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Reclama hoy a la luna
no
encontrar nunca al conejo
y al sol una queja absurda
por mirate de tan
lejos.
A la lluvia su tardanza
o el salpicar tus sandalias
y a
las hojas del otoño
la crueldad de su nostalgia.
A todos podrás
reñir
crueldad, odio, sordidez,
soledad, veladas frías,
apatía
o insensatez.
Pero a mi tu honestidad
nada tendrá que decirme
pues
te di mi sol, mi luna,
mi alegría y mis ratos grises.
Mi ilusión,
mis esperanzas,
el anhelo más sublime,
el amor que un día
fue triunfo
y hoy sólo es un viento triste.
Tibio es el manantial
que mana de tu dentro
perdida
entre los cauces
recorro tu universo.
Saciando vasta sed
entre
mis manos bebo
el néctar que da vida
las mieles de tu cuerpo.
Tu
ser completo es mar
en donde yo navego
surcando las distancias
uniéndome
a ti en besos,
negándome al destino,
negada a tu recuerdo.
Para qué recordarte,
Si eres una sombra perdida en la
distancia,
un aire que sopla con vientos encontrados,
un ave que de
cierto es de otro nido.
Tu vida pertenece ya a otra vida,
tu duda me
mantiene en el hastío.
Ya el cielo me reclama el indecoro
me
lleva encadenada en mi desvío,
grilletes y ataduras me condenan
a
una larga espera en el olvido.