Recuerdos de tu piel
Hay recuerdos de tu piel invadiendo
mis pensamientos Momentos fugaces de amor fingido están grabados en
mi cuerpo. Te siento mío, mío a pesar de ser del viento
Tuya, soy tuya a pesar de pertenecerle a un recuerdo Y somos de nadie
porque así lo decidimos Y somos nosotros
porque el tiempo así lo quiso Fuerzas extrañas no permiten la
distancia, que es inevitable Y esta pronto forjará el alejamiento
intransable. Y en la lejanía de nuestras almas nos acordaremos de
todo esto Y daremos gracias por tener una sombra de te quieros. Cuando
beses los labios de otra mujer, Y cuando otras manos acaricien mi cuerpo,
Por un instante nos invadirá la sensación de tenernos de nuevo
Y de repente despertaremos en una cama vacía Anhelando el calor que
entre nosotros se sentía.
Heridas
Hay veces en la vida que supuran las heridas, Brotan lágrimas
y un dolor añejado que no lograba salir del alma. Entumecida y fría,
se calcula la despedida, Es más cómodo ignorar el sentimiento
derrotista Me rindo antes de que se convierta todo en mentiras, No
puedo perder el tiempo andando por veredas, perdida, Ignorando que
comienzan a revelar espinas. Vienes y vas como el viento acariciándome
la imaginación, arrullándome con tu cuerpo, con tus manos
engañosas de cariño. Y te vas, y sé que tus manos son
consuelo para almas perdidas, turbadas, Pero yo no necesito ese consuelo,
ni deseo fantasías. Que pena mirarte a los ojos y pensar que te creía.
Has de llorar la pérdida de mi eterna y única sonrisa. Me
desvié, pero sigo mi camino, no me entretengas con susurros al oído.
Vete , sigue tu camino, alcanza tus deseos y suspiros. Yo continuaré
con la misión de mi destino, Amar y ser amada tal y como yo lo
imagino.
Celos de nada
Celos de nada, celos del viento Tan importante me creo que quisiera
que tu mirar fuese solo mío, No porque te amo, ni tan siquiera por
que te quiero, No siento nada y siento todo Eres tan real, tan falso,
tan típico y tan distinto Volcán de pasiones, corazón
de nadie Alma perdida en el vacío del no saber Un ser vagando
por las manos de la seguridad aprendida y esperada Y de qué vale
seguir así De qué vale no sentir nada De qué vale
acompañarse de la comodidad y el cariño Cuando se puede vivir
un amor desenfrenado y sincero
Errante voy por las penumbras del olvido, No recuerdo ya quien
soy ni mi camino Quedo marchita en mis recuerdos, en mis martirios
Flor del ayer, flor sin sentido. Y quedo sola con mi corazón
quebrantado por el tiempo, No tengo fuerzas ya para refugiarme en mis
lamentos. Llegada la hora final, me regocijo en la ilusión de ser
del viento Y que olviden mi existencia si es que fue digna de algún
recuerdo. No flaquean ya mis fuerzas inexistentes, la verdad es que nunca
fui valiente. Ahora siento mis alas liberadas, alzo el vuelo sin amarras.
Y quedo en paz, me quedo en vela, Esperando que la muerte libere mi
condena.
Aquella noche te sentí mío, solamente mío.
Llegaste a mi vida, ráfaga de amor, Sólo para volar, volar
nuevamente a otros lares. Y te quedaste con mi luz, con lo poco que quedaba
de mis lamentos, Con aquella luz infinita de inocencia que con tanto celo
guardé para el olvido. Sólo aquella noche fuiste mío,
mío para no serlo jamás. Con una sóla lágrima
te fuiste, sin recuerdos quedo ya, de mi agonía Sólo queda la
amargura de aquel día que te fuiste con mi alegría. Fui tuya
aquella noche sin reparos, En el crepúsculo dejé todos mis
temores Pero fueron cómplices el tiempo y la mentira. Maldito
rayo que pasaste por mi vida. Pero aquella noche fuiste mío,
Eso me bastó para darte lirios, blancos como mi alma. Y fui como un
espejo reflejando mi locura, Mi locura por tu llegada, sólo para
irte con el viento. Qué triste aquella noche, vida mía, que
del alba robaste mi sonrisa.
A veces me traiciona el corazón, amado mío, A
veces se me nubla la razón de tanto sentimiento, de tanta pasión y
amor que llevo adentro. A veces el corazón hace de granos montañas,
pero entiende, amado mío: es porque te llevo en mis entrañas.
