Alfredo Arvelo Larriva

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Venezolano. Nació el 25 de Mayo de 1883 en la población de Barinitas, Edo Barinas. Murió en Madrid el 13 de Mayo de 1934. Opositor a ultranza de la dictadura de Juan Vicente Gomez, estuvo preso 8 años en Puerto Cabello y en la Rotunda. A pesar de ello, sus poemas fueron los más leidos de la época; eran sacados clandestinamente de la cárcel por los visitantes y reproducidos bajo el pseudónimo de "E. Lenlut", que son las primeras letras de "EL ENLUTADO" -apodo que se le dió porque siempre vestía totalmente de negro.- Nestor Carrillo Rodriguez


LA MELANCOLIA DE LUCIFER

Lucifer ha venido: (lector: no hagais derroche
de sorpresa y espanto: Suele venir en coche,
a visitar mi alcoba y a departir conmigo,
pérfido y agradable como cualquier amigo).

Lleva traje de luto con que sale de noche.
(Lectora: no hayáis miedo. Se viste sin reproche.
En un siglo elegante, pensais que el Enemigo
Malo vaya desnudo, o en ropas de mendigo?

Me saluda y observo que no está bien diabólico.
Tal vez ha comenzado de nuevo a ser católico...
Y murmura en un tono triste y confidencial:

-El Mal, de nada sirve; sólo me causa tedio.
-Y el Bien?- Satán responde: -¡Ridículo remedio!
El bien no es sino una forma sutil del Mal...


PLENITUD

Hoy cumplo treinta años de mi vida,
y doblo de la vida el Cabo de Hornos.
Y la ruta sin altos ni retornos
hacia el futuro va desconocida.

Atrás quedó mi juventud, ¿perdida?
Yo la maté: lo digo sin adornos.
Yo la maté: lo digo sin bochornos.
Así mata un amante a su querida.

Pero no la perdí. Transfigurada,
ella fué mi sostén en la jornada
de tres mil días por la Selva Obscura.

Ella me dió la paz que reverencio,
flor de la soledad y el silencio.
Y soy un buen doctor en amargura.


MIRANDOTE LOS OJOS

Mirándote los ojos te miro toda entera.
Toda entera deslumbras en su magia sombría.
así en un solo pájaro toda la melodía
y en una rosa única toda la primavera.

Ojos negros y próceros de claridad procera
que a tu beldad son dúplice blasón de señoría.
Sabios en luz y sombra, no saben todavía
que por ellos mi trágica desesperanza espera.

Y me forjo, mirándolos, el despotismo doble
de dos hermanos príncipes que con su brillo noble
subyugan un imperio presa de torvos males.

Porque mi alma sufre, tenebrosa de tedio,
con la fe melancólica del ansia sin remedio,
la tiranía fúlgida de tus ojos triunfales.


Filiberto Rodriguez Andrés Eloy Blanco Cruz Salmerón Acosta Manuel Osorio Calatrava

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