El movimiento mundial ”Misión
Horizontes” empezó con la oración
de un hombre Rowland Evans en el País de Gales,
Gran Bretaña, en los 70, con la meta de ayudar
a las iglesias evangélicas británicas
a participar de una manera más completa en las
misiones mundiales. Siempre hemos que nuestras raíces
nutren de las oraciones por la evangelización
mundial que se oraron durante el avivamiento galés
de 1904. Llanelli, ciudad de la sede actual de Horizontes
Internacional, fue el centro de este avivamiento.
Motivado por un deseo de ver a creyentes británicos
activos en la evangelización mundial, Rowland
Evans, el fundador de la Misión, se dedicó a
la oración junto con un grupo de jóvenes.
Es difícil dar una fecha exacta para el principio
de Misión Horizontes, ya no tuvo “principio
oficial”, y ni recibió nombre hasta
bastante más tarde. Sencillamente empezó a
funcionar como extensión de este grupo de
jóvenes.
Rowland empezó a trabajar para transmitir
esta y llevar a pequeños grupos para experiencia
a corto plazo en países vecinos. Luego empezaban
uno y otro a sentir el deseo de juntarse a él
en la obra. Pronto fueron enviados los primeros obreros
a Francia y a Norte de África, y se estableció una
base fuerte para la obra en Inglaterra.
Aunque empezó como misión británica,
con la meta de colocar a sus creyentes en ministerios
activos en las fronteras de la evangelización
mundial, con el tiempo se expandió a otras nacionalidades.
Así fueron establecidos en otros lugares del
mundo.
Hoy Misión Horizontes cuenta con más
de 400 personas de todas las nacionalidades trabajando
en más de 30 países. Personas que comparten
la misma visión y oración por ver a
creyentes colocados en las fronteras del mundo no
alcanzado para Cristo. (Lo que empezó en el
salón alborotado de una casita adosada galesa,
cuenta hoy con más de (.....)personas a tiempo
completo, y se vuelve cada vez más multinacional
y multiétinico.
Misión Horizontes tiene una gama amplia de
ministerios desde las ciudades de Europa hasta desiertos
y selvas. Colabora con iglesias, creyentes y ministerios
locales y nacionales donde existe esta posibilidad.
La historia de Horizontes no demuestra una explosión
de actividad, ni la aparición repentina de una
organización, sino el crecimiento pausado de
una obra y una visión. Así sigue, mientras
hombres y mujeres de distintas nacionalidades buscan
expresar su llamado para llevar a Jesucristo a las naciones,
e involucrar a otros junto con ellos en esta tarea.
Esto es su esencia, es el corazón de la obra,
y el enfoque central de Horizontes. Su historia es la
de gente comprometida con servir a Dios para llevar
a cabo su deseo de ver a Jesucristo glorificado entre
las naciones menos evangelizados de la tierra. Su historia
futura la escribirán aquellos que encuentran
su satisfacción en este mismo deseo, dando expresión
al corazón de Dios por un mundo de gente perdida.
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