Raul Mansilla Nació en Comodoro Rivadavia. Chubut, Patagonia Argentina. Ha publicado: "Mariaísmo" 1988 (Universidad Nacional Del Comahue. "De la Construcción de Mitos y otros sucesos", Publicado por el Fondo Nacional de las Artes. "Las Estaciones de la Sed" Ed. Ultimo Reino. 1992. Vive actualmente en la Provincia del Neuquén.
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EL HEROE DEL LIQUIDO I Nadie lo llamó. Nadie le ordenó renacer, en nombre del liquido elemento, de las cenizas metálicas por la que los pájaros morían. Nadie le dijo "se Fénix, se el abuelo, el padre, sécate en el alba, humedece el desierto; te necesitan" No estaba escrito en los espejos. No estaba puesto en palabras y fue convirtiéndose en odio. Un alfabeto mudo en el infierno. II Una vez incorporado hacia el cielo, hizo contacto con el aire, la química del viento. Dentro del niño, como habitáculo feroz un hombre bebió hasta quedar liquidado. Era la noche y Comodoro Rivadavia se escurría bajo el pecho del héroe de líquido. III Una tarde, ocho litros, ocho, corrieron por la noche del joven que traía las botellas. Un correo del demonio, abriéndose paso por las casas vacías. Un héroe del líquido volando por la lengua de la sed. IV Lenguaje deseado del desierto, en el fondo, y a la espera, los reyes borrachos festejaban el óxido de Dios. V Adónde estaba el mundo en ese entonces? Quién escribió la historia del alcohol en la playa de un camión sin cielo? VI Qué código genético, de barras, tuvo el extraño infante argentino mientras corría el himno líquido en mil novecientos setenta y ocho? Quién rompió a llantos los vidrios de la antigua iglesia mientras Kempes convertía el gol. VII Liquidado, sin saber discriminar entre los tanques de Y.P.F. y las liebres que cruzaban el camino, miró por sobre los lentes húmedos de miedo, que buscaban una esquina sobre el viaje. VIII Llegó una noche a Metrópolis y explicó su vida en humedad. Vivió en lugares comunes y tuvo casilla de correo. Amó, odió y se tomó las copas de los árboles. Colocó su figura raída en un barco de Parque Lezama y con la madre de todas las botellas apagó los fuegos de la guerra. IX Baldío, desvastado, yermo, buscó su garganta en los tachos de basura. A nadie le quedaban años esa noche, todo estaba por morir, mientras Penélope tejía con la peor sangre de los viajes a la incendiada Capital. X Una mañana, comenzó a brillar una palabra, un nombre flotaba en el Caronte, y rompió la cáscara de vidrio. Esas letras, ese nombre, ocuparon sus ojos y el cielo de botellas se abrió. XI Una noche, borracho, sobre el ruido de los autos, no pudo recordar dónde terminaba el cuerpo. XII Un niño, un joven, un anciano, hurgan en un mar de botellas. Buscan un mensaje, pero sólo Dios sabe que vidrio guarda ese lenguaje de perlas tan seco como el sol. XIII "Hombres acabados en sus bordes, todos acabarán igual, depuestos por la sed, mientras intentan sacar su destino miserable de los vidrios." EL HEROE CAIDO Lo llamarán a la hora de los lobos, cuando esté impresentable. Fuera de foco, la bestia, negará tres veces el sentido de las puertas y se tragará las llaves líquidas, que girarán en falso en su cuerpo. Nunca lo abrirán. Vendrán con hachas las linternas ciclópeas, a destruir la hora que el señaló con sangre, se perderán, por el baldío de senderos bifurcados, se perderán en pistas falsas. Habrá especialistas frente a él, volcarán su contorno en palabras, pero el sólo sacará la lengua, mutilada y pastosa, sin nombre del Señor. Un arma líquida en el fuego de la noche acabará con el, una manta verde tapará su oscuro cuerpo, y no harán falta las esposas del cabo. Cuando sea iluminado el flash y las cámaras que filman, muchos habrán terminado de cenar, entre el ulular de las sirenas, y la noche que se abre, ----------------------PAR --------------------------en ------------------------------PAR. EL ORO DE LOS TONTOS Nada es oro en la mirada del héroe. La fe ha sido abandonada y no hay nada que inventar. Nada que curar, nada que nadar. Nada que negar, las ramas ya están, sobre el árbol del que cuelgan, líquidos, el padre del padre del padre de su padre. Nombres mudos e hijos naturales del alcohol. Ni cruces de madera en las pupilas dan razones valederas. Ni el arroz arrojado por Dios a los felices, ni las madres recordando su futuro en el espejo. Oro de los tontos. El silencio es negro y blanco, sólido y gaseoso, y se proyecta líquido en la pupila del héroe que mira la vieja foto en donde está tan claro el crimen y tan borroso el asesino. EL CARPINTERO LIQUIDO Cuando entendió la geometría del paisaje ya se habían borrado los paralelos y las sombras. Mudo, no tuvo palabras para definir la soledad. Perdido, en un mapa de viaje, Ni un punto de vista, siquiera, ni un mojón. Precariamente, hizo una casa de madera, de la que yo salí una noche, cuando entró el alcohol. Extraviado, y ya sin tonos, exaltó colores que dijo tener en la manga, y los griegos entraron a la miseria del hogar, en un caballo delgado, sin equilibrio, inverosímil. |
