arriba y las patas de
cabra, aunque a diferencia de los trasgos y los
busgosos puede cambiar
de apariencia cuando le plazca, y muchas veces aparece
tanto en forma de animal, como por ejemplo un caballo o
un cordero, como en forma de niño.Este diañu se dedica a engañar a los campesinos los cuales hacen una determinada acción con la mejor intención y resulta que finalmente se dan cuenta de que es una broma del Diañu burllón: Cuando toma forma de caballo suele desbocarse y hacer caer al que lo monta en una charca, a veces toma forma de cordero y se mea encima de aquél que lo lleva, y frecuentemente utiliza la forma de animal doméstico o de niño para poder así entrar en la casa de algún aldeano y burlarse de él. Una vez descubierto, los campesinos pueden conjurarlo con la siguiente fórmula:
Pero aunque su faceta traviesa es la más conocida, en el occidente es un reconocido constructor de monumentos tales como los castros y los puentes.
Llano, que ta vivu en Les Cuerries, Fresnosa, diba una vez a cortexar dempués de haber dichu que non tenía mieu al Diablu. Al pasar pola h.uente San Pedru acomenzó a sintir un pesu encima desageráu, ya non era p'andar, cuando llegó a casa daba unos pasos de a polgada. Echóse na cama y el pesu siguía: temblaba la cama con elli. Sintiólo so padre desde l'otru llau y preguntó-y:
"Entós, ¿qué te pasa, qué te pasa?"
Era'l Pesadiellu y hubo abrucar de mieu por haber habláu más de la cuenta.
Este personaje lo encontramos tambien en Galicia con el nombre de Pesadelo.
personajes
mágicos es un habitante más de la casa,
pues su presencia invisible es la que causa nuestros
despistes, olvidos y desapariciones en general. Por eso
son tan frecuentes en muchas zonas de Asturias las
expresiones y exclamaciones aludiendo a que parece haber
sido el Sumiciu el responsable de la
desaparición de los objetos que se necesita
utilizar.
Estos duendes domésticos, cuya apariencia delata
su parentesco con los busgosos, son criaturas
pequeñas con rabo y cuernos y con un furacu (agujero) en
su mano izquierda. Se les suele distinguir también por sus ropas
rojas y su gorru coloráu.
La presencia de un trasgu en una casa o granja se nota por una proliferación
de pequeños percances y ruidos persistentes durante la noche. Vuelcan
las jarras de leche, asustan al ganado, impiden que las gallinas pongan
huevos, hacen ladrar a los perros, dan portazos y dejan toda la casa revuelta
consiguiendo así alterar el sueño de quienes duermen.
A veces, sin embargo, si se les trata bien y están de buen
humor, su actividad consiste en arreglarlo todo y dejar las tareas
hechas y las cosas en su sitio, de manera que tras su acción la
casa está barrida, limpia y ordenada.
A los trasgos les gusta andar por los lugares donde viven los humanos
y los animales domésticos, aunque su lugar preferido es, sin duda,
el llar o llariega (el sitio donde se hace el fuego y se cocina),
pues disfrutan especialmente bajando
y subiendo por les pregancies o calamiyeres (cadenas que
cuelgan del techo sobre el llar).
Los trasgos son duendes de gran viveza y con espíritu inquieto.
Pero a pesar de esa simpatía que, en principio, inspiran, se convierten
a veces en una auténtica pesadilla insufrible para los habitantes
de la casa.
El problema es que es muy difícil mantenerlos a raya o librarse
de ellos. Muchas familias afectadas por ellos no han tenido más
remedio que mudarse a otra casa. Pero apenas se han alejado ya de la antigua
vivienda y se han instalado en la nueva, de una manera u otra se oye la
voz del trasgu, anunciando que él también se ha cambiado
de casa y se dispone a seguir molestando a los inquilinos. Dice entonces,
el trasgu:
"Yo tamién ando de casa mudada"
o "¿Nun andamos de casa mudada?"
La forma de manifestar su presencia suele variar: en ocasiones
se declara cuando el carro está lleno de equipaje al realizar la
mudanza, mientras en otras versiones aparece llevando él mismo algo
que había quedado en la vivienda anterior.
La única forma descubierta para librarse de un trasgu es
poniendo en un lugar adecuado de la casa un
copín de llinaza
para que lo coja. Como su mano izquierda está agujereada, pues resulta
que no puede hacerlo y, avergonzado, no regresará ya a la vivienda.
Otras tareas que lo avergüenzan y lo ahuyentan del hogar son mandarle
traer agua del mar en una cesta o convertir en blanco un pellejo de carnero
negro.
Este ser, está expandido por muchos lugares del mundo, y
se le denomina en otras tierras con los nombres de leprechaun
y boggie.