A veces el alma lleva muchas cicatrices ¡muy adentro!, A veces el alma
lleva guardado infinidad de desvelos, A veces el alma esconde muchos
dolorosos secretos, Y son esos fantasmas malditos los que causan tanto
celo. Y es por esto amado mío que quiero que entiendas Que eres
mi sueño y mi candela. Eres aquel hombre que siempre he querido
A pesar de que al saberlo no te había conocido. Y espero que no
tomes a mal este derroche de emociones Porque vienen de un corazón
enamorado, sincero y lleno de pasiones. Sabes que de ti he escrito en mi
alma mil canciones Y este poema, entrelíneas, está lleno de
ilusiones. No te asustes amado mío, porque sigo confiando en ti
Pero soy mujer, y a pesar de todo, me da temor alejarte de mí. Que
sepas siempre que te amo y sé que tú a mí también.
Aunque no lo digas con palabras, sé que me quieres bien. Y siempre
recuerda amado mío que sufre a veces el corazón Por palabras
escondidas que no quiere declarar la razón. Sólo quiero que
entiendas que he apostado mucho en ti, Y entre eso, lo más
importante, un gran pedazo de mí.
"Vida de mujer"
Con un beso la inocencia se va desvaneciendo.
Con un te quiero la mujer se va despertando.
Con un te amo la niña desaparece en lo infinito.
Con el olvido, las hojas se van cayendo y la ilusión se pudre por
completo.
El corazón se va endureciendo y el ser se va esclareciendo.
El alma se vuelve hielo y la vida va decayendo.
Brota una lagrima del fantasma que una vez fue niña y recorre el
espíritu de una agriada y melancólica mujer, la que alguna
vez rió en el ayer.
Es simplemente la ruleta que nos toca vivir.
"Te Extrañaré"
Entrañaré tus pintorescos atardeceres y tus luminosos
amaneceres.
Extrañaré el cantar de ruiseñores y el esplendor de
tus canciones.
Extrañaré tus azules adoquines donde pisó la niña
y nació la mujer.
Extrañaré la mar azul turquesa que siempre arropa mis
sentidos, la que escuchó mis lamentos y lamió mis lagrimas.
Extrañaré tus arenas mojadas y el resplandor de tu luz.
Extrañaré tus bosques, tus leyendas y tus aventuras.
Extrañaré el levantarme con el quiquiriquí de tus
gallos y mirarte
en las mañanas cuando por fin esté claro.
Patria mia, mi Borinquen, la que me vió nacer, la que me ayudó
a dar mis primeros pasos y sufrió conmigo la frustración de
mi primer amor.
Te extrañaré mi Puerto Rico.
Ni las millas ni los mares borrarán tu recuerdo y algun dia
volveré,
te juro que volveré.
"Eres"
Eres la sombra que me arropa de inquietudes.
Eres el deseo que no logro cumplir.
Eres el fuego que no consigo extinguir.
Eres la pasión que no alcanzo a saciar.
Eres la obscuridad que ciega mi camino.
Eres el sueño que no logro hacer realidad.
Eres un niño queriendo ser hombre.
Eres la intensidad de mi constante delirio.
Eres el manantial que una vez mojó mis labios con ternura.
Eres el frío de mi invierno incansable.
Eres el cauce del río en mis ojos.
Eres lo inalcanzable.
Eres... simplemente eres...
"Juventud"
Juventud.
Vida palpitante que arropa los espíritus.
Es fácil que se desvanezca entre los dedos y las risas.
Se cree sabia, se cree eterna... se cree infinita.
Puede cesar en tan sólo un momento.
Puede extingirse la llama incesante.
Puede apagarse la luz de la vida al igual que puede substituirse
por la luz cegante al final del túnel, del vacío, de la
muerte.
Juventud,
llama chispeante de día, muerte repentina de noche.
Un abrir y cerrar de los ojos.
Simplemente un parpadeo.
"Sólo Niebla"
Tanta neblina atormenta mis sentidos.
Tantas incoherencias perturban mi sentir.
Mi pensar oscurece al recorrer mi pasado y mi pasión se agiliza
esperando lo no ocurrido.
Es un opio que extermina lo que siento en lo profundo y un vacío me
alimenta que no puedo concretar.
Palpo todas mis dolencias y encuentro una vez más los disturbios de
mi
alma y el temor a despertar.
Anhelo sentir tu calor prendido simplemente en llamas y en la hoguera
de mi fuego tu nombre sólo me calma.
No te oigo ni te escucho sólo siento el latir, que produce mi corazón
al pensarte junto a mi.
"La noche oculta tras de ti"
Oculto crepúsculo de
la noche en donde sólo existe tu luz.
Una luna me alimenta al cargar con mi pesada cruz.
Son mis llantos, mis lamentos lo que me toca vivir.
Es tu vida, el firmamento al que quiero recurrir.
Tú mi espada, yo tu escudo el que no puede defender, a mi alegría
inexistente que no puedo retener.
Hazme tuya, arde en fuego, dame toda tu pasión, dame fuerza, sólo
quiero
un trocito de tu amor.
No me nieges el cariño que desea mi jazmín,
dame rosas, dame lirios y un poco más de ti.
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