió hace mucho (es decir, en la orientación sexual, que en muchos casos arranca ya desde la preadolescencia) y no en la problemática actual de los homosexuales que son padres, la cual se concentra en hechos y valores muy distantes del escenario adolescente. Como consecuencia de este clima resulta que, mientras que los gays y las lesbianas están consiguiendo algunos progresos en algunas áreas de los derechos civiles, se está haciendo poco para proteger los derechos de paternidad de los homosexuales, ya sea ésta biológica o adoptiva. Lo más frecuente en los países democráticos es que la paternidad biológica esté protegida, aún a título individual, mientras que la paternidad compartida por una pareja esté reservada al matrimonio heterosexual, mientras que las parejas homosexuales están excluidas de esta opción. Esto significa muchos problemas cuando el padre o madre no biológico tiene que hacer valer su tutela de un niño ante la sociedad (en colegios, hospitales, ante la familia, etc…), la cual sin embargo se ha ido estableciendo como cuestión de hecho al compartir las tareas de la paternidad con su pareja.

A continuación, trataremos de abordar los prejuicios comunes contra la paternidad de los homosexuales de una manera lógica, pretendiendo revelar de esta manera su inconsistencia.

¿Un padre gay o una madre lesbiana tienen niños que serán gays o lesbianas con más probabilidad? No se ha hecho ningún estudio verdaderamente riguroso que pruebe este hecho de ninguna manera. Además, la mayoría de los gays y las lesbianas no tienen padres homosexuales, por lo tanto, si los gays y las lesbianas surgen de las más variopintas familias de padres heterosexuales ¿Por qué la gente no piensa que los padres gays y las madres lesbianas puedan tener hijos heterosexuales en el mismo porcentaje (quizás levemente más bajo) que la población en general? Quizás sea el miedo a una suerte de fantástica revancha en la que los homosexuales asumirían el control del mundo y esclavizarían sexualmente a todos los heterosexuales, o algo incluso más extraño o absurdo ¡Quién sabe por qué algunos piensan de la manera en que lo hacen!

Supongamos, pues, que no creemos que los niños serán gays o lesbianas más frecuentemente porque tienen dos madres o dos padres (que los harían más afortunados que muchos otros). Surge entonces otra cuestión ¿Los padres gays o las madres lesbianas (pruebe el lector a escoger) serían buenos padres? Esta cuestión suena muy ridícula para los gays y lesbianas que han experimentado la paternidad ¿Por qué no son buenos padres los homosexuales? No son gente anormal. La única manera en que son diferentes de cualquier otro ser humano es en el sexo que elijen para confiar sus vidas. Con excepción de esta diferencia, los homosexuales tienen sus defectos y sus virtudes como cualquier otra persona. Así pues, sí, por supuesto pueden ser tan buenos padres como los padres heterosexuales, y en algunos casos, mejores. Pero las comparaciones son odiosas, seguramente por su intrínseca dificultad, y resulta muy fácil dejarse llevar por prejuicios, de los cuales existen multitud contra gays y lesbianas.

Pienso también en las preocupaciones de muchos de los opositores a los padres gays y las madres lesbianas cuando manifiestan que estos abusarían de sus niños. Todo esto resulta enojoso, sin duda, y si estas personas se hubieran tomado la molestia de leer alguna investigación extensa sobre abusos sexuales a los niños sabrían que en la mayor parte de los casos el abuso se practica a un niño del sexo opuesto al agresor. Sin embargo, cuando el abuso ocurre con un niño del mismo sexo, en la mayoría de los casos, el agresor no es un gay, sino un pederasta completamente especializado. Es decir, se trata de una persona que no puede tener sexo con los adultos por varios impedimentos psicológicos y que, conforme avanza en sus prácticas, cede en la distinción sexual pues los niños sólo tienen los caracteres sexuales primarios y no los secundarios, pues estos aparecen en la adolescencia, y aún los primeros poco desarrollados. Con esta indistinción sexual ¿Hacía falta insistir en la preferencia por un sexo u otro? Por supuesto, hay algún pederasta que es gay o lesbiana, del mismo modo que hay pederastas heterosexuales. No estoy intentando decir que este delito no ocurra en la comunidad gay, solamente que no todos son de esa manera, ni mucho menos. De hecho, no hay (en porcentaje) más pederastas en la comunidad gay que entre el colectivo heterosexual, a lo sumo se puede decir que un pederasta, un violador o un asesino gay es un titular un poco mejor para la sección de sucesos de un periódico que si fuera una persona sexualmente "normal", pues en el primer caso la propagación de la noticia se basa en la revelación de dos secretos en vez de uno sólo. La sociedad debe proteger a los niños de este tipo de abuso, especialmente repugnante, pero prohibir a las parejas homosexuales la educación de los niños no es la manera.

