ENERGÍA NUCLEAR DE FISIÓN
 EJEMPLO PRÁCTICO: UNA EXPLOSIÓN NUCLEAR EN MADRID

MÁS DATOS

QUÉ HACER TRAS LA EXPLOSIÓN

... PERO YO VIVO EN EL CAMPO

CUANDO NO HAY DÓNDE HUIR
-EFECTOS GLOBALES-

Las consecuencias de una explosión nuclear dependen en gran medida no sólo de la potencia del arma, sino también de la altura a la que se detona y del área que se ve afectada. Una bomba de un megatón se considera estándar para los arsenales actuales; una mayor potencia implica cambios no sólo cuantitativos, sino también cualitativos en los efectos: en una bomba pequeña las bajas por efecto de la radiación son más que en una grande, ya que en los de esta última las personas irradiadas habrán perecido antes por las quemaduras o la explosión. Un megatón es bastante potente si se lo compara con los 0'015 megatones de la bomba lanzada sobre Hiroshima, que causó más de 120.000 bajas.
Si la detonación se produce a una altura tal que la bola de fuego no toque el suelo (unos 2.500 m.) el pulso térmico alcanzará a más personas y los edificios destruidos lo estarán en un radio más amplio; sin embargo, si detona cerca del suelo la bola de fuego vaporizaría todos los materiales que se encontraran dentro de ella y los elevaría cientos de metros para dejarlos caer luego en una amplia zona como lluvia radiactiva que produciría muchas más bajas que la explosión en sí, prolongando su agonía durante semanas.

Simulacion de una explosion en Madrid. Pincha para ver mas grande También hay que distinguir entre la zona que va a ser expuesta; si se trata de un emplazamiento militar relativamente aislado (un silo de misiles o una base aérea ) o incluso un ejército, las bajas serán menores y los destrozos menos "impactantes". Al ser estos objetivos puntuales bastan bombas de 1 megatón o menos, ya que cuanto mayor es su potencia menor es la precisión.

Pero los arsenales están llenos de armas mayores de 1 megatón, y esto es porque sus objetivos son ciudades, en las que no es tan importante la precisión como la destrucción masiva y el mayor daño posible a la industria y moral del enemigo. Si la bomba es lanzada sobre una zona de altos edificios (Nueva York, Los Ángeles...) los edificios se desmoronarían sobre las calles matando a casi todos los que se encontrasen dentro o fuera de sus casas. Si en las construcciones abundan los materiales ligeros como el vidrio o la madera, fragmentos de estos volarán a velocidades letales dañando a personas y construcciones en un amplio radio. Y, la peor de todo las posibilidades imaginables: una detonación en el suelo y cerca de una central nuclear, ya que todos los materiales radiactivos de la explosión y los de la central producirían una lluvia radiactiva de efectos prácticamente globales (tendría mucha más repercusión que el accidente de Chernobil).

Existe una fórmula aproximada para evaluar los daños producidos por una bomba nuclear tan solo atendiendo a los efectos producidos por la onda de choque, de modo que siempre se puede tomar como mínimo. La unidad psi es la que define la sobrepresión producida por la onda de choque, de modo que 5 psi matarían a la mitad de la población comprendida en un radio según la potencia de la explosión:

Así, p= 25 Y/R^3, donde p es la sobrepresión en psi.

Y = la potencia en megatones

R = radio de acción en millas

De modo que para 1 megatón y 5 psi. se obtiene un radio de 1´709 millas, es decir, un área de 9´18 millas cuadradas (o 22´95 km. cuadrados) que multiplicadas por la densidad de población de la zona nos da las bajas mínimas.


  EFECTOS DE UNA EXPLOSIÓN SEGÚN LA DISTANCIA DEL PUNTO CERO.-Siguiente secuencia. Pulsa para ver mas grande.

