Sábado
Regresé del teatro, la obra me hizo reír hasta reventar, tanto
que salí con dolor de estómago. Era una suerte de comedia: tres
mujeres treintonas, solas, gobernadas por su reloj biológico y las
dementes hormonas haciendo estragos en sus vidas. Estoy de vuelta en la casita,
en mi cuarto, limpio y sin olor a cigarrillos
. pufffff y con una soledad
tremenda. Hoy está una de esas soledades que invade, se te mete por la
boca, te lanza contra la pared, te va llenando como un globo y llega un momento
en que crees que vas a reventar ¿Será que exploto?... mejor duermo y
dejo que actúen los fulanos esos que en las noches toman tu alma, la
lavan, la enjuagan, la secan y la planchan...
Domingo
El cielo está despejado, con un frío hijo de puta me paro
directo a la cafetera, el Ávila está allí imponente, haciéndome
un guiño y regalándome una enorme sonrisa cómplice
Ya
la cafetera emite su señal, el café está listo, el olor
impregna el ambiente. Decido cuál taza es la apropiada para la ocasión,
definitivamente para hoy lo mejor es el Gres, esa sensación del frío
del barro en los labios que luego de sorber se transforma en calor y en semilla
tostada. En la casa de al lado una mujer recibe el día con alaridos,
reclama a sus hijos que no se dan prisa para salir, las ondas de su voz viajan
por el aire descomponiéndose. Mis oídos reciben una señal
de desespero, de mujer, de madre, de ama de casa, de esposa, de profesional,
todas ellas en una, todas muy cansadas ¿Tanto puede decir el viento,
Pablo?. Bueno, basta ya de tantas cavilaciones, tengo tanto trabajo que podría
sentarme y no pararme en al menos cuatro días. La ceremonia de inicio ha
dado comienzo: audífonos a la mano, cenicero a los dedos, cajetilla de
cigarros bien llena, encendedor, agua, café y un suetercito porque una
vez sentada el frío vuelve. Listo. Busco a la Liliana Monter, hoy voy a
conocerla, pensar que Colombia está en guerra, y el mundo sin conmoverse,
total el encantador mago de vidrio se encarga de matizar las verdades y aplacar
sensibilidades. La verdad, la más verdad que intuyo es que te extraño.
Me descubro narrándote mi día para traerte de vuelta, ¿Acaso
te fuiste?, ahora lo más verdad que intuyo es que te quedaste. No sé
cuál extraño evento caótico que depende de tantas cosas te
trajo aquí. Ni la menor idea, pero sí sé que aquí
estás, hoy me di cuenta de que estás en la franela-remera de Bob,
pero también estás en mi almohada, en mi pijama y en el bolso que
uso todos los días para el trabajo, ¡vaya manera explosiva de
penetrar!. Pablo, ¿se dan las gracias cuando el intercambio es mutuo?,
tampoco lo sé
en última instancia te quiero contar lo
hermoso que le has hecho a mi vida. Desde niña he percibido al mundo como
un cuento, de hecho, he invertido grandes esfuerzos en que así sea. Mi
padre también trabajó duro para ello, me daba luces con las
historias y dejaba que mi imaginación volara, así terminábamos
buscando estacas para hacer un huerto de 1 m x 1 m detrás de un
estacionamiento repleto de autos. Recuerdo, aquel club de niños -del que
me autonombré presidenta-, destinado a rescatar a los sapos de las
piedras y cuyo período no duró mas que el entrar por vez primera
al local construido con escombros y quedar tapiada por ellos. Una vez, a los 11
años, realicé una "intervención cultural" (así es como
creo que tú la llamarías), había descubierto al amor, tomé
un estuche de 36 marcadores, es que la cantidad nunca la olvido, e hice muchos,
muchos, muchos corazones en las paredes de mármol de la entrada del
edificio donde vivía, quería gritarle al mundo que estaba
enamorada. El mundo no me entendió, la junta de condominio en acuerdo con
mis padres decidió castigarme, balde de agua en mano, cepillo y
detergente, escarnio público. Por fortuna, para este caso, mi memoria es
principalmente selectiva, descarté el castigo y continué viviendo
con la pared beige de mármol llena de corazones de muchos colores, se veía
