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Antología
AMOR FUGAZ
(GUSTAVO AREVALO PACHECO)


Fue su amor tan fugaz... Sólo un momento,
sin mimos, sin pasión, sin falsedad...,
un latido arrancado del tormento
y perdido en oscura inmensidad.

Fue su amor tan fugaz... Sólo un momento;
nunca tuve su mano aprisionada;
fue como pluma que se lleva el viento
a través del espacio y de la nada.

Fue su amor tan fugaz... Sólo un momento;
nunca pude su dicha contemplar...;
un susurro sin luz y sin aliento
cual despedida me dejó al marchar.

Fue su amor tan fugaz... Sólo un momento;
como ave aventurada hacia el azar,
como el viajero que llegó sediento
y posó su mirada sobre el mar.

Fue su amor tan fugaz... Sólo un momento;
su dulzura el silencio evaporó,
"como gota esparcida al firmamento:
diáfana gasa del amor pasó".

Fue su amor tan fugaz... Sólo un momento;
su fragancia en la brisa se esfumó;
sólo en mi pecho reflejó un lamento...
del ensueño febril que naufragó.

Fue su amor tan fugaz... Sólo un momento,
porque el destino nos cruzó a los dos,
como transcurre el siglo de un momento
cuando lo empaña el vaho de un adiós.



JUSTO BRITO Y JUAN TABARE
(ANGEL C. BELLO)


Justo Brito y Juan Tabare,
hombres de vera y peinilla
como no pare otra madre,
por una vieja rencilla,
en el lugar que se vieran
la muerte juraron darse.

Dicen que el primer encuentro
lo tuvieron en un baile,
cuando iba Justo Brito
con Paulina Colmenares,
bailando un zumba que zumba
de esos que entibian la carne.

"¡Dame una paloma, Justo!...,
dame una paloma, vale",
gritóle desde un escaño
el temible Juan Tabare.

Pero Brito, en los espasmos
que da la fiebre del baile,
contestóle con la espalda,
sorda expresión del desaire.

"Ten en cuenta. Justo Brito,
te lo juro por mi madre,
que el desprecio que me has hecho
nunca me lo hizo nadie...;
¡yo te enseñaré, ca... rrizo...,
como se ofende a un Tabare! "
Pasaron muchos veranos
desde la noche del baile,
más el rencor de los hombres
es difícil que se acabe.
En un claro de sabana,
que dora el sol de la tarde,
se encontraron de repente
Justo Brito y Juan Tabare.

Al mirarse frente a frente,
les templó el rencor la sangre;
no se dijeron palabras,
y en el furor de la lucha
las peinillas azarientas
casi cortaban el aire.

Dura y larga fue la brega,
y al morir aquella tarde
ambos estaban de bruces
en un gran charco de sangre.
Mañana dirá el que llegue
al propio sitio del lance:
"Fué por una 'palomita'
de Paulina Colmenares
que así se dieron la muerte
Justo Brito y Juan Tabare."
¡Dos hombres de pelo en pecho
como no pare otra madre!



PERO MAS DULCE
(CARLOS BORGES)


Ante la imagen de Jesús rezaba
con místico fervor mi devoción,
cuando cerca de mí pasó una hermana,
casi rozando con mi corazón.

El demonio bíblico y maldito
me hizo, ¡Dios mío!, profanar mi rezo,
corrí tras ella, la alcancé, y la vida,
la vida toda se la di en un beso.

Cuando a mi puesto volví cual Judas,
con la cabeza baja avergonzado,
el buen Jesús me dijo con ternura:
«Dale otro beso..., que eso no es pecado».

Obedeciendo a Jesus prolijo
corri tras ella, la volví a alcanzar,
y al agarrarla me grito: "¡Bandido!"
Pero más dulce la volví a besar.



MI DESTINO ES TU DESTINO
(LILIA BORJAS)


Fué tan leve tu voz,
tan rápida tu mano
entre la mía,
que ya no puedo evocar
sonidos ni contactos.
Un silencio de altas
y diáfanas palabras
cerró el sonido
a mi garganta
y nada puedo decir
que no haya dicho
evocando mis azules días.
es alta de presagios
la honda hora.
Ha muerto sin vivir
de esperar sin espera
mi esperanza.
Se ha detenido el péndulo
del día:
sin circulo el reloj
de mi universo,
sin brújula el horizonte
que antes fué signo
llameante y permanente
en el rumbo que marcaba
mi destino en tu destino.



TARJETA DE NAVIDAD
(HELI COLOMBANI)


Cuando la sombra se defina en nieve,
cuando la risa pueda ser la risa
y la palabra
transpire manantiales cristalinos,
cuando vuele la luz dentro los párpados
sin ceniza de humo sumergido,
no serán necesarias las tarjetas,
ni el Diciembre
desvelará esperanzas de almohada,
ni la imagen cromática del frío
servirá de guirnalda entre los arboles,
ni el insimnio turpial irá rastreando
nueva consigna para nuestros brazos.