EL LADRON No se enmascara el héroe, ya se ha detenido en los objetos de los otros, y ha sido devuelto como espejo hacía la perversa situación de robo. Quién ha sido sustraído el objeto o el hombre? Destilado en la ruta, viaja sin poder hacia el presente. No hay bondad en los contornos, en el cielo, las paredes. la música: solo luces de vasos artificiales en el firmamento. Nadie puede amar a los enmascarados. Y no es Venecia la patagonia citada, y la belleza ausente, y el robo del siglo. Todo solitario es ladrón. Tanto el líquido como la vieja pared de ladrillo no pudieron retener el amor que goteo deseando ser una estalactita. Desollado en su incapacidad de mirar hacia el costado, el ladrón solo descansa en la borra asesina que indica el camino desde el fondo de todos los vasos. |
EL BARRIO LIQUIDO DEL HEROE Sepultado entre cientos de viviendas, yace lo que fue de niño. Oculto por signos de cemento que lo niegan, es devuelto por la luz. Se repite en las ventanas rotas, donde en cada trozo crece, todavía el padre, volviendo borracho y a las diez. Bajo las viviendas, tiembla la cabeza del joven, entre varias capas de alcohol, mientras la noche es un revolver de vidrio y la madre gime en los rincones del diablo. EL CUADRO DEL HEROE Cómo las muñecas rusas, el cuadro muestra heridas, por donde entran aldeas que pintan el mundo, su mundo. Entre superficie y fondo, entre botella y botella, uno tras otro el rostro, uno tras otro. Y la mujer repetida en el papel y el derrotero de la física, y el camino de todos los perdidos, y la imagen, con senderos al crimen. El cuadro en la pared, con heroínas rusas, que entran y salen de los inundados ojos del héroe, que no alcanza a ver el oro en la foto ni los cadáveres, esperando, ser enterrados, dignamente. HEROE TEMBLANDO EN EL BAR El hombre que tiembla en el bar, repasa sus días en el vidrio de la copa. Busca en su pérfido cristal al niño, que lavó el oro en las lágrimas de un tonto. Hurga en el barrio viejo los restos del muerto, que pesa cada día mas. Sábanas, ortigas y alcohol. Agujas de botellas, el hombre que tiembla en el bar anuncia su caída en el reloj, que nada sabe de héroes ni el lenguaje de las copas es un bote a las dos. Y no es dorado el paisaje ni bucólico el rostro del héroe, que lleva la copa vacía hacia la verdad intensa, que no dice nada pero justifica la presencia del hombre arrumbado en la butaca mas sola del mundo. LA SANGRE DEL HEROE Pieza móvil, en el suelo petrifica el aviso, de que es el extremo del líquido. Subvierte la baldosa blanca, no sabe escapar de su color. No extraña la vena abandonada, sabe su destino, supo ser vida, ahora sabe perderse, en los zapatos de todos los curiosos que miran al asesinado receptáculo de vidrio. LA CONSTRUCCION DE LA PERLA I Con la misma persistencia que sus antepasados una suma de gotas horadan al hombre en la mesa del bar. Y entre todos, hacen el héroe, la perla, la roja promesa nacional, envuelto en la madera, el vaso, el caos, el mozo y el cuadro de tres pesos. II Una marea de vasos y hasta el cuello, en la ruta preferida, dos veces, el hombre, mojado por su sed. III Una mesa soportando la historia del alcohol. una perla naciendo de la destrucción. IV En la calle, barcos que partieron, niños pidiendo un baño a su madre, portones donde se ha excedido el sol y en la vejez del líquido toda su familia, boca abajo en la humedad. V En el vaso, las últimas naves a punto de ser incendiadas por el tinto destino que horada a los felices. MUERTE LIQUIDA Saciada al fin la enorme sed y envuelto en el objeto de su destrucción parte hacia el suelo el héroe del líquido. Procesión de ataúdes de botella, cenizas de vidrio arrojadas al mar, hijos quebrados en el techo: fervoroso panorama de la destrucción. El único crimen perfecto ha sido cometido, y un hombre, parte, espeso, hacía el líquido final. |
| Raul Mansilla |
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