| Océano Océano ahoga mi cicatriz Sé el lugar de mi destino Soy la emigrante profana peregrina de ciudades paralelas, sabes de mí, de los paréntesis del vaivén de mi inercia de mi inconexo discurso... Sabes del sepulcro de mi búsqueda vehemente... eres el guardián de las adivinanzas el óbito el descanso el silencio pactado la mordaza el lugar donde mis restos se purifican... Me rindo a ti entrego mis armas mi silencio mi infértil vientre mis inciertos labios mis cabellos mi cansancio evapórame y entrégame a cambio mi liberación... Frente a frente desnudos sin tatuajes fusionados eternamente como sombras que se mecen en la semioscuridad... Cielo sin estrellas Sutiles encuentros entre los azules que me acompañaron y los matices de tu boca los matices de tus manos siguen aquí si recorro con mi mente tu imagen es sólo para recordar que aún te espero hasta que me haga cenizas o hasta que me pierda en alguna nave lejos a la deriva sé que esperaré sé que estaré en el muelle lanzando piedrecillas al mar recordaré frases que se irán perdiendo en la marea recordaré la belleza de un instante que existió cuando tus ojos me miraban o cuando alargaba mis manos hacia ti sin decir palabras por qué se rompió por qué no hablé por qué dejé que te fueras por qué no franqueé la puerta el umbral estaba allí sólo bastaba desnudar el alma sólo bastaba desatar mis miedos y cuando lo hice ya no estabas quedaron las palabras flotando en el espacio quedó el silencio abrazándome y lo que pudo ser lo arrastró la marejada lo arrastró mi ira lo destruyó el océano que interpuse entre tu palabra y mis oídos... La canción del cielo Desnuda... se ciñen en las sombras mis miedos tú los lees sabes de ellos y pese a eso me das la mano y recobro esas vidas lejanas antiguas donde el mundo circulaba en el mar y recobro los pedazos de historias fragmentadas a veces mudas de lo que fuimos a veces colmadas de voces que me susurran que me llaman desde el azul... Leerás mis miedos y los descifrarás como antes de partir antes de que olvidara... siempre dibujabas en el cielo el círculo diciendo que seríamos más fuertes que la muerte eternos para amarnos en los múltiples espejos de la vida... Elegía a nuestra despedida La música se duerme como cada día como todos los días de mi vida y quedo allí presa de las últimas palabras de lo que no debí oír de lo que llevaba tatuado en su piel La música y yo muriendo desangrando notas sin sentidos lágrimas dolores tristezas que se van amoldando a mi piel ya desgastada de preguntarle a la vida a los espejos a la vida a los vientos y a ti La música y yo siempre nunca ayer hoy mañana los pasos se borrarán llegarán otras naves y la música llenará mi casa de voces ajenas nunca las de antes nunca las que yo deseaba oír al amanecer La música y yo se desvanecen se pierden se mueren en esta tarde de labios rotos de ojos ciegos de manos atadas de palabras de silencios de muertes de círculos de fuego que se apagaron que se estrellaron contra las paredes Háblame acerca del bosque El bosque Adormece su lamento En mi piel La corteza se desgaja Y las hojas caen Tapizándome En el sueño que has dibujado Árbol Hojas Raíces Humedad Vertidas en mi pecho Resonando Creciendo Ardiendo Bajo el sol del desierto Deshojas Desvistes Enarbolas Mi piel Que se enciende como amanecer En tus manos Vasija de arcilla Ardiendo en mis labios Es el bosque Que nos captura Que enciende las fogatas Y que nos habla De arenas Mares Cielos Estrellas Que caen sobre nuestra existencia Desprendiéndose Furtivas Soñando con el contacto Aromas que navegan en nuestras venas Se fusionan En la oscuridad de la noche En la escalinata de tu ciudad En las gradas de nuestro destino Que compartimos Desde que el mundo Se dibujó en tu piel ardiente Y que recreaste con tu voz ancestral Dormida en mis eternas edades. |
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