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Cualquier comentario sobre estas páginas, dirigirlo a José L. Dasilva jldasilva@arrakis.es
| Desacreditar al oponente es el último recurso que le queda al mediocre cuando no tiene argumentos válidos para sustentar sus ideas. ¿No sería más acertado callar y más ético reconocer? |
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| A quien pueda interesar |
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| Al final... CARTA ABIERTA |
| | Citas memorables? | enlaces | |
| . | Si escribes para decir lo que tu voz se calla, sin pretensiones de poeta, sin intención de hacer poesía; si, más que simples objetos inanimados, el papel es para ti un confidente y la tinta una voz para tu pensamiento; si sabiéndote poeta, no encuentras la manera de compartir tus versos... en cualquier caso, aquí hay un espacio reservado para ti. (J.L.Dasilva)«Si toda la poesía que se siente se escribiera, ¡qué caudal de literatura tuvieramos en el mundo!» (J.L.Suarez) |
los otros poetas... la otra poesía... (en estricto orden de llegada, lo más reciente, al final) | |
| Filiberto Rodriguez Motamayor » | Déjame llorar. Yo estoy triste como el Profeta de las Lamentaciones y mi voz suena como una fibra rota por un puñal de fuego. Mojo mi pluma en llanto y hago del corazón el rojo pergamino en que escribo mis dolores. | ||
| Mi dolor no tiene reglas: comienza justo en medio de mi pecho y se expande... se expande... | « Marinés Iglesias | ||
| Andrés Ignacio Level » | Es mi rito, es mi existencia, es libertad. Es pensar, ver, darse cuenta que no todo es porque es así. | ||
| (...) El amor hace nido en la horqueta de un árbol. El mío, se entretiene hilando en el brillo de tus ojos y en el fluir de tus palabras. | « Wagner Barreto Barboza | ||
| Manuel Osorio Falcón » | León Carlos, la vida no se muere de la muerte/ se muere de distancias y recuerdos/ ... | ||
La poesía nace, donde los hombres se encuentran, en su labor cotidiana. | « Juan Tunez | ||
| Edilio Mujica » | Transito de sombras mis manos calle ciega y olvidada tu cuerpo, exvirginal. ... | ||
| Tengo un cielo que cabe en tu cielo y unos pasos que huelen a tus huellas recien pisadas ... | « Laura Curie | ||
| Miguel F. Rodríguez S. » | (...) juguemos a que estamos vivos, ¡viva la tierra que nos cubre! | ||
| Devuélveme Lo que soy. (he aquí estos poemas...) | « Raúl Márquez | ||
| Carlos Manuel Roos » | (...) ideas que nacen para ser palabras y terminan siendo letras solitarias confinadas (...) en un papel de rayas | ||
| (...) Otras mil historias de muchos más muertos, suceden a diario y no lo sabemos, (...) | « Karim | ||
| Albin Casana » | (...) ¡Ama! ¡Ama mortal! Es lo único que queda. Es lo único que da. Es lo único que amerita. (...) | ||
| (...) sin Saber , el Poder, sólo es porfía, quien lo ejerce no pasa de porfiado. | « Joan Dalu | ||
| María Díaz Bernáez » | |||
| « Rafael Mora | |||
| Patricia Díaz » | (...) Poesía, tráeme de nuevo el encanto risueño de tus cálidas palabras (,,,) | ||
| Canto Walt Whitman a tu voz tu sol ascendente me sonríe | « Graciela Torres V. | ||
| Pablo Liendo » | Si tu me dijeras cuáles son tus miedos, me volvería másyo,/ más valiente,/ más eterno, y seríamos más cómplices a partir de estos versos. | ||
El mundo no existe como tal, El mundo eres tú... | « Zahamín Añez | ||
Tatiana Sledzinski » | Para cavar un hueco en la memoria no bastan las manos ni la sangre ni la savia; | ||
Un Amor de Miel y Ajenjo Poemas Asperos y Oscuros Escarbando los Sentidos | « María Cristina Solaeche | ||
Enrique Ojeda » | Si tú supieras, el significado del silencio, No dejarías extraviar por tiempo indefinido El eco de mi voz extrañándolo todo. | ||
| Cuando una llama se enciende en la noche en la luna escondida de lobo dormido un calor de frescos, de lienzos de piedra se cala escondiendo una pluma de ganso. ... y escribe dormida la verdad en tijeras | « José Luis Cunha | ||
Rossy Pérez » | |||
El punto exacto. Ni el antes, ni el después, La encrucijada donde todo comienza ... | « Margit | ||
Tym Herrera » | Réquiem por un amor clandestino | ||
« Irma y Joan | |||
Félix Vásquez » | |||
He llegado aquí, destilando mis pequeños versos, mis pequeñas líneas de piel y madrugada... | « Iván Trejo | ||
Migdalia Mansilla » | |||
Soy la poeta y duermo en la estatua de una loma mi anestesia: los abrojos a la espera de algún rayo | « Cintia Desantis | ||
Anaís Osío » | |||
