A LOS PATRONES

Entre los numerosos empleadores que conocemos, pensamos en uno de nuestros miembros que ha pasado una gran parte de su vida en el mundo de las grandes empresas. Il ha contratado y despedido a centenares de hombres. Conoce al alcohslico como puede conocerlo un empleador. Su punto de vista actual deberma revelarse como excepcionalmente ztil a todos los empresarios.

Pero, dejimosle la palabra:

En un tiempo yo era subdirector de una empresa que ocupaba a seiscientos sesenta empleados. Un dma, mi secretaria me anuncis que el seqor B. insistma en hablarme por telifono. Le di instrucciones de contestarle que no me interesaba hablar con il. Ya varias veces le habma advertido a este empleado que no le quedaba mas que una oportunidad. Poco tiempo despuis me telefones dos dmas seguidos desde Hartford, en un estado de ebriedad tal que a duras penas podma hablar. Le dije que ahora sm estaba despedido, y para siempre.

Mi secretaria regress a decirme que el seqor B. no era quien estaba al telifono, sino su hermano, y que iste tenma un recado para mm. Yo esperaba una peticisn de clemencia, pero esto fue lo que escuchi del otro extremo de la lmnea: Querma decirle solamente que Paul se arrojs desde una ventana de un Hotel en Hartford el sabado zltimo. Dejs una nota diciendo que usted era el mejor patrsn que jamas hubiese tenido, y que usted no era responsable en absoluto de lo sucedido."

En otra ocasisn, al abrir una carta que estaba sobre mi escritorio, se escaps un recorte de perisdico: se trataba del obituario de uno de los mejores vendedores que yo jamas hubiese tenido a mi servicio. Despuis de beber durante quince dmas, activs con el dedo del pie el gatillo de una escopeta cuyo caqsn se habma puesto dentro de la boca. Yo lo habma despedido seis semanas atras a causa de su alcoholismo.

He aqum un zltimo ejemplo. Una voz de mujer me hablaba dibilmente a travis del telifono, desde Virginia. Ella querma saber si la psliza de seguro de vida de su marido estaba azn vigente. Cuatro dmas antes il se habma colgado en su cabaqa de caza. Debido a que

bebma, me vi obligado a despedirlo, a pesar de su inteligencia y de su dinamismo; era uno de los mejores organizadores que yo hubiese conocido.

He aqum a tres hombres excepcionales que el mundo perdis porque yo no conocma el alcoholismo como ahora lo conozco. Para colmo de la ironma, !yo mismo me convertm en un alcohslico! Y sin la intervencisn de una persona que me ha comprendido, quiza yo hubiese seguido su camino. Mi camda ha costado al mundo de los negocios no se sabe cuantos miles de dslares, ya que se necesita mucho dinero para preparar a un hombre destinado a un puesto de alta direccisn. Este tipo de desperdicio jamas se recupera. Segzn nosotros, el mundo de los negocios esta afectado por una situacisn que podrma mejorarse con una mejor y general comprensisn.

Casi todos los empleadores modernos sienten una responsabilidad moral por el bienestar de su personal y tratan de hacer frente a tal responsabilidad. Se comprende facilmente por qui jamas la han sentido por los alcohslicos. A los ojos del patrsn, el alcohslico es un tonto de primer orden. Quiza debido al particular talento del empleado o al afecto personal del empleador, a menudo iste ha conservado en su puesto al alcohslico mucho mas tiempo de lo que hubiera sido razonable. Algunos empleadores han recurrido a cada uno de los remedios conocidos. Sslo en pocos casos ha habido falta de paciencia y de tolerancia. Y nosotros, que hemos abusado de los mejores empleadores, difmcilmente podrmamos reprocharles que hubiesen sido bruscos.

