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Los guijarros pulidos La cala tiene el mar transparente. Meto la mano en el mar para coger un guijarro del fondo rocoso; y el movimiento de mi mano en el agua, brusco, asusta a los peces. El mar, durante años, ha pulido los guijarros y su tacto es suave. Casa abandonada La casa hace años que está abandonada y aquí no viene nadie. Sólo vengo yo: a caminar entre los olivos, a leer, a mirar las lagartijas que salen de las piedras. Si tú vienes podemos mirar juntos las lagartijas, hablar a la sombra de un olivo. Un árbol se llama como yo Oscurece en el monte. Saco la navaja de la mochila, y grabo mi nombre en la corteza de los árboles. Ahora las hormigas, el viento, las piedras, las flores saben mi nombre. Un árbol se llama como yo y a mí me gustaría llamarme árbol. Lagartija pegada a la cisterna La lagartija, pegada a la pared de la cisterna, la veo en el patio desde niño. Yo me crié en el patio con el sol en la tapia, con la higuera, las plantas y la lagartija pegada a la cisterna. Saco agua de la cisterna y riego las plantas de las macetas. Otoño en el parque El otoņo ha pelado los árboles dejando montones de hojas secas y ramas rotas en el suelo. Camino por el parque y mis pasos hacen crujir la hojarasca. Los árboles han quedado pelados y yo quisiera vestirlos de hojas de colores. Ramas que se lleva el torrente Ha terminado de llover. El torrente se lleva las ramas partidas que han caído de los árboles. No digo nada. La belleza es eterna y las palabras se gastan enseguida. El torrente - crecido tras la lluvia - se lleva ramas partidas, un tronco podrido. Barcas varadas en las rocas La cala, de guijarros y grava, tiene una hilera de barracas de pesca. Las barcas de los pescadores están varadas en las rocas, boca abajo, con la madera rota. La belleza es una forma de entender el mundo y dar sentido a la locura de la vida. Cruz tallada en piedra La cruz, tallada en piedra, es antigua. La cruz señala el camino de la ermita. La soledad en los caminos es la compañía de Dios. La cruz ha sido guía de viajeros durante siglos, y la humedad le ha dado el color rojizo de la piedra oxidada. La torre de Ses Animes El mar desde la Torre de Ses Animes es el paisaje más bello que he visto en mi vida. Un acantilado entre la montaña, el mar y el cielo, con la torre que se levanta sobre las rocas. El mar, inmenso, se une al cielo en la línea del horizonte. Olivos de troncos retorcidos El campo mallorquín es seco y está cubierto de matorrales y olivos. Mayo, junio, son meses calurosos, y los olivos dan buena sombra. Los olivos viejos, con los troncos retorcidos y las raíces hundidas en las piedras, lo saben todo de mi vida. El crujido de las ramas secas El cielo se ha nublado, se ha vuelto gris sobre el monte. El silencio vale más que las palabras: lo noto al romper una rama seca y oír el crujido de la madera. Hoy no quiero escribir, sólo romper ramas o mirar las nubes sobre el monte. Poema de amor El amor está aquí, en la lluvia que cae. Y en otro sitio, lejos de aquí, junto a ti. Y llueva, o haga sol, en todos los lugares del mundo. El amor es la unión de todos los seres y todas las cosas: la lluvia que cae, la hierba mojada, tú, yo. Gaviotas volando sobre el mar Las gaviotas, posadas en las rocas de la cala, levantan el vuelo. Las veo volar entre las rocas haciendo círculos sobre el mar. Las gaviotas dan vueltas a la cala haciendo círculos cada vez más estrechos y bajos, casi cayendo en el mar. Judería bajo la lluvia La judería, bajo la lluvia, entristece y la tristeza me enamora. La lluvia se derrama en las calles viejas, empedradas, del barrio de la judería, cerca de la catedral. La lluvia forma charcos en las baldosas rotas, y yo estoy enamorado de la vida. Casa rodeada de árboles La casa está rodeada de árboles. El maullido de un gato en el tejado se oye siempre que vienes a una casa rural mallorquina. Los árboles, el gato que maúlla en el tejado, nosotros, formamos parte de las casas igual que la cal de las paredes. Higuera sola en el campo La higuera, sola en el campo, es mi árbol de los deseos. Un hombre es muy poco, está de paso en el mundo, y no es nada sino tiene amor. He atado un lazo rojo en una rama de la higuera: he pedido amor y que mi vida sea larga y venturosa. El torrente de Sa Cabana Me he sentado en un tronco, al lado del torrente, y miro el agua que corre rápida. No estoy solo: el agua que corre, los pájaros que vuelan, el sol, las flores me acompañan. El torrente de Sa Cabana es hermoso, y aquí nadie está solo. Bosque a finales de otoño El bosque se vuelve amarillo a finales de otoño, color de hojarasca. Aprieto un puñado de hojas secas y lo tiro al aire. Y lo que tiro es mi alma que se esparce por el bosque y hace que las piedras, los matorrales, los árboles huelan a mí. Hojarasca