¿Quién extrañará mi canto cuando mi canto se apague al contacto con la luz que pone fin a las horas? |
Ás veces quixera ter
as liberdades do vento
ir rebuldar de contento
co millo nalgunha eira
i logo achegarme á veira
dalgunha fonte a beber...
| A retazos (marzo 2001) |
| José L. Dasilva N. |
¿Por qué esa carrera ciega, irracional, contra el tiempo cuando ya el tiempo ganó? | ||
Mis versos son como el viento se levanta en un momento sacude un poco el camino ...................y como vino .....................................se va. Mis versos son como el mar en constante movimiento se acerca, besa la arena que le recibe serena, deja su gozo o su pena ...................y como vino .....................................se va. Mis versos, (¡Ah, versos míos! tan llenos de mis sentires tan faltos de colorido tan cálidos por instantes y por instantes tan fríos desnudos como la piedra en la corriente del río; versos que no hacen poesía según decir de entendidos, que florecen en silencio sin anunciarse, escondidos, como la mora entre zarzas a la vera del camino,) son, entre tiempos, la voz y el eco de mis sentidos. Acaso ni verso sean estas lineas que yo escribo y ¿qué más da si no quitan a nadie espacio ni sitio? No son versos, bien es cierto, digamos como siempre digo son los trazos de un boceto: las lineas con que bosquejo cada paisaje en que habito con su verdad limitada y mi soñar infinito. Mis versos, como el amor nunca entendieron de rima de medidas o cadencia. No tienen arte ni ciencia. Como lluvia repentina se presentan de improviso sin protesto, sin aviso como alegría y dolor. Así es, que escribo a retazos, recogiendo los pedazos que quedan del pensamiento en soledad, cuando el tiempo o, más bien, las circunstancias -que el tiempo sigue su curso al margen de nuestro paso- detienen mi movimiento sin yo quererlo, en el tráfico de esta ciudad compulsiva, a las puertas de una escuela mientras espero a los niños o atrapado -a veces como perdido- sin aparente motivo en el insomnio de una noche ... ... y los uno como puedo - para darles coherencia - sin más arte ni más ciencia que el uso simple y sencillo del leguaje cotidiano... Es cierto que ya no sonrío con la frecuencia de otros tiempos, que a veces con mi apariencia contradigo a mis pensamientos y mientras digo: la vida es hermosa por si misma, por tenerla y por vivirla aunque sea dura, mi rostro pinta un retrato de tristeza y amargura. Es sólo porque la carga no siempre pesa lo mismo y el esfuerzo nos obliga a fruncir el entrecejo más unas veces que otras. Pero, al fin, ¿qué soy yo? ¿esta figura aparente, este cuerpo hecho de hueso y carne que se marchita que se agota al caminar, que sufre y se debilita, o soy el ser que lo habita, esa energía infinita, que desde adentro lo empuja a estar siempre en movimiento a no cesar en su empeño aunque aminore la marcha y en el andar se haga lento?. Al final, y a todo evento, es la actitud lo que cuenta, no el reflejo de un momento... Si tú supieras, mi Dios ¡Ah!, es cierto, ya lo sabes la vida no me golpea ni más ni menos que antes... No tengo de qué quejarme acaso tenga la vida mayor motivo de queja por habitar este cuerpo que poco culto le rinde y menos me afano en cuidar. ¿De qué me podría quejar? Me despierto casi al alba. Abro mis ojos. Tropiezo con la tenue luz de un día que apenas comienza. Muevo mi cabeza hacia un costado. No estoy solo. A mi lado, como cada día, duerme la compañera de tantos años. En sus habitaciones, mis hijos, ya a punto de despertar, respiran los frescos aires de un sueño plácido. Puedo verlos, sentirlos, besarlos. Hace frío. Entre mis ropas busco un abrigo y salgo a la calle, como cada día, a trabajar. ¿De qué me podría quejar? La vida me regala una mañana más.
