De los cuadernos de un soñador (Sept. 1996 ... )
José L. Dasilva N.
Adelante a Abril 1998 ...
El agua es el alma del río.
Cuando dos ríos se
cruzan
y, en un único caudal
confunden sus aguas
no hay
manera de que vuelvan
(aunque luego se dispersen)
en el tiempo a ser
los mismos.
Cada uno, en su interior,
lleva la esencia del otro,
condenados a llorarse,
por los siglos de los siglos.
Tu camino y mi camino.
Tu sueño y mi sueño.
Tu
destino y mi destino.
Dos historias que en el tiempo
sin quererlo se
cruzaron
y, en el tiempo, prisioneras
de su tiempo se quedaron.
Reconozco que te hice mucho daño;
que tu
alma, en mi, encontró la noche
por creer que hacia el día
viajaba.
Por seguir una luz que, en la distancia,
parecía
tibio sol de madrugada
pero aquel sol no nacía...
¡cruel
engaño de tu vista deslumbrada!
aquel sol no nacía, ¡se
ocultaba!
presentóse ante ti cual sol naciente:
luz de un día
que apenas comenzaba
pero aquella luz no nacía ¡agonizaba!
¡Yo
que creí ser la respuesta
a las dudas que amargaban tu existencia!
No
pasé de ser el sueño que una noche
floreció en el jardín
de tu inocencia
y se durmió allí, al abrigo acogedor
de
esa ternura tan tuya:
sin condición, sin reserva, sin medida
bajo un cielo azul nunca tan claro
sobre un nunca tan intenso verde oliva.
¡Yo
que creí ser el artista
que podría dibujar sobre tus lienzos!
No
fui más que un sueño en la distancia.
Un fantasma, una imagen
transparente
una herida que se abre de repente
Una estela en aquel mar infinito,
un velero sin timón, a la deriva.
Como
estrella fugaz llegué a tu vida
Como estrella fugaz fue mi presencia
Y
aquí estoy ahora:
tratando de sobrevivir
tratando de flotar en
estas aguas.
Aquí estoy:
entre la realidad y el sueño
entre las páginas de un cuento...
Entre el rumor de los pinos
aquel quejido de ramas
al que cantaba Pondal
se oye una voz que dice
como un suspiro: ¡estoy
aquí!
¡Nunca me he ido!
Aquí estuve, aquí
estoy
¡y aquí sigo!
Y estaré eternamente
viviendo, en sueños, contigo.
Aún después de la
muerte
mi más postrero suspiro
hará nido en estas ramas
sobre
este mismo camino
(sobre esta piedra, testigo
de una tarde de verano)
compañero de mis juegos
compañero y buen amigo.
Para algunas personas nada más somos que accidentes del camino.
Una curva cualquiera que por necesidad hay que tomar.
Una nariz que, con gusto o sin él, se lleva a cuestas porque nace pegada al rostro.
Para algunas personas nada cambia si estás o no estás.
Atrás quedaron los tiempos no vividos.
Atrás, los
sueños no soñados
y, las palabras nunca dichas
atrás,
muy atrás quedaron;
como atrás quedaron también
aquellos
versos que, un día
por no econtrar un poeta
en el tintero del
tiempo
con la tinta se secaron.
Atrás quedó, muy atrás
la
hermandad que no tuvimos
el cuento que no contamos
el amigo que no
hicimos.
Atrás, muy atrás quedó
el camino
recorrido
y, más atrás aún, quedaron
las tierras
que no pisamos.
Atrás quedó lo vivido.
Atrás
quedó lo pasado.
...Y a pesar del tiempo
mi pueblo aún es mi pueblo.
Con
la cara un poco enjuagada, tal vez
por una breve llovizna de progreso:
alguna
nube pasajera que, al llorar sobre los pinos
creó la irreal
apariencia de un tiempo irreal
casi de ensueño.
En el fondo,
mi pueblo
será siempre aquel pueblo:
el pueblo de mi recuerdo.
Con
sus casas de piedra reformadas
con caminos asfaltados y calzadas
con más
luz, tal vez; con más faroles
con algo más de pintura en sus
fachadas;
pero aquel olor a hierba aún persiste
en el aire que
respira la montaña
y, en la brisa que asciende de la ría, aún
perdura
aquel soplo de cultura enmohecida
aquel rancio señorial
que acompañaba
en su andar, al habitante de la villa.
En el
fondo, mi pueblo
será siempre aquel pueblo.
(septiembre/1996)
1997 |
|
Se hizo la noche Como un delincuente ¡Se hizo la noche! Se lamenta la tierra Tres días pasaron El sol, un buen día La noche, vencida ¡VIVE! ¡VIVE! JESÚS está aquí Este es el CRISTO Marzo, 1997 |
Beso que el cielo a la tierra
en color de aurora ofrece
tras
un sueño que se cierra
y una noche que amanece.