que cae al torrente Las hojas se desprenden de los árboles y caen al torrente. Hay que estar un momento quieto entre los árboles, a la espera del milagro. El alma se separa del cuerpo y se la lleva la corriente, torrente abajo, enredada en las hojas sescas. Playa cubierta de algas La playa está cubierta de algas. Me quito la camisa blanca, las sandalias, el pantalón de lino. Estoy desnudo y me tiendo sobre las algas con los pies dentro del mar. Las olas se derraman en la playa y hacen de mí un hilacho de algas. Luna encima de la huerta Camino bajo la luz de la luna por la vereda de la huerta, rica en viñedos. La luna está encima de la huerta, y un momento así te llena de belleza para el resto de la vida. La luna parece que va a despegarse del cielo y caer sobre los viñedos. Paseando por el monte Creo en la belleza del mundo, en la unión del hombre con la naturaleza. Estoy mirando los árboles, la culebra que se arrastra por la hierba, las nubes, y es como si mirase mi alma. Creo en el amor como actitud fundamental ante la vida. Siesta bajo los pinos Me he tumbado en la arena, bajo los pinos, después de comer. Oigo el rumor del mar en las rocas hasta que quedo dormido. Al despertar tengo arena en los ojos. El sol brilla entre los pinos y la primera palabra que digo es felicidad. Cosas mías del bosque Cosas mías del bosque, en verano o en las tardes de invierno. La espiritualidad: oír el sonido del silencio en la lluvia que pega en las piedras. La dulzura: ver las hormigas que suben por el tronco de los árboles al cielo. Cosas mías del bosque. La costa de Punta de n'Amer El mar es invisible a la mirada. Si vienes a la costa de Punta de n'Amer no mires la garriga o el mar con los ojos, sino con el corazón. Siento una belleza mayor que las cosas visibles: y la descubro en el mar, en el follaje de la garriga. Iglesia en el crepúsculo La iglesia rural de Son Negre en el crepúsculo. En momentos así se vuelve grande el corazón y se vuelve pequeño el mundo. El crepúsculo tiñe de colorado el monte. La iglesia se vuelve pequeña, casi invisible, del tamaño del amor. La ermita incrustada en las rocas La ermita está incrustada en las rocas y parece parte de la montaña. El viento que mueve los matorrales queda parado. Las nubes y los árboles son de piedra. A la ermita de Nostra Senyora de Gràcia las rocas la visten de piedra. Noche entre los algarrobos La noche es tan clara en el monte que parece de día. Subo al monte, por la cuesta de los algarrobos, bajo el cielo estrellado; y es un milagro esta luz de la noche. La luz de las estrellas sale de los algarrobos y se eleva hasta el cielo. Los caminos rústicos Los caminos rústicos, pedregosos, me gusta andarlos. Uno se detiene a oler una rama de madreselva, a mirar las nubes, a tocar las espigas de trigo. Uno se detiene, se sienta bajo la sombra de un olivo, le gustaría tener una mujer al lado. Perro ladrando a la luna El ladrido de un perro hace que detenga mi paso. La noche es clara en el campo, y el perro ladra a la luna sobre los olivos. El perro ha dejado de ladrar y me acerco a acariciarlo. El perro lame mi mano y siento que he hecho un amigo. Guijarro bajo los bancos de madera La primera piedra de la catedral se puso en el año de 1230 sobre las ruinas de la mezquita musulmana. Hoy, casi 800 años después, yo saco del bolsillo un guijarro del mar y lo dejo bajo los bancos de madera de la catedral. Es mi corazón. Playa de los perros El Caló d'es Cans es una playa de guijarros. La vegetación llega al borde del mar. El mar es verdoso y los árboles se levantan en la punta de las rocas. Playa de los perros es la traducción del nombre mallorquín, y es un nombre hermoso. Olor a tierra mojada El campo huele a tierra mojada en septiembre, con las primeras lluvias. Me arrodillo entre las higueras y cojo un puñado de tierra: la huelo, la restriego por la cara. El olor de la tierra, con las primeras lluvias, vale más que el pensamiento. Hormigas que suben por los árboles Estoy mirando las hormigas que suben por el tronco de los árboles. Quieto, callado. Quiero decirle al bosque que lo amo. Las hormigas suben por los árboles; y el amor a una piedra, a una flor, a un árbol, sólo puede decirse con el silencio. La estatua del rey Jaume I Echo migajas de pan a las palomas que revolotean por la plaza. La estatua del rey Jaume I llena de palomas es preciosa. A su lado los niños juegan, los novios se besan, los viejos charlan. Una paloma viene a comer pan en la palma de mi mano. La tumba de Robert Graves La tumba de Robert Graves está en el cementerio del pueblo de Deià, en lo alto de una colina donde se ve el mar. La tumba, sencilla, es una lápida de piedra bajo la sombra de un árbol. Me agacho, y pongo un ramo de flores sobre la tumba. |
Juan Pedro Cerrato
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