"ALAS
BLANCAS"
A Rosa."Y se oyó
una gran voz que decía BIENAVENTURADOS LOS MUERTOS".
Déjame llorar. Yo estoy triste como el Profeta de las Lamentaciones y
mi voz suena como una fibra rota por un puñal de fuego. Mojo mi pluma
en llanto y hago del corazón el rojo pergamino en que escribo mis
dolores. Luz de recuerdos pálida y triste es la luz del
santuario en que mi alma se arrodilla y gime. "OH
DIOS MIO".
Yo había sentido el tósigo de crueles
angustias circular por mis venas y matar mis alegrías y no lloré
las ilusiones marchitas ni los efímeros placeres desvanecidos. La pobreza me dió su lecho y en él reposé
sin zozobras en la noche de mis dolores. La envidia y el
odio me hirieron en la espalda, y yo curé las heridas con el perdón
y el olvido. El dolor mudo y trágico, el dolor
que no estalla en los labios, ni asoma en la mirada como las lágrimas, tocó
mi frente con sus alas negras y en ella dejó la sombra, y yo bañé
mi frente en un baño de luz que me ofreció la esperanza y
recobró su lozanía. ¿Por qué
pues, esta nueva abrumadora angustia?
Todo se ha ido...! En vano mis ojos buscan el albor de la mañana entre
las brumas insondeables en que mi espíritu se abate. De mis viejas
alegrías no queda nada; de mis castos amores inmaculados sólo
oprimen mis manos y besan mis labios, una camisita blanca, un gorro azul y
un rizo blondo y suave. La forma primorosa de aquel ángel tan
blanco que yo dormía en mis brazos ya no existe; la nota dulce
de aquella voz fuente de mis delicias ya no vibra en la cuerda ignorada que
enmudeció la muerte; aquella luz del cielo que yo bebía en
sus ojos de mirada blanda como una caricia, se ahogó en la sombra
impenetrable del misterio; aquella almita cariñosa que tenía
candideces de paloma abrió las alas en la obscuridad de la noche
y remontó su vuelo a las regiones de perpetua luz. ALMA MIA...
Yo te espero para decirte al oido los secretos que te hacían reir; para
contarte un cuento nuevo, en que no entran los muertos sino los pajaros, las
flores y los ángeles; para oirte recitar el verso popular que la torpeza
de tu lengua infantil hacía delicioso. Lo recuerdas? "NO
TE REMONTES TAN ALTO PRENDA DE TANTO VALOR MIRA QUE EL VIENTO SE LLEVA
DEL ÁRBOL LA MEJOR FLOR" Oh sí Hernan mío!
Tú eras la más hermosa flor del árbol de mi vida, pobre árbol
sin ventura, y el viento sopló inclemente y te arrojó en la tumba. ¿Por
qué cantabas ese verso que vaticinaba tu destino y que yo había de
repetir en mis hondas tristezas, con la suprema desesperación de un dolor
infinito al besar tu camisita blanca y tu gorro azul y tu rizo blondo y suave
como el plumón de un cisne? Yo hacía de tu cariño un
culto sagrado a dos religiones: la del recuerdo y la de la esperanza. Me
recordabas a mi padre ya muerto, y me prometías la plenitud de espíritu
de los hombres fuertes y generosos. Hoy... acéfalo
está el altar frío, la lámpara apagada, y por la
nave silenciosa no flota la nube de incienso ni el aroma de la mirra
sagrada. "BENDITO SEAS DIOS MIO" Mi labio besa la tierra en
que germinaron los abrojos y las flores, y mi frente se hunde en el polvo, agobiada
por las tribulaciones. Mi alma conturbada, como un águila a
quien el rayo destroza el nido, olvida la cima donde el sol vierte sus
claridades y se sumerge en la sombra impenetrable de su dolor. Rugió
la tormenta sobre mi frente dolorida y el rayo se hundió en mi corazón. Y
de su seno brotó el licor de las tristezas y bañó mi
ser en una suprema amargura. |