Interpretación: Siguiendo las columnas del mismo color, para cada potencia de la bomba, y a la altura del punto 0 establecida en pies, los efectos para cada distancia en Km. del punto 0 son los que se reflejan en las correspondientes filas.
Ejemplo: Bomba de 10 kilotones (10 Kton.) que explota a 1980 pies de altura. A 0´8 Km. del punto 0 produce vaporización en los edificios, el 98% de muertos, el 2% de heridos, una Psi de 25 y 480 Km/h. de velocidad del viento. Véase cómo estos efectos coinciden con los producidos a 4 ó 14 Km. de distancia del punto 0 por sendas bombas de 10 ó 20 Mton. respectivamente.

Potencia 
bomba
10 Kton. 10 Mton. 20 Mton.
Altura al punto 0 1.980 pies 8.000 pies 17.500 pies
       
Daños en edificios Distancia del punto 0 (Km.) Distancia del punto 0 (Km.) Distancia del punto 0 (Km.) Bajas (%) Heridos(%) Psi Km/h. viento
Vaporización 0´8 4 14 98 2 25 480
Edificios destruidos 1´6 6 22´4 90 10 17 440
Daños severos 63 30 9 260 2´8 10´4 43´2
Incendios, falta de oxígeno, viviendas muy dañadas 50 45 6 140 4 12´4 49´6
Quemaduras 2º y 3º grado 15 50 3 98 4´8 16 56

Para poderse hacer una idea de la potencia normal de un arma nuclear expondré lo que ocurriría si una bomba de 1 megatón explotase a 2.600 m sobre la Puerta de Alcalá (Madrid, España), situada casi en el centro geométrico de la ciudad. A este lugar le denominaremos punto cero. Para hacerse mejor cargo de la escena me permitiré la licencia de contar con un observador virtual al que no le afecten los acontecimientos y, por tanto, pueda ver la escena claramente sin perecer.

Si nuestro observador se encontrase en la Plaza de Moncloa o en el campo al aire libre cerca del Planetario (a unos 3 Km. del punto cero) vería cómo una deslumbradora luz blanca emergía de un nuevo sol sobre la ciudad, que durante 5 segundos genera una onda de calor abrasador que incendiaria la vegetación, derretiría los cristales, las farolas y los coches y, por supuesto, prendería en el acto a cualquiera que se encontrase en la calle convirtiéndole en poco en un cadáver completamente carbonizado. Unos cinco segundos después de la aparición de la luz llegaría la onda expansiva cargada de los restos de la ciudad (que ya no existiría), todas las construcciones serían barridas en poco tiempo y se verían bombardeadas por todo tipo de objetos a velocidades increíbles. También vería cómo mientras va cesando la onda de calor un vendaval soplaría a una velocidad de 600 km/h. desde el punto cero, y a 250 km/h. a 6 Km de él, que al poco soplaría con menos intensidad en sentido contrario; afectaría a toda la zona marcada en el plano con el círculo nº 2.
 
La bola de fuego iluminaría la escena durante los 30 seg. que tardaría en apagarse, llegando hasta los 4 Km. de diámetro y que ascendería como un cohete hasta apagarse a más de 9 Km. de altura, mientras durase freiría todo lo que se encontrase bajo ella. Siguiente secuencia. Pulsa para ver mas grande.

Una explosión convencional produce una onda expansiva que produce un impacto rápido más o menos potente, pero una explosión nuclear tiene una onda explosiva que dura varios segundos, de modo que produce un empuje constante que es capaz de rodear los edificios y estrujarles desde todos los ángulos. Una detonación de un megatón aplastaría o reventaría cualquier edificio situado en un radio de 7 Km, por lo que, en el ejemplo que nos ocupa toda construcción dentro del círculo marcado en el plano (nº 3) sería destruido, y en 12 km. (circulo nº 5) las construcciones se verían gravemente afectadas. De modo que todo el centro de la ciudad desaparecería para ser empujada hacia la periferia dejando sólo los cimientos y partes de las estructuras más resistentes. Así se podría decir que prácticamente toda la ciudad de Madrid sería arrasada casi en su totalidad, en un radio de 12 Km. en el que prácticamente todo ser vivo moriría ya por derrumbamientos, quemaduras o radiación. Sólo quedaría un manto de ruinas con gran cantidad de edificios en ruinas en la periferia, todo ello en llamas.