Este es un ejemplo tmpico: un director de una de las mas grandes instituciones bancarias de los Estados Unidos de Amirica sabe que ya no bebo. Un dma me habls de un dirigente del mismo banco que, partiendo del retrato que me hizo de il, era sin ninguna duda un alcohslico. Vi en ello la oportunidad de servir y entonces, durante dos horas, le habli sobre esta enfermedad, describiindole los smntomas y las consecuencias lo mejor que pude. Su comentario fue: Muy interesante, pero estoy seguro de que este hombre ha resuelto su problema de alcohol. Acaba de regresar de una licencia de tres meses, siguis una cura de desintoxicacisn, parece estar en

forma y, en conclusisn, el consejo de administracisn le ha dicho que ista es su zltima oportunidad."

Yo solamente pude responder que si ese hombre seguma el modelo usual, recaerma mas gravemente que nunca. Eso, pensaba yo, era inevitable, y me preguntaba si el banco no estarma actuando de manera injusta con il. ?Por qui no ponerlo en contacto con algzn miembro alcohslico de uno de nuestros grupos? Quiza tuviese una oportunidad de salir del problema. Le destaqui el hecho de que yo no habma ingerido una gota de alcohol desde hacma tres aqos, a pesar de las dificultades que hubieran empujado a nueve hombres entre diez a emborracharse. ?Por qui no ofrecerle la oportunidad de escuchar mi propia experiencia? Oh, no", dijo mi amigo. Este hombre o termina con el alcohol o se quedara sin trabajo. Si tiene tu fuerza de voluntad y tu caracter, va a triunfar y a salir."

Yo hubiese querido gritar mi desanimo, puesto que vema que no habma podido lograr que mi amigo banquero comprendiese. Simplemente, il no podma creer que su colega del consejo sufrma una grave enfermedad. No habma nada que hacer mas que esperar.

El hombre en cuestisn efectivamente recays y perdis su empleo. Nos pusimos en contacto con il despuis de su despido. Sin dificultad acepts los principios y el mitodo que nos habman ayudado a nosotros. No tengo ninguna duda de que il se esta restableciendo. Para mm, este incidente ilustra la incomprensisn que se tiene del sufrimiento del alcohslico y la ignorancia de los empleadores en cuanto al papel que ellos podrman desempeqar en el restablecimiento de sus empleados atacados por esta enfermedad.

Si usted desea ayudar a algzn alcohslico, harma bien en no tomar en cuenta su propia manera de beber o de no beber. Ya sea que usted sea un bebedor fuerte, un bebedor moderado o un abstemio, puede tener opiniones muy radicales y quizas hasta prejuicios al respecto. Si usted bebe moderadamente, quiza le fastidien mas los alcohslicos que a aquellas personas que no beben en absoluto. El hecho de beber ocasionalmente y comprender sus propias reacciones le proporciona una seguridad hacia tantas cosas que no tienen necesariamente los alcohslicos. Si bebe moderadamente, puede beber o no beber, a voluntad. Usted puede controlar su manera de beber cuando lo desee.

Si una noche se sobrepasa, podra levantarse en la maqana, sacudir su cabeza e ir a atender sus ocupaciones. Para usted, el alcohol no es verdaderamente un problema. No puede comprender que lo pueda ser para alguien mas, a menos que sea una persona sin voluntad o un estzpido.

Una vez que trate con un alcohslico, puede sentirse, y es

algo natural, fastidiado por su debilidad, su estupidez y su irresponsabilidad. Aun aquillos que comprendan esta enfermedad pueden reaccionar de esta manera.

Observar actuar a un alcohslico en su empresa puede serle ztil. ?Acaso este alcohslico no es habitualmente brillante, de mente agil, lleno de imaginacisn y simpatico? Cuando esta sobrio, ?no trabaja duro y no tiene el don de hacer que las cosas salgan adelante? Si il tuviera estas cualidades y no bebiera, ?valdrma la pena que permaneciera en su empresa? ?Debe tenerle la misma consideracisn que a los demas empleados con mala salud? ?Vale la pena que se salve? Si su respuesta es sm, entonces las sugerencias que siguen podrman serle ztiles, ya sea que sus motivos sean humanitarios o

de negocios.

