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Movible, adaptándose al medio, el mensajero llegó y depositó en el cuarto que estaba a oscuras un caudal de luz, blanquecina luz que fue impregnando todos los rincones hasta descubrir en el fondo los cuerpos fríos y aletargados de los amantes. Ocurrió sin más, sin que nada diese previo aviso. Despacio fueron articulándose los miembros adormecidos hasta llegar a recomponer de nuevo el anatómico rompecabezas. Desplegaron las finas y delicadas alas negras dejando la huella mortal de su aventura recubierta de sudor ya convertido en humedad; aferrado en las sábanas. Ni tan siquiera les dio tiempo.... Un tiempo equiparado con toda clase de trampas, de herramientas, de cepos letales en la búsqueda de la clandestinidad para robarles el aliento. Para descomponer el orden químico en la materia gris y asaltarlos en mitad de un sueño. Y despojarlos de la epidermis, dejar desnuda la carne, sin otro aliado que la propia adherencia en la materia viva. Se fue intensificando con "cada nueva vez", la condición de esconderse, como una urgencia, que conduciría los encuentros al límite. Y en la lívida y negra aurora de la ciudad irían desvelando refugios inéditos donde amarse. Y sin quererlo, dejar un rastro anónimo esparcido en un reguero de fluidos orgánicos; y ya no regresar jamás al mismo punto. Hubo un tiempo articulado para todo eso. Hubo un momento registrado, pero ya queda tan alejado..... Hubo un momento ajustado tardíamente. Un espacio de tiempo cancelado; descompuesto en ilimitados estambres, por donde ahora, circula la memoria del recuerdo. Buscando el fuego, el calor donde dejarse fundir; esa nave nodriza que nos transportará hacia el sol sin importar que estemos preparados o no. Sin buscarlo, sobrevienen. Arriban como la inesperada nieve de entretiempo. Llegan y envuelven la permanencia de los días dando el giro adecuado. ----El tornado que hará posible dar el salto al vacío, situándonos en el otro polo de la brújula.--- .......Y desde ahí dirigir la genuina disposición imposible de ignorar por más tiempo........ Buscando el agua que rebosa en los salinos océanos; buscándola. A la búsqueda del líquido bautismal que llevó al hombre el propósito de volar. Buscando ese fluido transparente de donde originó la primera célula; líquido amniótico construyendo la vida. Mágica síntesis de la que están compuestas las quimeras. Mar reforestado de extrañas e increíbles criaturas. Buscando el soplo. Ese silbido que deambula invisible, indestructible al deseo del hombre. Céfiro habitante de los espacios celestes. Brisa que invade la vida y la alza en movimiento. Celeridad que genera el CAMBIO. Buscando en la esfera terrestre..... Telúrico edén conquistado por el vocablo. Círculo sideral asistido por los dioses. Punto de partida Pisando firme, los viajeros hospedados en esta nave nodriza que va perdiéndose en la noche de los tiempos. Amarillo vierte el cielo en los ojos del gato que atento lo observa. Desde mi casa desalojo pensamientos que anteriormente ordené construir. Despacio vuelvo sobre los pasos ya dados, la estrella del norte vigila todos los movimientos; no hay olvido. Fuegos artificiales incendiando el espacio de los sueños. Cielo líquido desnudando las paredes de mi encierro. Anómala climatología que desentierra el hacha de guerra. Viento mistral que nada deja en su sitio cuando sopla. Viajando al interior de un agujero negro para tomar el enlace que nos vinculará hacia un desconocido universo, y dejar atrás, aplacadas, las barreras terrestres que frenan la velocidad de las cosas. Amarillo saturándolo todo antes de la tormenta. Tu sonrisa de Ícaro domiciliándose dentro de mi. Fuego áureo inflamando el temporal todavía improbable como un delicioso demonio de ojos rojos. Ámame dos veces........ no importa oir el sonido a la velocidad producida en la fricción de los cuerpos. Ámame infatigablemente, aún si ahí fuera hay una guerra o dos librándose...... Correremos las cortinas, cerraremos todos los accesos para que el enemigo quede al descubierto, mortecino. No obstruyas la entrada al hormiguero; déjales almacenar su ración de alimento para poder soportar el largo invierno. Pero antes, deja todo eso y desnúdame....... ¿No te das cuenta de que en el cielo no falta ningún planeta hoy?. No te andes preocupando por la disposición de las cosas, en definitiva todo se escapa de las manos .......¿A quien le importa la frecuencia en que resuenan nuestras almas?...... Andando por el camino peligroso que no deja ver el final en el horizonte, quizá encontremos un atajo donde esté esperándonos el hombre de las estrellas. Pero mucho antes habremos sentido la llamada irrevocable en la helada tenebrosidad del desierto, mostrándonos la bifurcación que debemos tomar. Aventurados en la autopista nos creemos inacabables pero no alcanzamos a tocar ni tan siquiera nuestras sombras. Cae el agua. Deja su rastro en el cristal. Difumina la trasparencia de esta tarde. Tarde de domingo sin gente en las calles; sin sol que alumbre las últimas horas de sosiego. Nubes grises arropando la sospecha; secretos íntimos que nunca se van a contar. Y todo queda registrado en la bóveda celeste, plomiza armadura que confiere la posibilidad de escapar. Día gris atestado de pensamientos silenciados, olvidados en esta elipse que prolonga la llegada a la entrada particular para la que hemos sido diseñados. No se que hacer para conseguir borrar el botón activo de la espera. ¿Acaso tendré que introducir la clave que desprograme la química alterada de mis células; o será cuestión de no oponer resistencia a ninguna idea que viaje por mi mente?. ......El cielo no entiende de censuras..... Pulso apresuradamente las teclas del ordenador, el corazón se acelera ante la posibilidad de encontrarnos en esa sincrónica realidad. Exploro los lugares por donde puedes haber pasado. Creo un eslabón para saltar de mi identidad a la tuya y olvido la materia, eventual indumentaria de nuestra inteligencia. Y llego hasta ti recorriendo el sistema orbital en tan sólo unos minutos. Y descubro que no hay nada que justificar en esta abertura improvisada por los dos. CUARTO MENGUANTE RECÍEN ESTRENADO. El peso de los días aritméticos va dejando la constancia d que estoy viva. Puedo admirar un día cualquiera transcurriendo; su frágil e inquebrantable paso através de todos los estadios solares. Pero hay dentro de mi una fuerza centrífuga que me succiona, me voltea; no deja sentirme en paz. Recorro con ella a cuestas todo el trasiego de la jornada, lucho por despegármela; me escondo tras la esquina creyendo engañarla. Pero es ella la que dicta el ritmo a su antojo. Clava su mordedura tajante y el corazón se dispara, el miedo se instala en la antesala de la espera. Quiero desprenderme de este animal salvaje que confisca los minutos de mi vida sin siquiera dejarme una factura de reclamo. |
Marta Fdez
martahari@ono.com
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