Todo tipo de restos llegarían hasta a 16 Km. del punto cero (circulo nº 7) , donde además, surgirían incendios esporádicos en los materiales más inflamables y expuestos (depósitos, fábricas casas, coches...).
La intensidad del pulso térmico producido por la detonación sería tal que todo aquel que se encontrase al aire libre en un radio de 14 Km. (circulo nº 6) sufriría quemaduras de tercer grado. Los que se encontrasen expuestos a distancias menores serían carbonizados casi al instante. En este área surgirían incendios en masa y todo arderían de manera simultánea formando una gran hoguera de 725 Km2 que impediría a los supervivientes salir de la zona o a los rescatadores entrar. De modo que las poblaciones de Getafe, Coslada, parte de Alcobendas, Pozuelo de Alarcón, Alcorcón y Leganés, serían un inmenso incendio casi imposible de sofocar, donde los que pudieran huirían dejando a los que no pudieran valerse.
 
Foto final. Pulsa para ver mas grande.La manera en la que se comportaría este gran incendio podría ser de dos tipos: podría avanzar alejándose del punto cero e ir creciendo según encontrase combustible. A este efecto se le denomina conflagración. O podría ser que el mismo incendio crease una corriente hacia el centro y arriba que lo impulsase hacia el punto cero para alcanzar temperaturas elevadísimas, esto sería una tormenta de fuego. La manera en la que se comportase no es predecible, ya que variaría según la climatología. En cualquiera de los dos casos los refugios son ineficaces, tanto por las elevadas temperaturas que se llegan a alcanzar como por los gases tóxicos y la falta de oxígeno, que es consumido por el fuego.

La escena que vería nuestro observador tras la explosión sería muy parecida a la que sufrieron los supervivientes en Hiroshima y Nagasaki. En un instante el paisaje cambia por completo, se habría transformado en terrenos quemados o en llamas y escombros por todas partes.
Una oscuridad impenetrable inundaría la zona en un radio de 20 Km. (circulo nº 4) como sombra del hongo atómico y de la gran cantidad de partículas en suspensión que ocultarían la luz del Sol. Seguramente, como ocurrió en Hiroshima, empezaría a llover un agua negra como lluvia radiactiva local que contaminaría los ríos y el terreno, extendiendo los efectos.

Debido a la oscuridad y a los incendios los supervivientes que pudieran caminar tendrían que abandonar la zona y dejar a los heridos o perecer con ellos. Si la detonación se produjera en una gran ciudad lo más probable es que casi todos murieran allí donde les cogiera la explosión o muy cerca, ya que en la oscuridad, en una ciudad convertida en escombros y rodeada de incendios las probabilidades de escapar son casi nulas. Otras poblaciones más lejanas sufrirían también los efectos de la onda de choque, Una persona situada en Alcalá de Henares vería ascender el hongo sorprendido para, a los pocos segundos, ser lanzado al suelo por la onda de choque que sería capaz de romper todos los cristales de la ciudad.

Y este panorama puede ser aún peor si la detonación se produce en el suelo o muy cerca de él. En este caso la zona afectada por la onda explosiva sería menor aunque la del pulso térmico sería igual. La bola de fuego a millones de grados tendría un radio de 3 Km. y transformaría en vapor todo el centro de Madrid, convirtiéndolo en un cráter de sesenta metros de profundidad (la altura de un edificio de 20 plantas). El pulso térmico produciría a toda persona expuesta quemaduras de tercer grado a una distancia de 14 km., aunque éste no sería el peor de sus problemas.