?Se siente capaz de abandonar la sensacisn de que tiene que enfrentarse con habitos pisimos, con una forma de obstinacisn y con una dibil voluntad? Si esto le parece difmcil, vale la pena que relea los capmtulos segundo y tercero de este libro, donde se ha explicado en forma amplia la enfermedad del alcoholismo. Como hombre de negocios, usted necesita conocer la realidad antes de tomar en consideracisn los eventuales resultados. Si usted admite que su empleado esta enfermo, ?podra perdonarle todos las cosas absurdas que ha hecho en el pasado? ?Puede creer que il ha sido vmctima de una manera de pensar aberrante, causada directamente por la accisn del alcohol en su cerebro?

Recuerdo muy bien mi sorpresa cuando un eminente midico de Chicago me habls de casos en los que la presisn del lmquido raqumdeo habma provocado lesiones cerebrales. !Csmo entonces asombrarse de que un alcohslico sea irracional! ?Quiin no lo estarma con un cerebro febril como el de il? Los bebedores normales no conocen

estas alteraciones, ni pueden comprender las aberraciones del alcohslico.

Su empleado probablemente ha tratado de esconder muchas de sus historias mas embarazosas. Puede que sean bastante serias, hasta repugnantes. Usted podrma perderse al tratar de comprender csmo un individuo asm de leal en apariencia pudo actuar de ese modo. Mas sus enredos, sin importar lo graves que sean, generalmente pueden ser imputados a la accisn anormal del alcohol en su mente. Cuando bebe o sale de una borrachera, un alcohslico, que a veces es un modelo de honestidad cuando esta en un estado normal, cometera cosas incrembles. En seguida, su horror por lo que ha hecho sera terrible. Casi siempre, estos extravmos no son achacables mas que a su ebriedad.

No se trata aqum de creer que todos los alcohslicos son honestos y se comportan correctamente cuando no beben. Naturalmente que no es asm. Estas personas pueden aprovecharse de usted. Al darse cuenta de su empeqo por comprenderlos y ayudarlos, algunos intentaran abusar de su bondad. Si usted esta seguro de que su hombre no quiere dejar de beber, lo mejor es despedirlo, y cuanto antes, mejor. No le hace ningzn servicio conservandolo en su empleo. El despido podrma ser una bendicisn para un individuo asm; podrma ser exactamente la patada" que tanto necesita. Personalmente, yo si que mi empresa no hubiera podido hacer nada para que yo cesara de beber, ya que, mientras conservi mi empleo, no pude darme cuenta hasta qui punto era grave mi situacisn. Si me hubieran despedido antes y enseguida hubieran hecho lo adecuado para ofrecerme la solucisn contenida en este libro, habrma podido retornar con ellos seis meses despuis, ya restablecido.

Pero hay muchos hombres que quieren dejar de beber, y usted podrma llegar lejos con ellos. La comprensisn que usted les brinde en su tratamiento le reportara beneficios.

Quizas usted tenga en mente a un hombre como iste: il quiere dejar de beber y usted quiere ayudarlo, aunque sslo sea con un fin utilitario, ya que es un buen elemento. Usted ahora sabe mas sobre el alcoholismo. Se da cuenta de que il esta mental y fmsicamente enfermo. Usted se muestra dispuesto a olvidar sus pasados errores. Supongamos que decidiese abordarlo de la siguiente manera:

Usted le dice que esta al corriente de su condicisn de alcohslico y que ella debe cesar. Puede decirle que reconoce su talento, que le gustarma conservarlo como empleado, pero que no podra hacerlo si sigue bebiendo. Una actitud firme en este punto ha ayudado a muchos de nosotros.

