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El Enigma Español Que Aún Sigue Pendiente Las últimas palabras de María Gómez Cámara a un periodista
Y efectivamente así es. Desde aquel mítico 23 de Agosto del año 1971, fecha en la que apareció la primera cara en el inmueble belmorense, nunca se dejó de hablar, informar y escribir sobre tan irritante misterio. Las caras de la discordia, como llamaron algunos, fueron siempre centro de atención y flanco de ataque de las más altas esferas políticas y religiosas de aquella época convulsa y oscura. En la actualidad, las caras de Bélmez estan nuevamente en la palestra informativa de todos los medios de comunicación. Con la misma fuerza, con la misma intensidad, con los mismos interrogantes, con el mismo misterio de sus inicios. Motivo de todo este terremoto peridodístico la tiene la triste desaparición de la dueña de esas caras que desde luego marcará un antes y un después en esta historia oficialmente imposible. María Gómez Cámara nos ha dejado y ha pasado a mejor vida. Seguramente, se haya llevado consigo infinidad de historias y secretos incontables e inconfesables. Muchos, la gran mayoría, decían y siguen diciendo, lo que afirmaba aquel catedrático de la Universidad de Frisburgo de Alemania en 1974, Hans Bender: “Con María desparecerán las caras”. ¿O tal vez no?. Parece que esta conjura está más viva que nunca, porque, pese a quien pese, el gran enigma de Bélmez, nunca perecerá. Seguirá ahí, retando a todo y a todos. Y afirmo ésto, por todo lo que leerán y verán ustedes en este artículo. En exclusiva para Enigmas, les ofreceremos la evolución del fenómeno en los últimos dias en vida de Maria. Conocerán sus últimas palabras. Verán fotografias y documentos inéditos. Y la gran sorpresa de todas, en contra de todo “pronóstico” –siendo la primera vez que ocurre- han aparecido más de 18 caras nuevas en el mítico cemento de la casa maldita. Todo esto sucedia cuando Maria estaba hospitalizada en Jaén, a más de 50 Km del pueblo de Bélmez. Algunos rostros son claros, otros más difíciles de observar, algunos en formación, pero todos ellos observando desde ahí abajo Dios sabe qué. Esas efigies de piedra parecen más atormentadas que nunca. ¿Sufrían, y sufren ahora, la soledad y la ausencia de su más fiel compañera?
A continuación, me gustaria prevenir y disculparme con el lector, porque probablemente lean algún tipo de conclusión personal, emociones o sentimientos que he tenido durante estas últimas jornadas, personalizando las situaciones vividas. Y es normal, porque desde estos últimos 14 años que conozco a Maria Gómez Cámara y su entorno, con más de 50 viajes al pueblo del misterio a mis espaldas, es inevitable no sumergirme en lo humano de esta historia. Como periodista me veo en la obligación de informar y contar, como persona la de compartir momentos muy íntimos que creo deben de conocer. Siempre en vivo. Siempre en directo. Estos son los hechos y así los he vivido...
Me acompañaba en esta ocasión
el buen amigo e investigador José Antonio Caravaca. Díias antes
se habia puesto en contacto telefónico conmigo mi buena amiga Isabel
Maria Chamorro, la sobrina de Maria Gómez Cámara y me había puesto
al corriente que desde el dia 1 de Enero ya no se encontraba en la casa,
sino en la del hijo, Miguel Pereira. El estado de salud de Maria habia
empeorado notablemente. El dia 1 de Enero tuvo que ingresar por urgencias
en el hospital de Jaén. Dias después, pasó exactamente lo mismo. Y al
igual que las dos veces anteriores, regresó a casa de su hijo. Subidas
graves de azúcar e insuficiencia cardio-respiratoria, fueron los síntomas
graves de sus respectivos ingresos. Maria Gómez Cámara cumplió el 5
de Enero 85 años. Ese mismo dia le dijo a su hijo y a su nuera que me
llamasen por teléfono y me avisaran. Maria insistió durante dos dias
más en que me avisaran de su estado. Y así lo hicieron. El instinto
me puso en alerta. Como un resorte vinieron a mi mente las palabras
que me dijo en Noviembre del pasado año esta buena mujer: “Luis Mariano,
dentro de poco me moriré. Quiero contarte algunas cosas. Que sepas que
rezo por ti todos los dias”. Intuia lo peor. Maria, se moria. Y tenia
que estar allí. Cruzamos la calle Real de noche y me era extraño no
ver la puerta del Nº 5 entreabierta como siempre y no ver la tímida
luz blanquecina que sale por el ventanuco de la casa encantada.
Salí de allí triste. Por qué no decirlo. Con angustia. Con mil preguntas. Maria Jesús me comentaba al salir de la casa que últimamente a su suegra se le iba un poco la cabeza y que justificaba lo que Maria me habia dicho con eso. La vejez y la enfermedad. Sin embargo, yo sabia que esas palabras eran verdad. Que se cumpliria. Que inevitablemente el momento del óbito llegaria en ese tiempo anunciado. A su vez, Maria Jesús me ponia en antecedentes de que en la casa de las caras estaban ocurriendo cosas extrañas. Que parece que se estaban formando nuevos rostros. Nuevas caras en el suelo. No podia dar crédito. Y encima en la ausencia de Maria. Era ya tarde y decidí que volveria pronto para confirmar esas sospechas y ver como se encontraba Maria. Cuando regresé a mi domicilio en Benalmádena, evidentemente, no pude dormir.... |
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