El Enigma Español Que Aún Sigue Pendiente

Las últimas palabras de María Gómez Cámara a un periodista


Luis Mariano Fernández


     El mundo del Misterio está de luto. Maria Gómez Cámara, dueña de la famosa casa de las caras de Bélmez, falleció el pasado Martes 3 de Febrero a las nueve de la mañana en el Hospital “El Neveral” de la ciudad de Jaén a consecuencia de un edema pulmonar. Más que nunca, curiosos e investigadores del fenómeno paranormal más importante de la historia, se siguen haciendo la misma pregunta: ¿Qué pasará con las caras? ¿Seguirán ahí? ¿Se marcharán para siempre? Interrogantes que todos se hacen desde hace casi 33 años. Tal vez, María, esa extraña y mágica mujer, se haya llevado el secreto a la tumba... 


     El periodista Andrés Moya escribía muy acertadamente en el Diario El Mundo, del pasado Miércoles 4 de Febrero, a consecuencia de la trágica muerte de Maria Gómez Cámara: “Si la cara es el espejo del alma como dicen, en el caso de Maria Gómez Cámara su alma era el espejo de las caras más famosas de España”. 

     Y efectivamente así es. Desde aquel mítico 23 de Agosto del año 1971, fecha en la que apareció la primera cara en el inmueble belmorense, nunca se dejó de hablar, informar y escribir sobre tan irritante misterio. Las caras de la discordia, como llamaron algunos, fueron siempre centro de atención y flanco de ataque de las más altas esferas políticas y religiosas de aquella época convulsa y oscura. En la actualidad, las caras de Bélmez estan nuevamente en la palestra informativa de todos los medios de comunicación. Con la misma fuerza, con la misma intensidad, con los mismos interrogantes, con el mismo misterio de sus inicios. Motivo de todo este terremoto peridodístico la tiene la triste desaparición de la dueña de esas caras que desde luego marcará un antes y un después en esta historia oficialmente imposible. María Gómez Cámara nos ha dejado y ha pasado a mejor vida. Seguramente, se haya llevado consigo infinidad de historias y secretos incontables e inconfesables. Muchos, la gran mayoría, decían y siguen diciendo, lo que afirmaba aquel catedrático de la Universidad de Frisburgo de Alemania en 1974, Hans Bender: “Con María desparecerán las caras”. ¿O tal vez no?. Parece que esta conjura está más viva que nunca, porque, pese a quien pese, el gran enigma de Bélmez, nunca perecerá. Seguirá ahí, retando a todo y a todos. Y afirmo ésto, por todo lo que leerán y verán ustedes en este artículo. En exclusiva para Enigmas, les ofreceremos la evolución del fenómeno en los últimos dias en vida de Maria. Conocerán sus últimas palabras. Verán fotografias y documentos inéditos. Y la gran sorpresa de todas, en contra de todo “pronóstico” –siendo la primera vez que ocurre- han aparecido más de 18 caras nuevas en el mítico cemento de la casa maldita. Todo esto sucedia cuando Maria estaba hospitalizada en Jaén, a más de 50 Km del pueblo de Bélmez. Algunos rostros son claros, otros más difíciles de observar, algunos en formación, pero todos ellos observando desde ahí abajo Dios sabe qué. Esas efigies de piedra parecen más atormentadas que nunca. ¿Sufrían, y sufren ahora, la soledad y la ausencia de su más fiel compañera?

     A continuación, me gustaria prevenir y disculparme con el lector, porque probablemente lean algún tipo de conclusión personal, emociones o sentimientos que he tenido durante estas últimas jornadas, personalizando las situaciones vividas. Y es normal, porque desde estos últimos 14 años que conozco a Maria Gómez Cámara y su entorno, con más de 50 viajes al pueblo del misterio a mis espaldas, es inevitable no sumergirme en lo humano de esta historia. Como periodista me veo en la obligación de informar y contar, como persona la de compartir momentos muy íntimos que creo deben de conocer. Siempre en vivo. Siempre en directo. Estos son los hechos y así los he vivido...