Sucesivamente podra asegurarle que no tiene la intencisn de amonestarlo, de moralizarlo o de condenarlo; y que si esto ocurris anteriormente fue por su escaso conocimiento en la materia. Si es posible, no muestre ningzn resentimiento tenaz hacia il. En este punto serma bueno explicarle qui cosa es el alcoholismo: una enfermedad. Dmgale que usted lo considera una persona gravemente enferma y pregzntele si, en vista de lo enfermo que esta, desea restablecerse. Mencione la razsn por la cual le pregunta si desea recuperarse: muchos alcohslicos que estan intoxicados tienen la mente torcida y no quieren renunciar al alcohol. ?Y il querra dejar de beber? ?Hara todo lo que sea necesario? ?Se sometera a todo lo que sea necesario para dejar de beber definitivamente?

Si dice que sm, entonces continze usted: ?esta verdaderamente decidido o en su fuero interno cree poder burlarse de usted al proponerse tomar una copa de cuando en cuando, despuis de haber descansado? Segzn nosotros, es importante sondear al sujeto profundamente sobre estos puntos. Asegzrese de que il no trata de engaqarlo ni de engaqarse a sm mismo.

Nosotros le dejamos tomar la decisisn de mencionar o no nuestro libro. Si el empleado sslo contemporiza con usted y cree azn poder seguir bebiendo, aunque no sea mas que cerveza, sera bueno despedirlo despuis de la prsxima borrachera, la cual no tardara en llegar si es un alcohslico. Debe comprender absolutamente bien este hecho. El hombre que esta ante usted quiere y puede restablecerse, o bien, ni quiere ni puede. En este caso zltimo, no pierda su tiempo con il. Este consejo puede parecer muy duro y severo, pero habitualmente es lo mejor que se puede hacer.

Despuis de haberse asegurado de que su hombre quiere recuperarse y de que intentara todo medio para lograrlo, usted podra sugerirle un plan preciso de accisn. Para la mayor parte de los alcohslicos que beben o que apenas han superado una borrachera, es

deseable y a veces imperativo la recuperacisn a travis de un tratamiento midico. Con toda seguridad, este aspecto del tratamiento deberma ponerse en manos de su propio midico. Cualquiera que sea el tratamiento, el fin es suprimir los efectos del alcohol en la mente y el cuerpo del alcohslico. Esta desintoxicacisn raramente dura mucho tiempo o cuesta mucho cuando es llevada a cabo por personas competentes. Su hombre se restablecera mas rapido si adquiere una condicisn fmsica que le permita pensar verdaderamente y anular la sed alcohslica. Si usted le propone este mitodo, es posible que tenga que darle un adelanto para pagar el costo del tratamiento. Tambiin es importante que comprenda que todo gasto sera deducido ulteriormente de su sueldo. Es mucho mejor que su empleado se sienta enteramente responsable de su restablecimiento.

Si acepta su oferta, sera necesario subrayar que el tratamiento fmsico es sslo una pequeqa parte del mitodo de recuperacisn. Aunque usted le procurase los mejores cuidados midicos posibles, il debe comprender que es necesario experimentar un cambio dentro de sm. Para librarse del alcohol se requiere modificar la actitud, asm como la forma de pensar. Agregue que cada uno de nosotros debis colocar su curacisn antes que cualquier otra cosa, puesto que, sin restablecimiento, hubiisemos perdido todo, hogar y trabajo.

Pregzntele si usted puede tener enteramente confianza en su capacidad para restablecerse. ?Y usted se siente capaz de garantizarle que el tema sera estrictamente privado, de modo que sus desdichas de alcohslico y el tratamiento que debera afrontar no se tocaran sin su permiso en conversaciones? Serma bueno tener una larga platica con il a su regreso.

