A MI PADRE (un texto por Manuel Osorio Falcón)
Padre, hoy me inicio en la última y dura lucha, la Palabra; en este
trance no puedo menos que recordarte y encomendarme a Tí. También
Jesús, al morir, según Lucas invocó al Padre. Lucas, 23,
46: "Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos
encomiendo mi espíritu Y habiendo dicho esto, expiró". Hoy
pasan por mi mente otros genes audaces, que tú profíetizaste debían
cruzar el río del dolor, para saber de nuevas notas en la escala musical,
de colores insoñados en la gama, de átomos nuevos en el
macrocosmos. Pienso así en Carlos Marx y recuerdo su Manifiesto
Comunista, cuya esencia aparece expresada también en Hechos 4, 34: Así
que no habia entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían
heredades o casas, las vendían y traían el precio de lo vendido;
35: Y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía
a cada uno según su necesidad". Pienso en nuestro Simón Bolívar;
según decías, explicado en cuanto al guerrero, pero incomprendido
como alma de hombre capaz de elevarse y confundirse con Dios. Pienso en el Che y
su hermosa conclusión: Todos los días hay que luchar porque ese
amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos. Pienso en
Orlando Araujo quien fue un claro ejemplo del desprecio a la muerte cuando se
ama la vida. Pienso, por último, en Ludovico Silva, quien expresó
que la decisión está tomada hace millones de años y precisó:
debemos enfrentar la vida con espíritu suicida, pues reestablecer el
orden implica riesgos que no vamos a evadir. Poeta, Manuel Osorio Calatrava,
llamo tu nombre y te recuerdo con voz de iniciación: El poeta es la voz cósmica
del ancestro que protesta, indignado, de la humana miseria; se aisla de la turba
y prefiere ser réprobo a ser bestia sumisa. Por eso piensa y sueña.
Te fecuerdo como un hombre vertical, hablando de la generación que está
más allá del río de sangre; más allá del
dolor, la generación que arrastra con sus ondas treinta siglos de
angustias. De este lado quedarán los vencidos, legionarios del miedo,
militantes enfermos de la tristeza estéril; niños que no supieron
hablar el verbo pánida. Y más allá del rio de secular
miseria, de frente ante un mundo coronado de auroras; la nueva raza trazará
caminos. El linaje de audaces, tendrán el Verbo Nuevo, serán
conquistadores de la Forma Perenne, sus lenguas habrán roto milenarios
silencios: porque esa nueva casta de hombres con fe de dioses, habrá
vencido al miedo. Y tendrán la Palabra, el Camino y el Símbolo que
eternizan el Triunfo.
MANUEL OSORIO FALCON
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AMOR Y NAVIDAD
Mientras
sigo tu estrella, mi alma vierte mirra de llanto porque va a adorarte.
Otra vez Navidad para besarte y luego un año más para
quererte. Mi belén eres tú, y he de buscarte sobre mi
dromedario de la muerte, mago de amor, ansioso de ofrecerte por
holocausto mi dolor de amarte.
¡Oh, mi lejana estrella que no alcanza la caravana gris de mi
tristeza! ¡Oh, nazareno sol de mi esperanza! Voy con mis besos, líricos
pastores, llevando hasta el portal de tu belleza el cordero pascual de
mis amores.
EL BESO
Yo buscaba su alma en los temblores de su voz cuando hablábamos,
y había una vaga y azul melancolía en la plata lunar de
los alcores.
Buscábala en sus candidos rubores cuando su mano estaba entre
la mía, y en la estrella lejana que encendía sus ojos en
celestes resplandores.
Yo buscaba su alma, hasta que un día ardió la esquiva
flor de sus pudores en el oculto fuego en que yo ardía;
entonces, en un tálamo de flores descubrí que su alma
se escondía en sus labios, divinos pecadores.
¿POR QUÉ MORIR?
Aunque sea para soñar,
vale la pena este vivir. Y si vivimos para amar, ¿por qué
morir?
Aunque tengamos que llorar y aunque tengamos que sufrir, si
llega el día de cantar, ¿por qué morir?
Si ella jamás ha de llegar. Si ella jamás ha de
existir. Mientras la puedo desear, ¿por qué morir?
Si hay unos labios que besar y una palabra que decir y otra
palabra que escuchar, ¿por qué morir?
Si siempre es hora de esperar, y siempre es hora de partir, y
hay un camino por andar, ¿por qué morir?
TODA DESEADA
Hermosa toda eres: desde el arco de cielo de
la frente hasta las diez rosadas medias lunas; pan tostado en el homo
de mis besos; toda olorosa a trópico encendido; linda desde los
pies hasta los cabellos; querida toda, toda deseada, nieve y fuego a
la vez: morena y blanca.