A Jorge Luis Suarez | (16 de enero de 1998)
Compañeros en la vida | militantes en el sueño. No somos incomprendidos realmente, no lo creo es tan sólo, buen amigo que no hablamos como ellos que vemos con otros ojos tocamos con otros dedos Igual, cubiertos de piel, carne llevamos y huesos pero la luz que nos guía proviene del universo. Compañero, hermano, amigo No. No somos como ellos. No entendemos la vida como un actuar permanente siguiendo como borregos la voz de falsos pastores que te dicen cuánto debes cómo debes, cuándo debes No. No somos simples actores de un carnaval permanente ni robots ni marionetas que manipula, a su antojo un muñequero cualquiera. Buen amigo, más que amigo hermano de fe en la vida compañero en el camino el sueño en que militamos nos alienta y da sentido. Podrá callarse la voz pero nunca el pensamiento. Podremos talar el árbol mas no detener al viento. Puede morir el poeta Puede acabarse el papel pero es seguro que nunca podrá matar, nadie, al verso. ¡Y si la tinta se agota buscaremos la manera de rellenar el tintero! Buen amigo, compañero qué dulce, el verso, sería si en miel de abeja nadando saliera desde su encierro... Y si tampoco la miel usar nos es permitido con lágrimas incoloras seguiremos escribiendo aunque sea con dolor que no hay dolor más intenso que no hay mayor sufrimiento que el querer gritar al viento y apagar la voz del grito condenándolo sin juicio a la cárcel del silencio. |
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Ya tan solo porque puedo caminarlo mi camino está lleno de ventura. Por difícil que me sea, por más dura que la vida se presente, puedo andarlo recorrerlo, paso a paso dominarlo comenzar con cada tramo una aventura y, en quedando mi alma libre de armadura, cuando deba, sin remedio, abandonarlo satisfecho partiré de haber dejado por las sendas de este mundo que hoy transito, a quien quiera que le sirva, mi legado Satisfecho volaré hacia el infinito con mi carga de vivido y de soñado... y que quede mi presente -solo entonces- ............................................en pasado. Aunque a veces sea tanta la amargura que pudiera pretender abandonarlo mi camino está lleno de ventura sobre todo porque puedo caminarlo. Mi camino está lleno de alegría aunque, a veces, me afane en ignorarla. Puedo verla, sentirla, acariciarla ... ¡si despierta a mi lado cada día! Florece, silenciosa, en el abrazo de los hijos que engendró esta vida mía y en el Ser que, de niño, contenía con ternura, mi llanto, en su regazo. Florece y se renueva a cada instante en las cosas más simples de la vida y, aunque a veces parezca tan distante, que alcanzarla nos sabe a fantasía a la piel la llevamos adherida ... ¡El camino está lleno de alegría! |
De cuando en cuando un silencio viene a callar mis ruidos. De cuando en cuando, un vacío ..........(viene a llenar mi conciencia ..........se encarga de mi impaciencia) se adueña de mis sentidos y así, me quedo mirando sin ver aquello que miro como flotando en las nubes de un cielo desconocido. Después se aleja el silencio se desvanece el vacío y nuevamente me encuentro enfrentado a mis fantasmas al acecho de mi mismo ..........entre tiempos ..........entre sueños entre susurros y gritos, entre sombras que no sé si son proyección de luz o invento de mi existencia ..........(se debate mi conciencia) casi al borde del abismo. ... Y no le encuentro un por qué (si es que hubiera explicación) a tanta contradicción reunida en el mismo sitio atiborrando un espacio que, en su sóla dimensión tiene forma de segundo y apariencia de infinito. Reseco, el sueño, marchito, deshojándose a retazos, desenredando los lazos que le amarran al futuro, queda atrapado en el viento de un otoño prematuro... |
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Mientras dormía se me perdieron sueños que aún no había soñado se desprendieron en estampida sin despedida se me escaparon tal vez creyeron que no tenían en mi conciencia ya más futuro y se buscaron lugar seguro... un huerto nuevo donde crecer. Mientras dormía... porque no quise soñar despierto ... |
