El cinturón de castidad en la historia


Hasta nuestros días han llegado tanto modelos de cinturones como noticias sobre éstos, pero ninguna tan antigua como para asegurar que se comenzó a usar durante la Edad Media. Aunque hay leyendas tan arraigadas que son difíciles de contradecir. Teniendo en cuenta que en ocasiones, seguramente muy pocas, estos instrumentos fueron utilizados por algún celoso para encerrar los órganos sexuales de la mujer con deseo de represión.

Lo cierto es que por motivos de naturaleza higiénica no se puede llevar por tiempo prolongado. Por la propia naturaleza del hombre y de la mujer, estos cinturones debían producirles la misma sensación que nos produce hoy en día, que no es otra que la de jugar con la pareja a encerrarla o encerrarse uno mismo en el cinturón y ver qué sensaciones produce, -siempre por cortos períodos de tiempo-. Lo más lógico es pensar que fueron utilizados para esto último.

Otra utilidad que se le dio al cinturón de castidad en algún convento en épocas pasadas, fue el de "cilicio" para combatir las tentaciones de la carne. En otras ocasiones fueron los confesores quienes lo impusieron como penitencia a las fieles devotas. Este cinturón de bonitas formas ornamentales, se encuentra en el Castillo del Buen Amor, Salamanca (España).





El cinturón de castidad también es conocido como "cinturón bergamasque" por que se relacionaba su procedencia con la región de Bérgamo (Italia) lo que no es extraño por que bastantes buenos artistas del metal italianos del siglo XVI y posteriores procedian de esta región.

Una de las historias más conocidas sobre el cinturón de castidad se refiere a Francisco Carrara conocido como el "Tirano de Padua" siglo XV , uno de cuyos cinturones se encuentra en el Palacio Ducal de Venecia. Según se cuenta de él era tan celoso que lo hacía llevar incluso a sus amantes.

Estos tres modelos de cinturón de castidad, se encuentran en el museo de la Inquisición situado en Santillana del Mar, Santander, (España).





Otra no menos curiosa historia es la que relata Branttme en "Historia de las Damas Galantes" donde, según cuenta, un vendedor puso a la venta varios de estos cinturones que compraron algunos celosos para sus esposas, pero al parecer el vendedor se puso de acuerdo con algunos afamados amantes a los que vendió copias de las llaves.

En España existe otra leyenda curiosa por el personaje al que se refiere y que apoyaría las tesis de que el cinturón de castidad se remonta a la Edad Media pero que como otras está por probar. Ésta se refiere a Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como el "Cid Campeador".





Teniendo El Cid que partir por largo tiempo por haber sido desterrado por su Rey, tuvo que dejar a su esposa Jimena en casa y temiendo que ésta le fuese infiel, la hizo poner un cinturón de castidad. Hemos de tener en cuenta que en la "historia oficial" no se cuenta nada de ello ni han quedado pruebas que lo confirmen, pero es otra leyenda.

En épocas más recientes, a mediados del siglo pasado, se le pretendió una utilidad médica para combatir la masturbación, muy a los usos de la "época Victoriana" por un doctor, John Moodie, según escribe el Doctor E.J. Dingwald. Según parece, Moodie ideó la faja de castidad femenina como un medio destinado a evitar la masturbación.





Más adelante, a principios de nuestro siglo, y como apoyo a las nuevas ideas feministas, fué también usado por algunas mujeres como instrumento para reafirmar su independencia de los hombres y demostrar que con el cinturón puesto, no eran simplemente un instrumento de placer para el hombre, sino que también pensaban y tenían sentimientos.

Fué una forma de reivindicar su capacidad intelectual, separando ésta de su capacidad sexual, a la que hasta entonces únicamente y por desgracia, se la había destinado.




Volver a la página anterior...................Ir a la página siguiente

Inicio - Presentación - Historia - Cine y comics - Relatos - Colección - Concurso - Juegos - Pedidos - Links - Novedades - E-mail