Retornemos al argumento de este libro: iste contiene numerosas sugerencias concretas que van dirigidas al empleado deseoso de solucionar su problema de alcohol. Algunas de las ideas que contiene son nuevas para usted. Quizas usted no se sienta muy atramdo por el mitodo que le sugerimos. Lejos esta de nosotros la intencisn de ofrecerlo como la zltima palabra. Sin embargo, en lo que a nosotros concierne, este mitodo ha sido eficaz. Despuis de todo, ?no son los resultados mas importantes que los medios para llegar a los mismos? Aunque no le guste, su empleado descubrira la tragica verdad sobre

el alcoholismo. Aunque il no esti convencido de la utilidad del remedio, iste no podra hacerle daqo.

Le sugerimos atraer sobre este libro la atencisn del midico que asistira a su paciente durante el tratamiento. Si el paciente puede leerlo mientras padece una profunda depresisn, sera mas capaz de hacer conciencia de su propia situacisn.

Es de esperarse que el midico le revele al paciente la verdad sobre su estado, cualquiera que sea. Cuando se le di el libro al paciente, es preferible no decirle que se tiene que apegar a las sugerencias ahm puestas. La decisisn debe tomarla il.

Quizas usted apueste a que su propio cambio de actitud y el contenido de este libro corregiran el problema de alcohol de su empleado. En ciertos casos sm ocurre esto; en otros, no. Sin embargo, creemos que, si persevera, usted se vera recompensado por el ixito. Dado que nuestra actividad se difunde y el nzmero de los nuestros aumenta, esperamos que sus empleados podran ponerse en contacto con un miembro de nuestro grupo. Entretanto, tenemos la certeza de que un buen tramo del camino puede recorrerse poniendo en practica los consejos de este libro.

Una vez que su empleado regrese de su tratamiento, hable con il. Pregzntele si cree tener la solucisn. Si se siente libre de discutir su problema con usted; si sabe que usted lo comprende y que usted no se molestara por lo que il desea decirle, el comienzo sera excelente.

En tales circunstancias, ?usted se siente capaz de permanecer sereno si il comienza a decirle cosas desagradables? El podra revelarle, por ejemplo, que ha inflado la cuenta de sus gastos o que tenma en mente apropiarse de varios de sus mejores clientes. De hecho, podra decirle cualquier cosa desde el momento en que il acepts nuestra solucisn, la cual, como usted sabe, requiere una rigurosa honestidad. ?Se siente usted capaz de olvidar todo el pasado como si se tratase de una cuenta incobrable y de recomenzar con il? Si le debe a usted dinero, podrma fijarle condiciones favorables.

Si le habla de su situacisn familiar, sin duda podrma darle sugerencias oportunas. ?Puede hablar francamente con usted

siempre y cuando no revele secretos de negocios o critique a sus colegas? Con este tipo de empleado, una actitud asm inspirara una lealtad perenne.

Los mas grandes enemigos de nosotros los alcohslicos son el resentimiento, los celos, la envidia, la frustracisn y el miedo. Por doquier, donde los hombres se reznen con motivos de trabajo, hay rivalidad y de esa rivalidad nacen ciertas intrigas de oficina. Nosotros tenemos a menudo la impresisn de que las personas tratan de despreciarnos. A menudo no ocurre eso, en absoluto. Mas sm puede ocurrir que nuestro alcoholismo les sirva como capital polmtico" a otros.

Nos viene a la mente el caso de un individuo malicioso que constantemente hacma pequeqas bromas acerca de las vicisitudes de un colega alcohslico. De tal modo que ponma a circular chismes mordaces. Otro caso es el de un alcohslico que fue hospitalizado para recibir tratamiento. Al principio, sslo algunos de sus compaqeros de trabajo estaban al corriente de su hospitalizacisn, pero en poco tiempo la cosa era ya del dominio pzblico en toda la empresa. Naturalmente, en un contexto tal el empleado tenma muchas menos probabilidades de restablecerse. El empleador muchas veces puede proteger a la vmctima de tales chismes. Il no puede hacer favoritismo, pero siempre puede defender a un hombre de inztiles provocaciones y de crmticas injustas.