Milagro de dulzura de tus dientes cuando los beso: para el beso mío
Dios te los hizo de marfil celeste; y para hacer dos nudos -símbolos
del amor fuerte y eterno-, Dios, amasando sándalo y crepúsculo,
te puso en cada mano cinco dedos. Hermosa toda, toda deseada, Cloris,
la de mis lágrimas y besos.
Líbrate, amada, del rencor de Venus y del odio de Diana;
la primera te envidia por tus senos y por la luz de amor de tu mirada;
la segunda aborrece tus pies, porque florecen en mi alma, y el arco de
tus muslos y tus piernas cuando, tenso de amor, se tiende y canta. ¿Quién
como tú en la tierra y en el cielo, querida toda, y toda deseada?
TUS PIES
Claveles de mi sangre regaría para tu pie
desnudo, si pudiera lograr que perfumara y floreciera la sangre de mis
venas, diosa mía.
Alfombra de mis besos tendería para tus pies y con mi vida
entera -alma y carne, pagana primavera- tu sonrosada planta besaría.
Dedos de luna con perfume agreste; talón venusto en sangre de
jazmines; uñas de sol dormido en los cerezos.
Dame tu pie desnudo, pie celeste, y déjame calzarle los
chapines cálidos y sedosos de mis besos.
GENITRIX
¡Salve, Mujer, dos veces salve! La que ha de jugar a
las muñecas, y cantando, presiente los cantos de Bilitis. La que ha de
ser hermana, y santamente, mientras sueña ser novia va ensayando
piedades. La novia, ninfulina de esposa, colegiala en el arte sobre el cual dio
preceptos Ovidio. Y la esposa, crisálida de madre, en cuyo espíritu
pirateó Balzac, el Poeta-Marido: el que sabía de cuernos y
harakiris; el que había violado los secretos de los tocadores, de las
estrellas y de los W. C. ; el que sabía romper las ballenas tensas de los
corsés, las sedas de las medias usadas, y sabía de las cleptomanías
histéricas, de los nocturnos subterfugios; aquel gran químico del
sexo de Eva. ¡Salve, Mujer, quiero cantarte porque tu vientre es un crisol
cósmico! En ti se genera el Universo, y de tu vagina lacerada, y cárdena
Surge el caos celular que luego ha de ser mundo. Mundo de hombres,
de seres y de ideas y de cosas Feto que es igual a pensamiento; Hombre,
imagen de Dios.
¡Salve, Mujer; salve, Génesis! Yo quiero cantarte, oh Generadora,
con esta mi voz de tránsito del Hoy al Mañana. Quiero cantarte
mientras los hombres celebran vísperas de cadáveres, y un enorme
murmullo de fermentos, de babas larvarias, de agonías creadoras; y un
tremendo perfume de masacres, de iglesias cerradas, de mujeres poseídas,
de piel de mártires indignados, de sudor de poetas malditos, niños
decrépitos, viejas vírgenes, curas sublevados contra la
continencia, contra e¡ dogma y contra la esterilidad que se opone al
destino. Yo quiero cantarte, ¡oh, Generadora!
¡Dios te salve, vientre de Mujer! La Divinidad está en ti,
Bendita eres en el Cosmos. Bendita entre todas las cosas. El mundo está
lleno de gracia porque tú llenas llenas el mundo. Tú eres con el
Señor, y por eso Dios crea. ¡Dios te salve, Genitrix!
Por ti, por tu destino, tiene ambición de engendros el caracol
hermafrodita. Por los sacerdotes abstinentes tienen frigios acentos. Por tu amor
brillan siempre las cabrillas. Para tu deseo nunca llegan las pléyades.
Por ti destilan las Electras su perfume incestuoso de mirra. Por tu poder biognósico
el Poeta dice a su niña: Alma mía, lee la carta de Cípide;
pero come a la vez las manzanas de mis jardines de erotócrata. Pobre de
dinero pero rico en amor.
Cuando nazca en su día el Arte nuevo; cuando las generaciones
surgidas del caos de sangre y lágrimas, heces y átomos en anarquía
dejan oír su voz- esa voz de Mañana-: entonces sabremos comprender
la Mujer, amar la Mujer, guiar !a Mujer. Entonces renacerá el Amor que ha
de vencer al odio, a la anarquía, a la rebelión contra la Verdad;
y tendrán fin ¡as actitudes de trasero hacia el Génesis, y
tendrá fin la historia de negación del Sexo. Entonces amarán
los humanos con el amor del Cosmos. Y vendrá la justicia. Y advendrán
las auroras.
Y nacerán los hombres que pulsarán las liras Donde
genera el alma músicas pitagóricas. Mientras llegan tus bodas
con el mundo, ¡Dios te salve, Genitrix!
del libro La vendimia de Fausto
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