También se oye el argumento de que gays y lesbianas fueron abusados sexualmente cuando eran niños y es por lo tanto más probable que ellos abusen de sus niños. Una vez más pido que esta gente mire la estadística disponible. Una de cada de cada tres mujeres sufrió algún tipo de ataque sexual antes de cumplir 18 años. Algunos estudios sugieren que uno de cada cinco hombres también padeció algún tipo de asalto sexual antes de la edad de 18 años. Incluso teniendo en cuenta la estimación más abundante, estas cifras están muy por encima de las cifras de gays y de lesbianas en la población (cerca de un 8% del total), lo que indica que muchos de estos delitos fueron cometidos por personas que no se autoidentifican como homosexuales o bien que no tenían intención de placer sexual como de puro abuso de poder o autoridad. Los homosexuales que padecieron abusos sexuales no son ni más ni menos tendentes a continuar el ciclo del abuso que los heterosexuales que han sufrido hechos similares. Implicarnos todos en la lucha para ayudar a las personas que han sufrido abuso sexual cuando eran niños y en la prevención de estos hechos es lo que, tanto homosexuales como heterosexuales, necesitamos para que el futuro pueda ser mejor que el pasado.

También se ha sugerido repetidas veces que un cierto tipo de abuso en la niñez (el que comete un adulto del sexo opuesto) sería uno de los factores que dan por resultado la homosexualidad. No existe en realidad un estudio riguroso que confirme o niegue esto, pero no hace falta, pues creo personalmente que esta es una idea absurda creada para que los homosexuales parezcan enfermos y dar esperanza a los que opinan que necesitan una terapia que resolvería sus problemas comportándose entonces como gente "normal", opinión que a veces tienen incluso los mismos padres de gays y lesbianas en las primeras fases de su crisis cuando descubren la orientación sexual de sus hijos. La idea detrás de este prejuicio es que un niño que experimenta abuso por parte del sexo opuesto crea rechazo precisamente frente al sexo opuesto y llegan así a ser homosexuales. Otros, comenzando por Freud (quién, a propósito, tenía una hija lesbiana) han sugerido que un niño muy ligado (otros dicen justo lo contrario: muy desapegado) a su padre del mismo sexo buscará relaciones homosexuales para continuar (los otros dicen: para recuperar) ese enlace a través de la vida. Más aún, otros han dicho que los adultos intentan ganar una cierta clase de respeto o aprobación a través del sexo al abusar por poder y por eso los homosexuales buscan a los socios de su mismo sexo ya que les recuerda a su padre o madre, el cual a su vez, tendría una personalidad con tendencia al abuso. Ciertamente, todas estas ideas se contradicen altamente entre sí. Al parecer, cualquier cosa es una "razón" de la homosexualidad pero, eso sí, siempre se trata de dar una cierta esperanza de que puede ser que sea "curable".

No finjo saber lo que "causa" la homosexualidad. No pienso que haya una respuesta verdadera. Algunos creen que lo eligen mientras que otros creen que es algo a lo que fueron llevados por causa biológica o social. En cuanto a los expertos, estos opinan que se trataría de una compleja interacción de factores biológicos, pedagógicos y sociales, pues las teorías de que se dispone sólo explican, a lo sumo, un número reducido de casos. Sé, sin embargo, que los gays y las lesbianas no son tan diferentes a otros seres humanos como para no merecer los mismos derechos concedidos sin más a los heterosexuales. Todo el mundo por igual desea detener el abuso de niños y tener niños sanos y emocionalmente estables, y por ello no se puede negar a los homosexuales el derecho, privilegio, y alegría de tener y educar a niños. Así pues, mi desafío al lector (homosexual y heterosexual) es seguir implicado en la lucha contra el abuso de niños, unirse al empuje de las nuevas familias para que TODOS sean padres y que las leyes respeten sus derechos. Prohibir a gays y lesbianas ser padres no es la respuesta a ninguno de los problemas que nuestros niños tienen que hacer frente hoy en día. El amor es la única respuesta, y ése no sabe de ningún límite.

 

 

 

2.- Un caso particular.

 

Por último, terminaremos esta sección dedicada a los padres que son ellos mismos gays o lesbianas con un sincero relato de una adolescente que descubre que su madre es lesbiana. En su experiencia vital está presente el miedo al secreto que rodea siempre la cuestión de la homosexualidad y la lucha contra los prejuicios. A cambio de este esfuerzo, la autora del relato encontrará el beneficio de una relación sin falsedades con su madre, la novia de esta y sus propios amigos, al fin y al cabo, el núcleo del entorno vital en que se desenvuelve.

