El Guirre ó Alimoche(Neophron percnopterus percnopterus) |
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Islas Canarias (España)
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Texto y fotografía: C.J. Palacios - Diseño: Vicente Umpiérrez - Maquetación : L.M. Alejo |
El Guirre o Alimoche (Neophron
percnopterus) es sin duda el ave más emblemática de los majoreros. A su belleza
intrínseca se le une la percepción de ser una especie beneficiosa para el hombre. Unica rapaz carroñera de
Canarias, limpia el campo de animales muertos, evitando así la propagación de
enfermedades. En Fuerteventura tiene además una gran impor- tancia cultural. Muchas
leyendas sobre este pequeño buitre, transmitidas por la tradición oral desde hace
siglos, evidencian la consideración de ave sagrada que, sin duda, tuvo entre "los
majos" antes de la llegada de los primeros europeos a estas tierras. Una de ellas,
relacionada con el mito del Ave Fénix, asegura que cuando sienten la muerte, vuelan hacia
el cielo y se desvanecen en el aire. Pero está a punto de desaparecer del Archipiélago. Extinguido en los años 80 de Gran Canaria y Tenerife, en Lanzarote su número es cada vez más escaso. Sólo Fuerteventura se mantiene como su último reducto. Apenas 22 parejas nidificantes que representan el 91 por ciento de toda la población canaria. Aunque también aquí tiene problemas. Ahora hay un 35 por ciento menos Guirres que hace diez años, y la tendencia sigue siendo la baja.
No existe una única razón que justifique la desaparición del Guirre de Canarias. Son muchas, la mayoría producto de los grandes cambios económicos y sociales registrados desde mediados de siglo. El campo canario ha sufrido una profunda transformación. Herbicídas y pesticidas pueden llegar a ser auténticos venenos para la fauna salvaje. La actividad ganadera se ha ido abandonando y los rebaños están cada vez más estabulados. Ya no se dejan animales muertos en el campo, la fuente principal de alimentación del Guirre. El aumento de los centros ur- banos y turísticos, nuevas carreteras, apertura de pistas, canteras y vertederos están destruyendo o alterando su hábitat. Y los vehículos "todo-terreno" están acabando con la tranquilidad de muchos lugares donde antes criaban. Otros factores influyen directamente en el aumento de su mortalidad. El principal parecer ser la electrocución o choque contra líneas eléctricas. Con menos incidencia en la actualidad, pero no totalmente erradicado, está el envenena- miento, por consumo de cebos ilegalmente puestos en el campo para controlar perros y gatos.
La Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente del Cabildo Insular de Fuerteventura ha puesto en marcha un Plan de Acción para evitar que el Guirre desaparezca de la isla y, con ello, de Canarias. Este proyecto se vertebra en dos líneas muy relacionadas entre sí, la de conservación y la de investigación. Con la primera, la conservacionista, se pretende ante todo aumentar la supervivencia de la especie y favorecer el número de pollos nacidos cada año. Para ello se han preparado varios comederos donde, periódicamente, ganaderos y personal de Medio Ambiente depositan restos de animales muertos. También hay en marcha un programa de educación ambiental con el que, entre otros objetivos, se pretende erradicar el robo de huevos o pollos y el uso de venenos. Paralelamente se desarrolla un amplio proyecto de investigación sobre el Guirre, en el que colabora la Estación Biológica de Doñana (CSIC). Con él se quiere elaborar un modelo demográfico que sirva para predecir la evolución futura de la especie, basado principalmente en el anillamiento con marcas especiales, censos, estudios genéticos y de hábitat.
El Guirre es un ave de gran tamaño, con casi 1,65 metros de envergadura, una altura de 70 centímetros y dos kilos de peso. Está especializada en comer todo tipo de carroñas, desde insectos, basuras y excrementos, hasta cabras muertas. La silueta del adulto resulta inconfundible, blanca con una amplia banda negra en las alas y la cara amarilla. Los jóvenes son negruzcos, pero su plumaje se va aclarando poco a poco, tardando 5 años en ser igual al de sus padres y poder criar. Ave básicamente migradora, Fuerteventura es uno de los pocos lugares del mundo donde su población es seden- taria. Sin embargo, en invierno pueden llegar a la isla ejemplares africanos o europeos, atraídos por su abundante cabaña ganadera. En esta época gustan de dormir juntos en zonas tranquilas, normalmente en torretas de la luz. Pero a partir de enero comienzan a ocupar sus territorios de cría, haciéndose un pájaro solitario. Suele poner dos huevos en abril, incubados por la pareja durante 42 días. Normalmente sólo sobrevive uno de los pollos, el primero en nacer, que vuela 75 días después, hacia mediados de julio. Tras un corto período de aprendizaje, los jóvenes se independizan por completo de sus padres.
Para que el Guirre no desaparezca de Fuerteventura necesitamos la ayuda de todos. Tú puedes colaborar para que su silueta vuelva a ser familiar en los cielos majoreros.
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