|
Soledad Soledad sabe una copla que tiene su mismo nombre: Soledad. Tres renglones nada más: tres arroyos de agua amarga, que van, cantando, a la mar. Copla tronchada, tu verso primero, ¿dónde estará? ¿Qué jardinero loco, con sus tijeras de plata le cortó al ciprés la punta, Soledad? ¿Qué ventolera de polvo se te llevó la veleta, Soledad? ¿O es que, por llegar más pronto te viniste sin sombrero, Soledad? Y total: ¿qué mas da? Tres versos: ¿para qué más? Si con tres sílabas basta para decir el vacío del alma que está sin alma: ¡Soledad! In memoriam La Navidad sin ti, pero contigo. Como el volver a ser cuando empieza a nacer verde de vida y de memoria, el trigo. Porque tú no estás lejos. No sé si es que te veo o que te escucho. Me iluminan, me templan tus reflejos. Voy hacia ti... No puedo tardar mucho. Pagando estrellas por salario te escondes en las barbas torrenciales de Dios. Recuerdo el ritmo lento de tu horario. Humilde en la infinita paciencia del rosario: y en la fe penetrante de tu voz. Y el belén de su Amor, como tú lo ponías. Tú, la niña mayor, la flor más pura de las flores mías. Como es la luz del río y el canto es de la fuente: este cariño ardiente es todo tuyo, a fuerza de tan mío. ORACIÓN DEL AÑO NUEVO Señor: para estos días de Año Nuevo te pido antes que la alegría, antes que el gozo claro y encendido, antes que la azucena y que las rosas, una curiosidad ancha y serena, un asombro pueril frente a las cosas... Quiero que ante el afán de mi mirada, enamorada y pura, todo tenga un misterio de alborada que me deslumbre a fuerza de blancura. Quiero ser el espejo con que el río convierte en gozo nuevo la ribera: quiero asombrarme del estío y enamorarme de la primavera. Señor y Padre mío: dame el frescor de esta pradera llana, riégame del rocío de tu mejor mañana. Hazme nuevo, Señor, y ante el cielo, y los campos, y la flor, haz que mi asombro desvelado diga: Señor: ésta es la rosa, ésta es la espiga... ¡y esto que llevo dentro es el amor! FERIA DE ABRIL EN JEREZ Y es que Andalucía es una señora de tanta hidalguía que apenas le importa "lo materiá". Ella es la inventora de esta fantasía de comprar y vender y mercar entre risas, fiestas, coplas y alegría juntando a la par negocio y poesía... La feria es un modo de disimular. Un modo elegante de comprar y vender. Se lo oí decir a un tratante: Hay que ser inglés pa hacer un negocio poniéndole a un socio un parte con veinte palabras medías, que cada palabra cuesta un dinerá. "Compro vagón muelle cinco tonelás. Stop. Urge envío..." ¡Qué cursilería! ......................En Andalucía con veinte palabras no hay ni pa empezá... ¡Que al trato hay que darle su poco de sá!... Lo de menos, quizás, es la venta. Lo de más, es la gracia, el aqué, y el hacer que no vuelvo y volvé, y el darle al negocio su sal y pimienta ......................como debe sé. Negocio y poesía: ¡Feria de Jerez! ¡Rumbo y elegancia de esta raza vieja que gasta diez duros en vino y almejas vendiendo una cosa que no vale tres! ......................Jerez. El cielo bonito ......................se viste de oro y añil. ......................Lo mismo iba Joselito ......................aquella tarde de abril ......................en la Maestranza, en Sevilla. ......................¿Te acuerdas? ¡Qué maravilla ......................de tarde de primavera ......................llena de luz y de olor! ......................De allí se fue a Talavera ......................¿te acuerdas? y no volvió... ......................Pero volvamos al caso. ......................Móntate a la grupa mía. ......................No hay en toda Andalucía ......................caballo de mejor paso ......................ni de andar más señoril. ......................Vamos a echarle un vistazo, ......................niña, a la feria de abril. ¡Qué filosofía la de aquellos mulos castaños! El lote, bajo la modorra pesada del día, parece hecho en barro. Por delante, al trote, pasa un señorito, cruza un ganadero, dos coches, un auto... Nada les asombra; cada uno busca su pizca de sombra bajo las orejas de su compañero. Y se empieza el trato. Pinta un garabato la vara de "El Coli". Se apoya en el anca. Saca su pañuelo verde y raya blanca, lo dobla, lo guarda sacando la punta, tose, escupe, pisa, se para y pregunta: ¿Cuánto das por ella, Currito Duran? De los setecientos no paso un real: es gacha y rendida sobre el menudillo. ¿Tienes mal la vista? La tengo cabal. ¿No es buena la jaca? Para un organillo. ¿Lo dice la envidia? La formalidá. ¿Estás ya pintón? Tengo hiperclorhidria. Pues ve a Lanjarón... Y rueda un lejano sonar de cencerros y un mugir de vacas y un ladrar de perros. Rebuzna un borrico, grita un mayoral, se ha escapado un mulo, corren tres gitanos. La yegua alazana se ha puesto de manos, y ha encallado un "Austin" en un barrizal. Zumba un rebullicio, largo y palabrero. Mira, tito Jaime. ¡Parece un inglés! Y en un alazano pasa, caballero, con chaqueta corta, don Pedro Domecq el Marqués. Y hay el viejo negro, cenceño y enjuto, que vende globitos: y el que