Noris Roberts » | |||
« Samuel Akinin Levy | |||
Orlant » | |||
« Luis Delgado Arria | |||
Ana Zhennamir Rivas » | |||
« Juan M. Carrasco D. | |||
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VENEZUELA (Ernesto Luis Rodriguez) La gloria como atavío, de araguaney, la ternura, abre un rosal la cintura y su garganta es un río. La viste un cielo bravío de vivo azul transparente. La mano resplandeciente de libertarios manojos. De Catatumbos los ojos, de Mar Caribe la frente. La bruma arriba desvela sus avileños fulgores, y cinta de tres colores sobre los rizos le vuela. Se cubre la piel canela con fino encaje de brisa. Su heroica raza mestiza causa en América asombro. De cordilleras el hombro, de frailejón la sonrisa. De medanales el cuello y de Amazonas el talle, la dulce Virgen del Valle le pone lindo el cabello; y en luminoso destello, Delta Amacuro en la mano, hace que el cielo lejano sobre el Atlántico vuelva. Tiene latidos de selva, tiene pulmones de llano. El sol lo lleva tatuado sobre bandera y escudo. Brasil le tiende el saludo, Colombia besa el costado. Alzó la fe del pasado bajo consignas ductoras; aman sus tierras sonoras la libertad y el derecho, y tiene luz en el pecho ¡condecorado de auroras! Ernesto Luis Rodriguez |
![]() CARTA ABIERTAPablo Mora al alimón con la Esperanza Esta tierra sobre los ojos, sobre el alma, este aprieto, esta noche continua, este desasosiego, esta derrota que comienza, se aleja, se recuerda, viene y va. Te quiero, país, tirado abajo del mar, coronado de soles y neblinas, sombra de la guerra, lleno de vientos, puteando y sacudiendo banderitas, repartiendo escarapelas en las calles. Te estás quemando a fuego lento. Qué carajo si la casita era un sueño. Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía. En cada casa, cafetín, taguara o plaza, hay alguien que nació haciendo discurso para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos. Te quiero, país tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado en lo mejor de la sonrisa, tan grifo en la hora de la autopsia. Te quiero, a pesar de la sangrienta demencia que de antiguo atenta con la tribu, a pesar del águila rapaz y su avaricia loca, toda espumeante de historia, tragedias y misterios, exhalando el vaho putrefacto de los siglos, sorbiendo la polvareda de las necias apetencias, alcantarilla de los grandes asesinos en el desesperado despresamiento de los siglos, en el despellejamiento abismal de las brechas, trojes o caminos. Te quiero a pesar del cómplice silencio para distraer el hambre de los humildes o arrancarle el fruto de sus sienes. Te quiero en las largas, confusas llanuras, serranías, en las que levanta, amasa y cuece el hombre su pan escaso, esparcido por el viento, buscando la pulpa ausente de los frutos idos. Te quiero a pesar de las babeantes, incompletas verdades, vertiendo su estiércol, retrasando nuestra marcha hacia el pan de cada día. Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo ha de salir de este sentir. Te quiero, país desnudo que sueña; país insomne que lucha; país despierto que grita; país resuelto que espera; país de sol y de brega; país de siembra y cosecha; país de pulso y de fuego; país de barranco, de lumbre y de gloria; de palabra, pueblo y pólvora; de béisbol, ringside, furia y sampablera. Me acuerdo de un amanecer alpino, en pleno invierno, soñándote despierto, entre la noche de la guerra, del hambre y de la lluvia, alzándote en los brazos, ofreciéndote a la vida, a punta de herejías, fabricándote, llevándote. Tapándome la cara, me acuerdo de la primera luna allá en Palermo, bajando del Amparo, camino de la aldea. Tapándome la cara, te imagino, desperezado, después de esta avalancha, calmada la borrasca, con zapatos rotos o nuevos, cuesta arriba, fuerte el corazón y el brazo, victorioso, desafiando porvenires, conquistando soles. Te quiero, país, pañuelo arrugado, maltratado, de estrellas impasibles, con sus calles cubiertas de carteles. Te quiero, sin vuelta, sin derecho, sin remedio, nada más que de cerca y amargado. Y de noche, insomne. Vámonos, patria, a caminar, yo te acompaño. (Poesía, Sociedad Anónima) |
José L. Dasilva jldasilva@arrakis.es Estamos en la misma vía. Ocupando cada quien su propio espacio, pero siempre sobre la misma vía. Aun cuando nada creamos tener en común, tenemos en común el aire que respiramos, que es como decir LA VIDA.
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