Fruta del árbol
prohibido:
la que pasiones enciende.
Oasis en tierra ardiente.
Rosa
en jardín de espinos.
Entre el hoy y el ayer...
tan sólo
un sueño distante!
entre el hoy y el mañana...
ríos
de amor infinito
nunca un poema fue escrito
a una estrella tan
brillante.
La vida pasa como sin prisa
por
llegar a algún lugar
¡y yo la veo pasar!
Desde algún
lugar sin dimensión
desde un espacio irreal
desde un remanso del
tiempo
¡veo la vida pasar!
Espero
como si mi objetivo fuese
esperar.
Miro a mi alrededor:
las gentes vienen y van
cada cual con
su propio pensamiento
prisioneros del camino que siguen.
Yo también
soy prisionero.
Un ser común, lleno de preguntas.
Un ser común
en busca de respuestas.
(febrero/1997)
¡Libertad!
El ser humano es esclavo
de su propio
pensamiento
y su pensamiento está condicionado
por el pensamiento
de otros seres humanos
ya sea porque lo acepta y lo asimila
o porque se
revela y lo rechaza.
El ser humano no crea:
descubre, modifica y
construye nuevos elementos
a partir de elementos ya existentes...
¿Cómo
llegaron los elementos originales?
¿Somos células del universo?
¿Elementos,
tal vez?
(febrero/1997)
I
(la visión)
Un camino entre montañas,
altas montañas: cual
volcanes hoy durmientes
que despiertan a la vida
cuando la vida
despierta
y hacen erupción cuando en llanto
estalla la primavera
(signo
inequívoco de la vida nueva).
Sobre sus cumbres, pintados
de un claro café, se alzan
dos
picos que al cielo apuntan
erguidos como dos lanzas.
Ante sus faldas se extiende
la inmensidad del desierto
blanca piel
de tierra ardiente:
arena suave y caliente
cálida y tenue
como
luz de sol naciente.
Y al final
aquel bosque tropical, húmedo y seco
por donde el
río, con fuerza, se asoma hacia la cascada.
Un oasis que el
desierto al viajero regala
después de un largo camino... desde las
altas montañas.
Aguas abajo, entre montes
el río fluye al vacío, cae a la
nada.
Aguas arriba, el río se interna hacia parajes ocultos
buscando
la esencia de la vida misma
buscando el origen de la propia existencia.
II
(el camino)
Con sus dunas tu cuerpo me convida
a cruzar las arenas del
desierto
que separa tus labios de aquel huerto
donde brota la fuente de
la vida.
Peregrino hacia tierra prometida
voy, al compás de tus labios
en concierto
buscando la gruta en que está, de cierto
la flor de
mis deseos escondida.
Despacio. No tiene prisa el amor.
El calor de tu
piel es mi delirio
y en sus pliegues sutiles me detengo.
Arriba está
el volcán de donde vengo
abajo, en un oasis, aquel lirio
que se
abre ante mis ojos, tentador.
Y hacia allí me dirijo con la calma
de
saber que estoy solo en el camino
que no tienen, para otro peregrino,
más
espacio los senderos de tu alma.
Seguiré, de tu arroyo, la vertiente,
nadaré hasta el cansancio; ya rendido,
con hebras de tu pelo me haré un nido
y allí descansaré plácidamente.
De tu sueño y mi sueño, la simiente,
crecerá en otro sueño compartido
a la sombra del árbol prohibido
cuyo fruto me cedes complaciente.
Si, más que una ilusión, esto que digo
encuentra su verdad, lugar e instante
yo seré compañero, amante, amigo
tu serás compañera, amiga, amante
y, a un tiempo, cual verdugos y castigo
y, a un tiempo, cual camino y caminante.
III
(el sueño)
Anoche me encontré vagando las soledades de tu cuerpo.
Anoche me encontré caminando por ese desierto hermoso que algún día, en sueños, describí. Y escalé aquellas montañas para divisar a lo lejos el camino prohibido; la ruta del nómada hacia el oasis perdido. Y toqué el diamante de sus picos y en sus glaciares bebí. Y bajé después, caminante, peregrino, a donde nace el río de la vida. Me dejé llevar por la corriente. Caí en sus aguas y en sus aguas me perdí.
1998 |
...Y el sueño toca a su fin.
No podía ser de otra manera.
Al fin y al cabo, un sueño era...
Ilusión vana.
Tormenta
que los sentidos desgrana.
Quimera
que se gesta de una idea
que de idea se alimenta
y se convierte en idea...
...Y así, -el sueño-
con tan solemne vestido
va trastocando el sentido
y envolviendo el pensamiento.
(Enero 1998)
Etereo
como bruma en el mar cuando amanece.
Difuso
como
el sueño que entre sueños te estremece
-y dejando sensación
de haber soñado
del recuerdo, sin más, desaparece-
el
pensamiento va y viene
entre este mundo real que lo limita
y el universo
sin fin del que proviene.
