Le regret de Charles Bovary Todos gozaron ese jardín perfumado,esa joya flexible secreta, y yo, que la tenía en mi casa, comía y roncaba y pensaba en las llagas de los campesinos, y ahora ella ya no es sino un cadáver lleno de arsénico, y yo nada ni nadie. |
Oscureció Tristeza mis estancias... Oscureció Tristeza mis estancias, llenó Hastío los largos corredores, me hicieron amargado Sinsabores, mandó Desdén silencios y distancias. Dolor secó mi tierra; Indiferencia me privó de mujer y sus fragancias. Soledad me hizo hacer extravagancias, remordimientos me trajo Conciencia. Sinsabores, Desdén, Tristeza, Hastío, Indiferencia, Dolor y Conciencia y Soledad me siguen donde vaya. Seguidores malos donde los haya, tan habituado estoy a su presencia que si no están yo no me siento mío. Tête de mort La calavera se ríe de tus ansias de lo que aún esperas de la vida esa curva de sus dientes desnudos te dice yo te espero yo te espero te espero se ríe de tus miedos y de tu memoria porque al final será todo cal y tierra y olvido. Pero quedan tus versos y depués el recuerdo de tus versos en la sangre de quienes te quisieron leer y pasará a la sangre de sus hijos. La victoria del tiempo no es tan definitiva. La calavera se ríe porque no sabe, porque es sólo una máscara de calcio. Tú y yo sabemos, y nos burlamos de la calavera. Y NO ES CULPA DE NADIE Mi madre está muy lejos y muy sola y no es culpa de nadie Mi gente a veces se enfrenta o no se habla y no es culpa de nadie El corazón ya no va como antes y no es culpa de nadie Dos gusanos asoman por mis ojos y no es culpa de nadie El viento me ha matado los jazmines y no es culpa de nadie Mi sangre que era roja ahora es negra y no es culpa de nadie Tu mirada mi amor ya no ve el mismo hombre y no es culpa de nadie Y el fuego acabará siendo ceniza y no es culpa de nadie Celos Envidia de no ser la dulce tela que cubre tu rodilla: celos del peine que peina tu cabello: de la piel de ángel que cubre y que sostiene: envidia de no ser ese pincel que delinea tus labios: el carmín que los cubre: envidia de tu crema y tu perfume: del cinturón que ciñe tu cintura: del zapato que alcanza tu tobillo: deseo de ser pulsera y pendiente y anillo: rabia de esos objetos estúpidos e inertes que sin saberte te abrazan y te tocan. Noches en que estás sola Noches en que estás sola pefumando los labios de tu sexo la sábana envidiada levantando tus muslos de progresiva curva la sábana envidiada conociendo el dibujo griego de tus costados una parte y otra parte del lecho y ese tu aliento que se desperdicia sin que nadie lo beba y tus manos de seda que acarician la almohada donde quisiera estar mi cuerpo viejo noches en que estás sola y mis labios tan lejos de tus pies y a muchos bloques de cemento de distancia y a muchas autovías y arrabales de distancia tus senos solitarios tus párpados cerrados y tú soñando con otro cualquiera o con las musarañas o tu infancia sola en la noche, aromática, cálida, y yo con tanta sed. |
Elías F. Gómez García
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