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A veces me pregunto que nos dará el destino,
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Se me ha perdido un hijo, un hijo de mi alma,
esta misma mañana vino al mundo,
vestía de dolor y de esperanza ...
... Pobre verso hijo mío,
cuantos hermanos por la misma ruta
se te han perdido en noches y mañanas...
| Cartas | -1- | -2- | -3- | -4- | -5- | Remansos |
Jorge Luis Suárez (1924 - 2006)
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| A Jorge Luis Suarez | |
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Compañeros en la vida militantes en el sueño. No somos incomprendidos realmente, no lo creo es tan sólo, buen amigo que no hablamos como ellos que vemos con otros ojos tocamos con otros dedos Igual, cubiertos de piel, carne llevamos y huesos pero la luz que nos guía proviene del universo. Compañero, hermano, amigo No. No somos como ellos. No entendemos la vida como un actuar permanente siguiendo como borregos la voz de falsos pastores que te dicen cuánto debes cómo debes, cuándo debes No. No somos simples actores de un carnaval permanente ni robots ni marionetas que manipula, a su antojo un muñequero cualquiera. Buen amigo, más que amigo hermano de fe en la vida compañero en el camino el sueño en que militamos nos alienta y da sentido. Podrá callarse la voz pero nunca el pensamiento. Podremos talar el árbol mas no detener al viento. Puede morir el poeta Puede acabarse el papel pero es seguro que nunca podrá matar, nadie, al verso. ¡Y si la tinta se agota buscaremos la manera de rellenar el tintero! Buen amigo, compañero qué dulce, el verso, sería si en miel de abeja nadando saliera desde su encierro... Y si tampoco la miel usar nos es permitido con lágrimas incoloras seguiremos escribiendo aunque sea con dolor que no hay dolor más intenso que no hay mayor sufrimiento que el querer gritar al viento y apagar la voz del grito condenándolo sin juicio a la cárcel del silencio. | |
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José L. Dasilva 16 de enero de 1998 |
Siempre llega el otoño
A propósito de otoño.
Vengo con mi canción, la misma vieja canción de la palabra triste, la que me hace sentir que escucho rimas cuando es otro el mensaje y todo el mundo aquel que hemos forjado de sentimientos nobles y de quieros se presenta a los ojos con su clara desnudez. Y sentimos que hemos vivido en vano. Que los sueños, palabras e ilusiones dichas en el lenguaje soberano del amor, del cariño, de la piedad, la angustia de ver como se vive, no es mas que otra mentira, otro espejismo, otro quiero imposible, otra esperanza que no vive jamás.Y por eso es otoño, porque se caen las hojas, y se secan y vuelan y ya no se sabrán nunca. Queda el árbol que tiene la fuerza y la esperanza, que reverdece y se muestra maestro de la vida hasta que el otro otoño vuelve y lo desencarna. Amamos, se nos llena la vida de ilusión y de sueños, vienen los desengaños y sufrimos, y perdemos el sueño y porque somos hombres lloramos y lloramos. Luego llega el perdón, el mismo sueño, otra vez ese sueño que se repite tanto, que nos dice, perdona, no vendrán mas otoños. Guardarás tu ramaje y será siempre verde, jugará con la brisa, y ese juego es la vida, es ser feliz, es todo...
Y somos tan ingenuos que dormimos felices y abrazamos la vida con fe y con esperanza. Pero el otoño vuelve y vuelan nuevamente, tan secas y sin vida las hojas de la esperanza.
Es otoño, ese otoño que no muere en la vida, que no muere en las almas, que no tiene mañana.
Mis sueños
Yo tengo tantos sueños, que no se si es posible que vuelva a despertar.
Sueño conque los hombres habrán de ser amigos, conque no haya rateros, violadores ni padres, o hermanos o quien sea que se atreva atentar contra tanta inocente criatura que responde a lo que cree cariño.Yo tengo tantos sueños que no se si la noche será lo suficientemente larga y serena para poder soñar. Mis sueños son los sueños de un mundo nuevo, virgen, donde los hombres crean que hay que borrar pasados y empezar otra vida. Hay que ser más hermanos, más buenos, comprensivos, hay que sentir aquella alegría que siente quien siente la alegría quien sabe que la pena responde a la ternura; que un abrazo sincero trae otro abrazo tierno; que el hombre no es violento por hombre, es violento porque no tiene a nadie que le de su cariño, porque se siente ajeno, porque se siente niño sin falda y sin caricias, porque se siente aislado, hastiado de este mundo.
Cualquier hombre, el más sucio de los hombres del mundo no es capaz de un delito si entiende una sonrisa, si recibe un abrazo si se siente querido.