Una intensa lluvia radiactiva caería en toda la zona bajo el hongo, especialmente durante las primeras 24 horas, con varias veces la cantidad letal que mataría a todo el que hubiera sobrevivido a los demás efectos, extendiéndose decenas de kilómetros con dosis de 1000 Rems, suficientes para matar a toda la población adulta en 10 días. Pero si soplase un viento de unos 20 km/h. arrastraría además la nube radiactiva a una distancia de más de 230 km. en una franja de una anchura de 20 km. que mataría a la mitad de la población sana que se encontrara bajo ella en unas semanas. Podría arrasar fácilmente media Comunidad de Madrid, por ejemplo. Para dosis superiores a 400 Rems, más del 65% de la población moriría en un mes; para 300 a 400 Rems más del 50% morirían en el primer mes.
  Para más de 20 Rems las defensas del organismo se reducen drásticamente, se sienten mareos, vómitos, diarreas, fatiga y hemorragias así como daños en el material genético.   Pero contra ciudades grandes están hechas las bombas de 20 megatones, ya que para un objetivo militar con un megatón sobra. La antigua URSS tenía más de 130 de ellas, llegando a detonar a modo de pruebas una de 20 megatones. Si explotase a una altura de 9.000 m. arrasaría por completo una zona de 18 Km. de radio, y la zona con graves daños en los edificios tendría 32 Km. de radio. La bola de fuego mediría 7´5 Km. produciendo un pulso térmico de 20 segundos que quemaría todo en 35 km. de distancia. Todo el que se encontrase mirando en la dirección de la explosión a 500 kilómetros de distancia quedaría temporalmente ciego y podría sufrir afecciones oculares permanentes.

Esos mismos 20 megatones detonados a la altura del suelo produciría una bola de fuego que lo engulliría todo en un radio de 5 Km., y la lluvia radiactiva afectaría a la mitad de España.

  Tras la explosión los supervivientes presentarían un aspecto infernal: amputación de miembros, quemaduras por todo el cuerpo, confusión por no saber qué ha ocurrido, desesperación por encontrar a los seres queridos... En el caso de bombas mayores a un megatón la tan temida radiación sólo sería preocupante si detona cerca del suelo, ya que la gente irradiada se encontraría en la zona barrida por las altas temperaturas y la onda de choque. Sólo en las bombas menores la radiación inicial mata a gente que sale viva del resto de los efectos. Así, si la explosión fuera localizada sólo en un punto (no en caso de holocausto nuclear) lo ocurrido en Hiroshima se repetiría. Columnas de supervivientes huirían en procesión de la ciudad en llamas hacia cualquier lugar. Los síntomas de la radiación se harían sentir desde el primer momento sintiendo una intensa sed, vómitos, fiebre y manchitas en la piel debidas a pequeñas hemorragias subcutáneas para los que se encuentren en la fase crítica. Estos sítomas parecen remitir a las pocas horas o días, dando un cierta esperanza al enfermo durante unas cuatro semanas denominadas período de latencia, en el que la función regeneradora de las células se ve seriamente dañada descendiendo el número de glóbulos blancos y plaquetas en la sangre, dejando cada vez más expuesto al paciente a cualquier enfermedad. En la última fase las diarreas, pérdida de cabello y hemorragias intestinales se suceden hasta varias semanas, tras las cuales el paciente puede morir o recuperarse.

  Aún sabiendo lo que implica una detonación nuclear, no podemos todavía hacernos idea de lo que sería una guerra nuclear con miles de megatones distribuidos por todo el planeta, ya que los efectos conjuntos serían más que la suma de las explosiones aisladas; además, no habría lugar al que escapar. Del efecto más destructivo no hemos hablado, y es que destruye no sólo a los individuos, sino también a la sociedad, acaba con todo el orden y desmorona todo tipo de jerarquía. Los efectos de una sola detonación se deja sentir durante décadas, los de una guerra nuclear no lo llegaríamos a saber.

Espero que con esta serie de artículos hayan podido comprender en su verdadera magnitud lo que significa una bomba nuclear y el riesgo que corre la humanidad si no pone una solución cuanto antes. Quizás dejen de parecernos una simple anécdota las noticias referentes a este tema, tales como las de posibilidad de que líderes terroristas o dictadores posean una bomba o la compren en el mercado negro, que las instrucciones para construir una ingenio nuclear se encuentren en Internet al alcance de muchos o que desaparecieran de la antigua URSS los famosos maletines nucleares. Hasta ahora la única solución que se ha encontrado para evitar una guerra nuclear es que se tienda a hacer un gobierno cada vez más global, hasta que todos los pueblos de la Tierra formen algo así como una nación. De esta manera se evita la guerra entre estados y se reduce el peligro a acciones puntuales que no pueden extenderse por todo el planeta.