El 16 de Julio de 1945 estalló la primera bomba atómica en el campo de pruebas de Trinity, cerca de Álamo Gordo (Nuevo Méjico). Desde ese preciso instante la historia de la humanidad ha pasado a una nueva era, la era nuclear.
Nunca hasta entonces se habían tenido los conocimientos necesarios como para saber que la masa puede convertirse en grandes cantidades de energía y cómo podía realizarse ese proceso, hasta entonces reservado tan sólo a las estrellas.
La famosa fórmula E=mc2 ha pasado ya a formar parte de la cultura popular aun sin que en realidad se llegue a saber qué implica. En ella se expresa la relación entre masa y energía, es decir, que una cantidad de masa puede convertirse en ingentes cantidades de energía, y viceversa. Por ejemplo, de un gramo de uranio, si se convirtiese totalmente en energía, se obtendrían 25 millones de Kw.
Aplicado en
forma de bomba nuclear basta decir que para asolar Hiroshima
sólo se convirtió un gramo de masa (aunque toda la bomba como
mecanismo pesara cuatro tonelada); su potencia fue de 12´5
kilotones, es decir, para igualar su potencia serían necesarias
12.500 toneladas de TNT. La materia usada en una bomba nuclear
suele ser uranio 235 o plutonio 239, ya que debido a su gran
densidad las hace ideales como combustibles de fisión. Cuando en
un espacio se reúne la suficiente cantidad de materia
(denominada masa crítica) se produce una reacción en cadena
espontánea; esto es, el núcleo de los átomos del material se
divide liberando energía y varios neutrones "rápidos"
que provocan que otros núcleos también se dividan y liberen
más energía y neutrones. Sin embargo, si la densidad no es
suficiente la energía liberada hace que el material se
expanda y se
detenga el proceso. Para evitar que se pare la reacción se
recurre a una materia muy densa de por sí (isótopos del uranio
y plutonio) que además se comprime de manera muy rápida para
lograr una altísima densidad que permite que los neutrones
"rápidos" choquen antes con otros núcleos y se
produzca antes el mayor número de divisiones.
Como la cantidad de divisiones aumenta exponencialmente (por
ej.: 2, 4, 16, 256...) es casi al final del proceso cuando se
libera más energía. Para una explosión de 100 kilotones son
necesarias 58 generaciones, las 7 últimas generan el 99,9 % de
la energía en período cortísimo de tiempo. También puede
liberarse energía con la fusión; en este proceso los núcleos
se unen en
vez
de separarse, pero se requieren altísimas temperaturas (del
orden de millones de grados) para que el mismo se lleve a cabo.
Para esta reacción se usan átomos ligeros (más fáciles de
unir), generalmente hidrógeno o sus isótopos (deuterio y
tritio). Para unir dos átomos "basta" con hacerlos
chocar. Los protones de cada átomo se repelen debido a que
ambos
tienen
carga positiva, de modo que no llegan a acercarse lo suficiente
para que se unan (gracias a la fuerza nuclear fuerte). Por eso,
para que se lleve a cabo la fusión deben comprimirse fuertemente
los núcleos, y una vez hecho sólo podrán continuar unidos si
pierden un equivalente de la energía que les hizo apretarse. En
el caso de usar deuterio y tritio se libera violentamente un
neutrón. Esta energía liberada es la que forma una bomba de
fusión, también denominada bomba H.