En la vigilia de Tolos Santos se celebra el Magüestu
de Difuntos, que es la recogida y asado de las
castañas en el campo, junto a una hoguera. Todos los
miembros de la familia se sientan alrededor de la lumbre
y tras acabar, las castañas que sobran se tiran al suelo
diciendo ¡Esto ye pa que coman los difuntos! .
Tras la cena, llega la llamada ronda de las ánimas
benditas, que consiste en dedicarles a éstas un
padrenuestro. En este sentido, los asturianos del ámbito
rural son muy respetuosos con las almas de los
antepasados, y así, en el aniversario de la muerte de
una persona, se celebra un banquete en su honor, en el
cual se deja un sitio vacío, reservado para el difunto.
En la noche de Difuntos se piensa que las almas salen
del Más Allá y vuelven por un momento al mundo de los
vivos, a remembrar tiempos pasados: Así, se sientan junto
al llar (hoguera) y comienzan a conversar entre
ellos. Hay que procurar que la llama del llar no sea
muy fuerte, pues de lo contrario les podría alcanzar, y
no se deben dejar puestas las trébedes, pues los difuntos podrían
sentarse en ellas y quemarse. Por la noche tampoco se ha de barrer,
pues con ello se les expulsa de la casa, ni tampoco cerrar
las puertas bruscamente, no vaya a ser que lastimemos a
algún ánima que pasase por allí. Además, los
campesinos dejan a sus difuntos su cama para
que éstos se acuesten en ella, y llenan todos los calderos y
herrerías de agua, para que los muertos puedan beber
cuando pasen junto a ellas.
Esta misma noche se encienden pequeñas lamparillas,
sobre cazuelas de aceite; y cada una de ellas se
enciende por el ánima de un difunto. La primera
lamparilla que se apaga indica que el alma por la cual
se ha encendido acaba de salir del Purgatorio. Si este
muerto no necesitaba esta luz por estar ya en el cielo o
en el infierno, la lamparilla arde por la alma más
necesitada de las demás.
Por los caleyos (senderos) también deambulan los
difuntos y mucha gente coloca en los cruces de caminos
calabazas huecas con una cara recortada, que representan el
alma de un muerto. Es peligroso salir por la noche en
esta fecha, pues por todas partes puede encontrarse uno
con la güestia, como les sucedió a unos
pescadores de Cuideiru, que vieron desde el mar a esta
fantasmagórica procesión caminar junto a la costa.
En la mañana siguiente, las familias van al cementerio a visitar a sus parientes difuntos, a los cuales ofrecen una rama de texu, que les servirá para regresar al Más Allá. Además, en muchas partes de Asturias los campesinos no trabajarán la tierra este día, por respeto y reverencia a los difuntos.
Un pariente suyo muy cercano es L’Home l’Untu, también llamado el "sacamantecas", que se dedica a raptar niños en la oscuridad para sacarles la grasa.
Y es que la oscuridad es propicia para la aparición de
todo este tipo de personajes.