Y con eso yo sueño. Y a veces sueño tanto que no tengo mañana serena y se me duermen los mismos sueños míos.
Ojalá que despierte a un mundo nuevo. Al mundo que todos añoramos. El que quieren los hombres de la prisión. los hijos abandonados, las mujeres frustradas, los huérfanos, los despreciados, todos. porque todos queremos cariño, más cariño.
Y después del abrazo, de la palabra suave, del decir comprensivo, no habrán hombres malvados, todos seremos niños, niños felices, niños al amparo del alba, redimidos, ansiosos porque lleguen los días. Serenos, satisfechos de vivir con la dicha de que alguien nos sonríe. Y ya no tendré sueños tristes, esos sueños que nos dan esta vida que nunca hemos querido.
Soñaremos felices de saber que los hombres se abrazan redimidos.
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"Y dijo Dios sea la Luz y fue la Luz"
"Y
vio Dios la Luz que era buena:
y apartó Dios la Luz de las Tinieblas"
Ansia, dolor, vacío, voz que acosa,
que ilumina, que
apaga, escapa y vuelve.
Trino, paloma, noche, sol y rosa:
silencio y voz
que el alma nos envuelve.
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Imágenes en loco desenfreno
cielo y
tierra qué infierno y que delirio!
la palabra fugaz, como en el heno
del
dolor la esperanza. Ortiga y lirio.
En el instante de creación me
es dado
el carbón y el diamante, todo unido
en una voz de
claridad y nieblas,
y como aquél, febril e iluminado
yo poeta
-de nada y Dios ungido-
Apartando la Luz de las Tinieblas.
Quiero romper con la
mentira del mundo.
Hacerme solo oído de las voces humildes y pequeñas.
Mi
brazo fuerte contra la mentira,
contra toda injusticia.
Ahogado ya
por la corriente humana
que en ser y circunstancias me consume,
quiero
decir al mundo mi palabra.
Marcar mi pie con el de los humildes
y que
mi huella sea con sus huellas.
-Ser humilde es ser fuerte-
Regar en
cenizas estas voces del alma
llegar a la distancia de un rezo de Tu vida
Dios
mío
y decir "FE", mi poema más bello.
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Dos pecados cometí,
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Siento como un rumor, un suave arpegio
un eco dulce, clara sinfonía
de trino celestial, místico y regio.
Es su voz que me llama todavía!
Claro y preciso el timbre de su acento,
poesía su decir, flor su mensaje,
tallo verde en espiga el sentimiento
y néctar exquisito su brebaje.
Es su voz que responde a mi
reclamo,
que me dice: "aquí estoy", la voz amada
que llega al corazón desde el vigía
que en el mar de la vida anticipada
dijo una vez con devoción "te amo"
y aún la sigo escuchando todavía!
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"No te lo envío con el propósito de que
lo publiques sino para que lo tengas",
me dijiste, Jorge Luis, al enviarme este poema y yo,
que con tinta de nostalgia tanto le escribí a mi tierra,
no encontré un mejor lugar donde guardarlo.
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Si alguna vez
no pudiera moverme por mi mismo.
Si sorprendes vagando mi mirada
errante y triste y en la noche eterna
me oyes insomne suspirar dolido,
puedes curar mi alma
de una simple manera:
Llévame al campo de esta tierra mía
a vivir en la paz de algún bohío,
a lavarme las manos con rocío
fresco de la mañana,
a bañarme en el río,
a sentarme en su arena
para esperar las noches luminosas
y estregarme los labios con estrellas,
llenarme los bolsillos de luceros
y a la luz de la luna
escribir mis poemas.
Así, mi amor, me encontrará la muerte,
en actitud serena.
En la paz de algún rústico bohío
de mi tierra.
Hoy perdí, como Sísifo, mi carga de emociones
ya cerca de la cumbre. Se quedó mudo el verso.
Las libélulas vírgenes de mis nuevas canciones,
¿Adónde remontaron? ¿A que nuevo universo
se mudó la ternura de mi vieja tonada?
¿Dónde está la palabra? ¿Dónde está
el sentimiento?
Por el largo camino de mi larga jornada
se fueron en las voces de las sombras y el viento.
¡Ay mi carga sensible! ¡Cómo el peso enloquece!
Y mis plantas dolidas. ¡Esta ruta, este sueño!
¡Estos dedos heridos en la inútil escala!
Vuelvo montaña abajo, renovado el empeño,
a recobrar mi carga, a subir. Cala, cala,
poeta. ¡Escribe, sufre, sangra, lucha, padece!
Jorge Luis Suárez. Página siguiente