Cada día, en algún rincón del mundo -acaso cada segundo- nace un guerrero, un valiente, un luchador con su carga de ideales, dispuesto a enfrentar los males que aquejan al mundo entero... Entonces lee la historia y extrae por conclusión que, aunque le sobre intención el fin no paga la pena que quien por otros se afana más aún que por si mismo se hace blanco del cinismo y es motivo de traición; que todo aquel que dedica su vida a la lucha ajena -sin pretender pago alguno- por pago le dan condena .........y muere crucificado ya sea en cruz de madera, plomo, ingratitud u olvido; cada verdugo a su forma cada juez a su manera pero es el mismo castigo. Cada día, en algún ricón del mundo -acaso cada segundo- guarda la espada un guerrero disuelve sus ideales en el café, una mañana enfoca sus propios males (que, acaso, ni muchos tenga) ... y se dedica al comercio. |
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Si tú me das lo que tienes si yo te doy lo que tengo ¿cómo podría medirse quién da más o quién da menos? ¿Tú, que toda te me entregas? ¿Yo, que me doy por entero? ... ¿Tú, que llenas mis sentidos? ¿Yo, que vivo en tu recuerdo? ¿Tú, que vas por mi vereda? ¿Yo, que por tus sendas vengo? Cómo medir la distancia que hay de tu abrazo a mi abrazo o de mi beso a tu beso ... cuando tu piel y mi piel se tocan al mismo tiempo y al mismo tiempo se cruzan mi deseo y tu deseo ... ¿Será que tú me posees? ... ¿Será que yo te poseo? ... Es que los dos somos uno, mitades del mismo lienzo aquel que pinta el ocaso desde la costa, a lo lejos donde el cielo cae al mar y asciende, el mar, hasta el cielo. ¿Cómo medir lo inmedible quién ama más o ama menos si somos uno al amor tú mi mitad; yo, tu centro? Y no hay tu abrazo o mi abrazo no hay mi beso ni tu beso ... |
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Aquellas paredes blancas ... si voz tuvieran quien sabe lo que contaran ¡ay!, que si hablaran quien sabe lo que dijeran... Acaso con discreción callarían que nos vieron dejar a un lado los miedos despojarnos del pudor y entregarnos al amor en consciente desenfreno Acaso nada callaran acaso todo dijeran y contaran con detalle cada roce, cada beso cada espasmo de tu vientre al contacto de mis dedos y aquel suspiro tan hondo tan extenso como un eco cuando el caudal de mis ansias se deslizó en tus secretos. Aquellas paredes blancas tan frías como el invierno de amores nada sabían ni de pasión entendieron hasta que fueron testigos del recital de poesía que se da cita en tu cuerpo .........y se vistieron tu piel .........y bebieron de tus senos. Aquellas paredes blancas ¡Ah!, ¡cómo se estremecieron! Acaso por un instante hasta envidia me tuvieron ... aquellas paredes blancas no verán otros amores que recuerden como el nuestro. |
- 1968 - |
Cuatro paredes y un techo son poco más que una jaula para quien libre volaba ........de piedra en piedra ........de rama en rama sobre tierras a barbecho sobre el monte y la explanada sobre el trigal despeinado sobre el maizal ya con barbas y acariciaba las nubes con la punta de sus alas... |
(dic. 2000) |
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¡Quién pudiera ser poeta! ¡Quién supiera de poesía! ¡Quién tuviera entre sus dedos la fuente de la alegría para que cada palabra como una gota de paz llevara felicidad a tu río, cada día! (Sembraría de ilusión -con luz blanca llenaría- cada región en penumbra de tu existencia. ..............................Pondría mis sueños entre tus manos tus penas entre las mías porque florezcan mis sueños ...........al calor de tus caricias y se disuelvan tus penas ...........en el azul de mi ría. ¡Ah!, quien supiera escribir versos.) ¡Quién pudiera ser poeta! ¡Quién supiera de poesía! con el trazo de mi letra nuevos soles pintaría. ¡Quién pudiera ser poeta! ¡Quién supiera de poesía! |
Me he buscado sin cesar todos los dias de los años en conciencia que he vivido ( me he buscado entre tristezas y alegrías, me he buscado en lo ganado y lo perdido; me he buscado en el momento compartido, me he buscado en compañía y soledad ) |
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en el minuto de silencio en los segundos de paz en las horas de ansiedad o de ruido. |
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Me he buscado sin cesar y, por buscarme, no he podido disfrutar ( de mi presencia, me he perdido la emoción ) de estar conmigo. |
Partir juntos los dos en un sueño. Acostarnos abrazados cerrar los ojos dormir y que así juntos abrazados dormidos -como en un sueño- nos tope el amanecer... porque no llores mi ausencia ni busque yo tu presencia en cada espacio vacío de este rincón cotidiano donde sólo habrá recuerdos. |
| JOsé L. DAsilva N. (E-mail: jldasilva@arrakis.es) |
enero 2000... |
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