Por ahora
se hace necesario
buscar el rastro de todas las figuras
que trasciendan su fe de torpe aliento.

Y esperamos aquellas que no dicen
lo amargo de la hora,
las que cantan la paz que no es posible,
las que sudan su amor inencontrado,
las que muestran colores invisibles
y zurcen de promesas
el volcán que se agita y no renace.

Esta que escribo
tendré que fabricarla con mis manos,
hacerla con la púrpura escondida,
trasegarla
al mundo que circunda los espectros,
y decirla
muy bajo,
con el tenue silencio,
con visión de algún dedo sobre el labio.
Porque ya del dolor duele la herida,
quedará sólo el verbo
o el susurro de voz con que hablamos.
Callad, hermanos.
Llevad también el índice a la boca
y escuchad en mi abrazo
la pasión que entre ángulos obliga
a quitar telarañas,
a abrir surcos de luz que se iluminen,
a esperar
que en las costas nos llegue el contrabando
con la simple tarjeta de un poeta,
con esta voz: Libertad, que hay que decir
muy bajo,
calladamente,
con media luz y miedo entero,
no vaya a ser oido
ese vocablo.

Entre los hoy que vemos
y los mañana que siempre hemos luchado,
recibid la tarjeta
y escondedla
bajo el chaleco negro, abotonado.



ESTE VIVIR
(FLORA DELMIS)


Este vivir sin rumbo ni distancia,
este esperar callado y dolorido...,
esta ansiedad de amar sin ansia
y contemplar lo triste de tu olvido...
Este terrible dolor que me atormenta,
esta angustia de saber que no me quieres,
y las horas de mi vivir pasan muy lentas
empuñando el cuchillo que me hiere...,
¡Este tedio, esta ruina de vivir
sin esperar ya que tú regreses,
este miedo de tener que morir,
esperando en vano que me beses!

MI RUEGO
(FLORA DELMIS)


Señor, si yo tan sólo te pedí una cosa:
¡amar!, ¡amar! desde una rosa.
Amar, amar, tan sólo yo quería
y convertí el clamor en poesía...

Llegó el amor, Señor,
pero entonces de dolor
mi alma moría.
¡Dolor, dolor, Señor!
Y convertí el dolor en poesía...

Se fué el dolor, Señor...,
y me quedo una herida,
que sangra a veces
y a veces se me olvida...
Olvido, Señor...,
y convertí el olvido en poesía...

Pero el ansia, Señor,
de amar de nuevo
brótame a veces,
pidiendo que regrese
aquel amor
sin dolor,
sin herida,
sin olvido.

¡Un amor, Señor,
tan sólo yo quería,
y convertí mi ruego
en poesía...!



TÚ ME GUSTAS TOTAL, ENTERA Y TODA
(CESAR DIAZ MARTINEZ)


Tú me gustas total, entera y toda,
no por el fuego de tu pelo húmedo,
ni por tus senos de canela tibia,
ni el pecado del ritmo de tu cadera.

Tú me gustas total, entera y toda,
no por tu boca tan intacta al beso,
ni por las llamaradas de tu carne
que se te está calcinando entre las venas.

Tú me gustas total, entera y toda,
no porque eres mía y no me perteneces,
ni porque la envidia de los demás la siento
como si se tratase de propia envidia.

Tú me gustas total, entera y toda,
no porque me la pase junto a ti
bebiendome tu aliento, ni rumiando
los pedazos de amor que tú me tiras.

Tú me gustas total, entera y toda,
por ese olor a carne que tú tienes;
olor de carne de mujer que es tuyo,
porque nadie más huele así en la tierra.

Tú me gustas total entera y toda,
porque ese olor es tuyo y lo encontré para mí.



MOMENTO OPTIMISTA
(ANDRES MATA)


¡Pobre alma sin amor! Tu pena aguda
no tiene con mi pena semejanza.
Resplandece en la mía la esperanza,
la tuya se ennegrece con la duda.

Ves el ave y el nido en la desnuda
rama del árbol que a morir avanza?
No te sorprenden en estrecha alianza
la primavera y la estación sañuda?

¡Vive tu juventud! Despierta al ruido
del verbo y de la acción. Cede al encanto
de triunfar sobre el odio y el olvido.

Qué estímulo mayor a tu quebranto?
Sobre la debil rama el blando nido
y sobre el nido la piedad del canto.



