SEÑORES DEL SUR
Señores del sur he comprometido mis raíces con ustedes
mi palabra llegará como un río a recoger la tierra y su
origen Llámenme agricultor cuando el trigo se despierte
cuando cruja la semilla y el invierno se levante en una mano Llámenme
soldado cuando el agua y la piedra se reúnan entonces seré
el puñal que desgarre ceniza y envoltura No digan al Maule como
me llamo me reconocerá por la voz por los susurros que mis
labios llevarán hasta su lecho No digan nada en Constitución
o en Pelluhue o en Chanco o en Curanipe mi nombre fue encontrado en una ola
no es necesario que digan nada Señores del sur mi casa es mi
mejor emblema Pueden ver a través de las ventanas o a través
de mis ojos lo que les tengo preparado Abriré de una en una mis
heridas y escupiré poemas en vez de sangre y a todos les diré
mi nombre Porque no quiero ver a Pedro arrinconado en un museo o
a Manuel Francisco retenido en una boca Ellos sabían cantar
eran dos vientos de distinto oficio dos gotas que el Maule sacudió
con violencia Y yo ¿quién soy? algo tengo de todos
cara de pan o de hormiga muslos comprometidos con el sabor de la
tierra hombros de padre dientes de inquilino o de patrón
Soy una flor con espinas y pétalos de mármol un poema
preparado con la lluvia de cada día
VINCENT 1993
a Vicente Huidobro
El gran poeta de las vanidades se mira al espejo y dice no hay
otro mejor que yo no hay otro más hermoso y delicado más
burlón, paradojal e irresistible Y cuando voy por las calles me
persiguen y me piden autógrafos se aglutinan en torno mío o
se desmayan porque soy más inmortal que las agujas y en mi boca
suspiran las estrellas Así, cada montaña es un pelo en mi
oreja y cada nube una escalera de emergencia donde subo y bajo como un
mago persiguiendo su conejo sin darle jamás alcance No
obstante los helicópteros me adoran me adoran también las
escolares que diviso de reojo me adora el trapecista de un circo
desahuciado me adora la azafata de un vuelo imaginario me adoran los
enanos, los duendes, los fantasmas y todos gritan "Ahí va
Vicente, ahí va con su cara encerrada en un sombrero ahí
va, el que se orina en los astros el que respira copihues y cambia de
color hasta volverse inaguantable" Y yo me río como un buda
chocho cuando arrojan flores a mis pies y me lleno de números
telefónicos y de mujeres que darían sus propios pechos
por rozar mi frente de amante multitudinario o por mirar mis cabellos
salidos de un arcoiris de fruta
Tengo unos cuantos lunares en francés y un gato que me habla
en un idioma póstumo y un perro que me muerde y me lame las antenas
y un cilantro preguntando quién soy y yo le digo "No me busques
no hagas caso de la rosa deshojada tú tienes tu propia sabiduría
tu propio olor tu apellido en la cazuela del domingo y no necesitas
ser tan hermoso para que ellos te respeten cuando con sólo
probarte tienes ganado el cielo y un espacio en mi garganta"
Ahora me marcho en mi paracaídas me marcho en mi aeronave de
plumas anónimas me marcho a pellizcarle las nalgas a un piano a
dormir una siesta en un ataúd de huevo
QUE SALGA EL INDIO ENTRE LAS PIEDRAS
Que salga el Guayasamín que cada uno tenemos que salga el
indio entre las piedras, médula a médula el gran precipicio
que somos, la gran llaga ecuatoriana y lo que cae del ojo al cielo, y lo
que arruga el aire y lo que sale de nosotros mismos como una rosa deforme
y lo que araña más adentro que salga que salga el trueno, la
bocanada, el relámpago la hebra furiosa y tuerta que mira sangrar el
alma y aquí, en esta jaula ardiente que es América de luto
están pendiente los nombres de aquellas manos clavadas de aquellos
