![]() "la gallina pica el plato / porque no lo pué lambé..." (Golpe estribillo - trad. Venezuela)
|
|
Toda perla es una herida cicatrizada Te llevo tan adentro que no sé si al amarte te estoy amando a ti o si acaso, a mi mismo estoy amando. (Joldan, enero/2005) |
Para soñar no hace falta un previo acuerdo No necesitas contarme tus sueños para soñar conmigo ni para que yo sueñe contigo necesitas tú saberlo |
despertar como anexo de tu espalda ser viento, retozar bajo tu falda; como luz, disipar todos tus miedos; ser el centro de todos tus enredos, poner en tu cabeza una guirnalda; princesa de mis sueños, mi esmeralda, tenerte por motivo entre mis credos... es mi sueño, mi anhelo, mi ilusión; -si será o no será, Dios lo decida- no le queda ya oxigeno a mi vida a no ser por el que brota de tu piel mezcla perfecta de canela y miel que abre el sentido y cierra la razón. |
|
Leer aquella carta, trajo a su memoria el prólogo de Benedetti a su antología "Poesías de Amor Hispanoamericanas". Pensó que aquel texto, más que "difícil" -como escribiera el poeta-, resultaría imposible "de rescatar de una peligrosa vecindad con la cursilería" porque ya, de tan profundamente que se había internado en ellos, podríase decir que pertenecía a tales territorios. Pensó, sin embargo, que el mismo argumento esbozado por Benedetti para justificar su selección de poemas, "sonoros como tormentas, exagerados como frutas de trópico, que toman por sorpresa al lector (y sobre todo a la lectora) adolescente de todas las épocas, y que luego la memoria se resiste a tirar por la borda", tendría que resultar justificación suficiente también en este caso. Se trataba de una carta "dolida" -acaso desesperada-. Aunque no era un punto importante a resolver -ni siquiera era un punto que ameritara solución-, sentía una cierta intriga con respecto a cómo llegó aquella carta a revolverse entre sus papeles de trabajo. Podría suponerse que iba destinada a la persona que normalmente ocuparía cualquiera de los escritorios por los que paseó su cuaderno de notas aquella mañana mientras llevaba a cabo su rutina semanal de revisión y mantenimiento de equipos. ¿Quién era Tym Herrera? Conocía perfectamente a todo el personal de la oficina -mujeres en su mayoría, todas casadas, por cierto, lo cual hace pensar en una especie de relación clandestina- y nadie respondía a tal nombre. Ninguno de los tres hombres, por otro lado, hubiera cometido el tan evidente error de dejar la carta dentro de aquel cuaderno, por todos ampliamente conocido. No. No era alguien de la oficina. Podría tratarse de algún proveedor, prestador ocasional de servicios o, mejor aún, algún empleado de otro departamento de la misma institución; alguien conocido, con la confianza suficiente como para entrar, por un segundo, más allá de los límites de la recepción sin ser interrogado o detenido.
¿Quién llegó tarde esta mañana? ¿Quién no ha llegado todavía? ¿Quién ...? Bastó una rápida mirada alrededor. ¡Caramba! ¡Qué cantidad de sorpresas puede esconder el rostro austero de una mujer! Le acudió al recuerdo Lorca/desde sus tiempos de escuela:/"Y que yo me la llevé al río/creyendo que era mozuela"... el amor es un chiquillo que no entiende de razones... ni de mujeres ajenas... menos aún de marido. ¡No! Más allá del ámbito del chisme, concluyó, "de Quién" y "para Quién", eran cuestiones fuera de todo interés. Esa noche, recordando la carta, cerró los ojos e intentó ponerse en el lugar del escritor enamorado de cuyo corazón herido (no sin razón) brotó aquel lamento (ampliamente justificado: sin duda lo merecía, del mejor de los paladares, ella era un digno bocado) al que llamó "Réquiem por un Amor Clandestino"; y, soñando -a ratos durmiendo, despierto a ratos- imaginó, uno a uno los posibles intantes de aquel romance. | ||||||
|