Los alcohslicos son personas enirgicas. Ellos trabajan duro y despliegan una gran actividad. Su empleado sin duda esta dispuesto a desplegar todo su esfuerzo en sus labores. Habiendo sido debilitado y encarado con el reajuste fmsico y mental a una vida que no conoce el alcohol, quiza podrma pecar de exceso de celo en su trabajo. Usted podrma llegar a tener que frenar su deseo de trabajar diecisiis horas diarias. Quiza sea necesario animarlo a que ocasionalmente se divierta. Podra darse el caso que durante sus horas de trabajo desee hacer cualquier cosa por ayudar a otros alcohslicos. Una razonable libertad de movimiento le serma de mucha ayuda. Para permanecer abstemio, este hombre tiene necesidad de este tipo de ocupacisn.

Una vez que su hombre haya pasado varios meses sin beber, usted podra utilizar sus servicios en favor de otros empleados

alcohslicos siempre que, naturalmente, estin dispuestos a aceptar la intervencisn de un tercero en su situacisn. Un alcohslico que se ha restablecido, pero que ocupa un puesto relativamente poco importante, puede hablarle a un hombre con una posicisn mas elevada. Viviendo sobre una base totalmente diferente, jamas se aprovechara de la situacisn.

Usted puede tener confianza en este empleado. La larga experiencia con las infinitas coartadas del alcohslico lleva naturalmente a la sospecha. Cuando su mujer le telefonee para decirle que il esta enfermo, usted podra llegar a la inmediata conclusisn de que esta borracho. Si este es el caso y tiene azn el deseo de restablecerse, il se lo dira a usted, incluso si esto implica la pirdida de su puesto. Porque il sabe que debe ser honesto

si quiere sobrevivir. Il apreciara que usted no se rompa la

cabeza por su situacisn, que no tenga sospechas de il, que no intente tenerlo al abrigo de la tentacisn de beber. Si il sigue concienzudamente el programa de restablecimiento, podra ir a donde los negocios de usted lo llamen.

En caso de que di un nuevo paso en falso, aunque sea una sola vez, usted decidira si lo despide o no. Si esta seguro de que no se ha empeqado en forma seria, no hay duda de que debe despedirlo. Si, por el contrario, esta seguro de que il esta dando lo mejor de sm, puede ofrecerle una zltima oportunidad. Sin embargo, usted no debe sentirse obligado a conservarlo en su puesto, ya que ha hecho lo que le correspondma.

Hay otra cosa que usted puede hacer. Si su empresa es de grandes dimensiones, podrma darles este libro a los jsvenes ejecutivos y hacerles saber que usted no tiene ninguna aversisn por los alcohslicos en su empresa. Estos jsvenes estan a menudo en una posicisn difmcil. Los hombres que tienen a sus srdenes son a menudo sus amigos. Asm, por una razsn u otra, estos jsvenes ejecutivos protegen a sus subordinados, esperando que las cosas se arreglen. A menudo ponen sus propios puestos en peligro al tratar de ayudar a los bebedores que debieron haber sido despedidos desde hace mucho tiempo o a los cuales se les debis haber ofrecido la oportunidad de restablecerse.

Despuis de leer este libro, el joven ejecutivo podra abordar a un empleado y decirle algo asm como: Escucha, mi amigo: ?quieres dejar de beber o no? Me pones en aprietos siempre que te emborrachas. Es injusto para mm y es injusto para la compaqma. He aprendido algunas cosas sobre alcoholismo. Si eres un alcohslico, estas gravemente enfermo. De hecho, te comportas como tal. La compaqma desea ayudarte para que te restablezcas y, si la cosa te interesa, hay una forma de que salgas. Si aceptas este mitodo, tu pasado sera olvidado y el hecho de ausentarte para que te traten no sera mencionado. Pero si no puedes ni quieres dejar de beber, creo que sera mejor que renuncies."

