La pobreza existe
aunque usted no lo crea
Camina a su lado
día tras día
convive con ella
se me hace imposible
que usted no la vea.
Sale usted de su casa...
y en su casa la deja
lavando su ropa
limpiando sus pisos
labores de pobre
gente humilde, le dice;
le llama "sirvienta".
Le espera en el auto
aquel coche negro
de cristales oscuros
| |
-para no ver a nadie
o que nadie le vea-
Espera instrucciones.
Le conduce en silencio
a donde usted lo desea.
De su nombre ¡quien sabe!
- de tan poco usarlo -
tal vez ni se acuerda.
Se queda allí, en su misma calle
acaso buscando entre desperdicios
una "cajita feliz" MacDonalds
con restos de la hamburguesa
que su hijo -de usted-,
por capricho o hartura, no terminó.
Y usted que lo mira
de reojo, comenta...
¡no es cosa de hambre
más bien delincuencia!
| |
Es parte del ambiente
está en el paisaje
como el sol o la lluvia
como el árbol del parque
o el adorno de flores
detrás de la puerta.
De tan cotidiana
se le hizo costumbre
No, no es que no la vea.
Los pobres existen
aunque usted no lo crea
Están en los barrios
Están en los cerros
sembrados de niños
con cuerpos de hambre
y rostros de miedo
| |
aquí, a nuestro lado,
sin ir a más lejos,
hay seres que viven
desviviendo el tiempo.
En todos los barrios
en todos los cerros
aquí, a nuestro lado
sin mirar muy lejos
existen los pobres
aunque haya quien cierre
los ojos
para no verlos.
|