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Mujer contemporánea 1 Estás sola en el mundo: En tu mundo Sola Con un regalo y un silencio, Algo qué decir Y qué callar. Sola porque sí: En la vida, en la muerte. Sola en las palabras, en los sueños. Con tu otro yo, Con tu líbido Encarnado y hambriento. Sola Triste, vacía, Escrutando astros, Alimentando placeres furtivos Sola, mujer, Desgraciadamente sola... Y el teléfono no suena 2 Debajo de tu falda Voy a construir Un nido, Para que cuando crezcas No te sientas sola. 3 Ahora gritas Y te emborrachas. Aguardas un cuerpo que queme el placer; vives y mueres con un llanto ahogado detrás del perfume. 4 Reconozco tu cintura Y es de abril tu pecho La sana desnudez de tus rodillas. Evoco tu imagen: aquella rosa negra Que iluminaba las paredes, El templo rojo que atesoras, La calma ciega, Las horas Levantando preguntas y cuchillos... Reconozco tus gritos ..................... en cada orgasmo. 5 Dame tu voz Repetida por la lluvia. Golpea incesante Las ventanas Que mis ojos describen. Pulsa la soledad De esta hora fecunda Aguarda La tormenta De un corazón desatado. 6 Es ahora o nunca. Es El tiempo Frutal En que te espero, Tiempo terminal, Acechante y eterno, Que todo lo fulmina Con su eléctrica presencia: Va matando el verano De golpe a golpe de reloj Por eso Presiento morir Cuando el tic tac anuncia Un nuevo amanecer. 7 Enséñame a olvidar Tu sonrisa, Tu voz Y tus lunares, Tu pubis en reposo Después de la tormenta, Tu cara acariciada por la luna, Tu ardor Y el sin fin De infinitos temblores Enséñame el lenguaje Que descifra El abecedario de tu abismo 8 Aprendí a amarte en la inconsciencia de las cosas. Tu claridad Me cegó En el instante del sexo. Fui feliz, mujer, Desprendiéndome de todo. Aprendí a amarte Desnudo y sin cabeza Dejando en su lugar Un espejo con tu imagen 9 Aviva mis sentidos. Devuélveme mi ánfora Y el fruto de ese amor Que jamás termina. 10 Agotado de tanto amarte, de tanto esperarte, de buscarte insomne entre la gente de pulsar tu cuerpo entre mis piernas, de rajar tu imagen contra el cielo, de gritar frenético estoy agotado Estoy agotado de este amor, De esta pesadumbre Silenciosa y henchida De este perenne suicidio Estoy cansado. 11 Vago cada día Hacia mi propio fin, Allí te encuentro, Pesarosa Guardando bajo llave Tus recuerdos, tus orgasmos. Aquellas noches, Que no supimos Si eran tuyas o mías; Aquel temblor, Aquella paz Insurrecta y volátil; Toda la nostalgia Fraguada en ausencias Y mensajes furtivos. La penumbra del cuarto y La turbia desnudez De nuestras voces, Construyendo un abismo. 12 Eres mía. Lo sabe el viento De la alta noche. Lo sabe tu almohada Y tu blue jeans. El rincón infatigable De tu alma Donde habita mi imagen, Con cinco kilos menos. 13 Fui tu amante y tú me buscabas, en frenética alegría entre el pasmo y el alcohol. Te duchabas Pensando en mí, Masturbándote quizá Con mi recuerdo. Fui tu niño, tu obsesión, Tu locura. Te entregabas A la risa, Enmascarabas nuestra ausencia, Nuestra fiebre Que ardía en destellos, Más allá Del qué dirán Y del porqué. Me gritaste porquerías, Me insultabas Y luego te fumabas temblorosa mi último reproche. Maldecíamos al tiempo Y a la vida Porque era, como era. Fuimos amantes, Simple y sencillamente, Sin iglesias Ni suplicios. 14 No soy Lo que supones que soy. Y es vano Cualquier artificio Que busque descifrarme Sólo sé Que te amo (supongo que es amor toda esta poética malherida...) 