ARCILLA
Orlando Materán Alfonzo (1942) fue miembro fundador de la Asociación de Escritores Jóvenes (AVEJ), secretario primero y luego presidente de la misma; miembro fundador del Grupo Escritores de Venezuela, en 1970, y director-fundador de las Ediciones Literarias de éste. Así mismo se desempeñó como director de la revista literaria "Ciclo ENE" y del semanario "Barlovento", órgano al servicio de la región Mirandina. Publicó cinco libros: "Poemario a mi madre", 1962: "sonetos para recordar". 1964, "Homenajes", 1967, "Los pasos del tiempo", 1968 y "Entre dos silencios". Pero donde ha desplegado mayor actividad es en su tarea de difundir la poesía venezolana, con generosidad y pasión, Hasta el punto de haaber consagrado a tal oficio el tiempo que debía a su propia escritura literaria, pruebas de esta afirmación, son sus trabajos "Muestra poética de Escritores Jóvenes", dos volúmenes publicados en los años de 1967 y 1973, y "poesía 75", selección de poetas venezolanos, con prólogo de Manuel Ruano.
(ORLANDO MATERAN ALFONZO)


Yo quiero irme allí
en cuerpo y alma,
donde no llegue el odio,
donde mire sin temor la tierra
cual una lejana estrella,
y mis ojos, cansados de tiempo,
de miserias,
de hipocresías,
de gentes que van y vienen,
tornen su mirada
con la limpidez del alba.

No quiero saber más
de las cosas de este mundo,
porque mi pobre arcilla
modelándola han ido
hasta dejarla casi deforme.

Hoy siento el rostro
terrible como el universo,
con las pupilas en color de desenfrenos,
y en los labios, palabras
que, si antes eran sabias,
ahora se visten de matices diversos.
En mí jamás habitó
aquella que de fuego estuviera hecha;
mas hoy me la han dado,
tú hombre,
tú mujer,
y esta miseria que nos rodea
y finalmente nos une.

Quiero irme allí,
como antes lo había dicho,
donde nada de esto exista.
Antes que mis pensamientos se prostituyan.
Porque entonces, sí,
si no me marcho,
seré tan igual a todos;
arcilla sin alma,
arcilla sin forma,
terriblemente monstruosa.

PRESENCIA
(ORLANDO MATERAN ALFONZO)


En cada rayo de luz,
en cada canto de ave,
en cada rosa que florece,
ahí estás tú.

En cada rincón del día,
en cada sueño mío,
en cada nuevo amanecer,
ahí estás tú.

Con el viento juguetón,
con el azahar de las flores,
como algo muy sagrado,
ahí estás tú.

En el pasar de los años,
en el milagro de la vida,
en cada sitio de mi ciudad,
ahí estás tú.

Así estás tú..., madre mía,
presente en todo:
en el tiempo, en la vida,
ahí estás tú.



NOCTURNO
(M. A. OSORIO J.)


Soledad, silencio y sombra
que mis pensamientos surcan
con temblor de fuegos fatuos...
El corazón de la noche
se pulsa en el monorritmo
de la canción de los grillos...

Cuando la luna se asoma,
por el silencio del campo
echo a andar como un autómata...

Tras de mí, la luna llena;
delante de mí, mi sombra,
y la única realidad
en el ámbito del mundo,
es ese gris de mi sombra
circundada por un nimbo
fosforescente de luna,
la música de los grillos,
una arboleda lejana,
y el gravitar de los astros
sobre mi cuerpo fantasma.





EL AIRE YA NO ES AIRE
(MIGUEL OTERO SILVA)


El aire ya no es aire, sino aliento;
el agua ya no es agua, sino espejo,
porque el agua es apenas tu reflejo
y ruta de tu voz es sólo el viento.

Ya mi verso no es verso, sino acento;
ya mi andar no es andar, sino cortejo,
porque vuelvo hacia ti cuando te dejo
y es sombra de tu luz mi pensamiento.

Ya la herida es floral deshojadura
y la muerte es fluencia de ternura
que a ti me liga con perpetuos lazos:
tornóse en rosa espléndida la herida
y ya no es muerte, sino dulce vida,
la muerte que me das entre tus brazos.



AMOR
(LUIS EDGARDO RAMIREZ)


Te vi,
te amé,
callé,
sufrí.

Lloré,
sentí,
morí,
recé.

Con fe,
dolor,
se fué.

Por fin,
amor,
carmín.


Desnudez
(Pálmenes Yarza - Yaracuy, 1916)

Raudo junco de aquella fe exaltada
hoy te mezo en mis aires de elegía;
hoy te prendo en la clámide sombría ,
de mi tarde más hoja y más expiada.

Mi luna de tu rayo enamorada
te esperó por las fuentes de mi día;
mas allá de mi arena y de mí umbría
en su intacto cristal mi agua salvada.

Y hoy no olvida sus velas en el viento
mi cáliz extrañado del momento.
Ya no inquieta lebrel la corza mía.

Si no piso la tierra de mi aliento,
si no empino la sangre en el lamento,
hoy te alumbro en mis aires de alegría.

(Fuente: El soneto en Venezuela (antología).
Pedro Pablo Paredes; Ccs. Monte Avila, 1985)

joldan
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