     Sábado 10 de Enero, Bélmez de la Moraleda
     Crónica de una muerte anunciada

 

    Me acompañaba en esta ocasión el buen amigo e investigador José Antonio Caravaca. Díias antes se habia puesto en contacto telefónico conmigo mi buena amiga Isabel Maria Chamorro, la sobrina de Maria Gómez Cámara y me había puesto al corriente que desde el dia 1 de Enero ya no se encontraba en la casa, sino en la del hijo, Miguel Pereira. El estado de salud de Maria habia empeorado notablemente. El dia 1 de Enero tuvo que ingresar por urgencias en el hospital de Jaén. Dias después, pasó exactamente lo mismo. Y al igual que las dos veces anteriores, regresó a casa de su hijo. Subidas graves de azúcar e insuficiencia cardio-respiratoria, fueron los síntomas graves de sus respectivos ingresos. Maria Gómez Cámara cumplió el 5 de Enero 85 años. Ese mismo dia le dijo a su hijo y a su nuera que me llamasen por teléfono y me avisaran. Maria insistió durante dos dias más en que me avisaran de su estado. Y así lo hicieron. El instinto me puso en alerta. Como un resorte vinieron a mi mente las palabras que me dijo en Noviembre del pasado año esta buena mujer: “Luis Mariano, dentro de poco me moriré. Quiero contarte algunas cosas. Que sepas que rezo por ti todos los dias”. Intuia lo peor. Maria, se moria. Y tenia que estar allí. Cruzamos la calle Real de noche y me era extraño no ver la puerta del Nº 5 entreabierta como siempre y no ver la tímida luz blanquecina que sale por el ventanuco de la casa encantada.  


     No pude evitarlo. Miré por la pequeña ventana. La estancia estaba vacia. Sola. Muda. A oscuras. A continuación, llegamos al domicilio de Miguel. Maria estaba sentada en un sillón. Me puse frente a ella. Como siempre ocurria en nuestros encuentros, transcurrió un silencio de muchos segundos. Era como una especie de reto, a ver quien hablaba primero. Rompió ese mágico y tenso silencio Maria Jesús. “Sabes quien es o no abuela?”, preguntaba la nuera. Sin dejar de mirarme, respondió: “!Luis Mariano!”. Seguidamente, y como de costumbre, me regaló una preciosa sonrisa. Me senté junto a ella y nos dimos la mano. Recuerdo que no me la soltó en toda la hora que estuvimos allí. La respiración le fallaba. Le costaba mucho hablar. Apenas podia hacerlo. Solo me miraba. Y yo intuia muchas cosas en esa terrible y a la vez tierna mirada. Maria tenia ese poder en su rostro. De todos es popular y conocida su viva y descarada mirada. Casi al final del encuentro fue cuando me apretó con mas fuerza la mano y me hizo un gesto para que me acercara. Me dijo, casi al oido, que se queria morir, y que sabia que se moria. Que no llegaria al dia 2 de Febrero, y que cuando se marchara de este mundo cuidara de sus caras. Conmocionado, quien esto escribe, observé su dura expresión, y ella me asintió con la cabeza. Fue un momento duro. Le lancé una última pregunta: “Maria, ¿te volveré a ver?”. Ella, sin pensarlo, con claridad, me contestó: “Si, pero no será aquí”.  

     Salí de allí triste. Por qué no decirlo. Con angustia. Con mil preguntas. Maria Jesús me comentaba al salir de la casa que últimamente a su suegra se le iba un poco la cabeza y que justificaba lo que Maria me habia dicho con eso. La vejez y la enfermedad. Sin embargo, yo sabia que esas palabras eran verdad. Que se cumpliria. Que inevitablemente el momento del óbito llegaria en ese tiempo anunciado. A su vez, Maria Jesús me ponia en antecedentes de que en la casa de las caras estaban ocurriendo cosas extrañas. Que parece que se estaban formando nuevos rostros. Nuevas caras en el suelo. No podia dar crédito. Y encima en la ausencia de Maria. Era ya tarde y decidí que volveria pronto para confirmar esas sospechas y ver como se encontraba Maria. Cuando regresé a mi domicilio en Benalmádena, evidentemente, no pude dormir....

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