pies desahuciados, de aquellos huesos de humo de aquel sueño
arrojado al gran ataúd del miedo o simplemente del árbol con
sus ramas infinitamente secas Porque no estamos muertos, no estamos y
hay uno que ahora brinca por encima de los sables y hay uno que bebe fuego
y lleva alas de ceniza y hay uno que agrieta el río con su cráneo
universal y hay uno que dice yo, yo soy el indio entre las piedras y
todo el horror humano se me apaga en el cuerpo y tengo lágrimas y
penas y el corazón como una luna borracha y el esqueleto
dormido, y la mandíbula tiesa y a mi oído brama el perro de
las noches podridas y a mi boca rueda el beso de la angustia que mata
Y yo pinto, yo pinto con mi voz y con mis uñas repletas yo pinto con
mi oxígeno la cicatriz del viento raspo la puñalada maldita
de los siglos me sumerjo en el ácido mortal de las pupilas andinas
desnudo el recuerdo de la calavera sombría y en mí sobreviven
las tripas cortadas de cuajo y cada grito soy yo, cada mejilla nacida del
grito cada suspiro fatal y su patria de aguja cada mujer, cada hombre
cada animal volteado en la vértebra dramática todos y cada
uno de ellos y en todas partes la vida como un sol amargo y yo,
hinchado de colores cierro las alas y duermo sobre la tristeza
GUACOLDA
Hembra continental vestida para un viaje sin palabras la sombra del
espejo donde mueren las miradas se parece a ti tiene las mismas
grietas esparcidas en un mar amargo la misma historia adolorida en el balcón
donde la raza asoma
Oye a los jinetes adherirse al gran imán de los recuerdos
siente a la manada desgarrar las armaduras de los dioses huele al primogénito
del viento galopar de noche mientras sangran a lo lejos las encías
y la muerte entra en la herida de la muerte deshuesando el bien y el mal
Sube en el latido del cultrún hasta donde el cóndor
sacude su cabellera intratable su túnica de plumas ancestrales
su vuelo matrimonial de alas sonámbulas
Y baila baila junto a los hijos que no vendrán a consolarte
baila entre los guerreros que degollará el olvido baila con tu
pueblo el rito de la flecha sudorosa el rito de la flecha sin piedad
el rito de la flecha sin sonrisa el rito de la flecha humedecida por
el llanto de las calaveras por el llanto de los coihues y de los sueños
castrados
Y aún así cuando la sangre mueva los pies para
hablar con los espíritus y tú la veas venir hacia tu propia
sangre hacia tu propio pie hacia tu propio origen cuando el musgo
tape las sobras de la gran ira de Arauco y los pájaros queden
con la servilleta puesta malhumorados por no haber llegado antes
cuando los ríos se ahoguen de ardor y el queltehue amontone los
gestos del último de los caídos lucha lucha para
que el pan se desmigue en tu mesa lucha para que el maíz recupere su
orgullo lucha para que la flecha sonría de nuevo para que el
ciervo te enseñe a beber para que el miedo no roa tu alma
Lucha hasta que el luto anestesie tu edad porque estás
destinada a hacerte llaga y en ti mamarán las estrellas
EL ÚLTIMO GUERRERO
Lautaro - Lautaro dice su galopar y sus perros lo siguen como el viento
(Leonel Lienlaf)
1
Hijo del más sangriento día tu ardor ilumina la ruta
donde pasas tu cabellera de cruces se alarga y se pierde en sí
misma y en ella cuelga la noche con dientes y cometas en ella cuelgan
las gotas de un amanecer distante incierto y desbocado como un caballo
ciego trotando sin edad y sin memoria secretamente adherido al
resplandor de un beso Secretamente hacinado entre sombras y estrellas
llegas de donde nadie ha venido jamás jinete de la luz sin
estandarte recopilado en antologías futuras en episodios por
siglos malheridos traes la evocadora acústica de los mares el
