ATALAYES

Mujeres encantadas que viven en ruinas, castillos, castros o en el seno de una montaña, donde custodian innumerables tesoros, a los cuales impiden el acceso cuélebres sin número. Son jóvenes y hermosas, de pelo dorado, las recubre un manto blanco y ciñe su talle una cinta de flores azules.

En ocasiones vemos en una noche clara una pequeña llama roja que salta de bloque en bloque: La atalaya está detrás y a su vera se encuentra un cuélebre. Pero en la noche de San Xuan, el cuélebre se duerme y la lucecita se hace llamarada, y en este momento ha de tocarse esta llamarada con una pequeña rama de sauce: La llama tomará color verdiazulado y se extinguirá poco después, convirtiéndose en atalaya, la cual conduce al joven que la ha rescatado hasta el fondo de su guarida, donde le hace entrega de todos sus tesoros.

CIPRIANILLO

El grimorio de San Cipriano o Ciprianillo es el libro en el que se sintetizan todos los saberes de la magia asturiana. Fue compuesto en el siglo X por el Santo del mismo nombre, aunque sus versiones más autorizadas fueron realizadas por Beneciana Rabina, rabino hembra. En él se combinan las más antiguas tradiciones de Asturias y Galicia con la sabiduría acumulada por la hechicería de la Europa medieval.

Destaca ante todo en esta obra su título VII, De la búsqueda de tesoros, el cual constituye la más completa guía o gaceta de cuantas existen: En él aparecen 148 diferentes localizaciones de tesoros entre las que se encuentran cuevas, fuentes, castros, castillos, ruinas, puentes y torreones, desde donde el chalgueiru (buscador de tesoros) puede comenzar su búsqueda.

Incluso aunque no lleguemos a localizar ningún tesoro siempre nos queda el recurso de Pactar con los espíritus infernales sin sufrir daño alguno; lo cual se hace de esta manera: Se traza un círculo en el suelo con una rama de avellano, se leen una serie de frases en latín, con gran devoción y se trae un carnero negro. Tras ello aparecerán inmensos fantasmas, pero el buscador de tesoros no deberá huir, pues lo que quiere el demonio es que no se descubran sus riquezas ocultas: Si ha sido valiente se encontrará ante sí a todos los tesoros bajo su disposición. Se cuenta el caso de un sacerdote asturiano que huyó al ver al diablo y se quedó por tanto sin los tesoros.

Pero el Ciprianillo tiene otras aplicaciones aparte de la de servir de auxilio para encontrar tesoros: En un capítulo de este libro se enseña a componer la vara fulminante, con la cual se podía hacer llover y alejar las tormentas. Se arrancaba una vara de avellano de una determinada manera y después se realizaba un determinado ritual para que adquiriera poder mágico.

El Ciprianillo es un libro muy difícil de conseguir, pues es guardado celosamente por las bruxas y chalgueiros asturianos: Pero si algún día os hacéis con él, sabed que tendréis abiertas desde ese instante las puertas del mundo sobrenatural.

ENCANTAMIENTOS

Los encantamientos son todos aquéllos hechizos que provocan que una criatura, ya sea humana o sobrenatural, quede prisionera hasta que alguien la libere rompiendo el encanto.

Generalmente se trata de princesas que se enamoran de un mozo pobre y plebeyo en lugar de escoger para sí a un noble. Su padre el rey, enojado, decide castigarla y la encierra en una cueva con todo lo que le correspondería por herencia. Entonces los hechiceros comienzan a leer sus libros de conjuros y convierten a la cuerda que ata a la doncella en un cuélebre. La niña llora y su padre como único consuelo le dice cuál es la manera de desencantarla, y que es que un mozo cargado de reliquias llegue allí la mañana de San Xuan y mate al cuélebre de una lanzada en la garganta.

En otras ocasiones es una pobre muchacha la que está en peligro y corre y corre sin cesar, pero se queda sin escapatoria a la vera de un lago o una fuente. Ésta le pregunta "¿Quieres ser tu mi xana?" A lo que ella responde afirmativamente, con lo que se convierte en xana de la misma forma en que la ninfa griega Dafne se convirtió en laurel para escapar de Apolo.

Pero el origen de las xanas parece estar en el hecho de que cuando se cristianizó Asturias una serie de mujeres decidieron seguir con los cultos paganos y fueron castigadas por ello a vivir en las fuentes y los lagos. Finalmente nos encontramos el caso de las moras o mouras, las cuales fueron hechizadas por sus propios compañeros: Los moros. Éstos tuvieron que abandonar sus primitivas moradas e instalarse bajo tierra rápidamente, por lo que no les dio tiempo a llevarse ni a sus mujeres ni a sus tesoros, por lo que los recubrieron con un halo mágico que les protegería hasta su vuelta. Pero como todo el mundo sabe ya nunca más regresarían, y por ello las moras llevan siglos esperando a que algún joven osado las desencante.

Los encantamientos tienen diferentes formas de deshacerse: La más común es la de llevar un pan la mañana de San Xuan para que con él las encantadas puedan escapar. Otras veces la xana da a elegir al mozo entre varios de sus objetos, de entre los cuales él ha de elegir el correcto...es ésta una prueba muy peligrosa, pues se conoce un caso en que un leñador escogió un hacha de oro y la xana le dijo "con ella te matarán". Y efectivamente murió asesinado.

También hay casos en que la xana le dice al mozo que se va a convertir en un cuélebre al cual hay que besar en la boca. Pero en la mayoría de los casos el infeliz huye y la xana queda aún más encantada todavía.

Otros rituales son darle a la encantada tres besos en el carrillo, llevarla hacia el mar sin tocar el suelo...en fin, tantos como la imaginación del hechicero disponga.

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