bellísima. Uhyyyyyy, tanto que quisiera contarte. Con el pasar del tiempo
los sueños se transforman, se alimentan de vivencias, se engrandecen en
sensibilidades y un día te descubres con tantos, tan matizados, tan
personalizados, que da susto, ese tipo de susto que hace que se te contraiga la
barriga. A veces ese susto te deja sin aliento, pero tienes que respirar de lo
contrario mueres. Las estrategias para devolverle al respiro su condición
de acto voluntario son muy variadas. Entre ellas hay una bien sencilla: se toman
los sentimientos, se doblan haciendo coincidir sus puntas, (mientras mayores
sean los dobleces es mas efectivo), se abre el cajón que todos tenemos
donde se guardan las cosas que no tienen un puesto y debajo de todo eso, al
fondo a la derecha, se depositan los sentimientos simétricamente
doblados. Así se puede vivir un tiempo, hay garantías de que ese
susto no regresa (te lo juro que es efectivo), todo va a depender de la
resistencia propia de cada ser a los efectos colaterales de la estrategia
curativa. A mí por ejemplo me invadió la tristeza, ya nada te
lastima, ya nada te deja sin aliento, ya nada te seduce, ya nada crees
. Ya
nada sientes
. Por suerte ese encantamiento de cuento que lleva mi vida
nunca abandona. Aquí es donde entra la historia mágica de estos últimos
años. Cuando la revolución era un cuentito chino en nuestras
cabezas (y aquí hablo por todos nosotros), todos con nuestras ideas
trasnochadas y superlativamente utópicas, la vida nos sacudió y de
bofetada nos descubrió al frente de una realidad parecida al sueño
e indefinible, ahora la distinción es estéril, la revolución
es un hecho y con certeza lo continuará siendo. Alta sobredosis de ilusión.
Entonces, el primer corrientazo ocurre, te recarga, revitaliza. Luego aparecen
los enviados divinos, ciertamente es como dicen muchos, Dios de la mano del azar
manifestándose en un rostro, en palabras, en paisajes, en música,
en personas, en ti. En ti para recordarme que no estoy sola, que ese aura mágica
de la vida, o las ondas del radar que se perciben en el aire están
compuestas de la energía que emana de muchos, que encontrarnos es un
delicioso placer, que juntarnos, abrazarnos y amarnos lo es más, lo
contrario: estupidez de la más pura. Quedo con la sensación de
querer que estés cerca siempre, no importa a cuantos kilómetros.
Sospecho, intuyo que mientras mayor sea la distancia física que nos
separa más nos nutriremos de la cercanía espiritual. Quiero pensar
que mañana cuando nos volvamos a ver no será en el regreso.
Regreso, para mi, implica la espera para el uno y vuelta al punto de origen para
el otro. Prefiero verte en el encuentro, ya sea casual o en el tiempo donde nos
reencontremos. Es aquí donde te agradezco haber venido a mi templo a
jugar mi loco juego de esperar cualquier cosa de la vida (la caja de Pandora) y
regalarle a cambio, todo cuanto somos capaces de soñar para pintarla y
hacerla más bonita. Te comento que el cuadro nos quedó, algo así,
como una pintura ingenua de alguna islita caribeña. Bueno Pablo, con
tantos sentimientos materializados en palabras te podrás imaginar como
van las presentaciones para el congreso, esas que te conté que debo tener
para mañana. Liliana Monter se acabó hace ya mucho rato, el tango
se instaló. Decir te amo generalmente compromete muchísimo, es
como si te descubrieran con cierto sentimiento pecaminoso y que abraza con
compromisos al que lo escucha, a mi me ruboriza y me da el tipo de susto que te
estremece y te eriza la piel de pies a cabeza. Es un susto que luego de que pasa
te libera y te eleva. Te quiero Pablo, libre, alegre, fugaz, distante pero muy
presente, te quiero de la única forma en que he reaprendido a querer y
por eso lo celebro y sin penita lo comparto contigo
..este es el beso de
despedida que quise darte y que por algo no lo hice, espero que al menos
convertido en letras llegue. Nos volveremos a ver
.