eco de un relámpago que roe la tiniebla traes un millón de
abejas atadas al cuello imitando los gestos de un espejo sonámbulo
traes en tu corazón un bosque azul una semilla para ser repartida
una trinchera donde aguardan los olvidados de siempre Y pareciera que tu
voz es brisa, lluvia, tempestad lamento de volcán recién
nacido campana de una aurora preñada más primitiva y más
pura que el deseo y su ceniza más aferrada a la tierra que a su
propia vida
2
Vocero de los sueños los pejerreyes no saben de ti pero
han navegado las aguas que riegan tu origen han visto latir las aguas
y en ellas quieren morir sin más adiós que un mediodía
de escamas sin más despedida que tu sangre río abajo
destiñéndolo todo Porque a pesar de los ladridos del hambre
a pesar de las caricias del miedo a pesar del trino manoseado del
recuerdo te sacudes las hormigas espolvoreándolas más
allá de la penumbra te levantas como un viento acorralado
echando fuego y telarañas de luto cicatrices de una guadaña
ensañada con los verdugos del alma con aquellos que reparten el
dolor y la miseria a bocanadas contra esos te levantas sin espada
y sin coraza armado solamente de palomas y murciélagos inéditos
de grillos que interpretan a capella la eternidad de tu alegría
HAN VUELTO LOS TAMBORES
a Nelson Mandela
Hay que ayudar a Tarzán a reconstruir la selva Los
animales también aportarán lo suyo y un día no muy
lejano veremos al mono feliz colgado del árbol más
hermoso como en las tardes inolvidables del cine y las revistas
animadas Qué tiempos aquellos Los elefantes estaban seguros
que vivirían cien años y el cocodrilo soñaba con ser
el malo de la película Pero el hombre llegó con una
industria bajo el brazo llegó derribando montañas llegó
a silenciar las cascadas a derramar esquirlas y muerte al paraíso
sagrado de las moscas avanzó con su tenaza cortando hiriendo,
acorralando se abrió paso entre el follaje dejando la suave
marca del acero y la sonrisa de la pólvora hizo camino de las
flores se aprovechó de la semilla de la piedra, de la rama
rapó la mejilla del indio e instaló su reino aguas arriba
donde la luna de vez en cuando bajaba a beber y a conversar con las
cenizas Todo se convirtió en ciudad o campo ajeno todo se
lo llevó el cemento Y aparecieron razas nuevas y nuevas
enfermedades nuevas historias salidas de países poderosos
con mucho oro y páginas de odio con muchos rifles y cadenas
recién pintadas Tarzán entonces trató de hablar y
fue acusado de herejía y declarado enemigo de Su Majestad y de
los piojos de la corona A Jane le sucedió algo parecido y debió
correr a casa de su madre y esconderse bajo la cama para no ser
encontrada Del grueso de los animales nunca más se supo
Cuentan las malas lenguas como el león luchó en vano
durante siglos y los pocos ejemplares sobrevivientes tuvieron que huir
muy lejos y así evitar el exterminio El resto no corrió
la misma suerte cayeron en la trampa del marfil y del colmillo
traicionero
Por otro lado el negro cambió de color y fue más claro
hasta hacerse irreconocible Otros se mantuvieron intactos pero el
destino los durmió en un sueño amargo los sedujo en una feria
de alacranes y acabó por retorcerse en cada uno de sus labios
Al tigre se le cayeron las muelas el agua pensó en envejecer la
víbora nadó en su propio veneno el ciervo y la polilla sólo
deseaban la muerte Pero una noche un grito sacudió la selva se
propagó hasta confundir la tierra hasta pelar las tripas del más
crudo de los chacales Era Tarzán quien regresaba Tarzán
desde la liana de los años Tarzán entre las canas de una
jaula venía para quedarse venía cuchillo en mano a