El joven director en cuestisn puede no estar de acuerdo con el contenido de nuestro libro. No es necesario que lo muestre a su probable alcohslico y a menudo es mejor no hacerlo. Pero al menos comprendera el problema y no se dejara engaqar mas por las promesas habituales. Estara en una mejor posicisn para actuar con ese hombre, en una posicisn eminentemente clara y justa. Ya no tendra razsn para cubrir a un empleado alcohslico.

Esto quiere decir, en resumen, que ningzn empleado debe ser despedido simplemente porque es un alcohslico. Si il quiere cesar de beber, se le deberma dar realmente la oportunidad de hacerlo. Si no puede o no quiere renunciar al alcohol, il debe ser despedido. Las excepciones a esta regla son raras.

Segzn nosotros, el mitodo propuesto permitira realizar varias cosas. Les dara a los hombres de valma la oportunidad de restablecerse. Al mismo tiempo, le permitira a usted no tener ninguna duda para librarse de aquillos que no puedan o no quieran cesar de beber. Quizas el alcoholismo le esti causando graves daqos a su empresa por las pirdidas de tiempo, dinero y prestigio que entraqa. Esperamos que nuestras sugerencias lo ayuden a remediar las graves fugas. Pensamos que actuamos razonablemente al reiterarle que ponga fin a este desperdicio y le ofrezca, a quien la merezca, la posibilidad de recuperarse.

El otro dma visitamos al vicepresidente de una gran empresa industrial para informarle sobre nuestro mitodo. Escuche lo que nos dijo: Estoy muy feliz de que ustedes hayan tenido ixito en superar

su problema de alcohol. Sin embargo, la polmtica de nuestra empresa es la de no intervenir en la vida privada de los empleados. Si un hombre bebe en tal forma que afecte su trabajo, lo despedimos. No veo de qui modo nos pueden ayudar, pues como pueden verlo no tenemos ningzn problema de alcoholismo." Anualmente, esta misma empresa dedica millones para investigacisn. Sus costos de produccisn son muy bajos. El personal dispone de instalaciones recreativas y tiene seguros. La empresa se ocupa realmente del bienestar de sus empleados, tanto por razones humanitarias como por su propio interis, pero del alcoholismo no, pues simplemente no cree que iste exista dentro de sus muros.

Quiza se trate de una actitud tmpica. Nosotros que, como grupo, tenemos un buen conocimiento del mundo de los negocios, por lo menos desde el punto de vista del alcoholismo, no pudimos hacer otra cosa mas que sonremr al escuchar la sincera opinisn de este hombre de bien. Probablemente se asombrarma si conociese cuanto cuesta cada aqo el alcoholismo a su organizacisn. Esta empresa tiene, sin duda, varios alcohslicos activos o en potencia. Consideramos que los directores de grandes empresas a menudo no tienen mas que una vaga idea de la magnitud del problema que existe dentro de las mismas. Aunque usted crea que el problema no esta dentro de su empresa, le convendrma verlo mas de cerca. Quizas hiciese interesantes descubrimientos.

Este capmtulo presenta a los alcohslicos, personas enfermas, trastornadas. Los alcohslicos que nuestro amigo tenma en mente eran los bebedores normales o fiesteros. Para ellos, su polmtica era sin ninguna duda sensata, pero no hacma ninguna distincisn entre los bebedores y los alcohslicos.

No es necesario creer que a un empleado alcohslico se le debe consagrar mucho tiempo y atenciones exageradas. Il no debe gozar de un tratamiento preferencial. El individuo justo, aquel que se recupera, no aceptara una situacisn tal de privilegio. No abusara. Todo lo contrario, trabajara como desesperado y le estara agradecido hasta el zltimo de sus dmas.

Actualmente tengo una compaqma pequeqa. Entre los empleados hay dos alcohslicos cuyo rendimiento laboral equivale al de cinco

vendedores normales. ?Y por qui es asm? Ellos tienen una nueva actitud hacia la vida y se han salvado de ser muertos en vida. Para mm es motivo de constante alegrma haberme empeqado en ayudarlos a recuperarse.

 

VOLVER