Día gris
Hoy es un día gris. En pleno verano, un día frío,
nublado y gris. Miro por la ventana y no encuentro un mejor símil que
describa como me siento: fría, nublada, gris. Desde hace ya varios días,
una extraña melancolía mezclada con compasión, tristeza y
llanto me acompaña. Siempre que me asalta este sentimiento, pienso en mi
gente y me siento acompañada; tristemente, ya nadie levanta el ánimo
de nadie. Algún refrán popular señala por allí que
la tristeza no mata. Comienzo a pensar que pese a la sabiduría popular la
tristeza sí es capaz de matarte sólo que tus órganos continúan
funcionando y aquellas tareas para las cuales has sido programada continúan
realizándose. En fin, nada que socialmente pueda resultar un gran
problema para el aparataje económico y productivo del país; mucho
menos para la economía de consumo. De hecho los grandes mercaderes han
asumido las tristezas con gran interés. Existen recetas y protocolos bien
establecidos para que te cures de tristeza. Si los sigues al pie de la letra te
darás cuenta de que rápidamente puedes pasar de un estado melancólico
a un estado de absoluta euforia. Tome las llaves de su auto y gaste su
sustanciosa quincena en un centro comercial, los resultados son inmediatos.
Ahora, si usted lo que quiere es un placer más perdurable, entonces haga
un buen análisis de las siliconas, liposucciones, terapias reductoras,
escoja una nariz nueva, tíñase el cabello y frente a la calvicie hágase
un injerto. Le garantizamos que esa nueva apariencia causará impacto y
recibirá alabanzas generalizadas. Excelente estrategia para la subida de
autoestima. Si el problema es la falta de dinero, pues no se angustie, encontrará
créditos por todas partes con intereses razonables (para todo master
card).
"Estimada amiga, ¿Tuvo éxito?, lamentamos informarle que tras un
gran estudio de mercado publicado en revistas prestigiosas usted no logrará
su cometido si no se cerciora de tener una vida plena, de condolerse con el
dolor ajeno, de conmoverse con las pequeñas cosas, de mirarse en el
espejo y sentirse mujer, de saber que la aceptación de los otros no
ocurre hasta tanto no nos hallamos
descubierto. Sentimos mucho las
molestias ocasionadas, cualquier reclamo dirijase a nuestras oficinas ubicadas
en Nadalandia y no olvide consumir nuestros productos.
Atentamente
La Empresa"
Persecución
Hoy pasé el día persiguiendo a mi alma. No sé qué
le sucede, pero la muy atrevida, sin el menor pudor, ha decidido burlarme. Tengo
que realizar grandes esfuerzos por atraparla. Cuando lo logro, ella me mira
sonriente como si yo estuviese loca. Cualquier intento por persuadirla de su
comportamiento pareciera carecer de sentido. Estoy exhausta, me tiene agotada.
Cuando creo que por fin desistió de su locura, salta de mí y
baila. Está completamente loca, baila salsa aún sabiendo que yo no
sé bailar salsa. Baila tambores, se cansa, se sienta y se llena de
melancolía con el tango. Se recupera, se para y baila al son de un blues,
para terminar triste por New Orleáns. Me mira la barriga, se ríe y
me invita a comer. Quiere que le regale al Sr. de la bodega una flor, para
decirle que le queremos mucho. Quiere que decoremos el lugar de trabajo. Quiere
tragarse al mundo y yo le digo que es muy chica. Quiere gritar las injusticias y
yo le digo que no tiene voz. Quiere llorar por tanto horror y yo le digo que no
tiene lágrimas. Lo estoy logrando, se está cansando. Si insisto un
poco más probablemente logre agotarla por un buen rato. Ella me pregunta
por qué no la quise acompañar. Yo aún no lo sé,
porque, de a ratos, me sorprendo mirándola con nostalgia.