15 Es necesario que te lo diga Es necesario Concentrarme en las palabras Que se parecen a ti. Por una vez en la vida, Es indispensable gritarlo, Ahogar las banalidades De este mundo, Conectar todos los teléfonos a mis entrañas, subirle el volumen a aquella canción, revolcarme entre tus piernas hasta morir de frío, quebrar todos los espejos, y olvidarme del reloj. 16 Devuélveme Lo que soy. (he aquí estos poemas...) 17 logré poseerte cuando aún no conocías las dulzuras de tu cuerpo, cuando aún tu pecho diurno sabía a madreselva y llevabas en los ojos una rosa celeste. 18 El día que regreses, afanosa y esquiva la claridad volverá a destellar contra la ventana. No sabré de números u oropeles, Se borrará todo indicio De oquedad o cansancio Volverá el afán, La avaricia El temblor de buscarte De sombra en sombra. 19 Eres como un moscardón de proa, Tu cuerpo es pequeño Pero ancho de abrazo y tempestad Desatas tu porfía Contra el mundo Obstinada en imponer Tu poderío, Auscultas el poniente Con cierta angustia, Y sigues el camino Trivial Que nos separa. 20 Es tiempo de exiliarnos. Es tiempo de romper Con este drama. 21 tal vez sea lo mejor y el tiempo nos dé tarde o temprano un poco de consuelo 22 Tocarte fue lo más natural, lo más humano. Fue noble y profundo, Tocarte. Recorrer cada espacio, Cada floración Cada pequeña herida, Cada cicatriz. Fue alimentar el fragor Y dejar de escribir Un poema. 23 He aquí mi vida: antes o después del vicio. Crece en angustia Se desvela inventando Febriles temblores, Confidencias Cuyas raíces y vocales Produces en tu cuerpo. No tengo más qué decir, He aquí mi vida, Tu prolongación Un tanto frágil. 24 Amo el himen De tu boca Hace mil años, Oh, mujer, Que por ti Se encienden y se apagan Las interrogaciones... 25 Una canción para ti En esta noche, Con aires de antaño, Con rimas de angustia. Para ti, última imagen Del amor no correspondido, Compañera de solaz Dulce y compacta, Para ti Que atesoras sutil Los acertijos, levantas La copa de la lujuria, Das de beber Y de comer A los hambrientos Y a los asesinos. Una canción para ti En esta noche, Un sol matutino Un mapa, un aura De fabulosa alegría Una taza de té O una cerveza Para que aprendas A soñar. 26 El día que Me muera, Llegará el olvido, En alas de angustia Vagaré por tu casa, Te tendré cercana Al otro lado del teléfono, Palpitaré En cada sombra, en el aire, Cruzaré las paredes Cenaré junto a ti, Me bañaré contigo. Descubriré Realmente Quién eres tú, Aunque sea demasiado tarde. 27 Sigilos Y voces, Delatan tu llegada, Anuncian Tu partida. Este querer destrozarlo todo, Este temblor Que recorre Tu ámbito Y Las regiones del sueño. Este querer aislarse, Encontrarse en ti, Desafiar la duda Y el presagio De gozar y sufrir Amándote. 28 Como un río en ausencia de astros. Caminas sigilosa, Apartas La cólera y el fragor Que en la tarde Habita Aquello que pesa En el instante En que se despiden nuestras voces. Tu lateral silencio Mi arduo aislamiento Se alejan y se buscan Mientras estás con él, O con ellos O contigo misma O cuando tienes ganas A las tres de la mañana O cuando vas en microbús, O cuando regresas Cansada Y te duchas, Sin mí. 29 Te amo, Sin nada más que mi cuerpo Abarrotado de ausencia, Sin nada más que mi voz Apagada por la lluvia, Sin nada más que mi sueño, Sin ti... 30 Hoy Cada parte de mí Lleva algo de ti. Cada vida en tu vida, Un ayer... Tu cercanía: Asombro y rumor. El pasado: El único aposento Donde puedo poseerte... |
Raúl Márquez
radamarca@hotmail.com
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