Los ángeles existen
........Se parecen a ti.
........Se parecen a mi.
........No tienen alas.
Caminan con nosotros
........como nosotros
........entre nosotros
contínuamente
Nos cruzamos con ellos
........en la escalera
........en el pasillo
........en el ascensor
Les decimos buenos días
........buenas tardes,
........buenas noches,
........hasta luego
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y seguimos nuestro camino
sin percatarnos del aura
luminosa que les envuelve,
hasta ese momento,
tal vez años después
de haberles visto por vez primera,
en que les necesitamos.
Ellos lo saben y actúan sin preguntar,
a veces por cuenta propia, otras,
como intermediarios:
nos entregan en las manos de otro ángel
que guiará nuestros pasos
hasta hallar la solución.
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Los ángeles existen...
Si los ángeles existen,
¿Quién puede dudar de Dios?
Si creemos en los ángeles
¿Cómo no creer en Dios?
Cuando escribí esto, tenía en mente a cuatro mujeres: Carmen Salinas, Gisela Salinas, la madre de ambas: Agustina Carmen Narváez (un ángel que hoy está en la Gloria de Dios) y Adriana Padrón.
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