liberar las ataduras a castigar los torsos blancos Y ellos tuvieron
que retroceder tuvieron que tragarse sus propias pisadas tuvieron que
guardar sus trofeos sus pieles, sus fotografías mientras el
cielo contemplaba emocionado y una canción se derramaba en la niebla
"Sonríe niña y oye los tambores porque el sonido de mi
llama ensangrentada está más verde y más vivo que
nunca sonríe niña, sonríe porque he sembrado en
el huerto de mi alma tu voz morena que florecerá por siempre"
KU KLUX KLAN
Perdóname, Señor he nacido esclavo tendrás
que protegerme mientras viva Algunos no me dejarán tranquilo
impedirán que tenga casa, comida, patria me quemarán los
zapatos y la lengua me arrancarán las camisas y los ojos me teñirán
el pelo y las arrugas querrán matar mi color con agua hirviendo
querrán morder mi corazón con sus colmillos querrán
borrar mi nombre y el de mis hermanos Y tú tendrás que
ayudarme, Señor cuando me cierren las puertas al revelar mi origen
cuando me caigan a pedradas a la salida del trabajo cuando me escupan
la cara y me levanten de noche para golpearme hasta dejarme sin pulso
y me digan "Negro, no te queremos vuelve a la selva a cazar lagartijas
vuelve a la orilla a vender tus canoas vuelve a la escarcha a revolcarte
con los tuyos no te queremos somos nosotros los elegidos en esta
historia no te queremos somos hermosos y valientes y justos para
nosotros el oro para ti las cadenas para nosotros el trigo para
ti la maleza para nosotros las palabras para ti los sonidos, los
gestos y las lágrimas no te queremos, regresa" Pero yo no
me iré, Señor y mostraré mis llagas y estaré
orgulloso de mis llagas y cantaré y bailaré y moriré
por los míos y por ellos seré pasto, piedra, camino, océano
por ellos seré árbol encadenado a la tierra por ellos me
levantaré del barro hasta ser bandera me abrazaré a la
sangre de mis antepasados ellos me seguirán con sus tambores
ellos me prestarán sus cuchillos y sus flechas ellos rezarán
por mí y por los que vienen detrás de mí y cuando
mi alma desfallezca y mis manos desfallezcan y mis huesos desfallezcan
ellos me levantarán de nuevo para seguir luchando y yo veré
la luz a pesar de las heridas y a pesar de los rencores florecerán
los sueños y mis pasos poco a poco visitarán los mercados
mis manos recorrerán el pelaje de las panaderías mis ojos
aprenderán a ver otros ojos mi voz se fundirá con otras voces
mis palabras serán escuchadas y yo escucharé otras palabras
y ya no habrá ira ni llanto ya no habrá miedo ni olvido
y nuestro pueblo será uno más entre los pueblos de la tierra
nuestra raza propagará su canto como una semilla y tú,
Señor, de memoria cantarás con nosotros
ME SOBRA UN MUERTO
a Pablo de Rokha
Me sobra un muerto, me sobra me sobra un muerto y no soy yo, quién
es y viene de la levadura y de los precipicios me sobra un muerto
un muerto martillándome la piel me sobra un muerto y no soy yo
porque estoy vivo y lo presiento lo respiro, y cae de la manga de otro
muerto y cae y cruza mi camisa, y da la vuelta y sigue y sigue en mi
esqueleto, un muerto un muerto en mi esqueleto, instalado de por vida
un muerto me sobra y no soy yo y llora y grita y ríe con su
carcajada demoniaca un muerto, un muerto sagrado un muerto en el
gemido del espanto un muerto derramado en mi garganta y en mi sed con
su ceniza de elefante en el vinagre, en el aliño de los años
un muerto rodeando los cristales en las babas, en el pus, en los gusanos
malolientes defecando un muerto sus palabras o en la suma de las
voluntades o en ninguna o en la roca de las rocas, trapicado el invencible
el muerto agujereado por los otros inmutable en el zarpazo, en la estocada