a dos reales retrato al minuto, y el que ofrece flores y el que vende pitos, y el gitano viejo que olímpicamente, tratando sus burros, charla, llora y miente con el gesto grave de un emperador: ricitos de negra, mirada gatuna, la cara verdosa como la aceituna y los dientes blancos como el alcanfor. Y luego el paseo: la hirviente cascada de coches y gente que orlan las barracas. Gritos, altavoces, tambores, matracas: "Pasen, pasen, pasen. Vean la serpiente. No hay peligro alguno. La entrada, un real." "Pasen, pasen, pasen. Costumbres de Oriente, vistas y figuras. No hay nada que atente contra la moral." Y lan, lan-campanas; y tan, tan-tambores y tarararira trompa y cornetín, y un puesto de tortas, y un puesto de flores, y uno de alfileres falsos en serrín; y gente y más gente que viene y que va y una voz chillona que en los caballitos comenta inocente: ¡Qué gusto que da! ; y voces, y pitos: "Pase el señorito, pase el caballero. Museo de Joselito, con la muerte de Granero..." Y un bullicio jaranero que va y viene y corre y anda, y el vals de "Luisa Fernanda" tocado con un trombón y el quejido largo de un acordeón y una voz: "El ciego: tened compasión." Y otra: "Una limosna para el pobre manco..." Y los cencerritos que en el tiro al blanco mueven unas tristes vacas de cartón. Se luce el recluta junto a la niñera y la mamá obesa vestida de raso lleva dos de largo y una tobillera. ¡Y qué dialoguillos se cogen al paso! ¿Y aquella barraca, qué es? ¿Qué dice el letrero? Petit Cabaret. ¿Y el cartel qué pinta? Pues, una mujer en malla y camisa. ¡Qué desfachatez! Juana, Paca, Elisa: pasar más aprisa... ¡Esto no se ha visto jamás en Jerez! Y así va la feria: como en una noria, una, cien, mil veces pasa el cangilón. Y así se va el día. La noche ha cerrado. Llega el farolero, gruñón y cansado, que viene apagando la iluminación. Y queda un borracho, que, de lado a lado, va gritando: " ¡Viva la revolución!" Pasó el rebullicio, pasó la alegría... Así son las cosas de esta Andalucía: la forma brillante y el fondo vacío; para poco cante, muy largo el jipío. A menos negocio, mayor fantasía, así son las cosas de esta Andalucía: más sal que sustancia... ¡Feria de Jerez! ¡ Rumbo y elegancia de esta raza vieja que gasta diez duros en vino y almejas vendiendo una cosa que no vale tres! REVELACION ¡Cómo volaba el pensamiento mío!... Fue un dulce anochecer. Se adivinaba por su rumor, bajo la peña, el río, y la mano del viento preludiaba un aria triste en el pinar sombrío. Como una bruma de melancolía, no sé qué dulce calma bienhechora pasó rozando con el alma mía... Tú que en mí estás, mujer a toda hora, ¡nunca has estado en mí como aquel día! Quise gritar mi pena. Y ante la soledad de los caminos alfombrados de luna y la serena quietud de muerte de la noche, llena de olor de flores y rumor de pinos, " ¡La quiero! ", dije con fervor sincero. " ¡La quiero! ", repetí y el aire blando, con un rodar de voces, fue gritando desde la sierra hasta el pinar: " ¡La quiero!..." Callé y calló la noche. El alma mía volvió a encerrarse en la melancolía de este secreto amor hondo y austero, que nadie sabe y del que nada espero... ¡Sólo lo supo el agua que corría y una flor desvelada, que tenía una cita de amor con un lucero...! RESIGNACIÓN Por eso, Dios y Señor, porque por amor me hieres, porque con inmenso amor pruebas con mayor dolor a las almas que más quieres Porque sufrir es curar las llagas del corazón; porque sé que me has de dar consuelo y resignación a medida del pesar; por tu bondad y tu amor, porque lo mandas y quieres, porque es tuyo mi dolor..., ¡bendita sea, Señor, la mano con que me hieres! EL BARRIO MISTERIOSO Un misterio que se esconde, una canción que se va... Rumor de fuentes lejanas, fugas de sombra en la cal; enredo de calles hondas sin principio ni final... Todo el barrio es una niña, con un beso a flor de labio que no lo acaba de dar. SOLEÁ Ovillo de cal y sol; entre vueltas y revueltas, ¿dónde está tu corazón ? TARDE Nubes altas. Viento frío. La tarde dobla en el río su capote de paseo... ¡Flores tiene mi deseo para ti, cariño mío! LA CALETA ¡ Ay, que dolor! Aquel niño marinero, moreno de brisa y sol, aquel niño marinero y a ratos mariscador, aquel niño -¡ay, que dolor!-... me lo apuntó la otra tarde. señor alcalde mayor, un mal guardia en su libreta. ¡ Todo porque se bañó, la otra tarde -¡ay, que dolor! -... en aguas de la Caleta desnudito como un dios! ORACIÓN Yo sé que estás conmigo, porque todas las cosas se me han vuelto claridad: porque tengo la sed y el agua juntas en el jardín de mi sereno afán. Yo sé que estás conmigo, porque he visto En las cosas tu sombra, que es la paz; Y se me han aclarado las razones de los hechos humildes, y el andar por el camino blanco, se me ha hecho un ejercicio de felicidad. No he sido arrebatado sobre nubes ni he sentido tu voz, ni me he salido del prado verde donde suelo andar... ¡otra vez, como ayer, te he conocido por la manera de partir el pan! |
José María Pemán
| Lo más reciente en PoeSite | Página principal de PoeSite |