LA HABITACION DEL HIJO : EL HILO DE ARIADNA
Director : Nanni Moretti   / Guionistas : Linda Ferri / Nanni Moretti / Heidrun Schleef
La tranquila vida de Giovanni y su familia se ve afectada por la muerte de Andrea, uno de sus hijos. La familia trata de agarrase a cualquier cosa que les haga sentir que Andrea, de alguna forma, sigue vivo.
VALORACION : 9
 
     
 

El 2000 ha sido el año en que se han editado los últimos cinco cuentos de Raymond Carver en el libro "Si me necesitas, llámame". Para los que hasta ese momento lo habíamos leído todo, este descubrimiento fue como si hubieran retrasado la muerte de Carver, como si aún siguiera vivo. Cada uno de esos cuentos se leía con el placer y la tristeza del que sabe que ya no habrá una última excusa. Que cuando se terminara el quinto , ya no habrá más esperanza y Carver, definitivamente, habría muerto.

"Si me necesitas, llámame" se titula el último cuento de la selección y para los que admiramos a Carver, las frases con las que se termina son su epitafio literario. La señal que marca que a poco metros el puente está roto y que ya resulta imposible avanzar en su mundo de ficción.

Esa sensación de pérdida desaparece con esta película de Nanni Moretti. Podía sospecharse ,pon algunas pistas dejadas en sus anteriores películas, algo que es evidente en ésta : su amor por Carver. Una declaración tanto expresa como tácita. El propio Moretti aparece en la cama leyendo " Los dedos de los pies", uno de los poemas del libro de Carver "Un sendero nuevo a la cascada" y a uno de sus pacientes se le descubre un cáncer en un pulmón, como le sucedió al propio Carver. La película, además, no es sino la aplicación a la historia de una forma de ver clásica de Carver en la que algo extraño modifica la tranquila realidad de los personajes.

Todo lo que sucede en la vida tiene algo de extraño, algo amenazante que parece estar esperando el momento para salir. Giovanni se enfrenta a ello cotidianamente en su consulta a través de las vidas normales de unos pacientes que conviven con la amenaza del suicidio, de la violación o de la pérdida de la autoestima. Giovanni lo presencia todo desde la distancia del profesional que se limita a escuchar sin involucrarse en lo que sucede. La separación de asientos y el cálido refugio de la mesa de la cocina, punto de unión de la familia, parece suficiente como para mantenerse al margen.

La amenaza está ahí y aprovecha el momento más inesperado : Una mañana de domingo, en la que los personajes bajan la guardia y se dedican a decidir cómo pasar el día. Un desayuno, de nuevo, que se verá interrumpido por una llamada. Esas llamadas que tan bien sabía emplear Carver.

La vida de la familia está a punto de cambiar y la desgracia se acerca a ellos, los roza a todos, como si los oliera, buscando a la víctima elegida. Es uno de los mejores y más inquietantes momentos : El padre llama a casa y nadie responde, la madre es golpeada por un hombre que huye, la hermana es empujada en moto y parece, por un momento, que vaya a caerse. La realidad, aparentemente, vuelve a conservar su equilibrio y nada varía. Será la sucesión de miradas entre ellos la que les sirva para transmitirse la muerte mientras buceaba de Andrea. La amenaza toma forma y lo hace de la manera más violenta, con un hijo que se pierde en una gruta buceando y que, desesperado, se destroza las uñas intentando salir.

La historia de la muerte Andrea recuerda a dos cuentos de Carver. En "El baño", una pareja se entera de la muerte de su hijo cuando están preparando su cumpleaños:

"En un cruce, y sin mirar, el chico del cumpleaños se bajó del bordillo de la acera, y en un abrir y cerrar de ojos fue arrollado por un coche. Cayó de costado, con la cabeza sobre la cuneta; sus piernas, sobre la calzada, se movían como si estuvieran subiendo por un muro"

El hijo es ingresado y una tarde, cuando la madre está en casa, recibe del hospital.

"Scotty - dijo la voz - Se trata de Scotty - siguió la voz - Tiene que ver con Scotty, sí"

Así termina este cuento de Carver y no es difícil establecer la relación con la muerte de Andrea en la película de Moretti. Esa mirada de Carver, capaz de fijarse en las piernas del niño cuando sufre el accidente, también se percibe en el trabajo de Moretti, cuidando y sorprendiendo con diálogos como el de la relación entre los sonidos y los deportes.

En un ejercicio que Carver sólo realizó una vez, la historia de "El baño" fue retomada y ampliada en "Parece una tontería". De nuevo el accidente y la muerte del hijo, pero ahora Carver quiere saber qué es lo que pasa con esa familia, cómo se enfrenta al dolor, cómo consigue seguir adelante. Algo hubo en la primera tentativa de asalto a esa historia que no le gustó, como si le resultara incompleta.

Nanni Moretti debía tener bien presentes esos dos cuentos. Sabe que el verdadero reto está en contar lo que sucede y a ello se dedica en una segunda parte de su película en lo que supone la condensación de la esencia de Carver. Lo que Robet Altman intentó hacer con Carver en "Vidas cruzadas", lo supera Moretti en esta segunda parte con pequeñas escenas que, ya de por sí, son capaces de derribar cualquier barrera. Son golpes directos de un Moretti que sabe qué y cómo hay que contar una historia.

La escena en el probador, la discusión en la casa con todos los objetos descascarillados, el paseo por el parque de atracciones, la despedida de los pacientes, la pelea de la hija en el partido de baloncesto, la visita a la tienda de buceo para saber qué es lo que le falló al hijo. Cualquiera de estas escenas podría servir como un pequeño cuento identificado con su título. Como al propio Carver le gustaba hacer con Chejov, seleccionando algunos de sus párrafos y poniéndoles títulos como si fueran pequeños poemas.

Con todo, Moretti se guarda en la manga un golpe maestro, esa carta que aparece cuando la familia trata de olvidar a Andrea. Una carta que se convierte para la familia en lo mismo que para los que seguimos a Carver ese último libro de cuentos. Algo a lo que agarrarse para no dar por muerto a Andrea. A pesar de las amenazas que esa solución presenta, Moretti logra mantener el tono sin que la película se le desvíe a terrenos más utilizados y más tramposos.

Esa carta de Arianna es el hilo al el que la familia quiere agarrarse para no dar por muerto a Andrea. Una forma de salir del laberinto en el que parecen estar encerrados. No es una simple excusa para provocar el llanto. Desde ese momento, el nivel de la película, ya bueno, logra una capacidad de expresión que deja a cualquier crítico sin palabras. Todo en ese último viaje hasta la frontera que provoca Arianna se convierte en simbólico. Su última conexión con Andrea está a punto de marcharse a otro país, con lo que eso significa para toda la familia. Las últimas esperanzas se van perdiendo y al final sólo queda una, la pregunta que los padres se hacen sobre Arianna. Responder sí, la única respuesta posible, es aceptar, por fin, que ya no habrá nada que permita a Andrea seguir vivo. Al final, Moretti logra que sus personajes se rían. En el momento en el que esa posibilidad parecía alejada. Esa risa se convierte en un nuevo gancho en el que colocar otra interpretación.

Con esta película, Moretti ha escrito un nuevo cuento para Carver. Ha cogido el testigo y ha mantenido su nivel. Al que haya disfrutado con esta película, sólo puedo recomendarle que, la próxima vez que vaya a entrar en una película sin estar demasiado convencido, se gaste ese dinero en comprar cualquier libro de Carver. Por mucho que se intente, resulta casi imposible explicar a Carver. Hay que leerlo.

 

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