del olvido me sobra, me sobra un muerto y no soy yo porque patea y
raspa engulle con su dentadura cavernaria hasta rozar por fin la sal
del universo
LA DANZA DEL TORO
a Carlos Díaz Loyola
Difícilmente olvidarte porque la sangre no se olvida no se
olvida el volcán o el cuchillo de tu boca o la barba desgarrada en
el muro de los siglos o el eructo de la tierra con su llanto de trinchera
y su color de mosca y su veneno anónimo Difícilmente la orina
del mar con sus alas marchitas y el grito funerario del cielo y el ojo del
relámpago y la muerte de los muertos y la vida de los muertos y
el mantel del infinito a saltos sobre los pechos del destino que devora,
araña rompe las cavidades del pubis y su recuerdo ardiente de
cada memoria fría, de cada aullido en llamas terrible como la cópula
de las entrañas o el latido de un trueno enfermo terrible en su
plumaje de holocausto en su piel de cataclismo en su cintura trizada
por la sed y el hambre en los labios del otro, en los huesos del otro
en el gran animal que somos mientras la panza gime y se retuerce de
lombrices y las arrugas crecen y los bigotes crecen y crece también
la muerte como una muchedumbre la muerte diaria que nos acompaña,
oscura, macabra deforme en su legado de grietas, en su acento de oruga
en el perfil de las hogueras y de los hipos del universo Difícilmente
olvidarte en la cascada de los sueños en el gran litoral del miedo o
en la vendimia de mi alma en el vuelo rasante de las letras y de las
piedras humanas en la anatomía del fuego y en las momias recientes
Difícilmente olvidarte cuando caen los bostezos y la luna tiene un
raro parecido al aire que sofoca las arterias y aparecen los ciegos y
aparecen los ciegos y aparecen los ciegos cantando con tu voz de bestia
con tus uñas ancladas, con tu eco de tren deshabitado y con tu noche
de alambre y de esqueleto sonámbulo Porque difícilmente
podremos olvidarte, difícilmente aunque no traigas regalos, aunque
te canses del viento aunque se apaguen tus muelas, difícilmente en
el rugido de un viejo corazón o una camisa de fuerza, difícilmente
en el olor a pólvora de los sesos, en la saliva ausente y en el
verso degollado a la luz de los infiernos
NEMESIO VIENE A CABALLO
a Nemesio Antúnez
Nemesio viene a caballo, lo oyes viene pintando la noche con su
abrigo de colores viene rociando las nubes con el agua de sus huesos
Es él, lo oyes, galopa amarrado a un árbol y salta al
gran vacío con su corazón sin terminar
Viene de tantas maneras que a veces se pierde con el ruido de los pájaros
o enciende su esqueleto para que otros no lloren de frío
Este es el viejo jinete salido del Apocalipsis como una mano eterna
que aprieta o un suave beso malherido o gastado por el aroma del
recuerdo
Es él, es él, atravesando el arcoiris dando esperanza a
la piedra o enamorando a la más fea porque también es hermosa
en los sueños ajenos
Este es Nemesio, Nemesio de Chile pequeño padre del amor sonámbulo
poeta del color humano y admirador de todas las cosas incluso de la muerte
donde ahora habita y permanece mientras espera que alguien le sonría
ANTOLOGÍA PÓSTUMA
Hugo González ha muerto Su alma quedó entre los rieles
tendida para siempre Su sangre mordió los durmientes en esa
tarde de aullidos en esa tarde donde tus sueños se encaramaron
al gran tren de la agonía ese que te miró a los ojos sin
avisarte y luego se te entró por las carnes y por los huesos y
las arterias y se colgó de tus recuerdos para llevarte lejos
como único pasajero de ese viaje sin regreso de ese viaje sin
abrazos sin maletas, sin pausas a solas contigo mismo y con los