Lunes 17/10/2005 Réquiem por un amor clandestino(Tym Herrera)Reconozco haber hecho el tonto en más de una oportunidad. Incluso ahora que esto escribo. Reconozco haberme comportado, en ocasiones, como un adolescente ansioso e inmaduro. Reconozco que por momentos -a veces excesivamente prolongados- las cosas se me fueron de control. Sólo pediré que si de juzgarme se trata, se tome como atenuante haber estado bajo la influencia de algún hechizo más poderoso que mi capacidad de reacción y se me acuse, en cualquier caso, de estar enamorado. ¡Sí! Enamorado. Reconozco haberme enamorado de una forma absolutamente irracional. Te amo como nunca amé a nadie y este sentimiento, no por el sentimiento mismo sino por la magnitud, me es algo totalmente desconocido. Entiendo, por ello, que hasta ahora no he sabido lo que significa estar enamorado. Creí saberlo y no estaba sino viendo la punta de un iceberg, una pequeña muestra de lo que puede ser el amor de un hombre hacia una mujer. Me doy cuenta de que el techo de los sentimientos (si es que existe un máximo de intensidad para los sentimientos) es inalcanzable y que siempre habrá un nivel mayor: un estado superior incomprensible en tanto no se alcance y se viva. Nadie ama "como nunca volveré a amar" sino, más bien y a lo sumo, "como no había amado antes". Entiendo, ahora sí, aquellas expresiones, que siempre juzgué exageradas, como "me falta el oxigeno sin ti", "no puedo respirar si no estás a mi lado" y cosas por el estilo. Conocí el dolor sin dolor, más allá del dolor; no el dolor físico producto de terminaciones nerviosas heridas sino aquel otro que se gesta en el alma y allí mismo es donde duele. Me enamoré de verdad y no estaba preparado para esto. No estaba preparado para los cambios que se dieron en mi interior ni para asimilar las necesidades desconocidas que surgieron. Mis convicciones, mis rígidas estructuras de pensamiento no estaban preparadas para tal cosa. Me sobrepasaron mis propias palabras. No pude quedarme en el sólo verte como "río que calma la sed y me da fuerzas para seguir". No hace mucho, en una pregunta, te entregué la vida y tuviste la sensatez de rechazarla. Ahora, que a pesar de ser -no me cabe duda- uno de los mortales más ingenuos sobre este mundo, sé reconocer perfectamente cuando llueve y cuando deja de llover, me toca intentar recuperar la normalidad. Me toca reaprender a verte y pensar en ti como persona: una más de las tantas con las que tengo algún tipo de relación -a lo sumo, como la más querida y mejor de mis amigas-, pero es necesario que deje de verte con los ojos de este amor tan grande que te tengo y, por sobre todo, que deje de pensar en ti como mujer. ¿Cómo hacer? Si jamás te hubieras desnudado para mi, por más que te soñara, mis ojos no sentirían hoy esta necesidad de contemplar tu desnudez. Si jamás me hubieras permitido acariciarte, por más grande que fuera el deseo, mis manos no tendrían hoy esta necesidad inmensa de recorrer los caminos de tu piel. Leo los versos de un poeta que conozco y me parece que fueron escritos leyendo en mi interior:
Recuperar la normalidad significa vencer la necesidad imperiosa de saber a cada instante dónde, cómo y con quién estás. Significa dejar de preguntar para saber de ti, dejar de decir "te quiero" -por más cierto que ello sea-, dejar de soñar, de planear estrategias para verte, de "cuadrar" horarios para tener siempre un tiempo disponible y, en cualquier caso, significa dejar que el tiempo haga su trabajo, ya sea para unirnos o separarnos más; en otras palabras, dejar que las cosas sucedan a su propio ritmo, sin buscarlas y menos aún, forzarlas; simplemente dejando que sucedan como sucedieron aquella mañana que fue tan especial o aquella tarde, que ninguno de los dos planeó, en cierto estacionamiento solitario y obscuro. No significa eso que pueda, quiera, o vaya a dejar de amarte. De hecho, no quiero y, a juzgar por lo profundo que estás dentro de mi -entre otras cosas de las que no tiene caso hablar ahora-, creo que dejar de amarte no sería posible; lo que sí te puedo asegurar es que con todo el amor que te tengo voy a construir la perla más grande y más hermosa que el universo haya visto jamás. No será una perla que verás "colgada" en un collar pero cuando la tengas delante, con seguridad sabrás reconocerla. Durante los momentos en que no hay posibilidad de hacer otra cosa más que pensar y escribir, surgió días atrás esto que aquí dejo por si te pudiera interesar.
|
| Lo más reciente en PoeSite | Página principal de PoeSite |