Te amo, Poesía
Te amo, poesía, y te venero, diosa de mi razón, epifanía
del sueño de mis gozos, celosía del fúlgido confín
más verdadero.
¡Ay dama misteriosa!, yo te quiero, mis labios te proclaman
sinfonía y el salmo más sagrado es la alegría del
cántico del aire por entero.
Hoy busco en la palabra, mi señora, la huella de la escala
embriagadora, saeta de la luz y la ternura.
Invéntame el amor y la distancia, aurora de tan mística
fragancia, estrella que renaces en la altura.
Gracias te doy, Señor (a la ciudad de
Orense que me vio nacer)
Gracias te doy, Señor, haber nacido en esta tierra verde tan
hermosa, pensil de la camelia y la mimosa, y el bosque entre los pinos
bendecido.
Orense de fulgor amanecido, en ti bebí la luz, palpé la
rosa, la llama del amor que se rebosa, ciudad de mi silencio
compartido.
La hortensia ya florece y azulea la brisa que en tus valles se recrea
y el hada del amor dejó sus huellas.
En ti renacerá mi florilegio, caudal de mis crillas,
privilegio, para alcanzar de noche las estrellas.
Aquel hombre
Aquel hombre moreno con su camisa azul y la sonrisa abierta
lloviéndole la piel, un día se cruzó por una esquina
y se perdió en el viento.
Aquel hombre sabía los secretos del alba y era un cisne
de fuego que abría su plumaje al corazón del sol.
Aquel hombre moreno de mirada violeta herido en la fragancia de
los astros, aprendiz del misterior, navegante de mares infinitos,
prendido en sortilegios y conjuros por la magia de Circe...
Aquel hombre inventado por los sueños, traspasado de nubes,
amado por la surora y el delirio, aquel hombre... tan hombre... eres tú.
Galicia en la nostalgia
Galicia en la nostalgia, yo te sueño,
susurros de los pinos me estremecen,
umbría de los sauces que oscurecen
el llanto de las nubes por mi empeño.
Dulcísima camelia de mi ensueño
en tu regazo c´lido florecen
los lirios nacarados que se mecen
al álgido calor de tu diseño.
Galicia de la lluvia enamorada,
Galicia del incienso y la alborada,
Galicia del misterio y del arcano.
Galicia de la muerte y de la vida,
alondra de esperanzas compartida
que enciendes todo el fuego con tu mano.
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