hijos que no tuviste y que sin embargo te esperan tal vez en algún
planeta que sólo tú conoces Hugo González
que a nadie le negaste el pan el vino, la sonrisa la gratitud de tus
palabras tu abrazo fermentado y ahora nos dejas solos lamiendo
nuestras heridas jugando con las migas de tu último banquete
Qué haremos sin tu corazón Qué haremos sin tus
gorriones y tus abejas Tú que empollaste la alegría
para que otros la disfrutaran Quién se robó tu alegría
Quién se robó tu alegría y la repartió por el
mundo No hay nada más que decir Hugo González me
despido de ti como te hubiese gustado con un gol de media cancha
con un rebaño de niños con un racimo de besos Porque no
hay luto para aquellos que encienden los amaneceres para aquellos que
se visten con la luz de las estrellas Porque Hugo González
no irá al cielo para estar con Dios es Dios que vendrá
donde Hugo González para dormir junto a él bajo la
tierra
ÉSTA ES MI SANGRE
a Ramón Meléndez
Mi abuelo era carpintero un gran maestro de los clavos y la
madera Él se entendía con las casas con las vigas, con
las ventanas con las puertas se entendía con las bisagras
y con la gente que le contrataba Un viejo lleno de historias un
erudito en el arte del serrucho en la estrategia del martillo un sabio
al fin desparramado en la pobreza de los años Mi padre conoció
de sus batallas de sus bostezos alimentó a este soldado sin
camisa lo levantó en la derrota anduvo de la mano en el dolor
en la insistente necesidad Puede llorar maestro Meléndez puede
llorar en este hombro que le pertenece puede llenar de lágrimas
mi alma Aquí estamos de nuevo en una lucha distinta aquí
estamos entre ladrillos y cemento formón en mano, tristeza en mano
y este poema que nació a martillazos
PELÉ
Edson Arantes do Nascimento jugaba fútbol con la pobreza
De niño su sangre negra pateaba el aire y en una cancha de
arroz se desvistieron sus estrellas Nadie le dijo a donde ir pero
sus sueños tenían piernas y alas y un corazón
redondo como el mundo de su infancia un corazón de cuero azul
en el que habitaría ahora sin hambre y sin miedo porque sólo
él guardaba las llaves en sus zapatos de luna
LA PLAYA DE LOS POBRES
1
Los pobres veranean en un mar que sólo ellos conocen Allí
instalan sus carpas hechas de mimbre y celofán y luego bajan a
la orilla para ver la llegada de los botes curtidos de adioses En
la playa la miseria se broncea boca abajo el hambre toma sol en una
roca los niños hacen mediaguas en la arena y las muchachas se
pasean con sus bikinis pasados de moda Ellas tienden sus toallas de
papel y se recuestan a mirar el reventar de las olas que les recuerda
la forma de un pan o una cebolla Mar adentro nadan sus sueños
Y ellas ven al vendedor de helados acariciando sus pechos o a ellas
mismas en un viaje hacia la espuma del que regresan con vestidos nuevos
y una sonrisa en el alma
2
Los pobres veranean en un mar que sólo ellos conocen Y
cuando cae la tarde y el horizonte se desviste frente a ellos y las
gaviotas se desclavan del aire para volver a casa y el crepúsculo
es una olla común llena de peces y colores ellos encienden sus
fogatas en la arena y comienzan a cantar y a reír y a respirar
la breve historia de sus nombres y beben vino y cerveza y se
emborrachan abrazados a sus mejores recuerdos Mar adentro nadan sus
sueños Y ellos ven a sus hijos camino de la escuela cargando
libros y zapatos y juguetes o a ellos mismos regresando del trabajo
con los bolsillos hinchados y con un beso pintado en el alma Y
mientras ellos sueñan el hambre apaga sus fogatas y se echa a
correr desnuda por la playa con los huesos llenos de lágrimas
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