"Estoy sentada en el sofá viendo a un hombre en mi pantalla del televisor diciéndome que los gays son malos padres y todo eso y me dan ganas de gritar. El hace como si los gays y las lesbianas fueran abusadores de niños y negligentes ¿Es que no ha conocido todavía a ningún gay que haya criado a un niño? ¡Esta es la razón por la que la gente tiene prejuicios en contra de ellos! Yo pienso que la definición de un buen padre es aquél que es capaz de alimentar, vestir y dar vivienda a sus hijos e hijas y que, ante todo, les ama incondicionalmente. Mi madre es precisamente ese tipo de persona, pero a ella todavía le critican su capacidad para la maternidad algunos tipos que nunca han escuchado mi opinión ni la de mi madre. Yo vivo con mi madre en un pequeño apartamento con dos perros y dos gatos. Lo único que es diferente acerca de mi madre es que ella no me invita a estar con sus amigos, sino con sus amigas.

Mi nombre es Melissa Schaab y soy una estudiante de secundaria de 16 años. En el futuro pienso ser médico forense o piloto de aviación. Hace cinco años que soy consciente de que mi madre es lesbiana. Entonces mi madre estaba casada con mi padre todavía. Yo estaba en sexto curso cuando le dije a mi hermano ¡Los maricas son asquerosos! Lo que pasó después es algo que nunca olvidaré ¡Pero si mamá es gay! me dijo mirándome con una cara que todavía hoy puedo recordar perfectamente. Bueno, por supuesto que no le creí, porque no existía razón en absoluto para que la mujer que me había traído al mundo y que me daba la cena todas las noches fuera lesbiana. Pensé que estaba mintiéndome. Un día mi madre y yo estábamos en la cocina cuando yo le espeté "Mamá, Jeff me dijo que eras gay ¿Es eso cierto?" Mi madre se quedó un instante con la boca abierta intentando buscar las palabras que podrían o bien dejar la cuestión en el armario o bien sacarla de él. Ella escogió salir del armario.

Desde aquél día mi vida cambió. Me quedé como escondida bajo aquél pavoroso secreto, o eso pensaba. Yo iba a la misma escuela en la que estaba desde el primer curso. Mis amigos sabían ya lo del divorcio de mis padres que había ocurrido justo un año antes de que mi madre me dijera que era lesbiana, por lo tanto las cosas habían de hecho cambiado mucho para nosotros. Los años pasaban y yo no tenía coraje para hablar del secreto porque tenía miedo de que la gente me rechazara. Mi madre tenía unas pocas amigas y una de ellas vivía con nosotras. Yo todavía no me encontraba muy segura con el nuevo estilo de vida de mi madre y trataba de evitar el asunto siempre que me fuera posible. Cuando empecé la secundaria, cambié de escuela y ninguno de mis anteriores amigos coincidió conmigo en la elección, de tal manera que pude empezar de nuevo a plantearme hablar con nuevos amigos. Conocí a mucha gente, pero no fue hasta el comienzo del segundo curso de secundaria cuando finalmente hablé de mi secreto con una de mis mejores amigas. Ella me preguntó muchas cosas acerca de mí y de mi madre, de cómo me sentía y todo eso, y yo le contesté con plena sinceridad y afortunadamente ¡Nada cambió entre nosotras! En la primavera de aquel año, nos invitaron a mi madre y a mí para asistir a una conferencia sobre "Adolescentes con padres gays y lesbianas". Yo decliné la invitación porque si todavía no estaba preparada para decírselo a todos mis amigos, menos aún a la nación entera.

Desde los últimos dos años, el hecho de que mi madre sea lesbiana ha dejado de ser una cuestión en sí misma para ser algo tan natural como la vida misma. La novia de mi madre, Marilyn, ahora se pasa la mayor parte de las tardes en nuestra casa y es como si estuvieran prometidas. Cenamos todos juntos, vamos al cine y hacemos todas las cosas que normalmente hacen las parejas heterosexuales con sus hijos. Mis amigos pasan a veces la noche en mi casa y saben que mi madre es lesbiana ¡Ellos no pueden decir que no hayan dormido en sábanas que una lesbiana lavó! Si yo no hablara con mis amigos de mi madre me sentiría como si yo misma estuviera metida en el armario.

Otra cosa ¡Por favor! Mucha gente piensa que los hijos de gays y lesbianas se convertirán todos en gays y lesbianas en cuanto se hagan mayores. Yo, sin embargo, soy heterosexual. Lo único que es diferente en una familia gay o lesbiana es que, si eres gay, para decírselo a tus padres tendrás menos dificultades que en una familia heterosexual. ¡Otra cosa buena de una familia con madres lesbianas es que no hay testosterona continuamente flotando en el ambiente y que los asientos del water están siempre limpios!

Lo que de verdad me gustaría es que todo el mundo entendiera que no puedes juzgar la paternidad o la maternidad de alguien basándote en con quién se acuesta. Mi madre es igual que cualquier otra madre, excepto quizás en que me ha enseñado a amar a las personas por lo que tienen en su interior y no por la identidad sexual que tengan".

 


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