Allí el pensamiento es libre
y con toda
libertad se multiplica
descansa, se renueva y se devuelve
a enfrentarse
a las murallas nuevamente...
y otra vez se va
y otra vez vuelve...
... el pensamiento va y viene
y ya no sé qué
hacer con el caudal
de pensamientos que atraviesa por mi mente
ni con
esta sensación de ambigüedad
de navegar inútilmente.
Miro
hacia atrás
veo el camino andado
largo en tiempo, lleno en
proyectos
vacío de resultados;
largo en vida, corto en hechos
vacío
en huellas y legados.
"Al andar se hace camino"
-va
mi recuerdo a Machado-
siempre y cuando no se siga
un camino ya pisado.
Hay
quien abre caminos en el tiempo.
Hay quien sólo sigue los senderos
que
el tiempo, como guía, va marcando.
Cada día que amanece
salgo
a buscar un camino.
No es el andar lo que agota
sino el esfuerzo sin
tino:
este caminar sin rumbo
este dar vueltas continuo
esta maraña
de ideas
este inmenso laberinto.
¡No agota tanto el andar
como
el no tener destino!
(...)
|
Una puerta que se abría |
(Poema finalista en la Primera Marathon Electrónica de Poesía
organizada por la Fundación de Poetas de Mar del Plata)
He visto mi nombre escrito
entre los nombres de aquellos
cuyo nombre
no se nombra
y mi rostro moldeado
con tierra gris ¡yo lo he visto!
como
se iba alejando
por la noche, hacia la sombra.
(y no sé si es que
soñaba
o sueño ahora que escribo
pero lo cierto es que he
visto
que alguien sembraba mi cuerpo
como se siembran recuerdos
para
cosechar olvidos)
Flores de otoño en un lecho
oscuro, frío y estrecho
lleno
de horas sin tiempo
-de soledad y silencio-
de sol y lunas vacío,
en
un terreno baldío
donde no crece el helecho
ni el clavel, la rosa
o el lirio;
donde se siega el recuerdo
para sembrar el olvido.
Réquiem por la hoja caída
ensaya el viento a lo lejos.
(Días solitarios...
Noches solitarias...)
En un pequeño agujero
-como quien siembra maíz-
alguien
siembra su pasado.
(... en el Camposanto ...)
Réquiem por la hoja caída
entona un coro de abetos.
(...donde descansan
los humanos restos.)
Yo que nunca fui un asiduo visitante
de la tenue claridad que
hay en tu templo.
Yo que en mi condición de practicante
pobre
modelo soy y un mal ejemplo;
yo que a veces cuestiono desafiante
-cuando miserias y dolor contemplo-
tu
existencia; camino vacilante
la senda de mi fe y me destiemplo
no sé si aún merezca tu consuelo
¿qué derecho
me asiste al reclamarte
un lugar para mi alma en ese cielo
del que soñé algún día formar parte
cuando
mi alma portando tu estandarte
hacia el reino prometido alzase vuelo?
Yo, que pregono ir siguiendo tu camino
y cada vez de tu camino estoy más
lejos.
Yo, que te busco por libar tu dulce vino
pero antepongo a tu
mensaje mis complejos
que cuando hay tempestad acudo al pergamino
de tu ley, libro que guardo
entre libros viejos
y tanto y tanto habré juzgado a mi vecino
por igual mancha que reflejan mis espejos
no sé si pueda hoy pedir, pero te pido
que me ayudes a vencer
este letargo
en que mi vida y pensamiento se han sumido.
En mitad de no sé dónde estoy perdido;
no siento el peso
de mi cruz y sin embargo
no consigo avanzar. Me he detenido.
He perdido el ritmo de mis pasos.
No consigo avanzar.
En mitad de
no sé dónde estoy perdido.
|
... Y aún así voy cantando
porque el cantar me sostiene: me ayuda a vencer el miedo cuando el miedo sobreviene y a mantenerme en la calma cuando el viento sopla fuerte. |
... Y aún así voy soñando
porque el soñar me mantiene con mi norte hacia el futuro. El futuro no se compra. El futuro no se vende. El camino hacia el mañana sólo lo trunca la muerte! |
Febrero 1998
Sálenme sombras al paso
por donde quiera que ando.
Traen recuerdos ambiguos
de historias que no he vivido
y sueños que no he soñado.
A mi camino la sombra
es como la luz al blanco.
Al paso sálenme sombras
por donde quiera que ando
pero aunque sea entre sombras
yo seguiré caminando.

Extraño aquellos momentos
en que al abrir mi ventana
venía a mi el colibrí
y aquel turpial me cantaba
mientras la brisa traía
de alguna tierra lejana
olor a hierba y jardín
olor a rosa temprana.
JOsé L. DAsilva N. (E-mail: jldasilva@arrakis.es)
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Abril 1998 ... |